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LA ULPGC Y EL ERROR DE LEGITIMAR LA MONARQUÍA HEREDERA DEL FRANQUISMO

"Una universidad pública no puede legitimar instituciones nacidas de la dictadura"

En plena ofensiva de la ultraderecha para blanquear el franquismo, la decisión de una universidad pública de homenajear a la monarquía reabre —afirma Sonia Iruela— el debate sobre memoria y democracia (...9)

 

Por SONIA IRUELA (*) PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

      Estamos en un momento en que la ultraderecha sale a la calle y a los medios a reivindicar el franquismo y el fascismo, a blanquear la dictadura y a decirle a la juventud que todo fue “orden y progreso”. Una juventud que no vivió la represión ni las cárceles ni las cunetas y que está siendo bombardeada en la intimidad de su móvil con las excelencias de la dictadura anterior. La desinformación campa a sus anchas, sin nadie que rebata esos argumentos, y mientras tanto, la universidad donde estudian entrega el más alto reconocimiento que puede otorgar a la Reina Sofía.

 

   La monarquía que hoy se honra no nació de un referéndum ni de la democracia. La impuso Francisco Franco, que dejó atado el futuro del país con Juan Carlos I y Sofía de Grecia como parte del paquete. Esa monarquía se mantiene gracias al silencio y la continuidad de lo que el dictador dejó hecho.

 

   La llamada Transición no fue ni reconciliación ni reparación: fue un pacto gratis para los asesinos y torturadores que olvidó a los muertos, que olvidó a los familiares de los que siguen en las cunetas, que dejó intactas muchas estructuras del franquismo y nos vendió que todo había quedado atrás, que se había pasado página. Todavía hay familias esperando justicia y reparación, y la universidad, dando un honoris causa a quien representa esa continuidad, está tomando partido por la continuidad del franquismo.

 

   Un honoris causa no se da por ser reina ni por pasar desapercibida ante la historia. Se da por méritos ciertos: científicos, sociales, culturales, por transformar la sociedad, por luchar por derechos, por ser referente de emancipación. Sofía de Grecia no ha hecho nada de eso. Su papel ha sido mantener una institución heredada del franquismo, aguantar humillaciones y escándalos en su condición de mujer sin inmutarse y quedarse siempre en la foto del poder.

 

   El papel de las mujeres en el franquismo quedaba relegado: no podían tener una cuenta en el banco, no podían comprarse una casa, era su marido quien manejaba su sueldo. Ese es el modelo histórico al que pertenece la institución que hoy la ULPGC decide homenajear.

 

   Mientras tanto, en Canarias y en todo el país hay mujeres luchadoras, científicas, sindicalistas, activistas, maestras, trabajadoras que sí han transformado la vida de su gente. Ellas merecen reconocimiento y visibilidad. Pero la ULPGC se fija en la monarquía, en la figura simbólica, y hace un gesto que blanquea la historia.

 

   Una universidad pública no puede legitimar instituciones nacidas de la dictadura. No puede contribuir a la desmemoria. Y no puede confundir a su alumnado en un momento en el que la historia vuelve a estar en disputa.

 

 

(*) Sonia Iruela es militante del Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC) y trabajadora de la ULPGC.

 

 
 
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