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LA TELEVISIÓN CUBANA SE HACE ECO DE LA SOLIDARIDAD CANARIA CON EL PAÍS CARIBEÑO (VÍDEO)

Los intereses inmediatos en juego

La forma de conocer y de expresarnos, incluso cuando pretende ser científica, tiende a separar, a fracturar la realidad. Y eso -escribe P.A. González Ruiz- es un error que nos puede llevar a consignas rápidas, indignación sin brújula, o posicionamientos bienintencionados, pero superficiales.

REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   A finales del pasado año 2025, la Televisión Cubana se hacía eco del esfuerzo solidario realizado por diversas organizaciones de Canarias que trabajan en colaboración con varias provincias del país caribeño.

 

   Bajo el proyecto “Cuba hay que quererla”, asociaciones de residentes canarios —incluyendo una activa comunidad de cubanos en Gran Canaria— han coordinado el envío regular de contenedores con medicinas, insumos quirúrgicos y alimentos destinados principalmente a hospitales pediátricos en Las Tunas y Holguín.

 

   Estas acciones, que se realizan de manera sostenida, buscan paliar las carencias del sistema sanitario cubano generadas por el recrudecido bloqueo impuesto por los Estados Unidos y por la crisis económica que sufre el país. En este difícil contexto, los materiales donados resultan esenciales para mantener la actividad quirúrgica y garantizar una atención médica mínima, especialmente a la infancia.

 

  El reporte televisivo resalta este esfuerzo colectivo como una expresión concreta de solidaridad internacionalista frente a las restricciones impuestas a la isla desde hace décadas.

 

DEVOLVIENDO UNA PEQUEÑA PARTE DE LA SOLIDARIDAD CUBANA CON EL MUNDO

    El apoyo que hoy recibe Cuba desde Canarias, así como desde otras regiones del Estado español y distintos países europeos, es sin duda, un acto loable que merece ser reconocido y multiplicado. Sin embargo, resulta modesto si se compara con la enorme solidaridad que el pueblo cubano ha ofrecido al mundo durante más de seis décadas, a pesar de ser una nación pequeña, bloqueada y con escasos recursos.

 

   Increíblemente, Cuba, sitiada por un bloqueo económico que afecta todos los ámbitos de su vida social, ha sido capaz de sostener una política internacionalista que ha salvado innumerables vidas a lo largo del planeta, formado miles de profesionales y acompañado luchas por la justicia en todos los continentes.

 

    Desde los primeros años del proceso revolucionario, la isla adoptó una política exterior basada en la solidaridad con los pueblos oprimidos. No era una consigna, sino una decisión política y ética que, bajo el liderazgo y orientación de Fidel Castro, marcaría profundamente su actuación internacional hasta el momento presente. 

 

    Uno de los primeros ejemplos de esta orientación se dio en 1960, cuando tras un terremoto en Chile, Cuba envió su primera brigada médica al extranjero. A partir de ese momento, la cooperación con países en vías de desarrollo, especialmente en salud y educación, se convirtió en una constante.

 

UN INTERNACIONALISMO MÁS ALLÁ DEL DISCURSO

   En 1963, apenas cuatro años después del triunfo revolucionario, Cuba enviaba una brigada médica a Argelia, país recién independizado del colonialismo francés. Ese fue el inicio formal del internacionalismo médico cubano, que con el paso de las décadas se expandiría a más de 150 países. Desde entonces, decenas de miles de médicos, enfermeros y técnicos de salud han prestado servicios gratuitos en regiones rurales, zonas de conflicto, campamentos de refugiados y países golpeados por catástrofes.

 

   Pero la solidaridad cubana no se limitó al ámbito sanitario. En los años 60, 70 y 80, Cuba acompañó procesos de liberación nacional en África con un apoyo que incluyó también cooperación militar. Durante la lucha contra el régimen del apartheid en Sudáfrica, o las luchas por la independencia de Angola y Namibia, miles de cubanos participaron como voluntarios internacionalistas.

 

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   La actuación de los soldados cubanos nada tenía que ver con las actuales "intervenciones humanitarias" con las que las potencias ocultan sus sus espurios intereses económicos, ni con las supuestas "ayudas" a pueblos  que en realidad se realizan por mezquinos cálculos geostratégicos. Eran fuerzas verdaderamente solidarias de cubanos dispuestos a dar sus vidas y que, en palabras del propio Nelson Mandela, ayudaron a derrotar al régimen racista sudafricano y a conquistar la soberanía de pueblos africanos.

 

   A la par, se formaron miles de estudiantes africanos y latinoamericanos en universidades cubanas, especialmente en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), que sigue funcionando hasta hoy como un ejemplo único en el mundo: una universidad de medicina gratuita para jóvenes de países del Sur, incluidos algunos de bajos ingresos del continente africano.

 

EL VALOR DE SALVAR VIDAS EN SILENCIO

   Otro de los gestos más notables de la solidaridad cubana ha sido su política de envío de brigadas médicas en contextos de emergencia. El ejemplo más recordado en los últimos años es el de la pandemia de COVID-19. Mientras muchos países ricos competían por las vacunas y los respiradores, Cuba organizó la salida de más de 50 brigadas médicas del contingente Henry Reeve, especializadas en situaciones de desastre y epidemias. En marzo de 2020, cuando la pandemia golpeaba con fuerza el norte de Italia, una brigada de médicos cubanos llegó a Lombardía para apoyar a hospitales desbordados por el virus. Fueron recibidos como héroes por la población local, que veía llegar a profesionales que arriesgaban su vida para salvar otras, sin pedir nada a cambio.

 

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Brigada cubana con doctores y enfermeros en Milán, Italia, donde acudieron para contribuir a la batalla contra la COVID-19

 

 

   En América Latina, África, Asia e incluso en Europa, las brigadas cubanas han atendido a millones de personas. Sin grandes titulares en la prensa internacional, sin campañas mediáticas de autobombo y sin condicionamientos. En muchos casos, los médicos cubanos han llegado antes que las propias agencias de cooperación de los países más ricos. Y lo han hecho con una vocación profundamente humana, sin otro interés que el de servir a quienes más lo necesitan.

 

UNA SOLIDARIDAD QUE SE MANTIENE A PESAR DEL ASEDIO

   Lo más asombroso de este despliegue de ayuda solidaria es que Cuba lo ha sostenido a lo largo de décadas, pese a enfrentar una de las más duras campañas de asfixia económica de la historia moderna. El bloqueo impuesto por Estados Unidos desde 1962 —con más de 60 años de vigencia— ha sido condenado reiteradamente por la mayoría de los países del mundo en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Aun así, sigue limitando gravemente el acceso de Cuba a medicinas, equipos, financiamiento y comercio.

 

  En ese contexto, enviar médicos al mundo, formar miles de profesionales extranjeros en sus universidades y mantener una estructura de cooperación internacional como la que Cuba sostiene no es solo un acto de generosidad. Es una decisión política de enorme calado y  afirmación de un principio de justicia, basado en la convicción de que un mundo mejor se construye con solidaridad concreta y no con discursos vacíos.

 

  Es por ello que cuando, desde regiones como Canarias, Andalucía, el País Vasco, Galicia o desde colectivos de solidaridad de otros países, se organizan campañas para enviar medicinas, alimentos o materiales quirúrgicos a Cuba, no se trata simplemente de ayudar a un país que lo necesita.  Se trata de corresponder, modestamente, a una historia de generosidad constante protagonizada por un pueblo - y su gobierno- que siempre ha estado presente cuando el dolor y la urgencia golpeaban en otros rincones del mundo.  Compartiendo no lo que les sobraba, sino incluso lo que podía escasear para los cubanos y ofreciendo sus propios cuerpos, su conocimiento y su esfuerzo.

 

  La Cuba revolucionaria ha sido protagonista de una de las más coherentes y sostenidas políticas de solidaridad internacional que se recuerden. Que ahora reciba gestos de apoyo, como el que recientemente difundía la Televisión Cubana con el envío de contenedores desde Canarias, es un acto de justicia.

 
 
 
 
 
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