"THE GUARDIAN": EUROPA, DIVIDIDA POR LA INTERVENCIÓN YANQUI EN VENEZUELA
El periódico socialdemócrata británico se posiciona frente a la agresión norteamericana a Venezuela
¿Qué revela la reacción europea ante la caída de Maduro sobre el verdadero compromiso del continente con el derecho internacional? ¿Es posible hablar de democracia mientras se ignoran los medios utilizados para imponerla?
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG
En un artículo publicado por Patrick Wintour en el periódico británico The Guardian, con el título “European leaders appear torn in face of new world order after Venezuela attack”, se ofrece un análisis del desconcierto que ha generado entre los líderes europeos la reciente operación militar estadounidense en Venezuela y el secuestro forzado de Nicolás Maduro. Según afirma el autor, este episodio ha puesto a prueba los principios que Europa dice defender en materia de derecho internacional y soberanía nacional.
De acuerdo a lo expresado por Wintour, mientras algunos gobiernos europeos celebran la salida de Maduro del poder como el fin de una dictadura, al mismo tiempo deben confrontar el hecho de que esta fue conseguida a través de una acción unilateral de Estados Unidos que, a juicio de numerosos juristas, vulnera la legalidad internacional. Esta contradicción ha provocado, como apunta el autor, un “tira y afloja” discursivo: se celebra el resultado, pero se evita discutir los medios.
El artículo publicado en el periódico socialdemócrata británico subraya que figuras como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, optaron por centrarse en el porvenir de Venezuela, sin entrar a valorar la legalidad de la operación. Según relata Wintour, el griego Mitsotakis declaró que “no es momento de comentar sobre la legalidad de las acciones recientes”, pese a que se permitió calificar a Maduro como un dictador brutal.
Wintour también recoge posturas más críticas como la del ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, quien afirma que la intervención viola el principio de no uso de la fuerza consagrado en el derecho internacional. “Sólo los pueblos soberanos deciden su futuro”, recalcó Barrot, señalando el grave precedente que sienta este tipo de operaciones en el actual orden mundial.
En opinión del autor del articulo, el respaldo de algunos líderes europeos a la figura de María Corina Machado, desestimada por Trump como un personaje “sin apoyo ni respeto”, añade una capa de incomodidad al escenario. La contradicción entre su apoyo a Machado y su silencio ante la manera en que fue derrocado Maduro deja al descubierto, según Wintour, un doble estándar que erosiona la credibilidad europea.
También se señala que la justificación esgrimida por EE.UU.—la lucha contra el narcotráfico—fue puesta en entredicho por especialistas como la profesora de Derecho Internacional Oona Hathaway, quien advirtió que, si ese argumento se normaliza, cualquier país podría invocar razones similares para invadir a otro, vaciando de contenido la noción de legítima defensa.
En la parte final del artículo, Wintour ofrece una reflexión más amplia: para quienes abogan por el multilateralismo y la legalidad internacional, el episodio venezolano simboliza el hundimiento de ese orden basado en normas. De acuerdo con el investigador Nizar El Fakih, la inacción del multilateralismo frente a la crisis venezolana, incluida la ausencia de acusaciones formales por parte de la Corte Penal Internacional, facilitó que se abriera paso una lógica de fuerza por encima del derecho.
La intervención de EE.UU. en Venezuela, lejos de ser un hecho aislado, parece marcar, como sugiere Wintour, un punto de inflexión hacia un mundo donde el poder sustituye al derecho, y los líderes europeos oscilan entre la celebración discreta y el silencio incómodo.
REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG
En un artículo publicado por Patrick Wintour en el periódico británico The Guardian, con el título “European leaders appear torn in face of new world order after Venezuela attack”, se ofrece un análisis del desconcierto que ha generado entre los líderes europeos la reciente operación militar estadounidense en Venezuela y el secuestro forzado de Nicolás Maduro. Según afirma el autor, este episodio ha puesto a prueba los principios que Europa dice defender en materia de derecho internacional y soberanía nacional.
De acuerdo a lo expresado por Wintour, mientras algunos gobiernos europeos celebran la salida de Maduro del poder como el fin de una dictadura, al mismo tiempo deben confrontar el hecho de que esta fue conseguida a través de una acción unilateral de Estados Unidos que, a juicio de numerosos juristas, vulnera la legalidad internacional. Esta contradicción ha provocado, como apunta el autor, un “tira y afloja” discursivo: se celebra el resultado, pero se evita discutir los medios.
El artículo publicado en el periódico socialdemócrata británico subraya que figuras como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, optaron por centrarse en el porvenir de Venezuela, sin entrar a valorar la legalidad de la operación. Según relata Wintour, el griego Mitsotakis declaró que “no es momento de comentar sobre la legalidad de las acciones recientes”, pese a que se permitió calificar a Maduro como un dictador brutal.
Wintour también recoge posturas más críticas como la del ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, quien afirma que la intervención viola el principio de no uso de la fuerza consagrado en el derecho internacional. “Sólo los pueblos soberanos deciden su futuro”, recalcó Barrot, señalando el grave precedente que sienta este tipo de operaciones en el actual orden mundial.
En opinión del autor del articulo, el respaldo de algunos líderes europeos a la figura de María Corina Machado, desestimada por Trump como un personaje “sin apoyo ni respeto”, añade una capa de incomodidad al escenario. La contradicción entre su apoyo a Machado y su silencio ante la manera en que fue derrocado Maduro deja al descubierto, según Wintour, un doble estándar que erosiona la credibilidad europea.
También se señala que la justificación esgrimida por EE.UU.—la lucha contra el narcotráfico—fue puesta en entredicho por especialistas como la profesora de Derecho Internacional Oona Hathaway, quien advirtió que, si ese argumento se normaliza, cualquier país podría invocar razones similares para invadir a otro, vaciando de contenido la noción de legítima defensa.
En la parte final del artículo, Wintour ofrece una reflexión más amplia: para quienes abogan por el multilateralismo y la legalidad internacional, el episodio venezolano simboliza el hundimiento de ese orden basado en normas. De acuerdo con el investigador Nizar El Fakih, la inacción del multilateralismo frente a la crisis venezolana, incluida la ausencia de acusaciones formales por parte de la Corte Penal Internacional, facilitó que se abriera paso una lógica de fuerza por encima del derecho.
La intervención de EE.UU. en Venezuela, lejos de ser un hecho aislado, parece marcar, como sugiere Wintour, un punto de inflexión hacia un mundo donde el poder sustituye al derecho, y los líderes europeos oscilan entre la celebración discreta y el silencio incómodo.


























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