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Martes, 17 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

PROFESORES AL LÍMITE: LA CRISIS SILENCIOSA QUE DESBORDA LAS AULAS

Uno de cada cinco, quiere dejarlo: radiografía del colapso docente. ¿Compite Canarias en igualdad de condiciones con el resto del Estado?

Uno de cada cinco docentes de Secundaria se plantea abandonar la profesión. Detrás de ese dato hay aulas tensas, burocracia creciente, conflictos judicializados y una sensación de desprotección institucional. ¿Qué está ocurriendo en la escuela española y por qué enseñar se ha convertido, para muchos, en una tarea emocionalmente insostenible?

POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

   El malestar del profesorado español ya no es un rumor [Img #89813]de pasillo: es una evidencia palpable.

 

    Las bajas por ansiedad aumentan, uno de cada cinco docentes de Secundaria se plantea abandonar la profesión y los conflictos con las familias alcanzan, en algunos casos, los tribunales.

 

     No se trata de un episodio aislado ni de una suma de quejas coyunturales. Es una tendencia sostenida que revela una transformación profunda del trabajo docente y del papel que la[Img #89811] escuela ocupa en la sociedad contemporánea.

 

   La enseñanza ya no consiste únicamente en transmitir conocimientos. El aula se ha convertido en un espacio donde confluyen desigualdades económicas, fricciones culturales, problemas de salud mental y expectativas sociales crecientes. El profesorado afronta en primera línea esas presiones, muchas veces sin contar con los apoyos estructurales necesarios para gestionarlas.

 

EL DESGASTE COTIDIANO: “ANTES ENSEÑABA, AHORA GESTIONO CRISIS”

   María, es profesora de Lengua en un instituto público con casi dos décadas de experiencia, resume su situación con una frase que se repite en distintos puntos del país:

“Antes enseñaba. Ahora me dedico a gestionar crisis”.

 

    Su jornada no concluye con el horario lectivo. Informes individualizados, adaptación de contenidos para alumnado con necesidades específicas, reuniones con familias, cumplimentación de plataformas digitales y elaboración de documentos administrativos ocupan buena parte de su tiempo personal.

 

    Carlos, profesor de Matemáticas en un centro de Andalucía, añade otro matiz:

     “Lo que más pesa no es el número de horas, es la sensación de estar permanentemente bajo presión”.

 

     El temor a conflictos formales con las familias, a denuncias o a cuestionamientos públicos introduce un elemento de inseguridad que altera la práctica pedagógica. Algunos docentes reconocen que se piensan dos veces aplicar determinadas sanciones disciplinarias por miedo a enfrentamientos legales.

 

    La judicialización de conflictos escolares, aunque minoritaria, tiene un fuerte impacto simbólico. Cuando un profesor debe defender en un juzgado una decisión adoptada en el aula, la autoridad pedagógica se resiente. Y con ella, el equilibrio interno de la escuela.

 

LA ESCUELA COMO ESPEJO DE LA CRISIS SOCIAL

     El deterioro del clima educativo no puede entenderse sin observar el contexto más amplio. España ha atravesado en los últimos quince años una crisis financiera profunda, una pandemia global y una etapa de inflación sostenida.

 

     Las consecuencias sociales de todos esos procesos llegan al aula en forma de alumnado con mayores dificultades emocionales, familias en situaciones de precariedad y conflictos que desbordan el ámbito estrictamente académico.

 

    Los problemas de salud mental en adolescentes han aumentado en toda Europa. España no es una excepción. El profesorado actúa, de facto, como primer detector de esas dificultades. Sin embargo, el número de orientadores y psicólogos escolares sigue siendo limitado en comparación con otros países europeos. Mientras en Finlandia o Dinamarca las ratios por aula y los servicios de apoyo son más reducidos, en España la media en Secundaria supera en muchos casos los veinticinco estudiantes por clase.

   

    La diferencia no es solo cuantitativa. En los sistemas que cuentan con mayor apoyo especializado, la carga emocional y organizativa se distribuye de forma más equilibrada. En el contexto español, esa responsabilidad recae con frecuencia en el docente ordinario.

 

LA BUROCRACIA COMO FACTOR ESTRUCTURAL DE AGOTAMIENTO

    A la presión emocional se suma un fenómeno señalado de manera casi unánime: el crecimiento constante de la burocracia. Programaciones detalladas, planes de atención a la diversidad, protocolos de convivencia, registros digitales y evaluaciones formales configuran una rutina administrativa que muchos docentes consideran excesiva.

 

    Este fenómeno no es exclusivo de España. En Francia, más de la mitad del profesorado denuncia una sobrecarga administrativa. En Alemania, alrededor del 40 % afirma dedicar demasiado tiempo a tareas no pedagógicas. Sin embargo, en España la percepción de desproporción entre exigencias y recursos es especialmente intensa.

 

    “Si todo lo que escribo se tradujera en mejoras reales para el alumnado, no me importaría”, explica Ana, jefa de estudios en un instituto valenciano. “Pero muchas veces parece que el sistema necesita papeles para demostrar que funciona, aunque en el aula la realidad sea más compleja”.

 

     La burocracia no solo consume tiempo. Erosiona la motivación profesional cuando el docente percibe que su tarea principal —enseñar— queda relegada frente a la obligación de documentar cada paso.

 

INCLUSIÓN EDUCATIVA Y RECURSOS INSUFICIENTES

    La apuesta por la inclusión ha ampliado las responsabilidades del sistema educativo. Las aulas concentran alumnado con perfiles diversos: necesidades educativas especiales, dificultades de aprendizaje, contextos familiares vulnerables y problemas de conducta. La inclusión es un avance irrenunciable, pero su aplicación efectiva exige recursos estables.

 

    España destina alrededor del 4,9 % de su PIB a educación, una cifra inferior a la de varios países nórdicos que superan el 6 %. Las diferencias en inversión se traducen en disponibilidad de personal de apoyo, reducción de ratios y capacidad de intervención temprana.

 

    Carlos describe la situación con claridad:

     “Tenemos alumnos con ansiedad grave o situaciones familiares muy duras, y el orientador viene un día a la semana. El resto lo gestionamos nosotros”.

 

   La consecuencia es un aumento del desgaste emocional del profesorado y una sensación de responsabilidad desbordada.

 

LA RELACIÓN CON LAS FAMILIAS: UN VÍNCULO EN TRANSFORMACIÓN

    Otro elemento que ha cambiado de forma significativa es la relación con las familias. Si bien en muchos casos la colaboración es fluida, también se observa un incremento de confrontaciones formales. En Reino Unido, los sindicatos docentes han denunciado un aumento notable de incidentes de abuso verbal en los últimos años. En España, aunque no existen estadísticas nacionales consolidadas, los sindicatos advierten de un crecimiento de denuncias y conflictos formales.

 

    El docente se encuentra, en ocasiones, atrapado entre expectativas familiares elevadas y recursos institucionales limitados. La percepción de falta de respaldo por parte de la administración agrava el problema.

     “Lo más difícil no es el conflicto”, explica Ana. “Es sentir que, cuando llega el momento de defender una decisión pedagógica, el apoyo no siempre es claro”.

 

ABANDONO Y PÉRDIDA DE ATRACTIVO PROFESIONAL

    El dato de que uno de cada cinco docentes de Secundaria se plantee abandonar la profesión no es anecdótico. En Alemania, cerca del 27 % del profesorado ha considerado cambiar de empleo por estrés. En Francia, el abandono temprano ha aumentado en la última década. La tendencia es europea, pero sus causas están vinculadas a factores estructurales compartidos: incremento de responsabilidades, presión social y desajuste entre expectativas y medios.

 

    La docencia, tradicionalmente asociada a estabilidad y reconocimiento social, pierde atractivo cuando el desgaste supera la satisfacción vocacional. La rotación creciente afecta a la continuidad de proyectos educativos y a la calidad del aprendizaje.

 

UN PROBLEMA QUE NO ES INDIVIDUAL

    El malestar docente no puede interpretarse como falta de resiliencia individual. Es la consecuencia de un desajuste entre el papel que se asigna a la escuela y los recursos que se destinan a sostenerlo. Se espera que el sistema educativo reduzca desigualdades, gestione conflictos culturales, detecte problemas de salud mental y forme ciudadanos críticos. Pero esa ampliación de funciones no siempre viene acompañada de inversión proporcional.

 

    La escuela funciona como un termómetro social. Cuando quienes la sostienen manifiestan agotamiento generalizado, el aviso no debería minimizarse. La crisis del profesorado no es un asunto corporativo. Es un indicador del equilibrio del sistema educativo y, en última instancia, del modelo social en el que se inscribe.

 

    María lo expresa con una mezcla de vocación y fatiga:

“No quiero dejarlo. Me gusta enseñar. Pero no sé cuánto tiempo más podré sostener este ritmo”.

 

   Su frase resume el momento actual. El problema no es la falta de compromiso, sino la acumulación de tensiones que erosionan la práctica docente.

 

    La cuestión ya no es si el malestar existe, sino si las instituciones y la sociedad están dispuestas a abordarlo antes de que el desgaste se convierta en ruptura.

 

 

CANARIAS: UNA REALIDAD EDUCATIVA CONDICIONADA POR LA INSULARIDAD

    La situación del profesorado en Canarias comparte muchas de las tensiones presentes en el conjunto del Estado, pero se desarrolla bajo un contexto propio que intensifica [Img #89812]algunos desafíos. La insularidad, la dispersión territorial y un entorno socioeconómico históricamente más vulnerable configuran un escenario particular donde el desgaste docente adquiere matices específicos.

 

DESIGUALDAD SOCIAL Y PRESIÓN EN LAS AULAS

    Canarias mantiene tasas de pobreza y desempleo juvenil superiores a la media española, una realidad que se refleja directamente en los centros educativos. En numerosos institutos y colegios, especialmente en áreas urbanas periféricas o zonas con mayor vulnerabilidad, el profesorado trabaja con alumnado que arrastra situaciones familiares complejas o carencias materiales. Esto amplía el rol docente más allá de la enseñanza académica: el profesor se convierte con frecuencia en referente emocional y mediador social.

 

   La reducción del abandono escolar temprano en los últimos años ha sido significativa, pero al respecto  Canarias aún se sitúa por encima de la media europea. Este dato evidencia avances, aunque también confirma que la escuela continúa desempeñando un papel clave en la cohesión social del archipiélago.

 

RECURSOS, RATIOS Y APOYO ESPECIALIZADO

   La atención a la diversidad es uno de los grandes retos del sistema educativo canario. Aunque la inversión autonómica ha aumentado progresivamente, los sindicatos educativos siguen señalando la necesidad de reforzar orientadores, personal de apoyo y recursos especializados. En determinados centros, la ratio de alumnado por aula continúa siendo elevada, lo que dificulta la atención individualizada.

 

    La condición insular añade una complejidad logística adicional. La cobertura de sustituciones en islas no capitalinas, la movilidad obligada del profesorado interino y la dificultad para consolidar plantillas estables generan incertidumbre laboral y afectan a la continuidad educativa en algunos centros.

 

CONFLICTIVIDAD Y DESGASTE EMOCIONAL

      En cuanto a la relación con las familias, Canarias no presenta indicadores que la sitúen por encima de la media estatal en conflictividad, pero sí se ha detectado un aumento de tensiones vinculado a contextos sociales vulnerables. La sensación de desprotección institucional ante conflictos formales es una preocupación compartida por parte del colectivo docente.

 
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  • Acoran

    Acoran | Martes, 17 de Febrero de 2026 a las 17:09:06 horas

    Canarias no compite en igualdad de condiciones con España en nada, somos su territorio colonizado y ha la metrópoli de canarias le interesa el territorio, para EXPLOTARLO la gente NO, pero eso ha sido así desde siempre, por eso estamos superpoblados y explotados....

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