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LA INDIA SALE A LA CALLE EN CONTRA DEL GOBIERNO ULTRACONSERVADOR DE MODI

¿Qué hay detrás de las protestas que sacuden al gigante cofundador de los BRICS?

India vive una creciente oleada de protestas contra la revisión de sus listas electorales. Jóvenes, estudiantes y partidos opositores denuncian posibles exclusiones masivas de votantes, mientras el Gobierno de Narendra Modi y la Comisión Electoral rechazan las acusaciones. El conflicto revela las tensiones sociales y políticas de una potencia decisiva de los BRICS.

 

 REDACCIÓN CS

    La  India está atravesando una creciente oleada de movilizaciones masivas que ha trasladado a las calles una disputa inicialmente presentada como una cuestión administrativa.

 

    Decenas de miles de jóvenes, estudiantes y simpatizantes de la oposición protestan contra la actuación de la Comisión Electoral de India y reclaman la dimisión de su presidente, Gyanesh Kumar, al que responsabilizan de una revisión de las listas electorales que, según sus críticos, podría dejar fuera del censo a millones de ciudadanos.

 

     La protesta alcanzó este 6 de octubre el centro político de Nueva Delhi. Diputados opositores encabezados por dirigentes del Partido del Congreso marcharon hacia la sede de la Comisión Electoral. La policía bloqueó el recorrido, desmanteló una sentada y detuvo temporalmente a varios parlamentarios, entre ellos Rahul Gandhi. Las movilizaciones se suman a las celebradas durante los días anteriores por organizaciones juveniles y grupos opositores en varias ciudades del país. 

 

     El motivo inmediato de la confrontación es la denominada Revisión Intensiva Especial de las listas electorales. La Comisión sostiene que

   debe actualizar los registros, retirar fallecidos y duplicidades y comprobar que quienes figuran en ellos reúnen los requisitos legales para votar. Los manifestantes y la oposición responden que las exigencias documentales introducidas durante ese proceso pueden expulsar del censo a numerosos ciudadanos que sí poseen derecho al voto.

 

    La cuestión tiene una evidente dimensión social. Para un trabajador migrante, un jornalero, una familia pobre o alguien que cambia frecuentemente de residencia, puede resultar mucho más difícil aportar determinada documentación que para las capas urbanas con empleos estables. El procedimiento formalmente idéntico puede, por tanto, producir consecuencias materialmente muy distintas. Esa contradicción constituye precisamente uno de los elementos centrales del conflicto.  

 

    Los partidos opositores van todavía más lejos y sostienen que las exclusiones beneficiarían electoralmente al Bharatiya Janata Party (BJP) de Narendra Modi. Tanto el Gobierno como la Comisión Electoral rechazan esa acusación. Hasta el momento, por tanto, no existe una sentencia que permita presentar como probado un fraude electoral deliberado. Lo indiscutible es que una controversia sobre el censo se ha convertido ya en una crisis política de alcance nacional. 

 

DE LOS EXÁMENES AL CENSO: LOS PRECEDENTES DE LA REVUELTA

     Para comprender por qué esta disputa ha producido semejante reacción, hay que retroceder varios meses. Las movilizaciones actuales no nacieron alrededor de las urnas, sino de un profundo malestar juvenil relacionado con los estudios y, sobre todo, con las dificultades para acceder a un empleo estable.

 

    El principal antecedente fue el escándalo provocado por la filtración de exámenes de acceso a estudios médicos que afectó a más de dos millones de estudiantes. Las movilizaciones fueron creciendo hasta convertirse en una impugnación más general del sistema de exámenes y de las oportunidades laborales disponibles para una generación altamente formada, pero sometida a una feroz competencia por un número limitado de plazas. Las protestas terminaron forzando la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan. 

 

    De aquellas movilizaciones surgió el Cockroach Janta Party, encabezado por Abhijeet Dipke. Su peculiar nombre nació como reapropiación irónica de un término despectivo dirigido contra jóvenes desempleados. El movimiento se extendió rápidamente a través de las redes sociales y acabó convirtiéndose en una plataforma política juvenil con capacidad de movilización nacional.

 

    La conexión entre aquella lucha y la actual resulta importante. Primero se cuestionó quién podía acceder a determinadas oportunidades educativas y laborales. Ahora se cuestiona quién puede participar en la elección de quienes gobiernan. En ambos casos aparece una misma pregunta: quién controla las instituciones que distribuyen oportunidades y derechos.  

 

    El combustible social de esa protesta se encuentra también en las contradicciones del denominado “milagro indio”. El país registra elevadas tasas de crecimiento, dispone de una enorme industria tecnológica y aspira a convertirse en uno de los grandes centros manufactureros mundiales. Pero ese crecimiento no ha generado suficientes empleos estables para absorber a su gigantesca población juvenil. Las agencias de prensa señalaban este verano que el desempleo entre los jóvenes urbanos rondaba el 13,6%, mientras una enorme proporción del empleo continúa vinculada a actividades informales. 

 

LA CONTRADICCIÓN DE INDIA DENTRO DE LOS BRICS

    Esta realidad interna obliga también a analizar con más cuidado el significado de la presencia india en los BRICS. India no es un miembro periférico: pertenece al núcleo fundador del grupo y ejerce precisamente su presidencia durante 2026. El propio Gobierno de Modi presenta esa presidencia como instrumento para incrementar la representación internacional del denominado Sur Global. 

 

   Pero pertenecer a los BRICS no determina automáticamente la naturaleza social o política de un Estado. El grupo reúne gobiernos con sistemas económicos, alianzas internacionales e intereses geopolíticos   diferentes. India coopera con China, Rusia, Brasil y otros miembros de los BRICS mientras simultáneamente mantiene una estrecha relación estratégica con Estados Unidos y participa junto a Washington, Japón y Australia en el Quad, concebido como una estructura de cooperación estratégica en el Indo-Pacífico.

 

    Esa aparente paradoja ayuda a entender mejor a los BRICS. No constituyen un bloque ideológicamente homogéneo y mucho menos "una alianza anticapitalista". Funcionan fundamentalmente como un espacio de coordinación entre Estados que quieren ampliar su autonomía respecto al orden internacional dominado históricamente por Estados Unidos y Europa, pero cuyos intereses pueden ser también contradictorios entre sí.

 

   La India de Modi constituye quizá uno de los ejemplos más claros: compra petróleo ruso, comparte instituciones con China, compite simultáneamente con Pekín y profundiza su colaboración militar y tecnológica con Washington.

 

¿QUÉ PUEDE OCURRIR AHORA?

     El futuro de las protestas dependerá de su capacidad para trascender la cuestión estrictamente electoral. El Gobierno conserva una enorme capacidad política y organizativa. El BJP dispone de una extensa implantación territorial, de una poderosa maquinaria electoral y de una base social consolidada. Las actuales movilizaciones no permiten concluir, por sí mismas, que India se encuentre ante una crisis inmediata del Gobierno ultracoservador de Modi.

 

   Sin embargo, existe un elemento nuevo: la posible confluencia de distintos descontentos. Las filtraciones de exámenes, el desempleo juvenil, la precariedad, las dificultades de movilidad social y ahora la disputa sobre el derecho al voto pueden empezar a ser percibidos por una parte de la juventud como expresiones distintas de un mismo problema.  Y ahí estará la clave del proceso.

 

    Si la protesta queda limitada a exigir cambios en las listas electorales o la dimisión del presidente de la Comisión Electoral, podrá probablemente ser absorbida institucionalmente mediante rectificaciones, decisiones judiciales o concesiones parciales. La propia Comisión ya ha ordenado reincorporar a electores legítimos excluidos de los registros. 

 

    Pero si consigue conectar la reivindicación democrática con las contradicciones sociales que atraviesan el país, el movimiento podría adquirir una profundidad considerablemente mayor.

 

    Porque la cuestión que empieza a aflorar en las calles va mucho más allá del censo. India ha conseguido convertirse en una potencia internacional, crecer aceleradamente y reclamar un papel protagonista en el nuevo orden multipolar. La pregunta que comienza a plantearse una parte de su juventud es bastante más sencilla: qué lugar ocupa ella dentro de esa India emergente y quién se está beneficiando realmente de su ascenso.

 

   Esa contradicción, mucho más que cualquier lista electoral, será la que determine el alcance político de las actuales protestas.

 

Fuentes consultadas:

Reuters: la oposición india marcha contra la Comisión Electoral;

Associated Press: protestas contra la revisión del censo electoral;

Reuters: origen y expansión del movimiento juvenil Cockroach;

Reuters: primeras movilizaciones nacionales contra la revisión electoral.

 

 
 
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