Lunes, 12 de Enero de 2026

Actualizada

Lunes, 12 de Enero de 2026 a las 09:58:49 horas

| 810
Lunes, 12 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

LA CARROÑA MEDIÁTICA: ABC USA A LAS PROSTITUTAS COMO MUNICIÓN CONTRA LA MEMORIA DE LA PASIONARIA

Cuando la historia no les sirve, la mutilan: ABC convierte “limpiar la retaguardia” en una fantasía de “eliminación”

Hay titulares que informan y titulares que linchan. El de ABC sobre Pasionaria pertenece al segundo género: estigma, tijera y veneno para que el lector no piense, solo reaccione. En este artículo vamos a leer lo que realmente se dijo en 1937 y a desmontar, pieza por pieza, el montaje reaccionario de un periódico que históricamente se ha dedicado de manera preferente a distorsionar la Historia.

POR CARLOS SERNA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

    El diario madrileño, monárquico y ultraconservador ABC, publicó el [Img #89042]pasado 29 de diciembre en su sección de Historia, un artículo en el que bajo el título  "El duro ataque de Pasionaria a los militares republicanos:"Debemos acabar con las prostitutas", su autor,  Manuel P. Villatoro ha pretendido “demostrar” que Dolores Ibárruri, La Pasionaria, propuso durante la Guerra Civil la “eliminación” de las prostitutas.

 

    La jugada es simple y eficaz: toma un mitin real, celebrado en Valencia, en febrero de 1937, selecciona un fragmento, lo reencuadra como “limpieza moral” y lo convierte en un titular  destinado a provocar la   repulsión automática del lector.

 

  Es evidente que su autor no está tratando de "hacer historia": intenta tan solo de montar  un miserable artefacto propagandístico que requiere que el lector confunda una consigna de retaguardia en guerra, con una fantasía inventada de sistemático exterminio social.

[Img #89045]

 

    Para que no haya trampa, vayamos a lo que ABC cita. Primero comienza por fijar el marco:

   “Pasionaria" aboga por la limpieza de la retaguardia, la depuración de los mandos y la movilización general”.

  Es decir, el propio periódico ABC reconoce que el eje del discurso es militar y político: reorganizar, movilizar, disciplinar, ganar la guerra.

    La pieza, sin embargo, lo que busca Villatoro es el escándalo en una frase concreta y la sobreactúa. Reproduce esto:

  “Uno de los problemas esenciales es limpiar la retaguardia; limpiarla no ya de la ‘quinta columna’

y, a continuación, añade el pasaje que usa como cebo:

…de tahúres, ladrones y prostitutas, que en cafés y cabarets… lo que los enemigos encubiertos pueden oír”.

Y remata con un cierre que el periódico ABC subraya:

¡La limpieza acelerará el triunfo!”.   

      Aquí es donde se encuentra el núcleo del infundio: ABC necesita que el término “limpiar” signifique “eliminar físicamente” y que “retaguardia” signifique “cruzada moral”. Pero en el texto citado el significado está delimitado por el propio contenido: se habla de “quinta columna”, de “enemigos encubiertos”, de comentarios imprudentes en lugares públicos y, en el mismo bloque, de un decreto de movilización para que los desocupados construyan “carreteras, defensas y refugios”. Ese es el contexto real: guerra, sabotaje, espionaje, disciplina social en una ciudad bajo amenaza.

   Convertirlo  en “llamamiento a eliminar prostitutas” como ha hecho el plumilla de ABC es, literalmente, sustituir el sentido del texto por una caricatura.

 

     Además, ABC borra lo más decisivo: qué era lo pensaba Ibárruri de las mujeres prostituidas cuando no estaba arengando en un mitin de guerra. Una biografía de Pasionaria escrita por Mario Amorós recoge un testimonio directo de Dolores, tras convivir en un calabozo con prostitutas detenidas: habla de “comprender… la tragedia… obligadas… a vender su cuerpo… me inspiraban compasión”.

 

    Esa percepción de Ibarruri es absolutamente incompatible con la tesis sostenida por el periódico monárquico. Aquí no hay pulsión “eliminacionista”: hay un análisis social y una mirada humanizadora hacia mujeres empujadas por la miseria y la doble moral, y una denuncia de abusos en dependencias policiales.

 

    El problema, entonces, no es solo una manipulación de una palabra. Es un método. En los meses más duros de la contienda, “limpiar la retaguardia” era un sintagma habitual en la prensa y la agitación antifascista, ligado a “espías, agentes del fascismo”, bulos y desmoralización. Amorós documenta esa obsesión por la “retaguardia” y la asocia explícitamente a la lucha contra el enemigo infiltrado y el sabotaje. ABC omite ese campo de guerra y lo sustituye por pura moralina de sacristía: así transforma un conflicto material (espionaje, acaparamiento, producción, disciplina) en un relato escabroso de “fanatismo” comunista contra “mujeres caídas”.

 

    Que lo haga ABC no es casual. ABC no es un folio en blanco: es un actor político del siglo XX español, nacido en 1903, históricamente ultraconservador y monárquico, fue una de las grandes tribunas del bloque social que combatió la democratización republicana y el ascenso obrero.

 

     La investigación académica ha estudiado detenidamente el papel de este periódico como colaborador y agitador en la legitimación mediática del golpe de 1936. Y durante  el franquismo, en el marco de una prensa convertida en institución al servicio de una dictadura, ABC fue una pieza relevante del paisaje mediático del Régimen del  "Caudillo".

 

     Por eso este tipo de artículos no son “anécdotas”. Son una batalla por la memoria. Se demoniza a Pasionaria porque simboliza lo que la reacción ha detestado siempre: a la clase trabajadora organizada, a una mujer comunista que pudo hablar a millones, a la legitimidad de la resistencia antifascista y a la denuncia del poder capitalista.

 

   De ahí la trampa final: elegir como “prueba” a “las prostitutas”, un grupo estigmatizado, para fabricar repugnancia, desplazar el debate y evitar lo central. La pregunta histórica honesta no es si una retórica de guerra puede ser discutible; la pregunta es por qué ABC la falsifica y la convierte en “eliminación física” sin demostrarlo.

 

    Lo que queda tras la lectura atenta es claro: el texto de ABC no prueba un "plan de exterminio". Prueba un ejercicio de manipulación: cambiar el sentido de “retaguardia” por moralina y usarlo para difamar. Y cuando se contrasta con testimonios y bibliografía seria, la caricatura se deshace: Ibárruri habla de compasión por mujeres obligadas a prostituirse, y jamás de “eliminarlas”. Falsificadores.

 
 
Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.19

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.