TENERIFE ANTE EL RIESGO VOLCÁNICO: TRANSPARENCIA O REPETICIÓN DE LOS ERRORES DE LA PALMA
¿Está preparada la población ante una posible erupción en Las Cañadas del Teide?
La reactivación sísmica en Tenerife reabre el debate sobre la gestión del riesgo volcánico en Canarias. Tierra Bonita, asociación nacida tras la erupción del Tajogaite en La Palma, denuncia falta de transparencia institucional y exige formación preventiva inmediata para la población tinerfeña.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Desde la experiencia traumática vivida en el Valle de Aridane con la erupción del Tajogaite en 2021, la asociación palmera Tierra Bonita ha denunciado que en Tenerife se estarían repitiendo dinámicas preocupantes: falta de transparencia, insuficiente información preventiva a la población y opacidad institucional tanto política como científica.
El llamamiento no surge del alarmismo, sino de la memoria reciente. La catástrofe volcánica de La Palma dejó no solo miles de personas damnificadas y viviendas sepultadas, sino también una profunda crisis de confianza hacia las autoridades responsables de la gestión del riesgo.
REACTIVACIÓN SÍSMICA Y LECCIONES NO APRENDIDAS
La actual reactivación sísmica bajo Las Cañadas del Teide, acompañada de ligeras deformaciones del terreno y aumento de emisiones gaseosas, ha reabierto el debate. Tierra Bonita sostiene que estos indicadores deberían activar no solo la vigilancia técnica, sino también la información social inmediata y sistemática.
El problema -según denuncian- no es únicamente geológico, sino también político.
Según Tierra Bonita "la experiencia de La Palma mostró que los procesos volcánicos pueden acelerarse rápidamente y que la ausencia de protocolos claros de evacuación preventiva puede agravar las consecuencias sociales del fenómeno natural".
En 2021, la erupción comenzó sin que se hubiese evacuado previamente a la población afectada, pese a la intensa sismicidad previa. La asociación plantea a necesidad de activar el semáforo amarillo —primer nivel oficial de alerta volcánica— si persisten las anomalías actuales en Tenerife. Y subraya una paradoja que alimenta la desconfianza: en La Palma, cuatro años después de apagado el volcán, continúa vigente el nivel amarillo sin explicaciones públicas claras.
EL SIMULACRO DE 2025 Y LA OPACIDAD INSTITUCIONAL
Uno de los puntos centrales de la denuncia del colectivo es la falta de respuesta del Cabildo de Tenerife y de la Dirección General de Emergencias ante la solicitud formal de información sobre las conclusiones del simulacro volcánico celebrado en Garachico.
Seis meses después de la petición, Tierra Bonita asegura no haber recibido respuesta.
TRANSPARENCIA CIENTÍFICA: DATOS ABIERTOS O CONCLUSIONES CERRADAS
El debate alcanza también a los organismos científicos responsables de la vigilancia volcánica. El Instituto Geográfico Nacional no ofrece acceso abierto a la totalidad de las series GNSS, registros sísmicos o datos completos de emisiones difusas de CO₂. Por su parte, el Instituto Volcanológico de Canarias tampoco publica de forma íntegra los registros de su Red Sísmica Canaria.
Mientras tanto, organismos internacionales como el United States Geological Survey en Estados Unidos, el Icelandic Meteorological Office o el Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia en Italia disponen de portales abiertos donde la ciudadanía y la comunidad científica pueden consultar datos estructurados y actualizados.
El acceso a los datos primarios no es una cuestión técnica menor. Es una cuestión de poder social. Cuando la información queda concentrada en una élite institucional, la población se convierte en receptora pasiva de conclusiones, no en sujeto activo de conocimiento y prevención.
PLANES DE EMERGENCIA Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA
Tenerife cuenta con un Plan Insular de Actuación frente al Riesgo Volcánico aprobado, pero su conocimiento social es limitado. Los planes municipales de emergencia están en proceso de actualización, aunque no se ha hecho público un calendario obligatorio ni los mecanismos de supervisión.
La experiencia de 2021 es reveladora: ni El Paso ni Tazacorte disponían entonces de un PEMU operativo, y el de Los Llanos de Aridane estaba desactualizado. Los planes no son simples documentos administrativos. Determinan quién evacúa, cuándo, cómo y bajo qué criterios.
Para Tierra Bonita prevenir no es alarmar. Lo alarmante, sostienen, es que una emergencia sorprenda a una población sin formación ni preparación.
"La confianza social - afirman - no se decreta. Se construye mediante transparencia, participación y acceso a la información. En territorios volcánicos activos, la educación preventiva debería formar parte de la cultura cívica cotidiana, no activarse solo cuando el riesgo ya está encima".
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Desde la experiencia traumática vivida en el Valle de Aridane con la erupción del Tajogaite en 2021, la asociación palmera Tierra Bonita ha denunciado que en Tenerife se estarían repitiendo dinámicas preocupantes: falta de transparencia, insuficiente información preventiva a la población y opacidad institucional tanto política como científica.
El llamamiento no surge del alarmismo, sino de la memoria reciente. La catástrofe volcánica de La Palma dejó no solo miles de personas damnificadas y viviendas sepultadas, sino también una profunda crisis de confianza hacia las autoridades responsables de la gestión del riesgo.
REACTIVACIÓN SÍSMICA Y LECCIONES NO APRENDIDAS
La actual reactivación sísmica bajo Las Cañadas del Teide, acompañada de ligeras deformaciones del terreno y aumento de emisiones gaseosas, ha reabierto el debate. Tierra Bonita sostiene que estos indicadores deberían activar no solo la vigilancia técnica, sino también la información social inmediata y sistemática.
El problema -según denuncian- no es únicamente geológico, sino también político.
Según Tierra Bonita "la experiencia de La Palma mostró que los procesos volcánicos pueden acelerarse rápidamente y que la ausencia de protocolos claros de evacuación preventiva puede agravar las consecuencias sociales del fenómeno natural".
En 2021, la erupción comenzó sin que se hubiese evacuado previamente a la población afectada, pese a la intensa sismicidad previa. La asociación plantea a necesidad de activar el semáforo amarillo —primer nivel oficial de alerta volcánica— si persisten las anomalías actuales en Tenerife. Y subraya una paradoja que alimenta la desconfianza: en La Palma, cuatro años después de apagado el volcán, continúa vigente el nivel amarillo sin explicaciones públicas claras.
EL SIMULACRO DE 2025 Y LA OPACIDAD INSTITUCIONAL
Uno de los puntos centrales de la denuncia del colectivo es la falta de respuesta del Cabildo de Tenerife y de la Dirección General de Emergencias ante la solicitud formal de información sobre las conclusiones del simulacro volcánico celebrado en Garachico.
Seis meses después de la petición, Tierra Bonita asegura no haber recibido respuesta.
TRANSPARENCIA CIENTÍFICA: DATOS ABIERTOS O CONCLUSIONES CERRADAS
El debate alcanza también a los organismos científicos responsables de la vigilancia volcánica. El Instituto Geográfico Nacional no ofrece acceso abierto a la totalidad de las series GNSS, registros sísmicos o datos completos de emisiones difusas de CO₂. Por su parte, el Instituto Volcanológico de Canarias tampoco publica de forma íntegra los registros de su Red Sísmica Canaria.
Mientras tanto, organismos internacionales como el United States Geological Survey en Estados Unidos, el Icelandic Meteorological Office o el Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia en Italia disponen de portales abiertos donde la ciudadanía y la comunidad científica pueden consultar datos estructurados y actualizados.
El acceso a los datos primarios no es una cuestión técnica menor. Es una cuestión de poder social. Cuando la información queda concentrada en una élite institucional, la población se convierte en receptora pasiva de conclusiones, no en sujeto activo de conocimiento y prevención.
PLANES DE EMERGENCIA Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA
Tenerife cuenta con un Plan Insular de Actuación frente al Riesgo Volcánico aprobado, pero su conocimiento social es limitado. Los planes municipales de emergencia están en proceso de actualización, aunque no se ha hecho público un calendario obligatorio ni los mecanismos de supervisión.
La experiencia de 2021 es reveladora: ni El Paso ni Tazacorte disponían entonces de un PEMU operativo, y el de Los Llanos de Aridane estaba desactualizado. Los planes no son simples documentos administrativos. Determinan quién evacúa, cuándo, cómo y bajo qué criterios.
Para Tierra Bonita prevenir no es alarmar. Lo alarmante, sostienen, es que una emergencia sorprenda a una población sin formación ni preparación.
"La confianza social - afirman - no se decreta. Se construye mediante transparencia, participación y acceso a la información. En territorios volcánicos activos, la educación preventiva debería formar parte de la cultura cívica cotidiana, no activarse solo cuando el riesgo ya está encima".




























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