OLIVER BLANCO: DE PEDIR QUE JUZGARAN A HUGO CHÁVEZ POR "CRIMINAL" A CANCILLER DE DELCY RODRÍGUEZ (VÍDEO)
El nuevo jefe de la diplomacia venezolana reclamaba en 2011 que Hugo Chávez fuera juzgado en La Haya
Delcy Rodríguez ha nombrado ministro de Exteriores a Oliver Blanco, antiguo dirigente antichavista que llegó a calificar a Hugo Chávez de «criminal». Su designación coincide con las concesiones petroleras a Estados Unidos y el acercamiento del Gobierno venezolano a Washington.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El pasado jueves 29 de octubre, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, nombró a Oliver Blanco ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, en sustitución de Félix Plasencia. La decisión supone un nuevo ascenso para un personaje cuya trayectoria política estuvo marcada durante años por su militancia en la oposición antichavista y su estrecha colaboración con algunos de los principales adversarios de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
El nombramiento adquiere una dimensión especialmente reveladora cuando se recuperan las declaraciones que el nuevo canciller realizó contra el fundador de la Revolución Bolivariana.
El 25 de noviembre de 2011, Blanco escribía en su cuenta de Twitter, hoy X, el siguiente mensaje:
«Juzgar a Chavez en la Haya puede demostrarle a sus propios seguidores que el mundo lo reconoce como lo que es, un criminal».
Quince años después, el autor de aquellas palabras se ha convertido en el máximo representante diplomático de un país que continúa denominándose oficialmente República Bolivariana de Venezuela, aunque su ejecutivo, el partido gobernante (PSUV) y la propia Asamblea Nacional hayan optado por entregar la soberanía y los principales recursos del país a los Estados Unidos bajo la Administración Trump.
¿QUIÉN ES OLIVER BLANCO? DE LA OPOSICIÓN ANTICHAVISTA A LA CANCILLERÍA
Oliver Blanco inició su actividad política durante las movilizaciones estudiantiles de 2007 contra el Gobierno de Hugo Chávez. Su trayectoria posterior estuvo vinculada también a las organizaciones opositoras que combatieron políticamente al chavismo.
En 2012, con apenas diecinueve años, fue jefe de campaña del exembajador Diego Arria durante las primarias presidenciales de la oposición. Arria defendía una línea de confrontación especialmente dura contra el Gobierno bolivariano. Posteriormente, Blanco se incorporó a Acción Democrática (AD), el histórico partido del sistema político venezolano anterior a Chávez, donde llegó a desempeñar la Secretaría de Organización Juvenil. Fue precisamente en esa organización donde estableció una relación política especialmente estrecha con Henry Ramos Allup, uno de los dirigentes más conocidos de la oposición tradicional venezolana.
Su ascenso dentro del partido lo llevó a participar en distintas campañas electorales y, posteriormente, a responsabilizarse de las comunicaciones de la Asamblea Nacional cuando la oposición conquistó la mayoría parlamentaria en diciembre de 2015. En enero de 2016, con Ramos Allup presidiendo el Parlamento, Blanco asumió responsabilidades en la Dirección de Comunicaciones Estratégicas y Relaciones Institucionales. Una de las primeras actuaciones de aquella nueva dirección parlamentaria fue ordenar la retirada de los retratos de Hugo Chávez de las instalaciones de la Asamblea Nacional. Las imágenes recorrieron los medios internacionales. El propio Blanco, entonces asistente de Ramos Allup, mostró a los periodistas un vídeo del desmontaje de aquellos retratos, convertido en un gesto de enorme carga política y simbólica. El actual canciller participaba así en la estrategia comunicativa de quienes pretendían acabar con la influencia institucional del chavismo.
EL ASCENSO DE UN ANTIGUO ADVERSARIO DEL GOBIERNO
Durante los años siguientes, Blanco desarrolló actividades vinculadas a la comunicación política y al sector privado. También fue uno de los fundadores del medio digital El Cooperante.Su evolución profesional acabó aproximándolo al entorno de los hermanos Rodríguez, que progresivamente se convertirían en las figuras centrales del poder político venezolano y protagonizan actualmente, junto al ministro del Interior y Secretario General del PSUV Diosdado Cabello, la entrega del país a los intereses del imperialismo estadounidense.
El salto definitivo de Óliver Blanco llegó después del 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos ejecutó su intervención militar contra Venezuela, capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladó a territorio estadounidense.
El 23 de febrero, apenas unas semanas después de la intervención, Delcy Rodríguez, como nueva presidenta encargada, nombró al antiguo opositor que había reclamado el enjuiciamientode Hugo Chácez como viceministro para Europa y América del Norte.
La designación ya resultaba suficientemente significativa de la "transición" política y económicoa que, bajo el mandato de la Administración Trump, se estaba realizando en Venezuela. Un antiguo dirigente de Acción Democrática, estrecho colaborador de Ramos Allup y adversario declarado del chavismo, asumía una de las áreas estratégicas de la diplomacia venezolana.
En julio, Blanco fue ascendido a viceministro primero de Relaciones Exteriores. Finalmente, este 29 de octubre culminaba su fulgurante promoción al ser designado como canciller.
UNA DESIGNACIÓN EN PLENA SUBORDINACIÓN A WASHINGTON
Para comprender el alcance de este nombramiento conviene examinar las decisiones adoptadas por el Gobierno de Rodríguez durante los últimos meses. El ejemplo más significativo es el acuerdo petrolero anunciado por Washington en agosto, cuyos términos fueron expuestos oficialmente por la Casa Blanca el día 31.
Según la Administración Trump, las autoridades venezolanas concedieron a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) derechos de explotación durante cien años sobre diecisiete campos petroleros con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
La operación incluye una participación del 35 % para una oficina del Departamento de Defensa estadounidense en la sociedad matriz de NABEP. También establece el derecho de Washington a comprar el 20 % de la producción a precio de coste y una opción preferente sobre el resto. Además, Estados Unidos dispone de capacidad de veto sobre los nombramientos del consejo de administración de la empresa.
DEL CHÁVEZ «CRIMINAL» A LA DIPLOMACIA DE TRUMP
El propio Oliver Blanco ha proporcionado una nueva muestra de la orientación exterior del Gobierno.
El 30 de octubre, apenas un día después de su nombramiento, se reunió con John Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, y reafirmó su compromiso con la cooperación bilateral bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez.
Barrett, por su parte, recordó que ambos países trabajan para desarrollar el plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición— promovido por Donald Trump y Marco Rubio.
La coincidencia tiene un significado político evidente. El antiguo opositor antichavista ha pasado a dirigir la diplomacia del Gobierno encargado justamente cuando Washington controla abiertamente la reorganización política y económica de Venezuela.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El pasado jueves 29 de octubre, Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, nombró a Oliver Blanco ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, en sustitución de Félix Plasencia. La decisión supone un nuevo ascenso para un personaje cuya trayectoria política estuvo marcada durante años por su militancia en la oposición antichavista y su estrecha colaboración con algunos de los principales adversarios de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
El nombramiento adquiere una dimensión especialmente reveladora cuando se recuperan las declaraciones que el nuevo canciller realizó contra el fundador de la Revolución Bolivariana.
El 25 de noviembre de 2011, Blanco escribía en su cuenta de Twitter, hoy X, el siguiente mensaje:
«Juzgar a Chavez en la Haya puede demostrarle a sus propios seguidores que el mundo lo reconoce como lo que es, un criminal».
Quince años después, el autor de aquellas palabras se ha convertido en el máximo representante diplomático de un país que continúa denominándose oficialmente República Bolivariana de Venezuela, aunque su ejecutivo, el partido gobernante (PSUV) y la propia Asamblea Nacional hayan optado por entregar la soberanía y los principales recursos del país a los Estados Unidos bajo la Administración Trump.
¿QUIÉN ES OLIVER BLANCO? DE LA OPOSICIÓN ANTICHAVISTA A LA CANCILLERÍA
Oliver Blanco inició su actividad política durante las movilizaciones estudiantiles de 2007 contra el Gobierno de Hugo Chávez. Su trayectoria posterior estuvo vinculada también a las organizaciones opositoras que combatieron políticamente al chavismo.
En 2012, con apenas diecinueve años, fue jefe de campaña del exembajador Diego Arria durante las primarias presidenciales de la oposición. Arria defendía una línea de confrontación especialmente dura contra el Gobierno bolivariano. Posteriormente, Blanco se incorporó a Acción Democrática (AD), el histórico partido del sistema político venezolano anterior a Chávez, donde llegó a desempeñar la Secretaría de Organización Juvenil. Fue precisamente en esa organización donde estableció una relación política especialmente estrecha con Henry Ramos Allup, uno de los dirigentes más conocidos de la oposición tradicional venezolana.
Su ascenso dentro del partido lo llevó a participar en distintas campañas electorales y, posteriormente, a responsabilizarse de las comunicaciones de la Asamblea Nacional cuando la oposición conquistó la mayoría parlamentaria en diciembre de 2015. En enero de 2016, con Ramos Allup presidiendo el Parlamento, Blanco asumió responsabilidades en la Dirección de Comunicaciones Estratégicas y Relaciones Institucionales. Una de las primeras actuaciones de aquella nueva dirección parlamentaria fue ordenar la retirada de los retratos de Hugo Chávez de las instalaciones de la Asamblea Nacional. Las imágenes recorrieron los medios internacionales. El propio Blanco, entonces asistente de Ramos Allup, mostró a los periodistas un vídeo del desmontaje de aquellos retratos, convertido en un gesto de enorme carga política y simbólica. El actual canciller participaba así en la estrategia comunicativa de quienes pretendían acabar con la influencia institucional del chavismo.
EL ASCENSO DE UN ANTIGUO ADVERSARIO DEL GOBIERNO
Durante los años siguientes, Blanco desarrolló actividades vinculadas a la comunicación política y al sector privado. También fue uno de los fundadores del medio digital El Cooperante.Su evolución profesional acabó aproximándolo al entorno de los hermanos Rodríguez, que progresivamente se convertirían en las figuras centrales del poder político venezolano y protagonizan actualmente, junto al ministro del Interior y Secretario General del PSUV Diosdado Cabello, la entrega del país a los intereses del imperialismo estadounidense.
El salto definitivo de Óliver Blanco llegó después del 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos ejecutó su intervención militar contra Venezuela, capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladó a territorio estadounidense.
El 23 de febrero, apenas unas semanas después de la intervención, Delcy Rodríguez, como nueva presidenta encargada, nombró al antiguo opositor que había reclamado el enjuiciamientode Hugo Chácez como viceministro para Europa y América del Norte.
La designación ya resultaba suficientemente significativa de la "transición" política y económicoa que, bajo el mandato de la Administración Trump, se estaba realizando en Venezuela. Un antiguo dirigente de Acción Democrática, estrecho colaborador de Ramos Allup y adversario declarado del chavismo, asumía una de las áreas estratégicas de la diplomacia venezolana.
En julio, Blanco fue ascendido a viceministro primero de Relaciones Exteriores. Finalmente, este 29 de octubre culminaba su fulgurante promoción al ser designado como canciller.
UNA DESIGNACIÓN EN PLENA SUBORDINACIÓN A WASHINGTON
Para comprender el alcance de este nombramiento conviene examinar las decisiones adoptadas por el Gobierno de Rodríguez durante los últimos meses. El ejemplo más significativo es el acuerdo petrolero anunciado por Washington en agosto, cuyos términos fueron expuestos oficialmente por la Casa Blanca el día 31.
Según la Administración Trump, las autoridades venezolanas concedieron a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) derechos de explotación durante cien años sobre diecisiete campos petroleros con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
La operación incluye una participación del 35 % para una oficina del Departamento de Defensa estadounidense en la sociedad matriz de NABEP. También establece el derecho de Washington a comprar el 20 % de la producción a precio de coste y una opción preferente sobre el resto. Además, Estados Unidos dispone de capacidad de veto sobre los nombramientos del consejo de administración de la empresa.
DEL CHÁVEZ «CRIMINAL» A LA DIPLOMACIA DE TRUMP
El propio Oliver Blanco ha proporcionado una nueva muestra de la orientación exterior del Gobierno.
El 30 de octubre, apenas un día después de su nombramiento, se reunió con John Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, y reafirmó su compromiso con la cooperación bilateral bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez.
Barrett, por su parte, recordó que ambos países trabajan para desarrollar el plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición— promovido por Donald Trump y Marco Rubio.
La coincidencia tiene un significado político evidente. El antiguo opositor antichavista ha pasado a dirigir la diplomacia del Gobierno encargado justamente cuando Washington controla abiertamente la reorganización política y económica de Venezuela.
















































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