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PERO… ¿DÓNDE DIABLOS ESTÁ EL EX MINISTRO DE NICOLÁS MADURO, ÁLEX SAAB?

Sin noticias del empresario y ex alto funcionario chavista cinco días después de su presunta detención

Medios internacionales informaron la pasada semana que Álex Saab habría sido detenido en Caracas en un operativo conjunto con agentes estadounidenses. El gobierno no lo ha confirmado ni desmentido y Saab no ha aparecido públicamente. Figura clave para el oficialismo, fue recibido como héroe en 2023 tras una campaña por su liberación. Su paradero actual sigue envuelto en misterio.

Por ADAY QUESADA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   El pasado 4 de febrero, mientras el Estado venezolano conmemoraba un nuevo aniversario del levantamiento cívico-militar del 4F liderado por Hugo Chávez en 1992, una noticia alarmante empezó a circular en los medios internacionales y a recorrer, de forma caótica, las redes sociales: el exministro de Nicolás Maduro y empresario Álex Saab, quien había sido destituido días antes de este cargo por Delcy Rodríguez,  habría sido detenido en Caracas en el marco de una supuesta operación conjunta entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos. La noticia, aún sin confirmación oficial, fue difundida por medios de comunciación de todo el mundo y se mantiene, días después, en un limbo informativo que ha generado más incertidumbre que claridad.

 

  ¿Fue realmente detenido Saab? ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Por qué no ha aparecido públicamente para desmentir lo que su abogado ha calificado como una  “fake new”? ¿Y por qué el gobierno venezolano, que en su momento  lo recibió como a un héroe, guarda hoy un silencio que solo alimenta la sospecha?

 

    La situación se ha convertido en un enigma político de alta gravedad. No solo por la figura de Saab —quien no es un ciudadano cualquiera, sino un personaje central en la arquitectura política y económica del chavismo—, sino por lo que podría estar revelando esta opacidad sobre los reacomodos internos en el poder venezolano y las nuevas formas de intervención externa que lo atraviesan.

 

MEDIOS INTERNACIONALES INSISTEN EN QUE SAB HABRÍA SIDO DETENIDO

    Según las versiones que siguen circulando, Saab habría sido arrestado junto al empresario Raúl Gorrín en la urbanización caraqueña Cerro Verde y ambos habrían sido trasladados a la sede del Helicoide. Estas mismas informaciones apuntan a que el empresario podría ser extraditado a los Estados Unidos a petición del gobierno de Donald Trump.  

 

    El abogado de Saab, Luigi Giuliano, declaró que su cliente está libre, que él mismo habría estado con él en Caracas y que toda la historia sobre su detención carece de fundamento. Pero su afirmación, si bien tajante, no se ha visto respaldada por ningún gesto público por parte de Saab. Ni una entrevista, ni un comunicado, ni un vídeo grabado desde su domicilio que pudiera desmentir una noticia de esta gravedad con un mínimo de contundencia. De esta manera, un personaje público que ha estado en el ojo del huracán político y mediático durante años, y que fue erigida como símbolo de la resistencia frente al imperialismo estadounidense, ha desapareciudo sin que nadie del oficialismo aclare la situación, ni los medios de comunicación oficiales del país latinoamericano reclamen alguna aclaración al respecto. 

 

EL GOBIERNO DE DELCY RODRÍGUEZ "NO SABE, NO CONTESTA"

     Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y número dos del actual "gobierno encargado" de Venezuela, al ser interrogado en rueda de prensa sobre la supuesta detención de Saab, se limitó a responder que "no tenía información al respecto y que ese asunto no era de su competencia como diputado". Su negativa a pronunciarse genera más preguntas que respuestas.

 

    Por su parte, el fiscal general, Tarek William Saab, evitó confirmar o desmentir la detención del exministro y empresario. Sus declaraciones ambiguas, viniendo de quien debería tener conocimiento directo si algo así hubiera ocurrido, no hicieron más que profundizar la incertidumbre. Que ni el presidente del Parlamento ni el fiscal aclaren un hecho de esta magnitud resulta, como mínimo, significativo.

 

¿QUIÉN ES SAAB Y POR QUÉ ES TAN SIGNIFICATIVA SU DESAPARICIÓN?

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   La imagen de Alex Saab quedó grabada en la memoria política reciente cuando, tras más de tres años de detención en Estados Unidos, fue liberado en diciembre de 2023 como parte de un intercambio de prisioneros negociado entre Caracas y Washington. Su regreso fue celebrado con honores de Estado. Nicolás Maduro lo recibió con declaraciones encendidas y lo integró de inmediato al gabinete ministerial. Se le rindieron homenajes y su figura fue instalada como emblema de la lucha contra las sanciones y la persecución imperial.

 

    Durante su encierro en Cabo Verde y luego en Estados Unidos, se desplegó una campaña internacional exigiendo su liberación: se pintaron murales, se organizaron actos de solidaridad, se movilizaron juristas de derechos humanos, se recogieron adhesiones de organizaciones populares, y su esposa, Camilla Fabri, lideró múltiples esfuerzos para visibilizar el caso.

 

     Ahora, con Saab en un paradero desconocido, nadie parece levantar la voz para exigir que se aclare este caso. Nadie parece urgido por saber dónde está. Nadie ha convocado actos ni pronunciado discursos para rechazar lo que, si llegara a confirmarse, sería una entrega sin precedentes  al aparato judicial estadounidense.

 

      Saab no era solo un funcionario. Era, según el propio Nicolás Maduro, un operador económico en tiempos de bloqueo, un gestor estratégico de importaciones alimentarias y una figura política al servicio del Estado venezolano. La campaña internacional que se articuló por su liberación no apelaba a su biografía personal, sino a su rol institucional. Era “el enviado especial”, el hombre que "burlaba el cerco económico impuesto a Venezuela con acuerdos bilaterales en Irán, Turquía o Rusia".

 

EN UN CONTEXTO DE CLAUDICACIÓN A LOS ESTADOS UNIDOS

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Uno de los muchos carteles que se podían ver en Venezuela exigiendo la liberación de Saab cuando fue apresado por los Estados Unidos

 

    El desconcertante manejo del caso Saab no puede separarse del nuevo contexto político que atraviesa Venezuela. Desde la proclamación de Delcy Rodríguez como presidenta "encargada", una serie de decisiones han dibujado un cambio de rumbo que difícilmente podría pasar desapercibido.

 

    La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por la Asamblea Nacional y firmada por Rodríguez, representa un quiebre en el modelo económico que había sido defendido durante dos décadas en línea con el proceso de recuperación de la soberanía abierto por Hugo Chávez. Esta nueva legislación abre el sector petrolero a la inversión privada y extranjera, e incluso permite que los conflictos se diriman fuera de los tribunales venezolanos, una exigencia reiterada por voceros de la administración de Donald Trump y por firmas internacionales que buscaban “seguridad jurídica”.

 

    A esto se suma la promulgación de una Ley de Amnistía que no solo favorece el regreso político de actores tradicionales de la oposición, sino que también sella un pacto de no confrontación con sectores que promovieron activamente la desestabilización del país.

 

    En paralelo, Delcy Rodríguez ha sostenido encuentros discretos pero significativos con funcionarios del más alto nivel del aparato estadounidense. Desde la recepción del jefe de la CIA hasta reuniones con la encargada de negocios enviada por la Casa Blanca, los canales de "diálogo" con el Imperio han sido reabiertos y profundizados bajo términos que aún se desconocen públicamente.

 

    En este escenario, la desaparición o eventual entrega de Álex Saab encajaría como un gesto silencioso hacia una nueva etapa que parece estar marcada por la claudicación total a las imposiciones de la Administración Trump. Un gesto destinado a desmontar símbolos que ya no encajan en el rediseño institucional que está en marcha. Si el discurso anterior lo erigía como héroe, hoy su figura parece haberse vuelto incómoda para quienes están negociando una nueva gobernabilidad. De confirmarse la entrega, se trataría de un acto de subordinación sin precedentes; de no confirmarse, el tratamiento del caso ya muestra un preocupante nivel de opacidad y desinformación. 

 

    El drama, sin embargo, no se agota en las implicaciones estratégicas del paradero de Alex Saab. Lo más alarmante es la pasividad con la que se ha asumido públicamente el hecho de que, durante casi una semana, nadie sepa,nadie quiera aclarar, y nadie pregunte abiertamente dónde se encuentra uno de los más altos exfuncionarios del país. 

 

 
 
 
 
 
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