HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD
¿Por qué cada crisis se convierte en una oportunidad millonaria para unos pocos?
Un accidente ferroviario. Una pandemia. Una catástrofe climática. Los precios suben como si la tragedia fuera combustible. El Mercado: ¿la "mano invisible" o la "mano que aprieta"... el cuello? Lo que llaman “precios dinámicos” es muchas veces - afirma Joaquín Lucena - la prueba de que el mercado no regula la vida… la explota.
POR JOAQUÍN LUCENA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Esta frase, proverbio, dicho o refrán -llamémosle como se quiera- tiene su origen en el pensamiento de la escuela filosófica de los Estoicos y lo que intenta enseñarnos es que hay que transformar cualquier situación adversa en algo positivo o en la conveniencia de que ante una desgracia se pueda sacar algún provecho.
Esa mejora, según esta escuela de pensamiento, debe ser transformada en virtud, virtud entendida como comportamiento responsable, respetuoso, justo y que resulte beneficioso tanto para sí mismo como para la sociedad.
Sin embargo, bajo el capitalismo se ha trastocado el sentido original de este adagio y se le ha otorgado una significación completamente distinta. Se ha pervertido la idea de “sacar algún provecho” como si este tuviese que estar al servicio egoísta individual o de un colectivo a costa de los demás sin importar las consecuencias sociales. Para los capitalistas el proverbio, en realidad, sonaría tal que así: Hacer de las necesidades (ajenas) un negocio propio.
Ejemplos hay a montones y, de tantos que hay, se han interiorizado como si fuese algo natural, innato al ser humano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad como que la especulación, el abuso, la acumulación, el egoísmo, la avaricia etc. sea por causas naturales. Todos estos fenómenos son sociales y están íntimamente ligados a un determinado modo de producción: el capitalismo.
Durante la pasada pandemia cualquiera de nosotros hemos podido comprobar como una legión de buitres carroñeros, en medio de una desgracia, han hecho un negocio extra con las necesidades vitales de la población como por ejemplo las famosas “mascarillas”. De momento, los comisionistas (Los hermanos Ayuso, aristócratas como Luceño y Medina junto con San Chin Choon etc.) han salido indemnes judicialmente dejando bien a las claras que, bajo este Sistema, enriquecerse mediante el tráfico de influencias y aprovecharse de una calamidad social es perfectamente legal e incluso legítimo. Los implicados en el caso Koldo están sub-iudice y, en todo caso, de ser condenados será porque son corruptores y corrompidos al mismo tiempo y posiblemente solo serán castigados por causas ajenas al de las mascarillas.
En definitiva y de modo concluyente sobre este caso u otros similares, es que de ocurrir otra emergencia sanitaria, a nadie le quepa duda que los aprovechateguis volverán a brotar como setas en otoño.
Un año y pico después de la catástrofe provocada a raíz de la DANA en Valencia, los precios de los pisos en los municipios afectados han subido un 35%, algo parecido ocurre con los alquileres, el transporte privado y los alimentos al oeste del rio Segura.
Otro caso más reciente y que todos hemos podido ver y sufrir en carne propia es el que ha surgido a raíz del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) donde quedó interrumpida la conexión por tren entre Andalucía y el resto del país. Automáticamente el precio por alquilar un auto pasó a costar de unos 250€ a 1000€, los vuelos de Madrid a Andalucía pasaron de 60€ a 300€, Bablacar un 60% más caro etc.
Repito, historias como estás se pueden contar a miles, la historia del capitalismo está repleta de ellas. Por el contrario, pocas o ninguna se produce al revés, es decir, que el precio de algún bien de mercado baje cuando pasa a ser muy necesario o muy demandado. Esta paradoja demuestra que el mercado no es, como nos dicen, esa mano inocente e invisible que regula los precios y, al final, tomando en cuenta las alzas y las bajadas de los precios la resultante sea la media. Mentira. Cuando un bien determinado experimenta un aumento extraordinario de demanda su precio aumenta muy por encima de su valor; mientras que, cuando la oferta y la demanda coinciden, esa mercancía vuelve a un precio que se aproxima al de su valor, nunca por debajo de este último, pues de ser así los capitalistas perderían. Precios dinámicos le llaman eufemísticamente para disfrazar la realidad de que, dada la ocasión, los capitalistas no tienen ningún escrúpulo en sacar tajada tal y como hacen las hienas en la sabana.
Lo que hemos visto hasta aquí es algo que se puede comprobar sin necesidad de escarbar, se muestra a simple vista. Pero resulta que la realidad es mucho más inquietante y cruel, ya que la mayoría de transacciones del Capital se realizan bajo el más estricto silencio y oscurantismo, como por ejemplo la que posibilitó el origen de la conocida cadena comercial Mercadona.
Los comienzos de los hermanos Roig vienen de cuando Paco Roig -el hermano mayor- y empresario de la industria cárnica, se estableció en Guinea Ecuatorial y, en connivencia con el golpista Obiang, bajo mordidas se hizo con el monopolio de la importación de alimentos a Guinea. Aprovechándose de la hambruna que en esos momentos azotaba a la población y los escasos controles sobre la calidad de lo importado, este empresario se hizo de oro exportando desde España productos a punto de caducar y de sobras en mal estado. Este mecanismo le proporcionó una tasa de beneficios de entre el 300 y el 400%. Al final tuvo que escapar de Guinea al no querer repartir sus ganancias con el dictador local, pero, eso sí, su huida la hizo cuando ya estaba forrado con la pasta que previamente había depositado en España. Capital que unió al de su hermano Juan para montar un emporio con el nombre del negocio primitivo de sus padres, que por cierto, estaba en la ruina. El chiringuito en cuestión se llamaba y se llama Mercadona.
Detrás de cada fortuna se esconde un gran fraude forjado con la miseria y sufrimiento de multitudes. Marx dijo en El Capital que
"si el dinero, como dice Auger, “viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla”, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies
Para no extenderme, terminaré esta crónica con un ejemplo más. La empresa norteamericana Palantir trabaja en el ámbito de la Inteligencia Artificial y está especializada en el análisis de datos. Dicha empresa, en connivencia con el Estado de Israel, ha utilizado el genocidio palestino como laboratorio viviente para perfeccionar sus algoritmos y venderlos a empresas europeas vinculadas a defensa, gestión poblacional etc. o a organismos tales como el FBI, la CIA, el Departamento de Estado Norteamericano con fines bélicos o de control de la población. De hecho, esta empresa está detrás de la herramienta ELITE usada por el ICE para señalar ubicaciones en donde encontrar personas migrantes (por el momento, mañana pueden ser izquierdistas) proclives a ser perseguidas, detenidas y deportadas como si fuesen alimañas.
El sistema ELITE utiliza bases de datos del Departamento de Salud, Servicios Sociales y demás fuentes gubernamentales. La intermediación entre esta empresa y el Estado Sionista la realizó Jeffrey Epstein, cosa que permanecía oculta en los papeles del Departamento de Justicia Norteamericano. Si esta gente es capaz de sacar beneficio económico con el genocidio del pueblo palestino, qué no serán capaces de hacer en un futuro próximo? Aviso para navegantes: recientemente esta empresa ha firmado convenios de colaboración con el Ministerio de Defensa del Reino de España.
El actual modelo de capitalismo, aparte de monopolista, imperialista, caduco y parasitario, está entrado en lo que Yanis Varoufakis denominó como Tecnofeudalismo. No solo nos explotan en el trabajo y aumentan sus ganancias implementando peores condiciones laborales retrotrayendo las relaciones laborales a la era preindustrial; mientras que, a su vez, aplicando nuevas tecnologías incrementan la productividad. Y por si esto fuese poco, utilizan esa misma tecnología para que la reproducción del Sistema se perpetúe.
No es cuestión de que estos ejemplos sean excepcionales, sino que son la regla imperante. Y por qué es esto así? Pues porque está en la propia naturaleza del Sistema, es un mal sistémico. Desde siempre los burgueses se han comportado de la misma manera degenerada, lo único que ha cambiado es la forma e instrumentos con que han logrado sus objetivos.
De todas nuestras desgracias y necesidades han hecho un negocio, su negocio. Han conseguido introducir en lo que se conoce como “sentido común” que forrarse dando “pelotazos” no sea un delito, algo mal visto, sino que sea una de las “virtudes” de este Sistema y a sus protagonistas como “triunfadores”.
Sobre los caballos de la guerra, la muerte, la enfermedad y el hambre cabalgan cual jinetes del Apocalipsis anunciando el fin de la humanidad. De nosotros, los obreros, depende que ese final sea tan solo el del Sistema capitalista para dar paso a otro Sistema superior y superador de tanta miseria moral y económica.
POR JOAQUÍN LUCENA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Esta frase, proverbio, dicho o refrán -llamémosle como se quiera- tiene su origen en el pensamiento de la escuela filosófica de los Estoicos y lo que intenta enseñarnos es que hay que transformar cualquier situación adversa en algo positivo o en la conveniencia de que ante una desgracia se pueda sacar algún provecho.
Esa mejora, según esta escuela de pensamiento, debe ser transformada en virtud, virtud entendida como comportamiento responsable, respetuoso, justo y que resulte beneficioso tanto para sí mismo como para la sociedad.
Sin embargo, bajo el capitalismo se ha trastocado el sentido original de este adagio y se le ha otorgado una significación completamente distinta. Se ha pervertido la idea de “sacar algún provecho” como si este tuviese que estar al servicio egoísta individual o de un colectivo a costa de los demás sin importar las consecuencias sociales. Para los capitalistas el proverbio, en realidad, sonaría tal que así: Hacer de las necesidades (ajenas) un negocio propio.
Ejemplos hay a montones y, de tantos que hay, se han interiorizado como si fuese algo natural, innato al ser humano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad como que la especulación, el abuso, la acumulación, el egoísmo, la avaricia etc. sea por causas naturales. Todos estos fenómenos son sociales y están íntimamente ligados a un determinado modo de producción: el capitalismo.
Durante la pasada pandemia cualquiera de nosotros hemos podido comprobar como una legión de buitres carroñeros, en medio de una desgracia, han hecho un negocio extra con las necesidades vitales de la población como por ejemplo las famosas “mascarillas”. De momento, los comisionistas (Los hermanos Ayuso, aristócratas como Luceño y Medina junto con San Chin Choon etc.) han salido indemnes judicialmente dejando bien a las claras que, bajo este Sistema, enriquecerse mediante el tráfico de influencias y aprovecharse de una calamidad social es perfectamente legal e incluso legítimo. Los implicados en el caso Koldo están sub-iudice y, en todo caso, de ser condenados será porque son corruptores y corrompidos al mismo tiempo y posiblemente solo serán castigados por causas ajenas al de las mascarillas.
En definitiva y de modo concluyente sobre este caso u otros similares, es que de ocurrir otra emergencia sanitaria, a nadie le quepa duda que los aprovechateguis volverán a brotar como setas en otoño.
Un año y pico después de la catástrofe provocada a raíz de la DANA en Valencia, los precios de los pisos en los municipios afectados han subido un 35%, algo parecido ocurre con los alquileres, el transporte privado y los alimentos al oeste del rio Segura.
Otro caso más reciente y que todos hemos podido ver y sufrir en carne propia es el que ha surgido a raíz del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) donde quedó interrumpida la conexión por tren entre Andalucía y el resto del país. Automáticamente el precio por alquilar un auto pasó a costar de unos 250€ a 1000€, los vuelos de Madrid a Andalucía pasaron de 60€ a 300€, Bablacar un 60% más caro etc.
Repito, historias como estás se pueden contar a miles, la historia del capitalismo está repleta de ellas. Por el contrario, pocas o ninguna se produce al revés, es decir, que el precio de algún bien de mercado baje cuando pasa a ser muy necesario o muy demandado. Esta paradoja demuestra que el mercado no es, como nos dicen, esa mano inocente e invisible que regula los precios y, al final, tomando en cuenta las alzas y las bajadas de los precios la resultante sea la media. Mentira. Cuando un bien determinado experimenta un aumento extraordinario de demanda su precio aumenta muy por encima de su valor; mientras que, cuando la oferta y la demanda coinciden, esa mercancía vuelve a un precio que se aproxima al de su valor, nunca por debajo de este último, pues de ser así los capitalistas perderían. Precios dinámicos le llaman eufemísticamente para disfrazar la realidad de que, dada la ocasión, los capitalistas no tienen ningún escrúpulo en sacar tajada tal y como hacen las hienas en la sabana.
Lo que hemos visto hasta aquí es algo que se puede comprobar sin necesidad de escarbar, se muestra a simple vista. Pero resulta que la realidad es mucho más inquietante y cruel, ya que la mayoría de transacciones del Capital se realizan bajo el más estricto silencio y oscurantismo, como por ejemplo la que posibilitó el origen de la conocida cadena comercial Mercadona.
Los comienzos de los hermanos Roig vienen de cuando Paco Roig -el hermano mayor- y empresario de la industria cárnica, se estableció en Guinea Ecuatorial y, en connivencia con el golpista Obiang, bajo mordidas se hizo con el monopolio de la importación de alimentos a Guinea. Aprovechándose de la hambruna que en esos momentos azotaba a la población y los escasos controles sobre la calidad de lo importado, este empresario se hizo de oro exportando desde España productos a punto de caducar y de sobras en mal estado. Este mecanismo le proporcionó una tasa de beneficios de entre el 300 y el 400%. Al final tuvo que escapar de Guinea al no querer repartir sus ganancias con el dictador local, pero, eso sí, su huida la hizo cuando ya estaba forrado con la pasta que previamente había depositado en España. Capital que unió al de su hermano Juan para montar un emporio con el nombre del negocio primitivo de sus padres, que por cierto, estaba en la ruina. El chiringuito en cuestión se llamaba y se llama Mercadona.
Detrás de cada fortuna se esconde un gran fraude forjado con la miseria y sufrimiento de multitudes. Marx dijo en El Capital que
"si el dinero, como dice Auger, “viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla”, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies
Para no extenderme, terminaré esta crónica con un ejemplo más. La empresa norteamericana Palantir trabaja en el ámbito de la Inteligencia Artificial y está especializada en el análisis de datos. Dicha empresa, en connivencia con el Estado de Israel, ha utilizado el genocidio palestino como laboratorio viviente para perfeccionar sus algoritmos y venderlos a empresas europeas vinculadas a defensa, gestión poblacional etc. o a organismos tales como el FBI, la CIA, el Departamento de Estado Norteamericano con fines bélicos o de control de la población. De hecho, esta empresa está detrás de la herramienta ELITE usada por el ICE para señalar ubicaciones en donde encontrar personas migrantes (por el momento, mañana pueden ser izquierdistas) proclives a ser perseguidas, detenidas y deportadas como si fuesen alimañas.
El sistema ELITE utiliza bases de datos del Departamento de Salud, Servicios Sociales y demás fuentes gubernamentales. La intermediación entre esta empresa y el Estado Sionista la realizó Jeffrey Epstein, cosa que permanecía oculta en los papeles del Departamento de Justicia Norteamericano. Si esta gente es capaz de sacar beneficio económico con el genocidio del pueblo palestino, qué no serán capaces de hacer en un futuro próximo? Aviso para navegantes: recientemente esta empresa ha firmado convenios de colaboración con el Ministerio de Defensa del Reino de España.
El actual modelo de capitalismo, aparte de monopolista, imperialista, caduco y parasitario, está entrado en lo que Yanis Varoufakis denominó como Tecnofeudalismo. No solo nos explotan en el trabajo y aumentan sus ganancias implementando peores condiciones laborales retrotrayendo las relaciones laborales a la era preindustrial; mientras que, a su vez, aplicando nuevas tecnologías incrementan la productividad. Y por si esto fuese poco, utilizan esa misma tecnología para que la reproducción del Sistema se perpetúe.
No es cuestión de que estos ejemplos sean excepcionales, sino que son la regla imperante. Y por qué es esto así? Pues porque está en la propia naturaleza del Sistema, es un mal sistémico. Desde siempre los burgueses se han comportado de la misma manera degenerada, lo único que ha cambiado es la forma e instrumentos con que han logrado sus objetivos.
De todas nuestras desgracias y necesidades han hecho un negocio, su negocio. Han conseguido introducir en lo que se conoce como “sentido común” que forrarse dando “pelotazos” no sea un delito, algo mal visto, sino que sea una de las “virtudes” de este Sistema y a sus protagonistas como “triunfadores”.
Sobre los caballos de la guerra, la muerte, la enfermedad y el hambre cabalgan cual jinetes del Apocalipsis anunciando el fin de la humanidad. De nosotros, los obreros, depende que ese final sea tan solo el del Sistema capitalista para dar paso a otro Sistema superior y superador de tanta miseria moral y económica.

























Acoran | Miércoles, 11 de Febrero de 2026 a las 18:42:23 horas
El dinero de la sanidad publica se lo gastan en los hospitales privados, dinero publico para los amigos, este gobierno y el anterior también y esta muy bien la movilización, la reivindicación y las protestas.... **** ro si la sociedad no se conciencia y aprende a votar y se deja de pasotismo, lo que tenemos y peor, los que han sido la causa del problema no pueden ser la solución......por eso le deseo mucha suerte a LIBERACION CANARIA porque esto es un CAOS viviendas, sanidad, educación, superpoblación y mil cosas mas.....
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