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Miércoles, 11 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

MARIELA CASTRO: "LOS PRINCIPIOS NO SE NEGOCIAN": UNA POSICIÓN POLÍTICA SIN ATAJOS

¿Qué significa, en la práctica, defender principios cuando el costo es alto?

En un escenario internacional marcado por concesiones, pactos y retrocesos, hay voces que insisten en marcar límites claros. La afirmación de que “los principios no se negocian” no es solo una frase contundente, sino una forma concreta de entender la política, la soberanía y la solidaridad entre los pueblos. Este artículo recorre el sentido profundo de esa idea, recientemente expresada por Mariela Castro, hija de Raúl Castro.

 

POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

     En tiempos en los que muchas posiciones políticas parecen adaptarse según convenga, Mariela Castro ha insistido  en unas declaraciones al digital cubano "Cubaperiodistas"  en una idea sencilla, pero no por ello menos profunda: los principios no se negocian.

 

   No se trata de una consigna vacía ni de una frase para quedar bien, sino de una manera concreta de entender la política, la ética y la acción colectiva. A lo largo de sus declaraciones, esta idea aparece como un hilo conductor que explica su postura frente a Cuba, frente al imperialismo y frente a las luchas internacionales.

 

     Cuando Mariela afirma que los principios no se negocian, está señalando que hay límites que no pueden cruzarse, incluso en los momentos más difíciles. En su visión, ceder en los principios significa perder el rumbo, renunciar a la dignidad y, en última instancia, traicionar a los pueblos.

 

    Esta postura se vuelve especialmente clara cuando habla de la defensa de Cuba frente a las agresiones externas. Para ella, la soberanía no es una moneda de cambio, ni algo que pueda ponerse sobre la mesa a cambio de ventajas económicas o reconocimiento internacional.

 

     La idea de no negociar los principios también aparece ligada a la memoria histórica. Mariela recuerda que el pueblo cubano ha resistido durante décadas presiones económicas, bloqueos y amenazas. Esa resistencia no se explica solo por decisiones de gobierno, sino por una convicción colectiva: la de no renunciar a un proyecto propio, aunque el precio sea alto. En ese sentido, los principios funcionan como una suerte de columna vertebral que sostiene a la sociedad incluso en los momentos de mayor tensión.

 

     Otro aspecto clave de sus declaraciones es la relación entre principios y solidaridad internacional. Mariela subraya que no se puede defender la justicia en un solo lugar y mirar hacia otro lado cuando otros pueblos sufren. Por eso insiste en el apoyo a causas como la del pueblo palestino o la defensa de Venezuela frente a las agresiones externas. Desde su punto de vista, la coherencia es fundamental: no se puede hablar de derechos, dignidad o soberanía solo cuando conviene. O se defienden siempre, o se termina vaciándolos de contenido.

 

    En este marco, la frase “los principios no se negocian” también funciona como una crítica a cierto pragmatismo político que justifica cualquier concesión en nombre de la estabilidad o la conveniencia. Mariela deja claro que no todo vale. Hay decisiones que pueden parecer prácticas a corto plazo, pero que a largo plazo debilitan a los pueblos y refuerzan relaciones de dominación. Negociar principios, en este sentido, no es una muestra de inteligencia política, sino de debilidad.

 

      Sus declaraciones muestran además que esta postura no nace del dogmatismo, sino de una lectura concreta de la realidad. Mariela no habla desde una posición cómoda, sino desde la experiencia de un país que ha sido constantemente presionado para cambiar su rumbo. Precisamente por eso, insiste en que la defensa política y, si es necesario, militar de Cuba no es una cuestión de gusto, sino de supervivencia como nación soberana.

 

    En definitiva, cuando Mariela Castro afirma que los principios no se negocian, está planteando una idea que va más allá de un contexto específico. Está diciendo que sin principios firmes no hay proyecto colectivo posible, que sin coherencia no hay credibilidad y que sin dignidad no hay futuro.

 

   En un mundo donde muchas decisiones se toman en función del beneficio inmediato, esta postura aparece como una invitación a pensar la política desde el compromiso y no desde la conveniencia.
 

“Mariela Castro: ‘Los principios no se negocian’”, entrevista publicada en Cubaperiodistas, febrero de 2026.

 
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