TRUMP ASEGURA QUE LA INVASIÓN DE VENEZUELA "ES INMINENTE"
La sombra de la guerra se cierne sobre América Latina: Trump redobla la amenaza militar
¿Se avecina una guerra en América Latina impulsada por Estados Unidos? ¿Qué implicaciones tienen las amenazas de Trump para la soberanía regional? Un inquietante artículo analiza esta peligrosa posibilidad.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En una informacion publicada por Brett Wilkins en la publicación estadounidense Common Dreams, con el título “Trump afirma que un ataque terrestre contra Venezuela es inminente; Además, Colombia y México también están en la mira de EE.UU.”, se recogen unas recientes declaraciones del expresidente Donald Trump que, por su gravedad y contenido, no pueden pasar desapercibidas.
En la entrevista concedida a "Politico", Trump anuncia sin ambages que una ofensiva terrestre contra Venezuela está próxima, y extiende esta amenaza a Colombia y México, bajo el pretexto de frenar el ingreso de fentanilo a Estados Unidos.
Según afirma el autor, Trump no presenta ninguna evidencia concreta que justifique tales acciones.
Las acusaciones de que Venezuela ha enviado “millones de personas” desde cárceles e instituciones psiquiátricas a territorio estadounidense carecen de sustento verificable.
De hecho, como señala la periodista Dasha Burns en la misma entrevista, es México el principal punto de producción y tránsito del fentanilo, lo cual hace que la amenaza de acciones militares en varios frentes latinoamericanos resulte aún más inquietante y contradictoria.
De acuerdo con lo expresado por Wilkins, lo más alarmante no es sólo el contenido de las amenazas, sino la normalización con la que estas declaraciones son recibidas en ciertos sectores del debate político estadounidense. “Ahora se da por sentado... que Trump está considerando una invasión terrestre de Venezuela y una expansión dramática de su campaña de bombardeos sin autorización del Congreso”, apunta Greg Sargent, periodista de New Republic, citado en el artículo.
El texto también recoge detalles preocupantes sobre el despliegue militar en curso. Buques de guerra y miles de soldados estadounidenses se encuentran ya frente a las costas venezolanas, mientras se ha autorizado una operación encubierta de la CIA y se han realizado más de 20 bombardeos contra embarcaciones supuestamente involucradas en el narcotráfico. No obstante, autoridades venezolanas y colombianas denuncian que entre las víctimas de esos ataques hay pescadores que no tenían relación alguna con actividades ilícitas.
Según sostiene el autor, las acciones de la administración Trump constitituyen violaciones flagrantes del derecho internacional y de la propia legislación estadounidense. Juristas y exmilitares califican los bombardeos como crímenes de guerra, y recuerdan que la Ley de Poderes de Guerra exige que cualquier acción militar sea notificada al Congreso en un plazo de 48 horas y que, tras 60 días, debe contar con su aprobación. La Casa Blanca, sin embargo, se ampara en precedentes dudosos, como los esgrimidos durante la intervención en Libia bajo la administración Obama.
En definitiva, el artículo de Wilkins revela la peligrosa deriva belicista de Trump y la amenaza que su retórica y decisiones representan para América Latina. Al mismo tiempo, denuncia la falta de control institucional sobre las acciones del Ejecutivo estadounidense, lo cual abre la puerta a intervenciones unilaterales que ignoran la soberanía de otros pueblos y que podrían desatar una espiral de violencia en la región.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En una informacion publicada por Brett Wilkins en la publicación estadounidense Common Dreams, con el título “Trump afirma que un ataque terrestre contra Venezuela es inminente; Además, Colombia y México también están en la mira de EE.UU.”, se recogen unas recientes declaraciones del expresidente Donald Trump que, por su gravedad y contenido, no pueden pasar desapercibidas.
En la entrevista concedida a "Politico", Trump anuncia sin ambages que una ofensiva terrestre contra Venezuela está próxima, y extiende esta amenaza a Colombia y México, bajo el pretexto de frenar el ingreso de fentanilo a Estados Unidos.
Según afirma el autor, Trump no presenta ninguna evidencia concreta que justifique tales acciones.
Las acusaciones de que Venezuela ha enviado “millones de personas” desde cárceles e instituciones psiquiátricas a territorio estadounidense carecen de sustento verificable.
De hecho, como señala la periodista Dasha Burns en la misma entrevista, es México el principal punto de producción y tránsito del fentanilo, lo cual hace que la amenaza de acciones militares en varios frentes latinoamericanos resulte aún más inquietante y contradictoria.
De acuerdo con lo expresado por Wilkins, lo más alarmante no es sólo el contenido de las amenazas, sino la normalización con la que estas declaraciones son recibidas en ciertos sectores del debate político estadounidense. “Ahora se da por sentado... que Trump está considerando una invasión terrestre de Venezuela y una expansión dramática de su campaña de bombardeos sin autorización del Congreso”, apunta Greg Sargent, periodista de New Republic, citado en el artículo.
El texto también recoge detalles preocupantes sobre el despliegue militar en curso. Buques de guerra y miles de soldados estadounidenses se encuentran ya frente a las costas venezolanas, mientras se ha autorizado una operación encubierta de la CIA y se han realizado más de 20 bombardeos contra embarcaciones supuestamente involucradas en el narcotráfico. No obstante, autoridades venezolanas y colombianas denuncian que entre las víctimas de esos ataques hay pescadores que no tenían relación alguna con actividades ilícitas.
Según sostiene el autor, las acciones de la administración Trump constitituyen violaciones flagrantes del derecho internacional y de la propia legislación estadounidense. Juristas y exmilitares califican los bombardeos como crímenes de guerra, y recuerdan que la Ley de Poderes de Guerra exige que cualquier acción militar sea notificada al Congreso en un plazo de 48 horas y que, tras 60 días, debe contar con su aprobación. La Casa Blanca, sin embargo, se ampara en precedentes dudosos, como los esgrimidos durante la intervención en Libia bajo la administración Obama.
En definitiva, el artículo de Wilkins revela la peligrosa deriva belicista de Trump y la amenaza que su retórica y decisiones representan para América Latina. Al mismo tiempo, denuncia la falta de control institucional sobre las acciones del Ejecutivo estadounidense, lo cual abre la puerta a intervenciones unilaterales que ignoran la soberanía de otros pueblos y que podrían desatar una espiral de violencia en la región.


























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