UNA FOSA COMÚN BAJO EL MAR: LA VERDAD SEPULTADA EN ANAGA DURANTE 90 AÑOS
La Asociación de la Memoria Histórica de Tenerife solicita una prospección submarina
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife ha solicitado ayuda institucional para investigar una fosa común submarina frente a la costa de Anaga, donde —según numerosos testimonios y fuentes históricas— fueron arrojadas al mar víctimas del franquismo dentro de sacos lastrados.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife (ARMH-TF), presidida por Mercedes Pérez Schwartz, ha solicitado formalmente al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Memoria Democrática que colaboren en una prospección submarina frente a las costas del macizo de Anaga, entre Santa Cruz de Tenerife y San Andrés.
El objetivo: investigar una posible fosa común sumergida en el Atlántico, donde, según múltiples fuentes, fueron arrojadas víctimas de la represión franquista.
Tecnología militar para investigar el fondo marino
La propuesta incluye el uso del buque de salvamento Neptuno y del vehículo submarino no tripulado Leopard, ambos operados por la Armada Española. Gracias a esta tecnología, la ARMH-TF espera realizar un primer estudio científico del lecho marino para localizar restos humanos o materiales como prendas de vestir, proyectiles o piedras empleadas como lastre, vinculados a los asesinatos cometidos bajo la llamada “ley del saco”.
Esta práctica represiva, documentada desde 1936 en Tenerife, consistía en introducir a los detenidos en sacos lastrados y arrojarlos al mar para hacerlos desaparecer sin dejar rastro. La asociación recuerda que estas ejecuciones sumarias se realizaron desde prisiones terrestres y barcos-prisión fondeados en la bahía de Santa Cruz.
Testimonios que apuntan al océano
Según relata la ARMH-TF, el fondo oceánico frente a Anaga fue uno de los escenarios más significativos de desapariciones forzadas durante los años iniciales de la dictadura franquista. Presos supervivientes, marineros y reporteros de la época coincidieron en sus relatos sobre los métodos empleados: militantes políticos, obreros organizados y civiles fueron sacados de prisión y lanzados al mar, en su mayoría por la noche, dentro de sacos con piedras.
En el año 2022, como gesto simbólico, se instaló una placa conmemorativa submarina en la zona, pero nuevos elementos han revitalizado la necesidad de una acción concreta. La presidenta de la asociación afirma que en 2025, durante unas prospecciones arqueológicas submarinas realizadas en la misma área, se detectaron lo que podrían ser restos óseos humanos y objetos personales. Estos hallazgos fueron comunicados a la Guardia Civil, sin que hasta ahora se haya emprendido ninguna actuación pública para su verificación o análisis forense.
Un llamamiento amparado por la Ley de Memoria Democrática
La ARMH-TF subraya que esta iniciativa está plenamente amparada por la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, que obliga a las instituciones del Estado a investigar las desapariciones forzadas del franquismo y a localizar fosas comunes. Además, la norma prevé la creación de un Inventario Estatal de Lugares de Memoria Democrática, herramienta esencial para reconocer y preservar espacios vinculados a las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen franquista.
En este marco legal, la asociación solicita también que se inicie el procedimiento para declarar oficialmente la Fosa Marina de Anaga como Lugar de Memoria, lo que permitiría activar mecanismos de protección, investigación y señalización pública, así como un reconocimiento simbólico y jurídico para las familias de las víctimas.
Una urgencia histórica: la desaparición de los últimos testigos
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife destaca la urgencia de actuar antes de que se pierdan los últimos testigos directos de aquellos crímenes. “En 2026 se cumplen 90 años del inicio de esta represión, y los últimos hijos e hijas de los desaparecidos están desapareciendo también. Esta investigación no solo busca restos: busca verdad, dignidad y memoria”, señalan desde la entidad.
Compromiso con la democracia y los derechos humanos
La presidenta de la ARMH-TF ha recalcado que este trabajo se realiza en colaboración con entidades culturales y administraciones públicas.
“Nuestro objetivo es mantener viva la memoria de las víctimas, sensibilizar a la sociedad en los valores de la democracia y fomentar el respeto a los derechos humanos. Estos valores están en el centro de las leyes de memoria aprobadas por amplia mayoría en las instituciones democráticas”, afirmó.
Con esta iniciativa, la ARMH-TF no solo impulsa una investigación científica y judicial, sino también un acto de justicia histórica y reparación moral que, aunque llegue tarde, sigue siendo imprescindible.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife (ARMH-TF), presidida por Mercedes Pérez Schwartz, ha solicitado formalmente al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Memoria Democrática que colaboren en una prospección submarina frente a las costas del macizo de Anaga, entre Santa Cruz de Tenerife y San Andrés.
El objetivo: investigar una posible fosa común sumergida en el Atlántico, donde, según múltiples fuentes, fueron arrojadas víctimas de la represión franquista.
Tecnología militar para investigar el fondo marino
La propuesta incluye el uso del buque de salvamento Neptuno y del vehículo submarino no tripulado Leopard, ambos operados por la Armada Española. Gracias a esta tecnología, la ARMH-TF espera realizar un primer estudio científico del lecho marino para localizar restos humanos o materiales como prendas de vestir, proyectiles o piedras empleadas como lastre, vinculados a los asesinatos cometidos bajo la llamada “ley del saco”.
Esta práctica represiva, documentada desde 1936 en Tenerife, consistía en introducir a los detenidos en sacos lastrados y arrojarlos al mar para hacerlos desaparecer sin dejar rastro. La asociación recuerda que estas ejecuciones sumarias se realizaron desde prisiones terrestres y barcos-prisión fondeados en la bahía de Santa Cruz.
Testimonios que apuntan al océano
Según relata la ARMH-TF, el fondo oceánico frente a Anaga fue uno de los escenarios más significativos de desapariciones forzadas durante los años iniciales de la dictadura franquista. Presos supervivientes, marineros y reporteros de la época coincidieron en sus relatos sobre los métodos empleados: militantes políticos, obreros organizados y civiles fueron sacados de prisión y lanzados al mar, en su mayoría por la noche, dentro de sacos con piedras.
En el año 2022, como gesto simbólico, se instaló una placa conmemorativa submarina en la zona, pero nuevos elementos han revitalizado la necesidad de una acción concreta. La presidenta de la asociación afirma que en 2025, durante unas prospecciones arqueológicas submarinas realizadas en la misma área, se detectaron lo que podrían ser restos óseos humanos y objetos personales. Estos hallazgos fueron comunicados a la Guardia Civil, sin que hasta ahora se haya emprendido ninguna actuación pública para su verificación o análisis forense.
Un llamamiento amparado por la Ley de Memoria Democrática
La ARMH-TF subraya que esta iniciativa está plenamente amparada por la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, que obliga a las instituciones del Estado a investigar las desapariciones forzadas del franquismo y a localizar fosas comunes. Además, la norma prevé la creación de un Inventario Estatal de Lugares de Memoria Democrática, herramienta esencial para reconocer y preservar espacios vinculados a las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen franquista.
En este marco legal, la asociación solicita también que se inicie el procedimiento para declarar oficialmente la Fosa Marina de Anaga como Lugar de Memoria, lo que permitiría activar mecanismos de protección, investigación y señalización pública, así como un reconocimiento simbólico y jurídico para las familias de las víctimas.
Una urgencia histórica: la desaparición de los últimos testigos
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife destaca la urgencia de actuar antes de que se pierdan los últimos testigos directos de aquellos crímenes. “En 2026 se cumplen 90 años del inicio de esta represión, y los últimos hijos e hijas de los desaparecidos están desapareciendo también. Esta investigación no solo busca restos: busca verdad, dignidad y memoria”, señalan desde la entidad.
Compromiso con la democracia y los derechos humanos
La presidenta de la ARMH-TF ha recalcado que este trabajo se realiza en colaboración con entidades culturales y administraciones públicas.
“Nuestro objetivo es mantener viva la memoria de las víctimas, sensibilizar a la sociedad en los valores de la democracia y fomentar el respeto a los derechos humanos. Estos valores están en el centro de las leyes de memoria aprobadas por amplia mayoría en las instituciones democráticas”, afirmó.
Con esta iniciativa, la ARMH-TF no solo impulsa una investigación científica y judicial, sino también un acto de justicia histórica y reparación moral que, aunque llegue tarde, sigue siendo imprescindible.

























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