MERCOSUR - UE : UN ACUERDO DISEÑADO PARA LOS DE ARRIBA
¿Quién gana y quién pierde cuando se eliminan barreras comerciales? ¿Puede un acuerdo comercial ser justo si favorece solo a los más fuertes?
El nuevo acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur promete crecimiento y cooperación. Pero detrás del optimismo oficial, surgen preguntas incómodas: ¿quién se beneficia realmente? ¿Qué impactos tendrá sobre agricultores, trabajadores y pequeños productores? Este artículo de nuestro colaborador Aday Quesada ofrece una mirada duramente crítica, pero también extraordinariamente didáctica sobre los intereses en juego y los efectos de fondo de un tratado que puede abrir mercados, pero también cerrar innumerables oportunidades.
POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Hace tan solo unos días, la Unión Europea y el bloque del Mercosur - Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, firmaron lo que podría convertirse en la mayor zona de libre comercio del mundo, tras más de 25 años de negociaciones. El pacto elimina la mayor parte de los aranceles entre ambas regiones, facilitando el intercambio de productos y prometiendo crecimiento económico y mayor cooperación comercial.
Pero más allá de los grandes alborozos oficiales, el impacto real del tratado depende de quiénes son los actores que verdaderamente se benefician, quiénes enfrentan mayores riesgos y cómo se distribuyen las oportunidades y las pérdidas entre distintos sectores económicos y sociales.
¿QUÉ ES REALMENTE ESTE TRATADO?
Un tratado de libre comercio es, en términos sencillos, un acuerdo para quitar impuestos (aranceles) que usualmente los países cobran cuando entran productos del extranjero. Si hoy la UE cobra un 35 % por un automóvil europeo que entra en Brasil, con el acuerdo ese arancel se va eliminando gradualmente; al mismo tiempo, los productos agrícolas sudamericanos entrarán a Europa con tarifas reducidas.
El resultado es un mercado gigantesco que abarca más de 700 millones de personas y un volumen de intercambio estimado en la friolera de más de 110.000 millones de euros al año.
BENEFICIADOS: GRANDES PRODUCTORES Y EXPORTADORES INDUSTRIALES
- Empresas de fabricación en Europa
Uno de los grupos que más claro lo va a tener con la eliminación de aranceles son las grandes industrias europeas de bienes manufacturados (automóviles, maquinaria, químicos, productos farmacéuticos, textil). Estos sectores han venido pagando impuestos altos cuando venden fuera de la UE; al eliminarse esos impuestos, sus productos se vuelven más competitivos en mercados como Brasil o Argentina.
Para dar un ejemplo concreto y sencillo de entender: si una fábrica alemana paga un arancel grande para vender un coche en Latinoamérica, ese impuesto se reflejará en el precio que el comprador debe pagar. Sin ese arancel, el precio baja o la empresa gana más margen de beneficio. Esto significa más ventas y más ganancias para las grandes empresas exportadoras.
- Algunos exportadores agrícolas del Mercosur
Desde la otra esquina del Atlántico, determinadas actividades agrícolas de Mercosur también tendrán ventajas: sectores como soja, azúcar, etanol y carne tendrán un acceso más amplio al enorme mercado europeo. Eso puede significar mejores precios y mayores volúmenes de ventas que antes estaban limitados por los aranceles.
En un lenguaje sencillo: si antes un productor de soja tenía que pagar una barrera arancelaria alta para vender en Europa, con este acuerdo paga menos o nada. Eso hace que su producto sea más competitivo y más fácil de colocar en el mercado europeo.
Pero, ¿quiénes son los productores de ese tipo de productos en Latinoamérica? La producción de soja, azúcar, etanol y carne en los países de Mercosur está dominada por grandes empresas y grupos exportadores, no por pequeños productores. Corporaciones como Cargill, JBS o Raízen son las que controlan gran parte del mercado, con modelos intensivos, mecanizados y altamente concentrados.
Muy lejos de beneficiar a los campesinos, estos rubros suelen expulsar a la pequeña propiedad, consolidando así el agro negocio y profundizando desigualdades. Así, los beneficios del acuerdo comercial quedan en manos de quienes ya concentran tierras, recursos y capacidad exportadora.
LOS PERDEDORES: COMPETENCIA EN AGRICULTURA Y PEQUEÑOS PRODUCTORES
- Agricultores en Europa bajo presión
Aunque algunos poderosos sectores industriales europeos ganan con el tratado, una parte muy significativa de la agricultura europea ve nuevos riesgos. Productores de carne, arroz, y otros alimentos compiten ahora con importaciones latinoamericanas que pueden llegar a precios más bajos, debido a diferencias en costos de producción, regulaciones ambientales y condiciones laborales.
Por ejemplo, en Grecia muchos agricultores de arroz ya expresaron que podrían verse obligados a abandonar el cultivo porque la competencia con importaciones más baratas hace que sus propias cosechas sean considerablemente menos rentables.
Pequeños y medianos productores en Mercosur
En América del Sur, aunque como decíamos, determinados sectores exportadores pueden beneficiarse, no todos los productores ven ese beneficio. La apertura comercial tiende a favorecer a las grandes empresas agrícolas y exportadoras, que tienen la escala y el capital para competir en mercados internacionales.
Los pequeños agricultores, las economías regionales y las economías familiares pueden enfrentarse a una mayor concentración de mercados, menor capacidad de competir y una creciente dependencia de unos pocos cultivos de exportación.
De nuevo, en palabras simples: quienes tienen grandes haciendas y negocios agrícolas con acceso a financiamiento y exportación pueden sacar ventaja; quienes trabajan parcelas pequeñas o diversificadas pueden ver cómo sus mercados locales se reducen y sus ingresos se vuelven más volátiles.
LAS DIFERENCIAS DE COSTOS Y ESTÁNDARES
Uno de los puntos más debatidos no es solo quién vende más, sino en qué condiciones.
En muchos países latinoamericanos, los costos de producción (tierra, mano de obra, regulaciones ambientales o sanitarias) son más bajos que en Europa. Eso puede traducirse en precios más bajos para el exportador, pero también en preocupaciones por la calidad, el bienestar animal y el impacto ambiental cuando esos productos entran a mercados con estándares más altos.
Este tipo de disparidades implica que las importaciones no compiten en un terreno perfectamente igual: no es solo comercio de bienes, sino comercio con reglas distintas de producción y regulación.
PAPEL DE LOS GOBIERNOS Y LAS INSTITUCIONES
Los gobiernos de ambos lados dicen defender el acuerdo como una herramienta para generar empleo, diversificar mercados e impulsar crecimiento económico. El discurso oficial habla de “oportunidades” para pymes y consumidores, y de mecanismos de protección para sectores sensibles.
Sin embargo, las críticas técnicas señalan que los beneficios netos para la economía total pueden ser muy pequeños en términos de crecimiento agregado del PIB, mientras que los impactos sectoriales (quién gana y quién pierde) pueden ser significativos y desiguales.
Dicho de otra manera, en cifras agregadas el tratado puede parecer positivo o neutral, pero dentro de esas cifras hay grandes diferencias internas: algunos sectores se fortalecen, otros pierden competitividad; algunos trabajadores ganan empleo, otros ven presión sobre salarios o condiciones.
UNA MIRADA COMPARADA: BALANCE GLOBAL
Si pensamos el Tratado UE–Mercosur como una gran escena económica con muchísimas piezas moviéndose al mismo tiempo, podríamos decir:
- Beneficiados claros: grandes exportadores industriales europeos y sectores agrícolas del Mercosur con capacidad exportadora global.
- Perdedores potenciales: agricultores europeos que compiten con importaciones más baratas; pequeños productores en Mercosur que no tienen escala para competir en mercados globales.
- Neutral/mixto: consumidores (que podrían pagar menos por ciertos productos), gobiernos (que esperan estabilidad económica), y sectores de servicios vinculados al comercio internacional.
- Factor transversal: las diferencias de regulación y estándares entre regiones complican una competencia “justa” en el mercado global.
¿QUÉ PUEDE HACERSE PARA EQUILIBRAR LOS EFECTOS?
La evidencia de las disputas y manifestaciones recientes muestra que las medidas puramente comerciales no bastan. Es importante que políticas complementarias acompañen a cualquier tratado de libre comercio para:
-Proteger a productores vulnerables con mecanismos de compensación o ajuste sectorial.
-Garantizar estándares laborales y ambientales comunes en ambos lados.
-Fomentar inversiones internas que fortalezcan cadenas productivas locales más allá de la exportación primaria.
MÁS QUE UN TRABAJO DE SÍMBOLOS
El Tratado UE–Mercosur no es ni un “éxito automático” ni un “fracaso inevitable”. Es un instrumento económico que abre mercados y elimina barreras, pero cuya incidencia concreta depende de las estructuras productivas, las relaciones de poder y la capacidad de cada sociedad para adaptarse a cambios competitivos.
Comprender quién gana y quién pierde no es solo cuestión de estadísticas globales, sino de cómo las políticas públicas y los actores económicos responden a un entorno donde las reglas del juego cambian.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES
-Fuentes periodísticas y análisis en tiempo real:
-Firma del acuerdo UE–Mercosur tras 25 años de negociaciones.
-Críticas y preocupaciones de agricultores europeos.
-Opiniones sobre beneficios industriales y mecanismos de protección.
-Análisis sectoriales y económicos:
-Ganadores y perdedores por sectores.
-Evaluaciones de impacto económico y competitividad.
-Información de contexto y contenido del tratado.
POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Hace tan solo unos días, la Unión Europea y el bloque del Mercosur - Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, firmaron lo que podría convertirse en la mayor zona de libre comercio del mundo, tras más de 25 años de negociaciones. El pacto elimina la mayor parte de los aranceles entre ambas regiones, facilitando el intercambio de productos y prometiendo crecimiento económico y mayor cooperación comercial.
Pero más allá de los grandes alborozos oficiales, el impacto real del tratado depende de quiénes son los actores que verdaderamente se benefician, quiénes enfrentan mayores riesgos y cómo se distribuyen las oportunidades y las pérdidas entre distintos sectores económicos y sociales.
¿QUÉ ES REALMENTE ESTE TRATADO?
Un tratado de libre comercio es, en términos sencillos, un acuerdo para quitar impuestos (aranceles) que usualmente los países cobran cuando entran productos del extranjero. Si hoy la UE cobra un 35 % por un automóvil europeo que entra en Brasil, con el acuerdo ese arancel se va eliminando gradualmente; al mismo tiempo, los productos agrícolas sudamericanos entrarán a Europa con tarifas reducidas.
El resultado es un mercado gigantesco que abarca más de 700 millones de personas y un volumen de intercambio estimado en la friolera de más de 110.000 millones de euros al año.
BENEFICIADOS: GRANDES PRODUCTORES Y EXPORTADORES INDUSTRIALES
- Empresas de fabricación en Europa
Uno de los grupos que más claro lo va a tener con la eliminación de aranceles son las grandes industrias europeas de bienes manufacturados (automóviles, maquinaria, químicos, productos farmacéuticos, textil). Estos sectores han venido pagando impuestos altos cuando venden fuera de la UE; al eliminarse esos impuestos, sus productos se vuelven más competitivos en mercados como Brasil o Argentina.
Para dar un ejemplo concreto y sencillo de entender: si una fábrica alemana paga un arancel grande para vender un coche en Latinoamérica, ese impuesto se reflejará en el precio que el comprador debe pagar. Sin ese arancel, el precio baja o la empresa gana más margen de beneficio. Esto significa más ventas y más ganancias para las grandes empresas exportadoras.
- Algunos exportadores agrícolas del Mercosur
Desde la otra esquina del Atlántico, determinadas actividades agrícolas de Mercosur también tendrán ventajas: sectores como soja, azúcar, etanol y carne tendrán un acceso más amplio al enorme mercado europeo. Eso puede significar mejores precios y mayores volúmenes de ventas que antes estaban limitados por los aranceles.
En un lenguaje sencillo: si antes un productor de soja tenía que pagar una barrera arancelaria alta para vender en Europa, con este acuerdo paga menos o nada. Eso hace que su producto sea más competitivo y más fácil de colocar en el mercado europeo.
Pero, ¿quiénes son los productores de ese tipo de productos en Latinoamérica? La producción de soja, azúcar, etanol y carne en los países de Mercosur está dominada por grandes empresas y grupos exportadores, no por pequeños productores. Corporaciones como Cargill, JBS o Raízen son las que controlan gran parte del mercado, con modelos intensivos, mecanizados y altamente concentrados.
Muy lejos de beneficiar a los campesinos, estos rubros suelen expulsar a la pequeña propiedad, consolidando así el agro negocio y profundizando desigualdades. Así, los beneficios del acuerdo comercial quedan en manos de quienes ya concentran tierras, recursos y capacidad exportadora.
LOS PERDEDORES: COMPETENCIA EN AGRICULTURA Y PEQUEÑOS PRODUCTORES
- Agricultores en Europa bajo presión
Aunque algunos poderosos sectores industriales europeos ganan con el tratado, una parte muy significativa de la agricultura europea ve nuevos riesgos. Productores de carne, arroz, y otros alimentos compiten ahora con importaciones latinoamericanas que pueden llegar a precios más bajos, debido a diferencias en costos de producción, regulaciones ambientales y condiciones laborales.
Por ejemplo, en Grecia muchos agricultores de arroz ya expresaron que podrían verse obligados a abandonar el cultivo porque la competencia con importaciones más baratas hace que sus propias cosechas sean considerablemente menos rentables.
Pequeños y medianos productores en Mercosur
En América del Sur, aunque como decíamos, determinados sectores exportadores pueden beneficiarse, no todos los productores ven ese beneficio. La apertura comercial tiende a favorecer a las grandes empresas agrícolas y exportadoras, que tienen la escala y el capital para competir en mercados internacionales.
Los pequeños agricultores, las economías regionales y las economías familiares pueden enfrentarse a una mayor concentración de mercados, menor capacidad de competir y una creciente dependencia de unos pocos cultivos de exportación.
De nuevo, en palabras simples: quienes tienen grandes haciendas y negocios agrícolas con acceso a financiamiento y exportación pueden sacar ventaja; quienes trabajan parcelas pequeñas o diversificadas pueden ver cómo sus mercados locales se reducen y sus ingresos se vuelven más volátiles.
LAS DIFERENCIAS DE COSTOS Y ESTÁNDARES
Uno de los puntos más debatidos no es solo quién vende más, sino en qué condiciones.
En muchos países latinoamericanos, los costos de producción (tierra, mano de obra, regulaciones ambientales o sanitarias) son más bajos que en Europa. Eso puede traducirse en precios más bajos para el exportador, pero también en preocupaciones por la calidad, el bienestar animal y el impacto ambiental cuando esos productos entran a mercados con estándares más altos.
Este tipo de disparidades implica que las importaciones no compiten en un terreno perfectamente igual: no es solo comercio de bienes, sino comercio con reglas distintas de producción y regulación.
PAPEL DE LOS GOBIERNOS Y LAS INSTITUCIONES
Los gobiernos de ambos lados dicen defender el acuerdo como una herramienta para generar empleo, diversificar mercados e impulsar crecimiento económico. El discurso oficial habla de “oportunidades” para pymes y consumidores, y de mecanismos de protección para sectores sensibles.
Sin embargo, las críticas técnicas señalan que los beneficios netos para la economía total pueden ser muy pequeños en términos de crecimiento agregado del PIB, mientras que los impactos sectoriales (quién gana y quién pierde) pueden ser significativos y desiguales.
Dicho de otra manera, en cifras agregadas el tratado puede parecer positivo o neutral, pero dentro de esas cifras hay grandes diferencias internas: algunos sectores se fortalecen, otros pierden competitividad; algunos trabajadores ganan empleo, otros ven presión sobre salarios o condiciones.
UNA MIRADA COMPARADA: BALANCE GLOBAL
Si pensamos el Tratado UE–Mercosur como una gran escena económica con muchísimas piezas moviéndose al mismo tiempo, podríamos decir:
- Beneficiados claros: grandes exportadores industriales europeos y sectores agrícolas del Mercosur con capacidad exportadora global.
- Perdedores potenciales: agricultores europeos que compiten con importaciones más baratas; pequeños productores en Mercosur que no tienen escala para competir en mercados globales.
- Neutral/mixto: consumidores (que podrían pagar menos por ciertos productos), gobiernos (que esperan estabilidad económica), y sectores de servicios vinculados al comercio internacional.
- Factor transversal: las diferencias de regulación y estándares entre regiones complican una competencia “justa” en el mercado global.
¿QUÉ PUEDE HACERSE PARA EQUILIBRAR LOS EFECTOS?
La evidencia de las disputas y manifestaciones recientes muestra que las medidas puramente comerciales no bastan. Es importante que políticas complementarias acompañen a cualquier tratado de libre comercio para:
-Proteger a productores vulnerables con mecanismos de compensación o ajuste sectorial.
-Garantizar estándares laborales y ambientales comunes en ambos lados.
-Fomentar inversiones internas que fortalezcan cadenas productivas locales más allá de la exportación primaria.
MÁS QUE UN TRABAJO DE SÍMBOLOS
El Tratado UE–Mercosur no es ni un “éxito automático” ni un “fracaso inevitable”. Es un instrumento económico que abre mercados y elimina barreras, pero cuya incidencia concreta depende de las estructuras productivas, las relaciones de poder y la capacidad de cada sociedad para adaptarse a cambios competitivos.
Comprender quién gana y quién pierde no es solo cuestión de estadísticas globales, sino de cómo las políticas públicas y los actores económicos responden a un entorno donde las reglas del juego cambian.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES
-Fuentes periodísticas y análisis en tiempo real:
-Firma del acuerdo UE–Mercosur tras 25 años de negociaciones.
-Críticas y preocupaciones de agricultores europeos.
-Opiniones sobre beneficios industriales y mecanismos de protección.
-Análisis sectoriales y económicos:
-Ganadores y perdedores por sectores.
-Evaluaciones de impacto económico y competitividad.
-Información de contexto y contenido del tratado.

























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.161