MADURO CANTINFLEA... ¿HACIA DÓNDE VA EL PROCESO BOLIVARIANO? (VÍDEOS)
Video reportaje donde se recogen las sorprendentes incongruencias repartidas entre P. Sánchez, Maduro y la oposicion ultraderechista venezolana
El reciente asilo de Edmundo González en España ha desatado una oleada de críticas sobre las incongruencias del gobierno venezolano. Nicolás Maduro, quien hace apenas unas semanas había responsabilizado a González por las muertes ocasionadas por su actividad conspirativa durante los disturbios de 2024, ahora respalda su salida hacia Europa deseándole "mucha suerte". Con ello, el mandatario venezolano deja un amargo sabor de impunidad en las comunidades chavistas afectadas por el vandalismo de la ultraderecha. Al mismo tiempo, la dolarización de la economía, las privatizaciones y la persecución de líderes sindicales comunistas, cuestionan seriamente el rumbo del proceso bolivariano.
Nicolás Maduro sobre Edmundo González: "Donde dije digo, digo Diego"
POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-
El caso de Edmundo González Urrutia y su asilo en España está poniendo al descubierto las graves incongruencias de las que adolece tanto la política interior como la exterior del gobierno venezolano, además de evidenciar profundas contradicciones en el seno del mismo proceso político bolivariano que hoy lidera Nicolás Maduro. En este artículo trataremos de poner de relieve esas contradicciones y analizar cómo afectan no solo a Venezuela, sino también a las relaciones internacionales en América Latina.
La incongruencia del Gobierno español
El presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, ha asegurado que el "asilo del héroe Edmundo González", candidato de la ultraderecha venezolana, no se ha producido como resultado de ningún tipo de negociación con el gobierno de ese país.
No obstante, los hechos apuntan justamente a todo lo contrario. González Urrutia fue trasladado a Madrid a bordo de un avión militar español. El propio ministro de Relaciones Exteriores de España, el inefable José Manuel Albares, admitió que un avión de la Fuerza Aérea Española fue utilizado para trasladar a González Urrutia a la capital española, lo cual contradice de medio a medio, la versión oficial del Gobierno de la coalición socialdemócrata PSOE-Sumar, que ha tratado de minimizar cualquier implicación diplomática directa en su fuga de Venezuela.
Este hecho sugiere que, aunque públicamente España niegue haber negociado con el Gobierno de Maduro, en la práctica, facilitó el exilio del candidato opositor derechista. Esta inconsistencia hay que interpretarla como una clara maniobra diplomática para no tensar aún más las relaciones con el Gobierno venezolano, mientras ha tratado de proteger a figuras clave de la oposición, muy vinculada directamente con el "primo de Zumozol" del Gobierno español, los EE.UU.
"¡ESPERO QUE LA VAYA BIEN AL EMBAJADOR GLEZ. URRUTIA!", DIJO MADURO A PROPÓSITO DE SU ASILO POLÍTICO EN ESPAÑA. TRES DÍAS ANTES, MADURO AFIRMABA REFIRIÉNDOSE AL OPOSITOR QUE "NADIE ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY EN VENEZUELA"
En todo este enredado contexto de incongruencias y descabelladas contradicciones, no deja de resultar evocador el recuerdo de que fue el mismísimo presidente Pedro Sánchez quien hace unos pocos años, cuando Juan Guaidó se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela, dio un público ultimátum a Maduro para que abandonara de inmediato, en un espacio de quince días, el gobierno de su país... "¡Cosas veredes, amigo Sancho!"
Las víctimas de los disturbios y el rol de Edmundo González
Edmundo González, quien disputara la victoria electoral a Nicolás Maduro el pasado mes de julio, ha sido reiterada y públicamente señalado por el Gobierno venezolano por haber fomentado y organizado la ola de disturbios y violencia que se produjo durante las protestas posteriores a la celebración de los discutidos comicios. Aquellos disturbios, protagonizados por grupos de malandros, drogados y financiados por la oposición, según demostraron los medios de comunicación oficiales, dejaron más de una veintena de muertos, la mayoría de ellos líderes barriales vinculados al chavismo.
Sin embargo, en un giro realmente desconcertante, Nicolás Maduro, que había responsabilizado a González por estas muertes, ha declarado hace unas horas, que "respeta" la decisión de González Urrutia de pedir asilo en España, lo cual no deja de provocar una sensación de impunidad y de doble rasero por parte del Ejecutivo venezolano.
Esta actitud del primer mandatario venezolano plantea preguntas incómodas acerca de con qué vara de medir está valorando el presidente Nicolás Maduro la vida de los fallecidos en estos disturbios que, además de ser sencillos ciudadanos que desempeñaban tareas sociales en sus respectivos barrios, fueron asaltados precisamente por defender valores populares. ¿Cómo es posible que un Gobierno que se autodenomina defensor de los pobres y marginados permita la salida de un individuo que, además de tener una siniestra biografía, ha sido acusado de causar la muerte de militantes chavistas sin que ello lo obligue a rendir cuentas o asumir responsabilidades penales que le corresponda en Venezuela? ¿Cómo se justifica esta medida arbitraria "de gracia" hacia González Urrutia, después de que el propio Nicolás Maduro afirmara hace apenas tres días, refiriéndose a la orden de detención emitida contra el opositor, que "nadie está por encima de la ley en Venezuela como pretende este cobarde".
Un patrón de contradicciones
Este tipo de contradicciones en Venezuela no son, ni mucho menos, novedosas. En un reciente pasado, figuras como Juan Guaidó, quien por sugerencia directa del entonces primer mandatario estadounidense Donald Trump, tuvo el atrevimiento de autoproclamarse en una esquina de Caracas como "presidente encargado" de Venezuela, se permitió recorrer libremente durante años todo el territorio venezolano, mientras pedía abiertamente a Washington que interviniera militarmente en su país y derrocara al Gobierno bolivariano. Juan Guaidó, pese a sus inflamados llamamientos a la intervención extranjera, jamás fue detenido, un hecho que no pocos revolucionarios venezolanos consideran una sorprendente tolerancia por parte del Ejecutivo, que no se produce en ningún país del mundo.
Este doble rasero se ha vuelto evidente en la relación del Gobierno de Nicolás Maduro con figuras de la oposición de la extrema derecha, mientras que, por otra parte, se muestra implacable y con puño de acero contra aquellos sectores de la izquierda crítica que exigen menos fraseología y más profundización en el proceso político bolivariano, que no ha dejado de dar pasos hacia atrás desde que Hugo Chávez desapareciera.
Un ejemplo significativo de lo que decimos es el del Partido Comunista de Venezuela, (ver video a pie de página) que ha sido ilegalizado y algunos de sus líderes sindicales encarcelados por protestar contra las políticas neoliberales que el propio gobierno de Maduro ha implementado, incluida la dolarización de facto de la economía venezolana, que ha ocasionado daños terribles a la economía de clase trabajadora de ese país.
¿Qué está ocurriendo en Venezuela?
A estas alturas, uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué tipo de proceso revolucionario está siendo este? ¿Cómo puede un Gobierno que, supuestamente, sigue los ideales bolivarianos de la época de Chávez, adoptar las políticas neoliberales que no han hecho más que agravar la crisis económica provocada por las sanciones y el cerco estadounidense?
¿Cómo puede Maduro, a la vez que no se cansa de proclamar estar inspirado por "Padre Dios", permitir la dolarización de la economía, mientras que los efectos de la misma recaen sobre las espaldas de los venezolanos más pobres, y la burguesía autóctona llena sus bolsillos con una profusión hasta ahora era desconocida?
"El Gobierno de Maduro muestra tolerancia hacia sectores de la derecha opositora mientras utiliza mano de hierro con los comunistas y los críticos de izquierda"
El Gobierno de Maduro ha adoptado una postura ambigua y contradictoria, mostrando tolerancia hacia sectores de la derecha opositora mientras reprime duramente a los críticos de izquierda. Esto ha creado un clima de desconcierto y escepticismo tanto dentro como fuera del país, donde ya no está claro si el proceso bolivariano continúa siendo un proyecto emancipador o ha sido secuestrado por intereses que buscan perpetuar un sistema de control político y económico en manos de los sectores privilegiados de la burguesía venezolana y su élite gubernamental.
Una revolución desdibujada
El caso de Edmundo González Urrutia y la actitud del Gobierno de Nicolás Maduro hacia su figura son solo la punta del iceberg de las contradicciones profundas que vive Venezuela. Mientras que el gobierno venezolano promueve un discurso de soberanía y justicia social, en la práctica se ha alineado con políticas neoliberales y ha permitido la salida de figuras clave de la oposición sin hacerles rendir cuentas por sus actos. En esa misma línea, hace apenas unas horas, el canciller de exteriores del Gobierno colombiano de Gustavo Petro, se ha ofrecido para "acoger" en su territorio a Mª Corina Machado, una suerte de "versión Milei" a la venezolana.
![[Img #80126]](https://canarias-semanal.org/upload/images/09_2024/5328_machado.jpg)
Este proceso revolucionario "sui generis", como algunos comienzan a llamarlo, ha dejado en la cuneta muchos de los principios que en su momento lo hicieron popular. La dolarización de la economía, las privatizaciones, la represión contra los movimientos sindicales y la impunidad hacia sectores de la oposición de derecha demuestran que el proyecto bolivariano ha perdido su rumbo, y con ello, la confianza de no pocos de sus seguidores.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Hacia dónde va Venezuela? ¿Es este el fin del proyecto bolivariano tal como fuera concebido por Hugo Chávez? ¿O es, simplemente, una secuencia más de lo que ya hemos contemplado en Brasil, Ecuador, Chile, Uruguay, Colombia, Bolivia...?
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-PCV se pronuncia sobre asilo político otorgado a Edmundo González Urrutia
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POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-
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La incongruencia del Gobierno español
El presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, ha asegurado que el "asilo del héroe Edmundo González", candidato de la ultraderecha venezolana, no se ha producido como resultado de ningún tipo de negociación con el gobierno de ese país.
No obstante, los hechos apuntan justamente a todo lo contrario. González Urrutia fue trasladado a Madrid a bordo de un avión militar español. El propio ministro de Relaciones Exteriores de España, el inefable José Manuel Albares, admitió que un avión de la Fuerza Aérea Española fue utilizado para trasladar a González Urrutia a la capital española, lo cual contradice de medio a medio, la versión oficial del Gobierno de la coalición socialdemócrata PSOE-Sumar, que ha tratado de minimizar cualquier implicación diplomática directa en su fuga de Venezuela.
Este hecho sugiere que, aunque públicamente España niegue haber negociado con el Gobierno de Maduro, en la práctica, facilitó el exilio del candidato opositor derechista. Esta inconsistencia hay que interpretarla como una clara maniobra diplomática para no tensar aún más las relaciones con el Gobierno venezolano, mientras ha tratado de proteger a figuras clave de la oposición, muy vinculada directamente con el "primo de Zumozol" del Gobierno español, los EE.UU.
"¡ESPERO QUE LA VAYA BIEN AL EMBAJADOR GLEZ. URRUTIA!", DIJO MADURO A PROPÓSITO DE SU ASILO POLÍTICO EN ESPAÑA. TRES DÍAS ANTES, MADURO AFIRMABA REFIRIÉNDOSE AL OPOSITOR QUE "NADIE ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY EN VENEZUELA"
En todo este enredado contexto de incongruencias y descabelladas contradicciones, no deja de resultar evocador el recuerdo de que fue el mismísimo presidente Pedro Sánchez quien hace unos pocos años, cuando Juan Guaidó se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela, dio un público ultimátum a Maduro para que abandonara de inmediato, en un espacio de quince días, el gobierno de su país... "¡Cosas veredes, amigo Sancho!"
Las víctimas de los disturbios y el rol de Edmundo González
Edmundo González, quien disputara la victoria electoral a Nicolás Maduro el pasado mes de julio, ha sido reiterada y públicamente señalado por el Gobierno venezolano por haber fomentado y organizado la ola de disturbios y violencia que se produjo durante las protestas posteriores a la celebración de los discutidos comicios. Aquellos disturbios, protagonizados por grupos de malandros, drogados y financiados por la oposición, según demostraron los medios de comunicación oficiales, dejaron más de una veintena de muertos, la mayoría de ellos líderes barriales vinculados al chavismo.
Sin embargo, en un giro realmente desconcertante, Nicolás Maduro, que había responsabilizado a González por estas muertes, ha declarado hace unas horas, que "respeta" la decisión de González Urrutia de pedir asilo en España, lo cual no deja de provocar una sensación de impunidad y de doble rasero por parte del Ejecutivo venezolano.
Esta actitud del primer mandatario venezolano plantea preguntas incómodas acerca de con qué vara de medir está valorando el presidente Nicolás Maduro la vida de los fallecidos en estos disturbios que, además de ser sencillos ciudadanos que desempeñaban tareas sociales en sus respectivos barrios, fueron asaltados precisamente por defender valores populares. ¿Cómo es posible que un Gobierno que se autodenomina defensor de los pobres y marginados permita la salida de un individuo que, además de tener una siniestra biografía, ha sido acusado de causar la muerte de militantes chavistas sin que ello lo obligue a rendir cuentas o asumir responsabilidades penales que le corresponda en Venezuela? ¿Cómo se justifica esta medida arbitraria "de gracia" hacia González Urrutia, después de que el propio Nicolás Maduro afirmara hace apenas tres días, refiriéndose a la orden de detención emitida contra el opositor, que "nadie está por encima de la ley en Venezuela como pretende este cobarde".
Un patrón de contradicciones
Este tipo de contradicciones en Venezuela no son, ni mucho menos, novedosas. En un reciente pasado, figuras como Juan Guaidó, quien por sugerencia directa del entonces primer mandatario estadounidense Donald Trump, tuvo el atrevimiento de autoproclamarse en una esquina de Caracas como "presidente encargado" de Venezuela, se permitió recorrer libremente durante años todo el territorio venezolano, mientras pedía abiertamente a Washington que interviniera militarmente en su país y derrocara al Gobierno bolivariano. Juan Guaidó, pese a sus inflamados llamamientos a la intervención extranjera, jamás fue detenido, un hecho que no pocos revolucionarios venezolanos consideran una sorprendente tolerancia por parte del Ejecutivo, que no se produce en ningún país del mundo.
Este doble rasero se ha vuelto evidente en la relación del Gobierno de Nicolás Maduro con figuras de la oposición de la extrema derecha, mientras que, por otra parte, se muestra implacable y con puño de acero contra aquellos sectores de la izquierda crítica que exigen menos fraseología y más profundización en el proceso político bolivariano, que no ha dejado de dar pasos hacia atrás desde que Hugo Chávez desapareciera.
Un ejemplo significativo de lo que decimos es el del Partido Comunista de Venezuela, (ver video a pie de página) que ha sido ilegalizado y algunos de sus líderes sindicales encarcelados por protestar contra las políticas neoliberales que el propio gobierno de Maduro ha implementado, incluida la dolarización de facto de la economía venezolana, que ha ocasionado daños terribles a la economía de clase trabajadora de ese país.
¿Qué está ocurriendo en Venezuela?
A estas alturas, uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué tipo de proceso revolucionario está siendo este? ¿Cómo puede un Gobierno que, supuestamente, sigue los ideales bolivarianos de la época de Chávez, adoptar las políticas neoliberales que no han hecho más que agravar la crisis económica provocada por las sanciones y el cerco estadounidense?
¿Cómo puede Maduro, a la vez que no se cansa de proclamar estar inspirado por "Padre Dios", permitir la dolarización de la economía, mientras que los efectos de la misma recaen sobre las espaldas de los venezolanos más pobres, y la burguesía autóctona llena sus bolsillos con una profusión hasta ahora era desconocida?
"El Gobierno de Maduro muestra tolerancia hacia sectores de la derecha opositora mientras utiliza mano de hierro con los comunistas y los críticos de izquierda"
El Gobierno de Maduro ha adoptado una postura ambigua y contradictoria, mostrando tolerancia hacia sectores de la derecha opositora mientras reprime duramente a los críticos de izquierda. Esto ha creado un clima de desconcierto y escepticismo tanto dentro como fuera del país, donde ya no está claro si el proceso bolivariano continúa siendo un proyecto emancipador o ha sido secuestrado por intereses que buscan perpetuar un sistema de control político y económico en manos de los sectores privilegiados de la burguesía venezolana y su élite gubernamental.
Una revolución desdibujada
El caso de Edmundo González Urrutia y la actitud del Gobierno de Nicolás Maduro hacia su figura son solo la punta del iceberg de las contradicciones profundas que vive Venezuela. Mientras que el gobierno venezolano promueve un discurso de soberanía y justicia social, en la práctica se ha alineado con políticas neoliberales y ha permitido la salida de figuras clave de la oposición sin hacerles rendir cuentas por sus actos. En esa misma línea, hace apenas unas horas, el canciller de exteriores del Gobierno colombiano de Gustavo Petro, se ha ofrecido para "acoger" en su territorio a Mª Corina Machado, una suerte de "versión Milei" a la venezolana.
![[Img #80126]](https://canarias-semanal.org/upload/images/09_2024/5328_machado.jpg)
Este proceso revolucionario "sui generis", como algunos comienzan a llamarlo, ha dejado en la cuneta muchos de los principios que en su momento lo hicieron popular. La dolarización de la economía, las privatizaciones, la represión contra los movimientos sindicales y la impunidad hacia sectores de la oposición de derecha demuestran que el proyecto bolivariano ha perdido su rumbo, y con ello, la confianza de no pocos de sus seguidores.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Hacia dónde va Venezuela? ¿Es este el fin del proyecto bolivariano tal como fuera concebido por Hugo Chávez? ¿O es, simplemente, una secuencia más de lo que ya hemos contemplado en Brasil, Ecuador, Chile, Uruguay, Colombia, Bolivia...?
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Maxerko | Jueves, 12 de Septiembre de 2024 a las 19:14:43 horas
Aun a sabiendas de que la alternativa al PSUV fundado por Hugo Chávez, no era la ultraderechista y golpista Corina Machado, siento vergüenza ajena de la gestión política de Nicolas Madurro y la secta evangelista que le rodea.
Sin extremismos, aquellos que no hemos perdido la memoria nos sentimos asqueados de la deriva fantasmagoría y reaccionaria que desató Nicolas Maduro tras la desaparición del Presidente Hugo Chávez, donde una extrema derecha en plena campaña electoral, queman centros de salud, asesinan a supuestos chavistas, desconocen los resultados del CNE, llaman al golpe de estado, incluso llaman al imperialismo Yankee a que bombardee Venezuela para ellos –los ultras- colocarse en el poder y aquí no ha pasado nada como si todos fuéramos imbéciles.
No le voy a dar la razón al Partido Comunista de Venezuela, porque no entiendo eso de ponerse del lado de la extrema derecha fascista pidiendo “respeto la voluntad del pueblo” y exige la publicación de las actas, después de un jakeo del sistema informático, etc. como si esos malandros fuese la purísima concebida. Srs. del PCV, si Maduro les ha ilegalizado, si llegara La Machado a gobierno les pondría a todos contra el paredón, sería una orgía de sangre, tal vez por esa razón el empresariado prefiere más la estabilidad que les garantiza MaMurro y sus acólitos, pues al capital le interesa los negocios y no la democracia.
Estos personajillos “social-demócratas” como N. Maduro, etc. mangonean y hambrean a los trabajadores, abonándole el terreno de una u otra forma a la extrema derecha revanchista.
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