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Lunes, 26 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

MURIÓ WALTER MARTÍNEZ: UN MAPA, UNA VOZ , UN PRINCIPIO Y UNA LUCHA POR PENSAR LIBRE (VÍDEO)

¿Puede el periodismo ser revolucionario sin ser obediente? ¿En qué consistieron sus diferencias con el Gobierno de Maduro?

Walter Martínez no fue un periodista común. Fue una voz crítica que, incluso desde dentro del proceso bolivariano, se atrevió a disentir. Su vida es un testimonio de lo que significa pensar con independencia cuando el poder exige silencio. Adjuntamos un video entrevista realizado a propósito de la muerte de Fidel Castro.

 

POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

     A veces el periodismo parece una vocación, otras es una profesión, pero en casos como el de Walter Martínez Martínez, esa línea se difumina hasta desaparecer. Nació en Montevideo, Uruguay, el 6 de abril de 1941, y desde muy temprano su vida pareció estar marcada por la exigencia de comprender el mundo más allá de lo obvio y lo inmediato.

 

    Su biografía no es la de un hombre que se limitó a narrar sucesos, sino la de uno que buscó descifrar las tramas invisibles de la historia y las tensiones que mueven a los pueblos.

 

      Martínez tuvo una formación poco convencional: primero en la Academia de Aviación, una experiencia que, en más de un sentido, anticipó su voluntad de observar y entender los conflictos desde una altura crítica. Sin embargo, la vida lo arrastró pronto hacia los territorios de la palabra y la información, donde encontró su verdadera vocación: el periodismo.

 

     Radicado en Venezuela desde 1969, se naturalizó venezolano y forjó una carrera que sería única en su país adoptivo. Como corresponsal de guerra, cubrió los grandes escenarios de confrontación del último cuarto del siglo XX: desde Irak, Irán y El Salvador hasta Líbano y Nicaragua; desde la invasión estadounidense a Panamá hasta los golpes de Estado en Bolivia. En todos ellos, Martínez no solo relató hechos, sino que trató de penetrar en sus causas profundas y sus consecuencias para los sujetos de la historia.

 

    Pero si por algo se hizo conocido entre millones de venezolanos fue por su programa Dossier, una producción televisiva y radiofónica que se convirtió en símbolo de un estilo particular de análisis internacional. Emitido durante décadas en Venezolana de Televisión (VTV) y luego en TeleSUR, el programa recogía cada día los principales acontecimientos del mundo y los exploraba con una mirada distinta a la de la televisión comercial. Su lenguaje se volvió parte del imaginario colectivo: acontecimientos en pleno desarrollo o disponga usted de las cámaras, señor directorfueron marcas de fábrica que se quedaban resonando en la casa de cualquier espectador atento.

 

     La figura de Martínez ante las cámaras era inconfundible: un hombre con un parche en el ojo —resultado de un accidente doméstico—, de pie frente a un gran mapamundi, señalando con su puntero los lugares donde se desarrollaban los hechos que analizaba. Un personaje tan televisivo como intelectualmente desafiante.

 

    Recibió nueve premios nacionales de periodismo en Venezuela, además de galardones en Cuba y otras partes de América Latina. Pero los premios nunca lo distrajeron de lo esencial: pensar el mundo, incluso cuando eso significara pensar contra las corrientes del momento.

 

    Y es aquí donde la vida de Walter Martínez se vuelve especialmente interesante. Porque no se trató solo de un comunicador con buena memoria y amplio conocimiento geopolítico, sino de un hombre incómodo con la comodidad del poder. Aunque su estilo analítico lo vinculó al llamado campo progresista, nunca aceptó convertirse en un vocero acrítico del oficialismo.

 

    “Aunque participante del proceso bolivariano, Walter Martínez nunca aceptó convertirse en un vocero acrítico del poder.”

     

    En 2019, en pleno auge de la crisis económica y política en Venezuela, Martínez sorprendió al exigir públicamente a Nicolás Maduro que escuchara al pueblo y realizara cambios urgentes en su gabinete. Denunció el deterioro de las condiciones de vida, pidió medidas económicas eficaces y criticó las decisiones que se tomaban sin consultar a las bases sociales del proceso bolivariano.

 

   A los pocos meses, fue apartado de la programación de VTV, y su programa Dossier —que había sido una referencia durante décadas— desapareció sin mayores explicaciones. Lo que oficialmente se atribuyó a la pandemia, en los hechos pareció ser un castigo encubierto a su libertad de expresión.

 

    Ese episodio, sin embargo, no fue aislado. En una entrevista de 2020, Martínez acusó directamente a Maduro de haberse "burlado públicamente" de él. Su tono no era el de un enemigo, sino el de alguien herido por la falta de respeto a su trayectoria, a su compromiso con la revolución y —sobre todo— a su derecho a pensar por sí mismo.

 

    Pero quizás uno de los gestos más significativos de los últimos años de su vida fue su solidaridad con el Partido Comunista de Venezuela (PCV), cuando este fue víctima de una ofensiva político-judicial por parte del gobierno de Maduro. En 2023, el Tribunal Supremo de Justicia disolvió la dirección legítima del PCV y colocó en su lugar una directiva paralela, alineada con el oficialismo. Esta maniobra fue ampliamente denunciada como un intento de alegalizar al Partido y silenciar una voz crítica de izquierda frente a la deriva autoritaria del Ejecutivo.

 

     “La defensa del Partido Comunista Venezolano fue, más que un gesto político, un principio de vida: el derecho a disentir sin ser aplastado.”

 

    Aunque Martínez no era militante del PCV, sí que expresó su honda preocupación y rechazo frente a esta persecución, a través de comentarios en redes, presencia en actos de la organización alegalizada  y declaraciones en medios alternativos. Defendió el derecho del PCV a existir como fuerza autónoma, a disentir, a formar parte del debate nacional sin ser criminalizado. Su defensa no fue por simpatía doctrinaria, sino por principios: no podía aceptar que se anulara a una fuerza histórica de la clase trabajadora venezolana solo por disentir del gobierno .

 

   En este gesto se condensan muchas cosas. Su  compromiso con los sectores populares y su rechazo a que el poder use su maquinaria institucional para aplastar disidencias dentro del propio campo popular. Martínez entendía que la revolución no puede ser un monólogo. Que sin crítica no hay proceso. Que sin pensamiento libre, todo proyecto emancipador se seca desde adentro.

 

    Falleció el 22 de enero de 2026, a los 84 años, dejando un legado extenso. Fue despedido con reconocimientos oficiales y homenajes en medios, pero su memoria vive sobre todo en esa forma suya de mirar el mundo: con lupa y con mapa; con rigor y con coraje; con voz firme y mirada inquieta.

 

VIDEO: ENTREVISTA A WALTER MARTÍNEZ A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO

 

 FUENTES UTILIZADAS


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