CANARIAS: EL ARCHIPIÉLAGO DONDE LA ENFERMEDAD ENGORDA BENEFICIOS
Canarias escala posiciones en el mapa estatal de la privatización sanitaria
Aunque el sistema sanitario canario sigue siendo formalmente público, cada año una mayor parte de sus recursos acaba en manos privadas. El crecimiento de los conciertos y del aseguramiento privado está modificando, de forma silenciosa, el equilibrio del modelo.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El sistema sanitario español se organiza desde hace décadas bajo un "esquema mixto" en el que la provisión pública directa convive con distintas fórmulas de "colaboración" con el sector privado. Esta estructura es común a todo el Estado y no constituye una singularidad canaria. Sin embargo, que sea un rasgo general no implica que todas las comunidades autónomas presenten el mismo grado de externalización ni el mismo peso relativo del sector privado en la gestión de recursos financiados con fondos públicos.
Mientras algunas comunidades han mantenido un predominio más marcado de la gestión pública directa, otras han desarrollado de forma más intensa la concertación, la externalización de servicios y la derivación sistemática de actividad asistencial hacia empresas privadas.
CANARIAS EN EL MAPA DE LA PRIVATIZACIÓN SANITARIA
Durante los últimos años, distintos estudios sobre privatización sanitaria han situado a Canarias entre las comunidades con mayor participación relativa del sector privado en la prestación de servicios financiados con presupuesto público. Aunque Madrid y Cataluña siguen encabezando varios indicadores históricos de externalización, el archipiélago ha ido escalando posiciones en algunos apartados clave.
El volumen de conciertos sanitarios, el peso de la actividad hospitalaria privada dentro del total y el crecimiento sostenido del aseguramiento privado sitúan a Canarias por encima de otras comunidades con características socioeconómicas similares. No se trata de una privatización integral del sistema, que continúa teniendo como eje al Servicio Canario de Salud, pero sí de una ampliación constante del espacio de intervención empresarial que se traduce también en una progresiva descapitalización del sector público.
Este crecimiento adquiere especial relevancia en una comunidad cuya renta media es inferior a la media estatal y donde las desigualdades estructurales son más acusadas que en otras regiones.
EL PAPEL DE LOS CONCIERTOS: DE RECURSO COYUNTURAL A MECANISMO ESTABLE
La concertación sanitaria se presenta habitualmente como una "herramienta para reducir listas de espera o cubrir necesidades puntuales". Sin embargo, cuando su peso presupuestario crece de manera sostenida y se consolida año tras año, deja de ser un recurso excepcional y pasa a convertirse en un componente estructural del sistema.
En Canarias, el porcentaje del gasto sanitario destinado a conciertos ha experimentado un aumento progresivo en los últimos ejercicios. Esto implica que una parte creciente del presupuesto público termina integrándose en la facturación de grupos empresariales sanitarios.
Desde el punto de vista económico, el proceso es claro. Recursos públicos que podrían reforzar infraestructuras, plantillas y equipamientos propios son transferidos a entidades privadas que operan bajo criterios de rentabilidad. Una lógica empresarial que responde a objetivos distintos a los de un servicio público universal.
CRECIMIENTO DEL ASEGURAMIENTO PRIVADO Y SEGMENTACIÓN SOCIAL
En paralelo a la expansión de los conciertos, el número de personas con seguro sanitario privado en Canarias ha crecido de forma sostenida. Este fenómeno, que también se observa en el conjunto del Estado, tiene en el archipiélago implicaciones específicas debido a su estructura socioeconómica.
Cuando una parte de la población recurre a pólizas privadas para agilizar consultas o pruebas diagnósticas, se configura un sistema de doble vía. La universalidad formal se mantiene, pero en la práctica se introducen diferencias en los tiempos y en las condiciones de acceso claramente determinado por el poder adquisitivo de los pacientes.
En una comunidad con tasas de desempleo históricamente elevadas y salarios medios inferiores a la media estatal, esta segmentación refuerza aún más las desigualdades preexistentes y consolida una división entre quienes pueden "complementar" la cobertura pública y quienes dependen exclusivamente de ella.
COMPARACIÓN CON OTRAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS
Si se compara con Madrid, donde la gestión privada integral de hospitales ha sido una política sostenida durante años, Canarias no alcanza el mismo nivel de externalización estructural. Sin embargo, su evolución reciente muestra una tendencia de acercamiento en determinados indicadores.
En relación con Cataluña, cuya tradición histórica incluye un amplio entramado concertado, Canarias presenta un modelo menos institucionalizado pero en expansión. La diferencia es que, mientras en Cataluña el sistema mixto tiene raíces históricas profundas, en Canarias el crecimiento del peso privado es más reciente y responde en gran medida a decisiones presupuestarias adoptadas en la última década.
EL MARCO ESTATAL Y SUS LÍMITES
La aprobación en febrero de 2026 de un anteproyecto de ley pretendidamente orientado a reforzar la gestión pública directa introduce un elemento nuevo en el debate estatal. El texto plantea mayores exigencias para futuras externalizaciones y facilita procesos de reversión.
No obstante, la existencia de una norma estatal no altera automáticamente las decisiones autonómicas. El grado de aplicación y la voluntad política en cada comunidad determinarán si el crecimiento del sector privado se frena, se estabiliza o continúa expandiéndose.
Que el modelo mixto esté generalizado en todo el Estado no significa que deba asumirse como incuestionable. La normalización de la llamada "colaboración público-privada" ha ido desplazando el debate desde la defensa del carácter público del sistema hacia la gestión de porcentajes y equilibrios.
Sin embargo, cada punto porcentual de externalización implica una decisión política concreta sobre el destino de recursos colectivos. Cuando el presupuesto público financia de manera creciente la actividad de empresas sanitarias, se produce una transferencia sostenida de riqueza hacia el ámbito privado.
La ampliación sostenida de conciertos y el crecimiento del aseguramiento privado no son procesos neutrales. Reconfiguran el sistema en función de criterios de mercado y consolidan la presencia del beneficio empresarial en un ámbito que debería regirse prioritariamente por el interés colectivo.
Canarias no constituye una anomalía dentro del Estado, pero sí representa un ejemplo claro de cómo el modelo mixto puede intensificarse progresivamente. La discusión no debe centrarse en si el sistema es mixto —porque lo es en todo el país— sino en hasta qué punto se acepta que la salud se organice crecientemente bajo la lógica de la rentabilidad.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El sistema sanitario español se organiza desde hace décadas bajo un "esquema mixto" en el que la provisión pública directa convive con distintas fórmulas de "colaboración" con el sector privado. Esta estructura es común a todo el Estado y no constituye una singularidad canaria. Sin embargo, que sea un rasgo general no implica que todas las comunidades autónomas presenten el mismo grado de externalización ni el mismo peso relativo del sector privado en la gestión de recursos financiados con fondos públicos.
Mientras algunas comunidades han mantenido un predominio más marcado de la gestión pública directa, otras han desarrollado de forma más intensa la concertación, la externalización de servicios y la derivación sistemática de actividad asistencial hacia empresas privadas.
CANARIAS EN EL MAPA DE LA PRIVATIZACIÓN SANITARIA
Durante los últimos años, distintos estudios sobre privatización sanitaria han situado a Canarias entre las comunidades con mayor participación relativa del sector privado en la prestación de servicios financiados con presupuesto público. Aunque Madrid y Cataluña siguen encabezando varios indicadores históricos de externalización, el archipiélago ha ido escalando posiciones en algunos apartados clave.
El volumen de conciertos sanitarios, el peso de la actividad hospitalaria privada dentro del total y el crecimiento sostenido del aseguramiento privado sitúan a Canarias por encima de otras comunidades con características socioeconómicas similares. No se trata de una privatización integral del sistema, que continúa teniendo como eje al Servicio Canario de Salud, pero sí de una ampliación constante del espacio de intervención empresarial que se traduce también en una progresiva descapitalización del sector público.
Este crecimiento adquiere especial relevancia en una comunidad cuya renta media es inferior a la media estatal y donde las desigualdades estructurales son más acusadas que en otras regiones.
EL PAPEL DE LOS CONCIERTOS: DE RECURSO COYUNTURAL A MECANISMO ESTABLE
La concertación sanitaria se presenta habitualmente como una "herramienta para reducir listas de espera o cubrir necesidades puntuales". Sin embargo, cuando su peso presupuestario crece de manera sostenida y se consolida año tras año, deja de ser un recurso excepcional y pasa a convertirse en un componente estructural del sistema.
En Canarias, el porcentaje del gasto sanitario destinado a conciertos ha experimentado un aumento progresivo en los últimos ejercicios. Esto implica que una parte creciente del presupuesto público termina integrándose en la facturación de grupos empresariales sanitarios.
Desde el punto de vista económico, el proceso es claro. Recursos públicos que podrían reforzar infraestructuras, plantillas y equipamientos propios son transferidos a entidades privadas que operan bajo criterios de rentabilidad. Una lógica empresarial que responde a objetivos distintos a los de un servicio público universal.
CRECIMIENTO DEL ASEGURAMIENTO PRIVADO Y SEGMENTACIÓN SOCIAL
En paralelo a la expansión de los conciertos, el número de personas con seguro sanitario privado en Canarias ha crecido de forma sostenida. Este fenómeno, que también se observa en el conjunto del Estado, tiene en el archipiélago implicaciones específicas debido a su estructura socioeconómica.
Cuando una parte de la población recurre a pólizas privadas para agilizar consultas o pruebas diagnósticas, se configura un sistema de doble vía. La universalidad formal se mantiene, pero en la práctica se introducen diferencias en los tiempos y en las condiciones de acceso claramente determinado por el poder adquisitivo de los pacientes.
En una comunidad con tasas de desempleo históricamente elevadas y salarios medios inferiores a la media estatal, esta segmentación refuerza aún más las desigualdades preexistentes y consolida una división entre quienes pueden "complementar" la cobertura pública y quienes dependen exclusivamente de ella.
COMPARACIÓN CON OTRAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS
Si se compara con Madrid, donde la gestión privada integral de hospitales ha sido una política sostenida durante años, Canarias no alcanza el mismo nivel de externalización estructural. Sin embargo, su evolución reciente muestra una tendencia de acercamiento en determinados indicadores.
En relación con Cataluña, cuya tradición histórica incluye un amplio entramado concertado, Canarias presenta un modelo menos institucionalizado pero en expansión. La diferencia es que, mientras en Cataluña el sistema mixto tiene raíces históricas profundas, en Canarias el crecimiento del peso privado es más reciente y responde en gran medida a decisiones presupuestarias adoptadas en la última década.
EL MARCO ESTATAL Y SUS LÍMITES
La aprobación en febrero de 2026 de un anteproyecto de ley pretendidamente orientado a reforzar la gestión pública directa introduce un elemento nuevo en el debate estatal. El texto plantea mayores exigencias para futuras externalizaciones y facilita procesos de reversión.
No obstante, la existencia de una norma estatal no altera automáticamente las decisiones autonómicas. El grado de aplicación y la voluntad política en cada comunidad determinarán si el crecimiento del sector privado se frena, se estabiliza o continúa expandiéndose.
Que el modelo mixto esté generalizado en todo el Estado no significa que deba asumirse como incuestionable. La normalización de la llamada "colaboración público-privada" ha ido desplazando el debate desde la defensa del carácter público del sistema hacia la gestión de porcentajes y equilibrios.
Sin embargo, cada punto porcentual de externalización implica una decisión política concreta sobre el destino de recursos colectivos. Cuando el presupuesto público financia de manera creciente la actividad de empresas sanitarias, se produce una transferencia sostenida de riqueza hacia el ámbito privado.
La ampliación sostenida de conciertos y el crecimiento del aseguramiento privado no son procesos neutrales. Reconfiguran el sistema en función de criterios de mercado y consolidan la presencia del beneficio empresarial en un ámbito que debería regirse prioritariamente por el interés colectivo.
Canarias no constituye una anomalía dentro del Estado, pero sí representa un ejemplo claro de cómo el modelo mixto puede intensificarse progresivamente. La discusión no debe centrarse en si el sistema es mixto —porque lo es en todo el país— sino en hasta qué punto se acepta que la salud se organice crecientemente bajo la lógica de la rentabilidad.

























Acoran | Lunes, 16 de Febrero de 2026 a las 17:21:37 horas
Estamos en lo de casi siempre, dinero publico para los amigos y lo publico es servicio, lo privado es negocio y comisiones y el pueblo se queja, se queja y se queja, pero no aprende a votar, con pan y circo ya le va bien....
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