LA GUERRA DE ORIENTE MEDIO EMPIEZA EN NAVARRA
¿Hasta qué punto nuestra economía depende de la industria militar? ¿Es posible construir una seguridad sin armas?
¿Y si la guerra no estuviera tan lejos como creemos? ¿Qué papel juegan nuestras instituciones, empresas y decisiones económicas en los conflictos globales? Este análisis invita a mirar la realidad desde otra perspectiva.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En un artículo publicado por Juan Carlos Rois (*) en el medio del Grup Antimilitarista Tortuga, titulado “La guerra se prepara en Navarra, hay 35 empresas militares que facturan 150 millones”, se plantea una idea provocadora: la guerra no es un fenómeno lejano, sino que comienza en espacios cotidianos.
“LA GUERRA NO ES UN ACCIDENTE: ES EL RESULTADO DE UN SISTEMA QUE LA NECESITA”
A través de su análisis, se invita a reflexionar sobre cómo determinadas dinámicas económicas, políticas y sociales contribuyen a sostener un sistema global basado en la militarización. Según afirma el autor, comprender este proceso es clave para poder cuestionarlo y transformarlo.
LA INDUSTRIA MILITAR COMO EJE ECONÓMICO
Uno de los puntos centrales del análisis es el peso de la industria militar en la economía local. Según explica el autor, en Navarra existen 35 empresas vinculadas al sector armamentístico que facturan alrededor de 150 millones de euros anuales. Esta cifra no solo refleja la dimensión económica del sector, sino también su importancia estratégica.
De acuerdo con lo que expresa el autor en su artículo, estas empresas forman parte de corredores industriales impulsados por el Estado español, donde se concentran recursos públicos para fomentar la producción militar. Esto implica que una parte significativa de la economía depende directamente de la fabricación de armas, lo que genera una relación estructural entre desarrollo económico y conflicto.
Además, Rois señala que este modelo no es exclusivo de una región, sino que forma parte de una lógica más amplia en la que cientos de empresas participan en la producción de armamento. Esto refuerza la idea de que la guerra no es solo un evento, sino también un negocio.
UNIVERSIDADES Y CONOCIMIENTO AL SERVICIO DEL SISTEMA
Otro aspecto destacado es la relación entre el ámbito académico y la industria militar. Según afirma el autor, las universidades mantienen convenios con empresas del sector, lo que implica que parte del conocimiento científico se orienta hacia fines militares.
Esta conexión plantea una cuestión importante: ¿para quién se produce el conocimiento? De acuerdo a lo expresado por Rois, la colaboración entre instituciones educativas y empresas armamentísticas contribuye a reforzar una estructura de poder basada en la dominación y la violencia a escala global.
En este sentido, la investigación deja de ser neutral y pasa a formar parte de un engranaje más amplio, donde la innovación tecnológica puede utilizarse tanto para el bienestar como para la destrucción.
UN TERRITORIO MARCADO POR LO MILITAR
El análisis también pone el foco en la presencia física de infraestructuras militares. Según explica el autor del artículo, Navarra cuenta con importantes instalaciones, como el polígono de tiro de las Bardenas Reales, considerado uno de los más relevantes dentro de la OTAN .
De acuerdo a lo expresado por el autor, este tipo de espacios no solo tienen un impacto ambiental, sino también social. Las poblaciones cercanas experimentan las consecuencias directas de la actividad militar, como ruidos o vibraciones.
Además, el autor señala que la densidad de personal militar y fuerzas de seguridad en la región es elevada, lo que contribuye a normalizar la presencia de lo militar en la vida cotidiana. Esta normalización, según afirma, dificulta la percepción crítica de estas dinámicas.
EL GASTO MILITAR Y SUS DIMENSIONES OCULTAS
Uno de los elementos más críticos del análisis es el gasto militar. Según afirma el autor, este gasto no se limita a las partidas visibles del Ministerio de Defensa, sino que se distribuye en múltiples áreas del presupuesto estatal .
De acuerdo a lo expresado por el autor, esta dispersión dificulta el control ciudadano y contribuye a ocultar la magnitud real de la inversión en armamento. Además, indica que el gasto militar puede llegar a representar un porcentaje muy elevado del PIB, lo que implica una priorización clara de recursos.
Este enfoque revela una tensión fundamental: mientras se destinan grandes cantidades de dinero a la defensa, otros ámbitos sociales pueden quedar desatendidos.
UN MUNDO EN REARME
El contexto internacional refuerza estas dinámicas. Según afirma el autor, el número de conflictos activos y países implicados ha aumentado significativamente, al igual que el gasto militar global.
De acuerdo con lo que mantiene Rois, este proceso de rearme cumple varias funciones: concentra capital en el sector militar, redefine equilibrios geopolíticos y construye un relato basado en la amenaza externa.
Este discurso, según explica, legitima el aumento del gasto militar y refuerza un ciclo difícil de romper, donde la inseguridad se convierte en argumento para seguir invirtiendo en armamento.
PROPUESTAS PARA UNA TRANSFORMACIÓN SOCIAL
Frente a este panorama, el autor plantea la necesidad de impulsar alternativas. Según afirma, el antimilitarismo no es solo una postura ideológica, sino una práctica activa que busca reducir el peso de lo militar en la sociedad .
De acuerdo a lo expresa el autor, esto implica transformar el poder militar en poder social, apostando por modelos basados en la cooperación, la participación y la seguridad humana. Esta propuesta supone un cambio profundo en la forma de entender la defensa, alejándose de la lógica de la confrontación y acercándose a una visión centrada en el bienestar colectivo.
El análisis de Rois muestra que la guerra no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples procesos interconectados. Desde la economía hasta la educación, pasando por el territorio y la política, existen estructuras que contribuyen a su preparación.
Rois asegura en su artículo que reconocer estas dinámicas es el primer paso para poder transformarlas. Solo a través de una mirada crítica y comprometida es posible construir alternativas que prioricen la vida frente a la lógica del conflicto.
(*) BREVE SEMBLANZA DE JUAN CARLOS ROIS
Juan Carlos Rois es abogado y activista vinculado al movimiento antimilitarista. Ha participado históricamente en iniciativas relacionadas con la objeción de conciencia y la insumisión, y forma parte del Grup Antimilitarista Tortuga. Su trabajo se centra en el análisis crítico del gasto militar, la industria armamentística y las dinámicas de militarización en la sociedad.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
En un artículo publicado por Juan Carlos Rois (*) en el medio del Grup Antimilitarista Tortuga, titulado “La guerra se prepara en Navarra, hay 35 empresas militares que facturan 150 millones”, se plantea una idea provocadora: la guerra no es un fenómeno lejano, sino que comienza en espacios cotidianos.
“LA GUERRA NO ES UN ACCIDENTE: ES EL RESULTADO DE UN SISTEMA QUE LA NECESITA”
A través de su análisis, se invita a reflexionar sobre cómo determinadas dinámicas económicas, políticas y sociales contribuyen a sostener un sistema global basado en la militarización. Según afirma el autor, comprender este proceso es clave para poder cuestionarlo y transformarlo.
LA INDUSTRIA MILITAR COMO EJE ECONÓMICO
Uno de los puntos centrales del análisis es el peso de la industria militar en la economía local. Según explica el autor, en Navarra existen 35 empresas vinculadas al sector armamentístico que facturan alrededor de 150 millones de euros anuales. Esta cifra no solo refleja la dimensión económica del sector, sino también su importancia estratégica.
De acuerdo con lo que expresa el autor en su artículo, estas empresas forman parte de corredores industriales impulsados por el Estado español, donde se concentran recursos públicos para fomentar la producción militar. Esto implica que una parte significativa de la economía depende directamente de la fabricación de armas, lo que genera una relación estructural entre desarrollo económico y conflicto.
Además, Rois señala que este modelo no es exclusivo de una región, sino que forma parte de una lógica más amplia en la que cientos de empresas participan en la producción de armamento. Esto refuerza la idea de que la guerra no es solo un evento, sino también un negocio.
UNIVERSIDADES Y CONOCIMIENTO AL SERVICIO DEL SISTEMA
Otro aspecto destacado es la relación entre el ámbito académico y la industria militar. Según afirma el autor, las universidades mantienen convenios con empresas del sector, lo que implica que parte del conocimiento científico se orienta hacia fines militares.
Esta conexión plantea una cuestión importante: ¿para quién se produce el conocimiento? De acuerdo a lo expresado por Rois, la colaboración entre instituciones educativas y empresas armamentísticas contribuye a reforzar una estructura de poder basada en la dominación y la violencia a escala global.
En este sentido, la investigación deja de ser neutral y pasa a formar parte de un engranaje más amplio, donde la innovación tecnológica puede utilizarse tanto para el bienestar como para la destrucción.
UN TERRITORIO MARCADO POR LO MILITAR
El análisis también pone el foco en la presencia física de infraestructuras militares. Según explica el autor del artículo, Navarra cuenta con importantes instalaciones, como el polígono de tiro de las Bardenas Reales, considerado uno de los más relevantes dentro de la OTAN .
De acuerdo a lo expresado por el autor, este tipo de espacios no solo tienen un impacto ambiental, sino también social. Las poblaciones cercanas experimentan las consecuencias directas de la actividad militar, como ruidos o vibraciones.
Además, el autor señala que la densidad de personal militar y fuerzas de seguridad en la región es elevada, lo que contribuye a normalizar la presencia de lo militar en la vida cotidiana. Esta normalización, según afirma, dificulta la percepción crítica de estas dinámicas.
EL GASTO MILITAR Y SUS DIMENSIONES OCULTAS
Uno de los elementos más críticos del análisis es el gasto militar. Según afirma el autor, este gasto no se limita a las partidas visibles del Ministerio de Defensa, sino que se distribuye en múltiples áreas del presupuesto estatal .
De acuerdo a lo expresado por el autor, esta dispersión dificulta el control ciudadano y contribuye a ocultar la magnitud real de la inversión en armamento. Además, indica que el gasto militar puede llegar a representar un porcentaje muy elevado del PIB, lo que implica una priorización clara de recursos.
Este enfoque revela una tensión fundamental: mientras se destinan grandes cantidades de dinero a la defensa, otros ámbitos sociales pueden quedar desatendidos.
UN MUNDO EN REARME
El contexto internacional refuerza estas dinámicas. Según afirma el autor, el número de conflictos activos y países implicados ha aumentado significativamente, al igual que el gasto militar global.
De acuerdo con lo que mantiene Rois, este proceso de rearme cumple varias funciones: concentra capital en el sector militar, redefine equilibrios geopolíticos y construye un relato basado en la amenaza externa.
Este discurso, según explica, legitima el aumento del gasto militar y refuerza un ciclo difícil de romper, donde la inseguridad se convierte en argumento para seguir invirtiendo en armamento.
PROPUESTAS PARA UNA TRANSFORMACIÓN SOCIAL
Frente a este panorama, el autor plantea la necesidad de impulsar alternativas. Según afirma, el antimilitarismo no es solo una postura ideológica, sino una práctica activa que busca reducir el peso de lo militar en la sociedad .
De acuerdo a lo expresa el autor, esto implica transformar el poder militar en poder social, apostando por modelos basados en la cooperación, la participación y la seguridad humana. Esta propuesta supone un cambio profundo en la forma de entender la defensa, alejándose de la lógica de la confrontación y acercándose a una visión centrada en el bienestar colectivo.
El análisis de Rois muestra que la guerra no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples procesos interconectados. Desde la economía hasta la educación, pasando por el territorio y la política, existen estructuras que contribuyen a su preparación.
Rois asegura en su artículo que reconocer estas dinámicas es el primer paso para poder transformarlas. Solo a través de una mirada crítica y comprometida es posible construir alternativas que prioricen la vida frente a la lógica del conflicto.
(*) BREVE SEMBLANZA DE JUAN CARLOS ROIS
Juan Carlos Rois es abogado y activista vinculado al movimiento antimilitarista. Ha participado históricamente en iniciativas relacionadas con la objeción de conciencia y la insumisión, y forma parte del Grup Antimilitarista Tortuga. Su trabajo se centra en el análisis crítico del gasto militar, la industria armamentística y las dinámicas de militarización en la sociedad.



























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