LA FLEMÁTICA BBC BORRA LA VERDAD PARA "NO MOLESTAR A TRUMP"
Silencio pactado: cuando los medios callan por miedo al poder
¿Qué significa cuando una cadena pública decide borrar una crítica a Donald Trump en lugar de defender la libertad de expresión? ¿Es esto una muestra de prudencia legal o de sumisión política? Lo ocurrido con el discurso censurado de un historiador neerlandés revela hasta qué punto los medios, incluida la "objetiva" BBC londinense se pliegan al chantaje del poder.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
La cadena pública británica BBC ha eliminado de una intervención de un historiador neerlandés la frase en la que calificaba a Donald Trump como “el presidente más abiertamente corrupto de la historia de Estados Unidos”.
El recorte no fue el resultado de un desliz técnico ni una cuestión de tiempo de emisión. Fue una decisión consciente, tomada por los niveles más altos de la corporación, según comunicó la propia cadena al autor del discurso.
El episodio es todavía más grave si se tiene en cuenta que el texto censurado había sido aprobado tras pasar por un proceso editorial interno, grabado ante 500 personas en el teatro de la BBC y con semanas de antelación. La frase suprimida no era un exabrupto ni una provocación vacía: era parte esencial de una intervención titulada Revolución moral, donde el ponente denunciaba precisamente la “cobardía paralizante” de las élites frente al avance del autoritarismo global. Lo ocurrido confirma punto por punto esa denuncia.
La cadena justificó la censura en “recomendaciones legales” de abogados estadounidenses, dado que el contenido también se difunde en Estados Unidos. Así, la supuesta prudencia legal se convierte en la excusa para una práctica que vulnera de lleno la libertad de expresión. Si cada frase potencialmente incómoda para el poder debe pasar por el filtro del miedo a la reacción jurídica, ¿qué clase de periodismo puede sobrevivir?
![[Img #88243]](https://canarias-semanal.org/upload/images/11_2025/2956_9888_bb3.jpg)
La BBC no actuó sola ni espontáneamente. Esta claudicación llega después de que la corporación ya pidiera disculpas al expresidente estadounidense por una edición “engañosa” de un documental sobre el asalto al Capitolio. Aquel episodio provocó la dimisión de su director general y de la jefa de noticias. Trump, por su parte, respondió amenazando con demandas por valor de hasta 5.000 millones de dólares. En este contexto, lo que se configura no es una excepción, sino un patrón.
Y no es un patrón menor: es la renuncia abierta de un medio público a su independencia editorial frente a los chantajes del poder político y económico. La censura del discurso del historiador —quien ha denunciado públicamente lo ocurrido y ha calificado a la cadena de “cobarde”— expone sin tapujos el nuevo régimen de autocensura preventivo al que se someten incluso medios que durante décadas alardearon de ser referentes mundiales en libertad y pluralismo.
Lo verdaderamente escandaloso no es solo que se elimine una frase por temor a Trump. Es que se haga en nombre del “cumplimiento editorial” y se pretenda normalizar esta práctica como una decisión técnica. Estamos ante una peligrosa mutación: el miedo a las consecuencias legales se impone al deber de informar con valentía. Las palabras incómodas ya no se enfrentan, se suprimen.
Este caso demuestra que la amenaza autoritaria no necesita dictaduras. Basta con que el poder económico de una figura como Trump ejerza suficiente presión para que los guardianes de la libertad de expresión se conviertan en sus cómplices. La autocensura no es solo una traición al pensamiento crítico: es una señal de que la democracia retrocede incluso antes de ser atacada formalmente.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
La cadena pública británica BBC ha eliminado de una intervención de un historiador neerlandés la frase en la que calificaba a Donald Trump como “el presidente más abiertamente corrupto de la historia de Estados Unidos”.
El recorte no fue el resultado de un desliz técnico ni una cuestión de tiempo de emisión. Fue una decisión consciente, tomada por los niveles más altos de la corporación, según comunicó la propia cadena al autor del discurso.
El episodio es todavía más grave si se tiene en cuenta que el texto censurado había sido aprobado tras pasar por un proceso editorial interno, grabado ante 500 personas en el teatro de la BBC y con semanas de antelación. La frase suprimida no era un exabrupto ni una provocación vacía: era parte esencial de una intervención titulada Revolución moral, donde el ponente denunciaba precisamente la “cobardía paralizante” de las élites frente al avance del autoritarismo global. Lo ocurrido confirma punto por punto esa denuncia.
La cadena justificó la censura en “recomendaciones legales” de abogados estadounidenses, dado que el contenido también se difunde en Estados Unidos. Así, la supuesta prudencia legal se convierte en la excusa para una práctica que vulnera de lleno la libertad de expresión. Si cada frase potencialmente incómoda para el poder debe pasar por el filtro del miedo a la reacción jurídica, ¿qué clase de periodismo puede sobrevivir?
![[Img #88243]](https://canarias-semanal.org/upload/images/11_2025/2956_9888_bb3.jpg)
La BBC no actuó sola ni espontáneamente. Esta claudicación llega después de que la corporación ya pidiera disculpas al expresidente estadounidense por una edición “engañosa” de un documental sobre el asalto al Capitolio. Aquel episodio provocó la dimisión de su director general y de la jefa de noticias. Trump, por su parte, respondió amenazando con demandas por valor de hasta 5.000 millones de dólares. En este contexto, lo que se configura no es una excepción, sino un patrón.
Y no es un patrón menor: es la renuncia abierta de un medio público a su independencia editorial frente a los chantajes del poder político y económico. La censura del discurso del historiador —quien ha denunciado públicamente lo ocurrido y ha calificado a la cadena de “cobarde”— expone sin tapujos el nuevo régimen de autocensura preventivo al que se someten incluso medios que durante décadas alardearon de ser referentes mundiales en libertad y pluralismo.
Lo verdaderamente escandaloso no es solo que se elimine una frase por temor a Trump. Es que se haga en nombre del “cumplimiento editorial” y se pretenda normalizar esta práctica como una decisión técnica. Estamos ante una peligrosa mutación: el miedo a las consecuencias legales se impone al deber de informar con valentía. Las palabras incómodas ya no se enfrentan, se suprimen.
Este caso demuestra que la amenaza autoritaria no necesita dictaduras. Basta con que el poder económico de una figura como Trump ejerza suficiente presión para que los guardianes de la libertad de expresión se conviertan en sus cómplices. La autocensura no es solo una traición al pensamiento crítico: es una señal de que la democracia retrocede incluso antes de ser atacada formalmente.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.135