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PROTESTA PÚBLICA EN GRAN CANARIA CONTRA EL DOCTORADO HONORIS CAUSA A LA REINA EMÉRITA SOFÍA

Profesores y personal de la ULPGC se movilizan para defender el valor académico del honoris causa

El doctorado honoris causa a la reina emérita Sofía, concedido por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha desatado una ola de críticas entre docentes y trabajadores universitarios. La protesta pública convocada para el 15 de enero busca defender el valor del saber frente al linaje y reafirmar la autonomía del pensamiento frente al poder simbólico.

Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   El próximo 15 de enero, a las 11:00 h, una concentración abierta frente al Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) reunirá a profesores, trabajadores y estudiantes que se oponen a la concesión del doctorado honoris causa a la reina "emérita" Sofía de Grecia. 

 

   Lejos de tratarse de un gesto anecdótico, el acto busca interpelar el sentido profundo de lo que significa “honrar” en nombre de una universidad pública. ¿Qué se premia realmente cuando se otorga este título a la que fuera reina consorte de Juan Carlos de Borbón? ¿El saber o el estatus? ¿La investigación o el linaje?

 

NO EN NUESTRO NOMBRE

   El acto de protesta ha sido convocado por un grupo de profesores y personal laboral de la ULPGC, en respuesta a lo que consideran una grave desviación del sentido académico de la distinción honoris causa.

 

   Bajo el lema “No en mi nombre”, la convocatoria se realizará el mismo día y lugar de la ceremonia oficial, en la sede del Rectorado, situada en la calle Juan de Quesada nº 30.

 

  La concentración no es un acto simbólico más, sino una toma de posición colectiva que interpela a toda la comunidad universitaria y a la sociedad canaria en su conjunto.

 

   Según expresa el manifiesto firmado por los convocantes:

“Otorgar el honoris causa a una figura cuyo capital simbólico proviene del linaje y no del saber podría enviar un mensaje equivocado a la comunidad universitaria, al equiparar el prestigio académico con el prestigio social”.

 

NO REPRESENTA EL SABER, SINO EL LINAJE

   ¿Quién es la reina Sofía? ¿Qué valores representa? ¿Qué vínculo real tiene con el conocimiento, la ciencia o el pensamiento crítico? Estas son las preguntas que han motivado el rechazo del profesorado crítico de la ULPGC  y parte del personal laboral de esta institución académica.  La "reina emérita", cuya imagen pública ha estado ligada a funciones protocolarias, religiosas y de representación institucional, nunca ha desarrollado una trayectoria académica ni intelectual que justifique el más alto reconocimiento académico de una universidad.

 

   Más allá de los gestos filantrópicos que se le atribuyen, su figura sí ha estado históricamente asociada a un modelo de poder, el monárquico, que se ha sostenido sobre privilegios heredados, vínculos con regímenes autoritarios y una concepción del mundo profundamente conservadora.

 

   Nacida como princesa de Grecia y Dinamarca, su dinastía ha estado ligada a la represión de la izquierda griega, al anticomunismo militante y el apoyo a dictaduras como la de los Coroneles (1967-1974), que su hermano, Constantino II, respaldó abiertamente.

 

  En España, la reina emérita ha mantenido una postura ultracatólica, contraria a los derechos reproductivos, al matrimonio igualitario o las reivindicaciones de igualda para las mujeres. . Su silencio ante los escándalos de corrupción que han salpicado a su entorno familiar y su papel en una institución opaca y ajena a la deliberación democrática refuerzan las razones del rechazo.

 

UN HONOR VACÍO SI SE DESVINCULA DEL MÉRITO INTELECTUAL

 

“Con este gesto institucional estamos siendo el hazmerreír de las universidades públicas del país”, declara uno de los profesores firmantes

 

“El honoris causa no debe ser una herramienta de cortesía ni una forma de rendir pleitesía al poder, sino un reconocimiento a quienes transforman el mundo con su pensamiento, su ciencia o su arte”- añade.

 

  Como se recoge en el manifiesto,

“la universidad no debería para legitimar jerarquías simbólicas ya consolidadas, sino para producir saber, cuestionar el orden existente y sostener el pensamiento crítico”.

 

  Por tanto, para los promotores de este acto de protestas, la concesión de este título

"desvirtúa su sentido y debilita el papel de la universidad como espacio de emancipación y crítica social".

 

DEFENDER LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA, NO LA SUMISIÓN

   El fondo de esta controversia va mucho más allá de un nombramiento concreto. Lo que está en juego es la autonomía de las instituciones educativas frente al poder político, económico o simbólico.

 

“Defender la dignidad del honoris causa equivale a defender la autonomía académica frente a presiones externas”, señalan los convocantes.

 

  En palabras de otra de las firmantes:

“El problema no es solo a quién se honra, sino qué idea de universidad estamos construyendo. Si premiamos el estatus en lugar del saber, estamos educando para la sumisión, no para la emancipación”.

 

LA UNIVERSIDAD, ¿INSTITUCIÓN CRÍTICA O APARATO DE LEGITIMACIÓN?

   La entrega de este título, aprobada por el equipo rectoral de la ULPGC, se inscribe en una lógica más amplia que afecta a muchas universidades públicas del Estado español. En lugar de fortalecer su papel como motor de transformación social, cada vez más instituciones académicas buscan legitimarse mediante el reconocimiento de figuras de poder, muchas veces desvinculadas de la producción de conocimiento.

 

    Esta tendencia, denunciada por amplios sectores críticos del ámbito universitario, convierte a la universidad en un aparato de legitimación externa, cuando debería ser una instancia que revela las contradicciones del sistema social y no que las oculta o las reproduce. 

 

   La concentración del 15 de enero es un acto de afirmación de la universidad como espacio público, democrático y transformador. Por eso, los convocantes llaman a participar activamente a toda la comunidad universitaria —profesorado, personal, alumnado— y a la ciudadanía en general.

 

 “Se trata de una concentración pacífica, respetuosa, pero firme en sus convicciones”, subrayan.

 

 
 
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