EL EJÉRCITO VENEZOLANO BOMBARDEA UN CAMPAMENTO DEL ELN Y MATA A 19 GUERRILLEROS
Washington dio la orden y Caracas abrió fuego, según un militar vinculado al operativo
El bombardeo del ejército venezolano contra un campamento del ELN en Apure dejó al menos 19 muertos, según FundaRedes. Un militar atribuye la orden a Washington. Bajo Delcy Rodríguez, Caracas emplea contra la guerrilla los métodos que Hugo Chávez condenó cuando los aplicaba el Gobierno colombiano de Álvaro Uribe.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La madrugada del viernes 30 de octubre, helicópteros artillados y drones de las fuerzas armadas venezolanas atacaron un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Buena Vista del Meta, en el estado venezolano de Apure, frente al departamento colombiano de Vichada. Los guerrilleros fueron sorprendidos antes de que pudieran reaccionar, según un militar vinculado a la operación.
La organización venezolana FundaRedes cifra en al menos 19 los muertos. Al explicar a la agencia AFP cómo se había preparado el bombardeo, el militar afirmó que la operación: «Fue una orden de Estados Unidos».
Según su testimonio, los preparativos comenzaron un mes antes. Personal de la CIA y del FBI habría "colaborado" en las labores de Inteligencia y en la elaboración de los mapas de la zona. A los militares venezolanos les correspondió atacar el objetivo.
LOS MUERTOS DE BUENA VISTA DEL META
La primera cifra que pudo reconstruir Juan Francisco García, coordinador de FundaRedes en Apure, fue la de los nueve cadáveres trasladados a San Fernando, la capital del estado. El sábado 31 informó que otros diez guerrilleros permanecían en la zona del ataque. Posteriormente precisó a AFP que también esos cuerpos habían sido retirados el sábado.
Pobladores de Puerto Páez hicieron llegar a la organización nombres que figuraban en documentos encontrados en el lugar. Esas referencias permiten iniciar una identificación, aunque todavía se desconoce la identidad de todas las víctimas y cuántas pertenecían al ELN. Aunque el ELN es una guerrilla colombiana, pero, según el militar consultado por AFP, la mayoría de los fallecidos eran venezolanos.
CUANDO CHÁVEZ CONDENABA LOS BOMBARDEOS DE URIBE
Un precedente de bombardeo de guerrillos que permite apreciar hasta qué punto ha cambiado la posición de Caracas a partir de la entrega del Gobierno "encargado" a la Administración Trump.
Cuando el Gobierno de Álvaro Uribe empleaba la aviación colombiana para atacar campamentos guerrilleros con ayuda de Estados Unidos, una de las condenas más enérgicas de América Latina procedía precisamente de Venezuela. El 1 de marzo de 2008, las fuerzas colombianas bombardearon un campamento de las FARC en Angostura, al otro lado de la frontera con Ecuador. Entre los muertos se encontraba Raúl Reyes, miembro del secretariado de la organización. Uribe ocupaba la Presidencia y su ministro de Defensa era Juan Manuel Santos, quien dos años después lo sucedería en el cargo.
Para Ecuador, la gravedad de lo ocurrido era evidente. El Gobierno colombiano se había arrogado el derecho de decidir a quién podía bombardear en territorio de un país vecino. Hugo Chávez respaldó al presidente ecuatoriano Rafael Correa y ordenó movilizar tropas venezolanas hacia la frontera con Colombia. En Caracas se tomaban muy en serio la posibilidad de que Uribe hiciera en Venezuela lo que acababa de hacer en Ecuador.
En 2013, la periodista Dana Priest reconstruyó para The Washington Post el programa secreto mediante el cual la CIA había ayudado a las autoridades colombianas a localizar y matar a dirigentes guerrilleros. En el caso de Reyes, nueve funcionarios estadounidenses y colombianos consultados por el periódico confirmaron que Colombia había empleado bombas de precisión de fabricación estadounidense y había actuado con el visto bueno tácito de Washington. Santos mantuvo esa cooperación cuando llegó a la Presidencia.
Uno de sus efectos fue que las fuerzas colombianas pudieron alcanzar campamentos en zonas boscosas donde, hasta entonces, localizar con exactitud a un jefe guerrillero había resultado extraordinariamente difícil.
DE ANGOSTURA A BUENA VISTA DEL META
La diferencia entre ambos episodios ayuda a entender la gravedad de lo ocurrido en Apure. En 2008, Colombia cruzó una frontera y el Gobierno del país bombardeado denunció la agresión. En Buena Vista del Meta, ninguna fuerza extranjera necesitó cruzar la frontera venezolana para abrir fuego. Los helicópteros y los drones pertenecían al ejército de Venezuela. Y el militar que habló con AFP atribuyó a Estados Unidos un papel que va más allá de la aprobación tácita documentada en el caso de Reyes. Según su versión, agentes estadounidenses ayudaron a cartografiar el terreno y la orden misma del ataque procedió de Washington.
La especialista venezolana en asuntos militares Rocío San Miguel aprecia en el bombardeo de Apure un claro cambio de doctrina frente al ELN. Durante años, distintos gobiernos colombianos acusaron a Venezuela de tolerar la presencia de la guerrilla en su lado de la frontera.
Ahora con Delcy Rodríguez al frente del Ejecutivo, las Fuerzas Armadas venezolanas han pasado a desempeñar una tarea que durante mucho tiempo reclamó la derecha colombiana. Ahora pueden ser los propios militares venezolanos quienes localicen los campamentos del ELN y disparen contra sus ocupantes. El hombre que describió el ataque a AFP adelantó, además, que las tropas seguirían rastreando la zona en busca de otros campamentos.
En marzo de 2008, a Chávez le preocupaba que el Ejército de Uribe pudiera bombardear mañana en Venezuela como había bombardeado ayer en Ecuador. Dieciocho años después, lo ocurrido ahora en Apure da a aquel temor un desenlace que difícilmente habría imaginado el entonces presidente venezolano.
El campamento estaba en Venezuela y fueron los militares de su propio país quienes lo atacaron. Si el testimonio recogido por AFP es exacto, la Administración Trump encontró en el Gobierno «encargado» de Delcy Rodríguez el mismo tipo de gendarme que Washington ha encontrado con Bukele en su invasion de Haití.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La madrugada del viernes 30 de octubre, helicópteros artillados y drones de las fuerzas armadas venezolanas atacaron un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Buena Vista del Meta, en el estado venezolano de Apure, frente al departamento colombiano de Vichada. Los guerrilleros fueron sorprendidos antes de que pudieran reaccionar, según un militar vinculado a la operación.
La organización venezolana FundaRedes cifra en al menos 19 los muertos. Al explicar a la agencia AFP cómo se había preparado el bombardeo, el militar afirmó que la operación: «Fue una orden de Estados Unidos».
Según su testimonio, los preparativos comenzaron un mes antes. Personal de la CIA y del FBI habría "colaborado" en las labores de Inteligencia y en la elaboración de los mapas de la zona. A los militares venezolanos les correspondió atacar el objetivo.
LOS MUERTOS DE BUENA VISTA DEL META
La primera cifra que pudo reconstruir Juan Francisco García, coordinador de FundaRedes en Apure, fue la de los nueve cadáveres trasladados a San Fernando, la capital del estado. El sábado 31 informó que otros diez guerrilleros permanecían en la zona del ataque. Posteriormente precisó a AFP que también esos cuerpos habían sido retirados el sábado.
Pobladores de Puerto Páez hicieron llegar a la organización nombres que figuraban en documentos encontrados en el lugar. Esas referencias permiten iniciar una identificación, aunque todavía se desconoce la identidad de todas las víctimas y cuántas pertenecían al ELN. Aunque el ELN es una guerrilla colombiana, pero, según el militar consultado por AFP, la mayoría de los fallecidos eran venezolanos.
CUANDO CHÁVEZ CONDENABA LOS BOMBARDEOS DE URIBE
Un precedente de bombardeo de guerrillos que permite apreciar hasta qué punto ha cambiado la posición de Caracas a partir de la entrega del Gobierno "encargado" a la Administración Trump.
Cuando el Gobierno de Álvaro Uribe empleaba la aviación colombiana para atacar campamentos guerrilleros con ayuda de Estados Unidos, una de las condenas más enérgicas de América Latina procedía precisamente de Venezuela. El 1 de marzo de 2008, las fuerzas colombianas bombardearon un campamento de las FARC en Angostura, al otro lado de la frontera con Ecuador. Entre los muertos se encontraba Raúl Reyes, miembro del secretariado de la organización. Uribe ocupaba la Presidencia y su ministro de Defensa era Juan Manuel Santos, quien dos años después lo sucedería en el cargo.
Para Ecuador, la gravedad de lo ocurrido era evidente. El Gobierno colombiano se había arrogado el derecho de decidir a quién podía bombardear en territorio de un país vecino. Hugo Chávez respaldó al presidente ecuatoriano Rafael Correa y ordenó movilizar tropas venezolanas hacia la frontera con Colombia. En Caracas se tomaban muy en serio la posibilidad de que Uribe hiciera en Venezuela lo que acababa de hacer en Ecuador.
En 2013, la periodista Dana Priest reconstruyó para The Washington Post el programa secreto mediante el cual la CIA había ayudado a las autoridades colombianas a localizar y matar a dirigentes guerrilleros. En el caso de Reyes, nueve funcionarios estadounidenses y colombianos consultados por el periódico confirmaron que Colombia había empleado bombas de precisión de fabricación estadounidense y había actuado con el visto bueno tácito de Washington. Santos mantuvo esa cooperación cuando llegó a la Presidencia.
Uno de sus efectos fue que las fuerzas colombianas pudieron alcanzar campamentos en zonas boscosas donde, hasta entonces, localizar con exactitud a un jefe guerrillero había resultado extraordinariamente difícil.
DE ANGOSTURA A BUENA VISTA DEL META
La diferencia entre ambos episodios ayuda a entender la gravedad de lo ocurrido en Apure. En 2008, Colombia cruzó una frontera y el Gobierno del país bombardeado denunció la agresión. En Buena Vista del Meta, ninguna fuerza extranjera necesitó cruzar la frontera venezolana para abrir fuego. Los helicópteros y los drones pertenecían al ejército de Venezuela. Y el militar que habló con AFP atribuyó a Estados Unidos un papel que va más allá de la aprobación tácita documentada en el caso de Reyes. Según su versión, agentes estadounidenses ayudaron a cartografiar el terreno y la orden misma del ataque procedió de Washington.
La especialista venezolana en asuntos militares Rocío San Miguel aprecia en el bombardeo de Apure un claro cambio de doctrina frente al ELN. Durante años, distintos gobiernos colombianos acusaron a Venezuela de tolerar la presencia de la guerrilla en su lado de la frontera.
Ahora con Delcy Rodríguez al frente del Ejecutivo, las Fuerzas Armadas venezolanas han pasado a desempeñar una tarea que durante mucho tiempo reclamó la derecha colombiana. Ahora pueden ser los propios militares venezolanos quienes localicen los campamentos del ELN y disparen contra sus ocupantes. El hombre que describió el ataque a AFP adelantó, además, que las tropas seguirían rastreando la zona en busca de otros campamentos.
En marzo de 2008, a Chávez le preocupaba que el Ejército de Uribe pudiera bombardear mañana en Venezuela como había bombardeado ayer en Ecuador. Dieciocho años después, lo ocurrido ahora en Apure da a aquel temor un desenlace que difícilmente habría imaginado el entonces presidente venezolano.
El campamento estaba en Venezuela y fueron los militares de su propio país quienes lo atacaron. Si el testimonio recogido por AFP es exacto, la Administración Trump encontró en el Gobierno «encargado» de Delcy Rodríguez el mismo tipo de gendarme que Washington ha encontrado con Bukele en su invasion de Haití.










































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