MÁS DE 50 ORGANIZACIONES DENUNCIAN EL AVANCE DE LA MILITARIZACIÓN EN CANARIAS
Exigen paralizar el proyecto de industria de defensa en el Archipiélago
Más de medio centenar de organizaciones han llevado al Gobierno de Canarias su rechazo a la creación de un polo industrial vinculado a la defensa. Alertan de que la iniciativa supone un giro estratégico con implicaciones geopolíticas y reclaman su paralización inmediata.
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En la mañana de este jueves, 9 de abril de 2026, representantes de más de medio centenar de organizaciones sociales han formalizaban ante la Presidencia del Gobierno de Canarias la entraga de un escrito que sitúa en el centro del debate público una cuestión de enorme calado: el avance de la militarización del archipiélago, bajo la cobertura de un nuevo proyecto económico.
El documento, presentado al amparo del derecho de petición recogido en el artículo 29 de la Constitución Española, responde a la reciente iniciativa para la creación de un denominado “Clúster Canario de la Industria de Defensa”, impulsado en Tenerife con la participación de la CEOE, la consultora PwC, Proexca y el Cabildo de Tenerife. Para los colectivos firmantes del Manifiesto por una Canarias neutral, esta propuesta no es un simple proyecto de diversificación económica, sino un paso cualitativo hacia la inserción de Canarias en las dinámicas del complejo militar-industrial internacional.
Mucho más que un proyecto económico
Las organizaciones denuncian que la eventual implantación de este clúster supondría una reconfiguración del papel del archipiélago en el contexto geoestratégico global, alejándolo de los principios que, según recuerdan, están recogidos en el propio Estatuto de Autonomía: la vocación de Canarias como espacio de paz, cooperación y solidaridad entre los pueblos.
La preocupación expresada en el escrito se ve reforzada por las declaraciones realizadas por portavoces del movimiento. El abogado y analista político José Manuel Rivero advirtió públicamente de que el proyecto podría implicar la instalación en Canarias de infraestructuras vinculadas a la producción y desarrollo de tecnología militar avanzada, incluyendo radares, drones —no solo aéreos, sino también submarinos— y sistemas de guerra electrónica. Todo ello, señaló, aprovechando las ventajas fiscales del archipiélago, especialmente la Zona Especial Canaria, como elemento de atracción para empresas del sector defensa con conexiones internacionales.
El riesgo de convertirse en objetivo estratégico
Este escenario, según los colectivos, no es neutro. En su análisis, la conversión de Canarias en un enclave vinculado a la industria militar podría tener consecuencias directas en su posicionamiento internacional, transformando al archipiélago en un objetivo estratégico en caso de conflicto. Las referencias a escenarios cercanos como el Sahel, el Golfo de Guinea, el Sáhara Occidental o el norte de África no son casuales: responden a la percepción de que Canarias podría quedar integrada en un espacio de tensión geopolítica creciente.
En esa misma línea, Rivero advirtió de que “los primeros enclaves que serían atacados en un conflicto son precisamente aquellos donde se instalan radares o centros de producción de tecnología militar”, vinculando ese riesgo a la creciente implicación de potencias internacionales en conflictos abiertos en distintas regiones.
Exigencias al Gobierno de Canarias
En este contexto, el escrito registrado no se limita a expresar preocupación, sino que formula una batería de exigencias concretas al Ejecutivo autonómico: demandan acceso a información pública y transparente sobre el alcance real del proyecto, reclaman la paralización cautelar de cualquier desarrollo institucional vinculado a esta iniciativa, solicitan una evaluación jurídica de su compatibilidad con el Estatuto de Autonomía y, finalmente, instan a priorizar un modelo económico basado en sectores civiles, sostenibles y alineados con una cultura de paz.
La memoria del 86 y la idea de neutralidad
Uno de los elementos que refuerza la carga política del posicionamiento de estas organizaciones es la apelación al referéndum de 1986, cuando Canarias expresó mayoritariamente su rechazo a la OTAN. Para los firmantes, aquel resultado no fue un hecho aislado, sino la expresión de una voluntad popular que definía el papel del archipiélago en el mundo y que, sostienen, sigue plenamente vigente.
Desde esa perspectiva, cualquier iniciativa que vincule a Canarias con estructuras del complejo militar-industrial internacional no solo supone un cambio de orientación económica, sino también una ruptura con ese mandato democrático y con la propia idea de Canarias como territorio de neutralidad.
Un choque de modelos de desarrollo
El debate se inscribe, además, en una discusión más amplia sobre el futuro económico de las islas. Frente a un modelo fuertemente dependiente del turismo, sectores empresariales e institucionales defienden la necesidad de diversificar hacia actividades tecnológicas de alto valor añadido. El clúster de defensa aparece, en ese marco, como una oportunidad para atraer inversión, generar empleo cualificado y posicionar a Canarias en sectores estratégicos.
Sin embargo, las organizaciones críticas advierten de que no cualquier diversificación es aceptable. A su juicio, el problema no es incorporar tecnología, sino hacerlo a través de un sector —el militar— que arrastra implicaciones éticas, políticas y geoestratégicas de enorme alcance.
Movilización social y debate abierto
Lejos de cerrarse con la entrega del escrito, la iniciativa marca el inicio de una fase de movilización. Las organizaciones firmantes han anunciado que continuarán desarrollando acciones informativas y convocatorias sociales con el objetivo de abrir un debate público amplio sobre el modelo de desarrollo que se quiere para Canarias.
Consideran que decisiones de esta envergadura no pueden adoptarse sin transparencia ni participación, y que corresponde a la sociedad canaria decidir si quiere avanzar hacia un modelo vinculado a la industria de defensa o reforzar su identidad como territorio orientado a la paz y la cooperación.
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En la mañana de este jueves, 9 de abril de 2026, representantes de más de medio centenar de organizaciones sociales han formalizaban ante la Presidencia del Gobierno de Canarias la entraga de un escrito que sitúa en el centro del debate público una cuestión de enorme calado: el avance de la militarización del archipiélago, bajo la cobertura de un nuevo proyecto económico.
El documento, presentado al amparo del derecho de petición recogido en el artículo 29 de la Constitución Española, responde a la reciente iniciativa para la creación de un denominado “Clúster Canario de la Industria de Defensa”, impulsado en Tenerife con la participación de la CEOE, la consultora PwC, Proexca y el Cabildo de Tenerife. Para los colectivos firmantes del Manifiesto por una Canarias neutral, esta propuesta no es un simple proyecto de diversificación económica, sino un paso cualitativo hacia la inserción de Canarias en las dinámicas del complejo militar-industrial internacional.
Mucho más que un proyecto económico
Las organizaciones denuncian que la eventual implantación de este clúster supondría una reconfiguración del papel del archipiélago en el contexto geoestratégico global, alejándolo de los principios que, según recuerdan, están recogidos en el propio Estatuto de Autonomía: la vocación de Canarias como espacio de paz, cooperación y solidaridad entre los pueblos.
La preocupación expresada en el escrito se ve reforzada por las declaraciones realizadas por portavoces del movimiento. El abogado y analista político José Manuel Rivero advirtió públicamente de que el proyecto podría implicar la instalación en Canarias de infraestructuras vinculadas a la producción y desarrollo de tecnología militar avanzada, incluyendo radares, drones —no solo aéreos, sino también submarinos— y sistemas de guerra electrónica. Todo ello, señaló, aprovechando las ventajas fiscales del archipiélago, especialmente la Zona Especial Canaria, como elemento de atracción para empresas del sector defensa con conexiones internacionales.
El riesgo de convertirse en objetivo estratégico
Este escenario, según los colectivos, no es neutro. En su análisis, la conversión de Canarias en un enclave vinculado a la industria militar podría tener consecuencias directas en su posicionamiento internacional, transformando al archipiélago en un objetivo estratégico en caso de conflicto. Las referencias a escenarios cercanos como el Sahel, el Golfo de Guinea, el Sáhara Occidental o el norte de África no son casuales: responden a la percepción de que Canarias podría quedar integrada en un espacio de tensión geopolítica creciente.
En esa misma línea, Rivero advirtió de que “los primeros enclaves que serían atacados en un conflicto son precisamente aquellos donde se instalan radares o centros de producción de tecnología militar”, vinculando ese riesgo a la creciente implicación de potencias internacionales en conflictos abiertos en distintas regiones.
Exigencias al Gobierno de Canarias
En este contexto, el escrito registrado no se limita a expresar preocupación, sino que formula una batería de exigencias concretas al Ejecutivo autonómico: demandan acceso a información pública y transparente sobre el alcance real del proyecto, reclaman la paralización cautelar de cualquier desarrollo institucional vinculado a esta iniciativa, solicitan una evaluación jurídica de su compatibilidad con el Estatuto de Autonomía y, finalmente, instan a priorizar un modelo económico basado en sectores civiles, sostenibles y alineados con una cultura de paz.
La memoria del 86 y la idea de neutralidad
Uno de los elementos que refuerza la carga política del posicionamiento de estas organizaciones es la apelación al referéndum de 1986, cuando Canarias expresó mayoritariamente su rechazo a la OTAN. Para los firmantes, aquel resultado no fue un hecho aislado, sino la expresión de una voluntad popular que definía el papel del archipiélago en el mundo y que, sostienen, sigue plenamente vigente.
Desde esa perspectiva, cualquier iniciativa que vincule a Canarias con estructuras del complejo militar-industrial internacional no solo supone un cambio de orientación económica, sino también una ruptura con ese mandato democrático y con la propia idea de Canarias como territorio de neutralidad.
Un choque de modelos de desarrollo
El debate se inscribe, además, en una discusión más amplia sobre el futuro económico de las islas. Frente a un modelo fuertemente dependiente del turismo, sectores empresariales e institucionales defienden la necesidad de diversificar hacia actividades tecnológicas de alto valor añadido. El clúster de defensa aparece, en ese marco, como una oportunidad para atraer inversión, generar empleo cualificado y posicionar a Canarias en sectores estratégicos.
Sin embargo, las organizaciones críticas advierten de que no cualquier diversificación es aceptable. A su juicio, el problema no es incorporar tecnología, sino hacerlo a través de un sector —el militar— que arrastra implicaciones éticas, políticas y geoestratégicas de enorme alcance.
Movilización social y debate abierto
Lejos de cerrarse con la entrega del escrito, la iniciativa marca el inicio de una fase de movilización. Las organizaciones firmantes han anunciado que continuarán desarrollando acciones informativas y convocatorias sociales con el objetivo de abrir un debate público amplio sobre el modelo de desarrollo que se quiere para Canarias.
Consideran que decisiones de esta envergadura no pueden adoptarse sin transparencia ni participación, y que corresponde a la sociedad canaria decidir si quiere avanzar hacia un modelo vinculado a la industria de defensa o reforzar su identidad como territorio orientado a la paz y la cooperación.





























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