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Viernes, 28 de Marzo de 2025 Tiempo de lectura:

GUILLERMO ASCANIO, EL COMANDANTE CANARIO QUE MURIÓ DE PIE FRENTE A LA TRAICIÓN Y EL FASCISMO

El legado de un revolucionario insobornable que defendió la necesidad de una revolución socialista y el derecho del pueblo canario a decidir su destino

En marzo de 1939, mientras la República agonizaba, Guillermo Ascanio decidió no rendirse. Opuesto al golpe de Casado, combatió hasta el final por sus ideales comunistas, antifascistas y revolucionarios. Su historia, silenciada por décadas, es hoy una brújula para quienes no se resignan a vivir de rodillas.

Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   En un mes de marzo como este, pero de 1939, a escasos días del final de la Guerra Civil española, el comandante Guillermo Ascanio Moreno era detenido en Madrid por oponerse con firmeza a un nuevo golpe contra la II República.

 

     Ascanio fue uno de los pocos mandos que se resistió la traición del coronel Casado, quien en los estertores de la Guerra Civil encabezó una conspiración contra el gobierno legítimo republicano para negociar una rendición con el franquismo. Guillermo Ascanio, fiel hasta el final a la causa antifascista, resistió hasta donde pudo, hasta que fue capturado, encarcelado y finalmente fusilado en 1941.

 

   Hoy, su nombre apenas circula más allá de algunos círculos limitados de militantes, pero su trayectoria lo sitúa entre los más lúcidos y valientes revolucionarios que ha dado Canarias. No fue solamente un comandante destacado en la defensa de Madrid. Fue también un pensador, organizador, periodista y comunista profundamente comprometido con las luchas de su pueblo.

 

     "Ascanio no solo fue un militar valiente. Fue también un pensador original sobre las realidades del Archipiélago"

 

 

   DE LA GOMERA A BERLÍN: UN JOVEN CON CONCIENCIA INTERNACIONALISTA

 

   Guillermo Ascanio nació en Vallehermoso, La Gomera, en 1907. Hijo de una familia de la pequeña burguesía rural, creció en un Archipiélago marcado por la miseria, el caciquismo y el dominio de grandes empresas extranjeras dedicadas a la exportación agrícola. Canarias vivía una realidad semicolonial. Los índices de analfabetismo eran brutales y las estructuras sociales presentaban claras reminiscencias del feudalismo.

 

      Pese a ello, Ascanio pudo formarse académicamente. Estudió ingeniería industrial en Barcelona y culminó sus estudios en Berlín, donde fue testigo directo del ascenso del nazismo y de la resistencia comunista alemana. Aquellas experiencias  vividas en primera persona, le ayudaron a forjar su conciencia política y lo convencieron de que el fascismo era una amenaza que debía combatirse sin tregua.

 

  "Defendía la necesidad de una revolución socialista pero junto a esa reivindicación también defendió el derecho del pueblo canario a decidir su destino"

 

 

UN ORGANIZADOR REVOLUCIONARIO EN LAS ISLAS

 

   Al regresar a Canarias, con tan solo 23 años, fundó las Juventudes Republicanas de La Gomera y cofundó la Juventud Gomera, junto al poeta Pedro García Cabrera.

 

   Desde las páginas de su periódico, El Altavoz, Ascanio ya en 1930 denunciaba la hipocresía de la recién llegada República por no alterar las estructuras de poder. Pedía la legalización del Partido Comunista y el reconocimiento del derecho a la independencia de las regiones oprimidas, como Canarias.

 

     Pronto se afilió al PCE y fue uno de los fundadores del partido en el Archipiélago. Donó terrenos para crear sedes sindicales y ayudó a formar la Federación Obrera de Vallehermoso, que años después desempeñaría un papel crucial en la resistencia al golpe franquista.

 

  En su labor periodística en medios como "Espartaco" y "La Prensa" mostró una mente aguda, capaz de analizar con claridad el carácter semicolonial de la economía isleña y la necesidad de una revolución obrera y campesina.

 

 

EL BATALLÓN “CANARIAS” Y LA DEFENSA DE MADRID

 

  El estallido de la Guerra Civil encontró a Guillermo Ascanio en la Península. Se alistó de inmediato en las milicias populares, y junto a otros canarios creó el Batallón “Canarias”, compuesto por voluntarios del archipiélago, obreros madrileños y brigadistas extranjeros. Bajo su mando, la unidad participó en combates clave como la ofensiva del Alcázar de Toledo, las batallas de Seseña, Talavera y la defensa del Puente de los Franceses en Madrid.

 

    Su liderazgo lo llevó a ascender rápidamente dentro del Ejército Popular: comandó la 44.ª Brigada Mixta, luego la 8.ª División y llegó a ser Jefe de Estado Mayor. El gobierno de Negrín le concedió la Medalla al Valor en 1938. Pero más allá de los galones, Ascanio fue sobre todo un militante, un combatiente convencido.

 

    En su periódico "Canarias Libre" escribió: 

 

     "El enemigo está rompiendo sus dientes contra los muros que estamos levantando con nuestros pechos en torno a Madrid”.

 

CONTRA CASADO, HASTA EL FINAL

 

     En marzo de 1939, cuando el coronel Casado se sublevó contra el Gobierno de Negrín –apoyado por sectores socialistas y anarquistas moderados que deseaban pactar con Franco la rendición, Guillermo Ascanio volvió a colocarse del lado correcto de la historia. Se opuso al golpe, defendió la legitimidad republicana y, junto a su superior Luis Barceló, intentó sofocar la asonada.

 

    Sus tropas lograron avances, como la toma de la posición fortificada “Jaca”, procediendo a la ejecución de varios oficiales traidores. Pero los republicanos leales constituían solo una minoría, hecho que facilitó su derrota. Ascanio fue capturado por sus propios compañeros de armas, los mismos que  días después entregarían Madrid al enemigo.

 

    Sus palabras en ese momento, recogidas por Dolores Ibárruri, son la muestra de su temple:

 

     “Para hacer frente a una traición como la de Casado, no se necesitan órdenes de nadie… que cada comunista cumpla con su deber”.

 

PRISIÓN, DIGNIDAD Y FUSILAMIENTO

 

     Ascanio fue encarcelado y, durante dos años mantuvo su militancia en prisión, instruyendo a otros reclusos y organizando la resistencia desde dentro.

 

   Finalmente, fue sometido a un Consejo de Guerra sumarísimo junto a su hermana Amelia –también combatiente republicana– y condenado a muerte.

 

    El 3 de julio de 1941, con apenas 33 años, fue fusilado en el Cementerio del Este de Madrid.

  

     Antes de morir, dejó una última declaración escrita:

 

    “Soy comunista… he luchado contra los casadistas y hasta el último momento de mi vida haré todo lo que pueda contra el fascismo y por la revolución. Ahora, hagan lo que quieran”.

 

UN PENSADOR MARXISTA CON VISIÓN CANARIA

 

   Ascanio no fue solo un militar valiente. Fue también un pensador original. En sus artículos y reflexiones planteó una lectura marxista de la realidad canaria: una sociedad agraria dominada por caciques y por el capital extranjero, donde el campesinado, que constituía la mayor parte de la población del Archipiélago, vivía en condiciones semifeudales.

 

   Defendía la necesidad de una revolución socialista, pero junto a esa reivindicación también defendió el derecho del pueblo canario a decidir su destino.  

 

      Propuso crear un gobierno obrero y campesino canario, que liberara al Archipiélago de su dependencia económica y política. Fue pionero en establecer la relación entre la lucha de clases y la cuestión nacional. Sus análisis acerca de  las realidades semicoloniales continúan siendo hoy dignos de estudio y atención.

 

   "La transición española fue, en grandísima medida, un pacto entre las élites económicas y políticas del franquismo y una oposición domesticada. En ese marco no había lugar para una figura como la de Guillermo Ascanio"

 

 

UN LEGADO A RECUPERAR DESDE ABAJO

 

     Durante el franquismo, la figura de Guillermo Ascanio fue enterrada en el silencio y la desmemoria. Su nombre fue drásticamente borrado de la historia oficial. Sin embargo, en la memoria popular de su tierra natal, y entre los militantes de la izquierda consecuente, nunca lograron hacerlo desaparecer.

 

    Tras el final de la dictadura franquista, hubiera cabido esperar una recuperación plena de su legado, pero eso no ocurrió. La transición española fue, en grandísima medida, un pacto entre las élites económicas y políticas del franquismo y una  oposición domesticada. En ese marco no había lugar para una figura como la de Guillermo Ascanio: un comunista coherente, insobornable, que no dudó en enfrentarse ni al fascismo ni a la traición interna.

 

   "Recuperar hoy a Ascanio, supone  mucho más que rendirle un merecido homenaje: significa recuperar herramientas para comprender el mundo con el propósito de cambiarlo desde su base"

  

     A lo sumo, el nuevo Régimen monárquico permitió ciertos reconocimientos simbólicos. En Vallehermoso, su pueblo natal, una calle lleva su nombre y se conserva la sede de la Federación Obrera que ayudó a fundar. En 2021 se celebró una jornada en su memoria por el 80º aniversario de su fusilamiento. Colectivos como el Círculo “Guillermo Ascanio” o la revista "La Brega" mantienen viva su llama. Pero su legado —el legado revolucionario, internacionalista, combativo, profundamente antiimperialista— continúa pendiente de recuperación.  

 

      No se trata de reclamar a las instituciones del establishment que protagonicen algo que no les corresponde hacer, sino de asumir la tarea desde abajo.  Corresponde a las organizaciones populares, a la juventud crítica, a los comunistas de las nuevas generaciones, recuperar el pensamiento y el ejemplo de Guillermo Ascanio.  No como una vaga figura histórica del pasado, sino como una guía para el presente y el futuro.

 

    En estos tiempos de crisis civilizatoria, de capitalismo depredador, de desarraigo y precariedad, su vida ofrece lecciones de coherencia, análisis y compromiso que pueden ayudarnos a orientar una nueva etapa de lucha revolucionaria. 

 

     Recuperar hoy a Ascanio, debe implicar mucho más que rendir un merecido homenaje. Significa recuperar herramientas para comprender el mundo con el propósito de cambiarlo desde su base.   

 
 
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