POR HANSI QUEDNAU, DESDE ALEMANIA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Alemania vuelve a enfrentarse al fantasma que creía haber
enterrado desde hace décadas. Un grupo de al menos 19 soldados del regimiento de paracaidistas con base en Zweibrücken está siendo investigado por una serie de delitos que remiten a las peores pesadillas del pasado alemán: saludos nazis, uso de uniformes hitlerianos, acoso sexual, insultos antisemitas, consumo de drogas y rituales violentos de iniciación.
Las denuncias, presentadas por dos mujeres militares, han destapado no solo el comportamiento aberrante de una unidad específica, sino una estructura de permisividad y encubrimiento que parece haberse prolongado durante años. La propia prensa alemana ha dado a conocer documentos militares internos que señalan que estos comportamientos eran conocidos por mandos superiores, pero simplemente los toleraban o los encubrían.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, reconoció que no se actuó con la firmeza necesaria y aseguró que este tipo de comportamientos no tienen cabida en las fuerzas armadas.
Sin embargo, la contundencia discursiva llega muy tarde. Las víctimas denuncian que, tras intentar defenderse, fueron castigadas con traslados o degradaciones. Los hechos no solo hablan de violencia simbólica y sexual, sino de una cultura organizacional basada en el abuso de poder, la humillación y la impunidad.
No es un caso aislado
Este escándalo no es un episodio excepcional. En los últimos años, Alemania ha venido enfrentando un goteo constante de casos de extremismo de derecha dentro del Ejército, especialmente en unidades de élite como el Kommando Spezialkräfte (KSK), disuelta parcialmente en 2020 tras descubrirse que algunos de sus miembros acumulaban explosivos, municiones y simbología nazi en sus casas. Informes oficiales han documentado al menos 260 casos similares en el Ejército desde entonces. La contrainteligencia militar ha debido intervenir con protocolos especiales para revisar los antecedentes ideológicos de los soldados.
Lo que está emergiendo es un patrón: dentro del aparato militar alemán, supuestamente democrático y controlado por civiles, se han desarrollado células o ambientes donde las ideas fascistas, el racismo, el machismo y el autoritarismo no solo circulan, sino que se normalizan. El Ejército, lejos de ser una institución impermeable a las ideologías extremistas, refleja también los conflictos ideológicos que atraviesan al conjunto de la sociedad.
Fascismo, Estado y crisis: una lectura crítica
Desde la perspectiva de un análisis crítico, la situación no puede explicarse como una simple desviación disciplinaria. Lo que estamos viendo es el reflejo de cómo el aparato estatal —en este caso el ejército— reproduce las tensiones y contradicciones del sistema capitalista en crisis. El Ejército no es una suerte ente ambiguo: es uno de los pilares del Estado burgués, diseñado para defender los intereses de la clase dominante. En tiempos de estabilidad, se reviste de neutralidad democrática; pero en tiempos de crisis, puede volverse vehículo de ideologías reaccionarias.
La presencia de neonazis dentro del Ejército alemán no es una mera anomalía, como tratan de presentarla algunos, sino una manifestación de la radicalización de sectores descontentos que, en lugar de volcarse hacia una conciencia de clase, son arrastrados por discursos racistas, nacionalistas y violentos. En ese contexto, el Ejército actúa como refugio para masculinidades autoritarias, frustradas, atravesadas por la precariedad, la obediencia jerárquica y la pérdida de sentido. La alienación del soldado se traduce en odio hacia el otro: la mujer, el inmigrante, el diferente, el disidente.
La tolerancia institucional hacia estos comportamientos igualmente responde a una lógica estructural. El fascismo no es solo una ideología extrema; históricamente ha sido una herramienta utilizada por la clase dominante para disciplinar los trabajadores cuando los mecanismos democráticos ya no garantizan el control social. No es casual que en momentos de mayor desigualdad económica, crisis energética, desempleo juvenil y retroceso de derechos, resurjan ahora en Alemania —como en otros países— discursos de odio, negacionismo y autoritarismo.
La amenaza real: el fascismo desde dentro
El peligro no reside únicamente en que un grupo de soldados glorifique el pasado nazi. El peligro es que el Estado alemán —en teoría comprometido con la “memoria democrática”— ha permitido que estos espacios de militarización se conviertan en incubadoras de violencia fascista. La excusa de “casos individuales” ha servido durante años para tapar lo que ya se ha convertido en un fenómeno estructural. Y cuando la impunidad se normaliza, el fascismo se reorganiza y se adapta.
Esta situación exige más que medidas punitivas. Requiere también una transformación profunda de la estructura militar y la desmilitarización de la sociedad. Pero sobre todo exige una respuesta organizada desde abajo, que confronte no solo los símbolos del fascismo, sino las condiciones materiales que lo hacen posible: la desigualdad, la opresión patriarcal, el racismo y la ausencia de horizonte político para las mayorías populares.
FUENTES CONSULTADAS
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Público
https://www.publico.es/sociedad/alemania-investiga-grupo-militares-saludos-nazis-acoso-sexual-drogas.html
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TRT World – Detalles del caso:
https://www.trtworld.com/article/1b060167fc9a/amp?utm_source=chatgpt.com
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The Times of Israel – Investigación en Zweibrücken:
https://www.timesofisrael.com/german-paratrooper-unit-probed-over-alleged-openly-antisemitic-clique-sex-abuse/?utm_source=chatgpt.com
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Euronews – Disolución de la unidad KSK:
https://es.euronews.com/2020/07/02/alemania-desmantela-un-cuerpo-de-elite-del-ejercito-por-estar-infestado-de-neonazis?utm_source=chatgpt.com
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Anadolu Agency – Reporte sobre extremismo en el ejército:
https://www.aa.com.tr/en/europe/report-reveals-over-260-suspected-far-right-cases-in-german-military/2578927?utm_source=chatgpt.com
Maribel Santana | Jueves, 01 de Enero de 2026 a las 11:00:25 horas
Claro que no es un caso aislado, nunca terminó, solo estaba el animalito invernando hasta que la realidad lo despertase. Ahí lo tienes, NO, NO, no lo queremos PERO METEMELO EN EL SACO. Esto es lo que quisiera ahora los mandatarios, estaban frustrados porque en la primera guerra le dieron el golpe al imperialismo alemán, frustrados porque los comunistas se lo dieron en la segunda guerra y ahora quieren otra vez intentarlo. Como decía Bertolt Brecht "Señores, no estén tan contentos con la derrota [de Hitler]. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo" eso es lo que hay.
Que no se preocupen los judíos sionistas que ahora tampoco van contra de ellos. Son la cara y la cruz de la misma moneda. SOCIALISMO O BARBARIE.
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