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Martes, 01 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

EL CINE LLEVA A EUROPA LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE LA SIMA DE JINÁMAR

El cortometraje documental "La flores de la memoria" exhibido en el Festival Internacional de DD.HH. de Tirana

La Sima de Jinámar, uno de los principales símbolos de la represión franquista en Canarias, vuelve a romper el silencio casi nueve décadas después. El documental Las flores de la memoria reconstruye la lucha de familiares, activistas e investigadores por esclarecer lo ocurrido en esta cavidad de Gran Canaria y lleva ahora esa memoria hasta el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Tirana.

REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   A simple vista, la Sima de Jinámar es tan solo una chimenea volcánica abierta en el municipio grancanario de Telde. Pero desde hace décadas ese accidente geológico es también uno de los lugares más cargados de significado de la memoria de la represión franquista en Canarias. Allí fueron arrojadas personas perseguidas tras el golpe militar de julio de 1936 y, casi noventa años después, todavía se intenta determinar quiénes fueron, cuántas murieron y qué ocurrió exactamente en aquella cavidad. Ahora esa historia ha llegado hasta Albania a través del cortometraje documental Las flores de la memoria. 

 

  La película, dirigida por Enrique González y producida por Ángeles Moreno Herrera, ha formado parte de la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Tirana. Su hilo conductor es la movilización que cada 1 de noviembre recorre el camino entre el pueblo de Jinámar y la Sima para recordar a las víctimas y reclamar verdad, identificación y reparación. 

 

UNA GUERRA SIN FRENTE, PERO CON REPRESIÓN

   Para entender lo ocurrido hay que regresar a 1936. Tras el golpe de Estado contra la Segunda República, Canarias quedó rápidamente bajo control de los militares sublevados. En las Islas no hubo un frente de guerra comparable a los de la Península, pero sí una intensa persecución de cargos republicanos, militantes políticos, sindicalistas y personas relacionadas con el movimiento obrero. La represión buscó desarticular ese movimiento y eliminar cualquier posibilidad de resistencia al nuevo poder. 

 

  En Gran Canaria actuaron, entre otros grupos, las conocidas como “Brigadas del Amanecer”, patrullas que realizaban detenciones durante la madrugada y "desaparecían" a sus víctimas. Entre los lugares asociados a aquellas desapariciones figuran los pozos de Arucas y Tenoya, los acantilados de la Mar Fea y la Sima de Jinámar. 

 

  La Sima es un tubo volcánico de unos 76-80 metros de profundidad. No existe una cifra científicamente confirmada de víctimas. Algunas estimaciones hablan de más de un centenar, mientras que la documentación oficial advierte de que el número exacto continúa sin establecerse. 

 

DEL TESTIMONIO ORAL A LAS PRUEBAS MATERIALES

   Durante mucho tiempo la historia de la Sima sobrevivió gracias a familiares, vecinos, investigadores y militantes. En los años sesenta y setenta, espeleólogos localizaron restos humanos en la cavidad. La ruptura pública de aquel largo silencio recibió un fuerte impulso en 1977, cuando los periodistas José Luis Morales, canario, y Miguel Torres publicaron en la revista Interviú dos extensos reportajes consecutivos: Jinámar, la sima de los «caídos»: Matanza de «rojos» en Canarias, aparecido el 18 de agosto, y Jinámar, la sima de los «caídos»: El cementerio político guanche, publicado una semana después. Aquellas investigaciones llevaron a un público de toda España la existencia de la Sima y su vinculación con la represión franquista en Gran Canaria. Morales había publicado ese mismo año la novela Sima Jinámar, escrita originalmente años antes y concebida por su autor como una obra sobre la sociedad canaria, la represión, el silencio y el olvido; él mismo llegó a definirla entonces como una especie de «Guernica canario».

 

   En 1996, el Gobierno de Canarias declaró la Sima de Jinámar Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Histórico.

 

  El salto decisivo llegó con la investigación arqueológica. En octubre de 2024, la primera intervención arqueológica sistemática impulsada por el Cabildo de Gran Canaria documentó restos correspondientes a tres o cuatro varones adultos, además de evidencias de impactos de bala en restos craneales, casquillos y objetos personales como una moneda, un peine y fragmentos de calzado. Una segunda intervención se desarrolló en noviembre. 

 

  Los resultados fueron divulgados en las I Jornadas de Patrimonio Cultural de Jinámar, celebradas en 2025. Para los investigadores, los hallazgos permiten relacionar científicamente el interior de la cavidad con la represión posterior al golpe de 1936. Los trabajos están lejos de haber concluido: la profundidad, la acumulación de sedimentos y las dificultades de acceso convierten cualquier excavación en una operación compleja. TeldeActualidad

 

  A ello se suman restos recuperados décadas atrás y conservados en El Museo Canario. Un estudio antropológico difundido por el Gobierno de Canarias concluyó que una veintena de restos óseos podrían corresponder, como mínimo, a cinco varones de entre 20 y 71 años. Hasta ahora no ha sido posible identificarlos, aunque los resultados genéticos se han incorporado al banco de ADN de víctimas y familiares de represaliados. 

 

CINCUENTA AÑOS SUBIENDO A LA SIMA

   Mucho antes de que comenzaran esas investigaciones oficiales, la memoria había emprendido su propio camino. Desde mediados de los años setenta, vecinos, familiares y organizaciones sociales celebran cada 1 de noviembre una marcha hasta la Sima. En 2025 se cumplieron 51 años de esa convocatoria. 

 

  Uno de sus principales impulsores es el activista de Jinámar Manolo Rodríguez Hernández, alrededor de cuyo testimonio se articula Las flores de la memoria. El documental utiliza como hilo narrativo la marcha celebrada en 2020, en plena pandemia, y la conecta con los descubrimientos arqueológicos conocidos posteriormente.

 

  En la película intervienen también los arqueólogos Javier Velasco Vázquez y José Guillén, vinculados a las investigaciones del Cabildo. Velasco sitúa el problema en el “derecho a la verdad” de la ciudadanía y de las familias de las personas represaliadas. Guillén subraya la importancia de los análisis genéticos para individualizar los restos y tratar de localizar a sus descendientes.

 

DE JINÁMAR A TIRANA

   La historia local ha encontrado ahora una audiencia internacional. El International Human Rights Film Festival Albania celebró en Tirana su vigesimoprimera edición entre el 14 y el 19 de septiembre de 2026, y Las flores de la memoria estuvo entre las obras seleccionadas para su exhibición.

 

  El recorrido de esta obra continuará en Canarias. Está previsto que el documental se proyecte en noviembre en Las Palmas de Gran Canaria, dentro de la Muestra Zancadas, mientras continúa su circulación por festivales. Sus responsables anuncian además su futura difusión en Vimeo a través de Dunas con brisa. 

 

  Casi nueve décadas después de los asesinatos y desapariciones, la Sima de Jinámar continúa guardando más preguntas que respuestas. Pero lo que durante años dependió casi exclusivamente de la memoria oral dispone hoy también de restos, objetos y evidencias arqueológicas. Y la historia que comenzó en el fondo de una cavidad volcánica de Gran Canaria ha terminado proyectándose a miles de kilómetros de distancia.

 
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