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Lunes, 09 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

MARRUECOS PONE EN JAQUE EL MODELO TURÍSTICO Y ECONÓMICO CANARIO

Marruecos ya supera en numero de turistas a Canarias ¿Podrá competir el Arhipiélago con un modelo marroquí de bajos costes y altísima rentabilidad?

Mientras Marruecos despliega una ofensiva turística sin precedentes y atrae inversiones con condiciones irresistibles para el capital, Canarias observa cómo se desmorona su hegemonía en el Atlántico. El turismo, otrora tabla de salvación, amenaza con convertirse en una trampa de precariedad, fuga de capitales y dependencia irreversible. ¿Puede el archipiélago resistir sin transformar a fondo su modelo económico?

Por CRISTOBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   Las Islas Canarias han sido durante décadas sinónimo de sol, playas y turistas europeos. El sector turístico —presentado como una supuesta panacea económica— ha desarrollado un tamaño gigantesco que ha llegado a condicionar la casi totalidad de  la vida económica y social del Archipiélago.

 

    Pero esta realidad podría entrar en una crisis sin precedentes en el curso de los próximos años.  Marruecos se ha convertido en la amenaza sistémica más grave para el modelo turístico canario y, con ello, para la estabilidad económica, social y laboral de la población de las Islas.

 

   Si en 2023 Canarias recibió aproximadamente 17,3 millones de visitantes internacionales - una cifra que, por otro lado, pone de manifiesto la insostenibilidad de este modelo -en 2025 Marruecos ya rozó los 19,8 millones, superando en crecimiento anual al destino canario.

 

   En cifras absolutas, el Archipiélago aún recauda más —por un gasto medio mayor por turista— pero ese liderazgo cuantitativo está siendo erosionado estructuralmente por una dinámica que va más allá de simples estadísticas de llegadas.

 

   El caso marroquí representa una transformación estratégica del mapa turístico atlántico que fuerza a Canarias a revisar su lugar en el mundo. Y esa revisión no presenta unas perspectivas muy halagüeñas.

 

EL AUGE TURÍSTICO MARROQUÍ: UNA OFENSIVA INTEGRAL

   Desde el lanzamiento de su Plan Vision 2030, Marruecos no ha actuado como un competidor más, sino como un Estado con una estrategia fija para capturar mercado turístico europeo. Su aproximación combina tres elementos clave:

 

-Incentivos fiscales y financieros: Marruecos ofrece suelos económicos, exenciones fiscales y financiación blanda para proyectos hoteleros y de infraestructura turística.

 

-Costes laborales más bajos: El coste total de empleo en hostelería marroquí puede ser una fracción del coste en Canarias, gracias a salarios que en muchos casos rondan los 400–600 euros mensuales.

 

- Expansión de conectividad aérea: Aerolíneas de bajo coste han multiplicado sus rutas desde Europa hacia Marrakech, Agadir, Casablanca y Dajla, aprovechando un mercado donde los costes aeroportuarios y tasas son más competitivos.

 

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Hotel Riu Palace Tikida Agadir

 

   Esto ha permitido a Marruecos acelerar la construcción de nuevos hoteles y resorts a un ritmo que Canarias ya no puede, ni de lejos, igualar. Antes de 2030, se proyectan cientos de nuevos establecimientos turísticos de altos estándares, muchos de ellos diseñados para atraer al mismo perfil de turistas que históricamente han viajado a las Islas —ingleses, alemanes, nórdicos y europeos del norte—.

 

     Aunque Canarias aún continua  liderando los ingresos generados por turista, la estructura de costes empuja a los touroperadores y Agencias a considerar destinos más baratos para paquetes vacacionales de verano e invierno. Esto no es una mera disputa de marcas, es una sustitución de mercado potencial.

 

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Hotel du Golf by Palmeraie Resorts, ubicado cerca de Marrakech. Posee un campo de golf de 27 hoyos, área comercial y piscina climatizada

 

LA DESLOCALIZACIÓN DEL CAPITAL INSULAR: INVERTIR DONDE RENTABILIZA MÁS

   Más inquietante aún es el fenómeno que pocos medios han documentado con la precisión que merece: empresas que se enriquecieron con el turismo canario están llevando capital, proyectos y empleo fuera de las islas

 

    Grandes grupos hoteleros y promotores con base en Canarias, que históricamente reinvertían en el propio Archipiélago, ahora están construyendo y desarrollando parques hoteleros en Marruecos. Esto no ocurre por amor al país vecino, sino porque el capital es insaciable y siempre busca mayores tasas de retorno con menores costes fiscales y laborales.

 

   Los efectos de este fenómeno son múltiples:

  • Repatriación de beneficios: La mayor parte de los beneficios generados por el turismo en Canarias no se quedan en el archipiélago, sino que se repatrían fuera o se invierten en mercados considerados más rentables.

  • Menor reinversión local: Si las ganancias se destinan a construir un resort en Agadir o Dajla, no se utilizan para renovar hoteles envejecidos en Gran Canaria o Tenerife.

  • Fuga de capacidad productiva: El conocimiento operativo, el personal técnico y los contactos comerciales que antes estaban centrados en Canarias ahora se orientan hacia Marruecos.

 

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Sidi Kaouki. Playa salvaje ubicada entre Esauira y Agadir. Un destino para practicantes de surf y windsurf procedentes de todo el mundo

 

  SIN POSIBLIDAD DE COMPETIR CON LOS BAJOS SALARIOS DE LOS TRABAJADORES DE MARRUECOS

     El turismo ha creado empleo masivo en Canarias, pero empleos mal pagados, temporales y precarios. Esta precariedad es una característica estructural de un modelo que privilegia beneficios empresariales sobre condiciones laborales dignas.

 

     Según datos sindicales y oficiales, los salarios medios en hostelería en Canarias están entre 1.300 y 1.600 euros brutos mensuales. Para un territorio con un coste de vida marcado por la dependencia del mercado exterior, el alquiler elevado y la escasez de vivienda asequible, esa remuneración es totalmente insuficiente.

 

      Pero lo que en Canarias son salarios bajos, continúa suponiendo para los dueños del negocio turístico unos costes laborales muy superiores a los que deberían asumir en el país vecino.  En Marruecos, estos costes significan una ventaja comparativa enorme. Los salarios pueden ser entre dos y tres veces inferiores, sin contar con el ahorro que suponen cargas sociales menores y menos presión sindical. Esto reduce el coste total del empleo y, por ende, permite a los proyectos hoteleros marroquíes ofertar paquetes turísticos más baratos o con mejores márgenes de ganancia.

 

    Por si fuera poco, la presión competitiva internacional tiende a empujar a la baja las condiciones laborales en Canarias. Mantener márgenes de beneficio ante el avance marroquí significa presionar a la plantilla local para que acepte menores condiciones o una mayor precariedad. La  disyuntiva que enfrenta el trabajador canario es inexistente: o acepta empleos mal pagados o no hay otra industria local capaz de absorberlo.

 

LA PARADOJA DE LAS CIFRAS Y LA CRISIS SOCIAL

   Es por ello que mientras Canarias bate récords en llegadas turísticas, las tasas de pobreza y exclusión social se mantienen entre las más elevadas del Estado español. Esto no es casualidad; es la expresión material de un modelo que externaliza los beneficios y socializa los costes.

 

   La percepción de éxito macroeconómico contrasta con la realidad microeconómica de miles de trabajadores que no pueden emanciparse, que sufren alquileres inasequibles, que no tienen garantizado un empleo estable y que ven cómo sus condiciones de vida se deterioran mientras las cifras regionales “crecen”.

 

    En mayo de 2025, más de 23.000 personas salieron a la calle en distintas islas para protestar contra el modelo turístico y reclamar políticas públicas que garanticen empleo digno, vivienda asequible y límites al crecimiento descontrolado del turismo masivo. La protesta no rechazaba el turismo en abstracto, sino el hecho de que la riqueza generada no está beneficiando a la mayoría.

 

EL RIESGO DE EMIGRACIÓN: EL NUEVO ÉXODO

   Históricamente, Canarias ha vivido ciclos de emigración cuando la economía local no pudo absorber a su población activa. En el pasado, la agricultura monopolística del azúcar o el tomate llevó a miles a buscar un futuro en América o Europa. Hoy, ese ciclo amenaza con reactivarse en una clave renovada: el turismo deja de ser salvavidas para convertirse en cuello de botella social y laboral.

 

  Los jóvenes formados, que podrían haber visto en el turismo una salida, ahora comienzan a contemplar la emigración como la única opción viable. La falta de diversificación productiva agrava este fenómeno. No existen sectores alternativos con la capacidad de absorber el empleo desplazado por la competencia marroquí.

 

   Más aún, el auge turístico marroquí está atrayendo no solo al capital, sino también mano de obra y asociaciones empresariales que históricamente tenían vínculos con Canarias. Esto significa que no solo se exporta capital, sino también talento y conexiones comerciales, lo que profundiza la dependencia externa del archipiélago.

 

¿QUÉ QUEDA PARA CANARIAS SI SIGUE REPRODUCIENDO EL MISMO MODELO?

     Ante este panorama, se perfila un oscuro panorama si no se producen drásticos cambios sociales y políticos en el Archipiélago.

 

     Un escenario que podría ser mucho más cercano de lo que hasta hace bien poco se podría haber imaginado es el del colapso progresivo del actual modelo, con una progresiva pérdida de cuota de mercado, ante el avance del poderoso competidor del Norte de África y una población activa crecientemente empobrecida y empujada, una vez más, a la emigración masiva. 

 

   El desarrollo turístico en Marruecos no es un desafío pasajero para Canarias; es un reconfigurador del equilibrio competitivo del turismo atlántico. El auge de ese modelo pone sobre la mesa no sólo la cuestión de los números, sino la pregunta fundamental de quién se beneficia del gran negocio del Turismo en Canarias. Si este sector continúa generando riqueza solo para unos pocos, en su mayor parte repatriada fuera de las islas y no se distribuye ni se invierte en el desarrollo local de otros sectores económicos, continuará siendo un motor que impulsa la desigualdad, la precariedad y la fuga de capital humano y social.

 

   Canarias no puede ni debe seguir confiando en discursos que celebren cifras de récord sin interrogar qué queda de esa riqueza en las manos de la mayoría. El turismo, tal como está estructurado hoy, no es una vía de desarrollo, sino un modelo de extracción. Y como todo modelo extractivo, tiene fecha de caducidad.

 

    Cuando el capital detecte que puede obtener mayores márgenes en otro lugar —como ya está ocurriendo en Marruecos— no dudará en migrar. Las mismas manos que hoy celebran cifras históricas de turistas serán las que, mañana, desvíen sus inversiones al otro lado del Atlántico. Y si eso ocurre sin que se haya construido una economía alternativa, Canarias quedará reducida a un erial empobrecido, con sus recursos agotados, una población precarizada y su futuro hipotecado en beneficio de quienes nunca tuvieron intención de quedarse.

 

 
 
 
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