CANARIAS AFRONTA OTRA SOBRECARGA HOSPITALARIA CON 158.000 PACIENTES EN LISTA DE ESPERA
Los hospitalespreparan refuerzos ante el aumento de las infecciones respiratorias
Mientras el Gobierno canario prepara refuerzos hospitalarios ante el aumento de las infecciones respiratorias, las listas de espera siguen creciendo y cientos de camas permanecen ocupadas por pacientes sin alternativas sociosanitarias.
Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El Servicio Canario de la Salud (SCS) ha comenzado a preparar los principales hospitales de Tenerife y Gran Canaria para el aumento de pacientes que suele acompañar a la temporada de infecciones respiratorias. La previsión de más consultas e ingresos ha llevado a la Administración a revisar los planes de contingencia de los cuatro grandes centros universitarios, con posibles refuerzos de personal, ampliación de espacios de observación y mayor atención domiciliaria.
La iniciativa, anunciada el 20 de octubre, puede contribuir a prevenir situaciones de saturación. Sin embargo, llega cuando el sistema sanitario acumula 158.358 pacientes pendientes de una consulta especializada y otros 34.385 a la espera de una intervención quirúrgica. Esas cifras, correspondientes al pasado junio, no describen la ocupación actual de los hospitales, pero permiten entender las dificultades estructurales con las que afrontarán los próximos meses.
PLANES DE EMERGENCIA, PERO SIN CIFRAS DE REFUERZOS
La reunión estuvo encabezada por el director del SCS, Adasat Goya, y contó con los responsables de los hospitales Universitario de Canarias y Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, y Doctor Negrín e Insular-Materno Infantil, en Gran Canaria. Participaron también los gerentes de Atención Primaria, cuya capacidad para atender y seguir a los pacientes resulta decisiva para evitar ingresos hospitalarios innecesarios.
Según informó el Gobierno autonómico, los planes contemplan aumentar la hospitalización a domicilio, incorporar profesionales de guardia en Urgencias y Medicina Interna y abrir salas de observación o tránsito cuando la demanda lo requiera. Se prevé, asimismo, mejorar la coordinación entre servicios y la información ofrecida a pacientes y familiares. Son medidas conocidas, especialmente útiles cuando crece la llegada de personas con gripe y otras infecciones respiratorias.
Pero existe una diferencia entre revisar un plan y disponer de los recursos necesarios para aplicarlo. Sanidad no ha precisado cuántos trabajadores adicionales contratará, cuántas camas podrán habilitarse ni qué presupuesto respaldará esas actuaciones. Por tanto, todavía no es posible valorar si los dispositivos anunciados bastarán para responder a una presión asistencial que se repite, con distinta intensidad, cada año.
La vacunación de los colectivos vulnerables puede disminuir las complicaciones graves y reducir parte de los ingresos. No obstante, ni las campañas preventivas ni la reorganización de las urgencias sustituyen el seguimiento de enfermos crónicos, una Atención Primaria accesible o unas plantillas capaces de asumir la actividad ordinaria sin recurrir continuamente a medidas excepcionales.
En este contexto, conviene evitar otro atajo habitual: responsabilizar a los pacientes de la saturación de Urgencias. Cuando alguien no obtiene una cita a tiempo en su centro de salud o no encuentra una respuesta adecuada a su problema, el hospital puede convertirse en la única alternativa que percibe. Reforzar la Atención Primaria significa garantizar profesionales suficientes, seguimiento de las enfermedades crónicas y acceso oportuno a pruebas y especialistas, para que acudir a Urgencias sea una decisión motivada por la gravedad clínica y no por las demoras del sistema.
LAS LISTAS DE ESPERA CRECEN ANTES DE LA TEMPORADA RESPIRATORIA
Los datos publicados por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) el 13 de octubre muestran la dimensión del problema. En junio de 2026, 158.358 personas esperaban una consulta especializada, un 4,9% más que un año antes. En términos absolutos, son 7.383 pacientes adicionales. Oftalmología, con 29.779 personas, y Dermatología, con 28.014, eran las especialidades que acumulaban más pacientes pendientes.
La evolución tampoco ha sido uniforme entre las islas. Gran Canaria registró 4.496 pacientes más en espera; en Fuerteventura, el incremento porcentual alcanzó el 115,4%. Tenerife, por el contrario, redujo su lista en 2.289 personas. Estas diferencias muestran que las dificultades generales del sistema conviven con problemas de gestión y dotación de recursos que no afectan por igual a todos los territorios.
La lista quirúrgica reunía a 34.385 pacientes, un 7,9% más que en junio de 2025. Traumatología concentraba 8.481 y Oftalmología, 7.013. Aunque el 82,4% de quienes aguardaban una operación llevaba menos de seis meses esperando, el aumento interanual evidencia que la actividad programada no consigue absorber toda la demanda. Si durante los próximos meses crecen los ingresos por enfermedades respiratorias, esa presión añadida podría dificultar todavía más las consultas y las operaciones.
EL ATASCO DE CAMAS REVELA LA CRISIS SOCIOSANITARIA
Uno de los problemas más graves ni siquiera comienza en Urgencias. Muchos pacientes mayores o dependientes reciben el alta médica, pero no pueden abandonar el hospital porque carecen de una plaza residencial o de los cuidados necesarios en su domicilio. Como consecuencia, camas destinadas a enfermos que necesitan tratamiento agudo permanecen ocupadas durante semanas o meses, mientras otros pacientes esperan para ingresar.
En abril, el gerente del Hospital Doctor Negrín, Miguel Ángel Ponce, situó entre 500 y 600 las camas hospitalarias canarias ocupadas por personas en esa situación. Son estimaciones de aquel momento, no una medición correspondiente a octubre, pero ilustran un problema que trasciende la temporada de gripe. El propio responsable hospitalario advirtió de que esta ocupación impide realizar ingresos y puede obligar a suspender intervenciones.
La insuficiencia de plazas sociosanitarias y de servicios públicos de apoyo acaba trasladando a los hospitales, a sus plantillas y a las familias un problema que requiere una respuesta social y sanitaria conjunta. Por eso, ampliar la hospitalización a domicilio puede ser útil cuando existen condiciones médicas y familiares adecuadas, pero resultaría contraproducente convertirla en una forma de descargar responsabilidades sobre los hogares. Este recurso exige personal sanitario, equipamiento, seguimiento y garantías suficientes para que los cuidados no dependan de la capacidad económica de cada familia.
UNA SANIDAD TENSIONADA Y CONFLICTOS LABORALES ABIERTOS
El aumento de pacientes implica más trabajo para médicos, enfermeras, técnicos auxiliares, celadores y personal administrativo. Si no se incorporan efectivos suficientes, los refuerzos terminan traduciéndose en turnos más exigentes, guardias y sobrecarga de quienes ya trabajan en los centros. No se trata únicamente de condiciones laborales: la continuidad y la experiencia de los equipos también influyen en la seguridad y en la calidad de la atención.
El Sindicato de Enfermería SATSE denunció en junio la insuficiencia de plantillas y la falta de cobertura de ausencias en el Hospital Universitario de Canarias. A ello se suma el actual conflicto de los médicos por sus condiciones de trabajo y la convocatoria de paros parciales de Asamblea7Islas y el Sindicato Independiente Canario de Sanidad para el 26 y 27 de octubre, dirigidos a reclamar mejoras salariales para trabajadores de distintas categorías.
EL PROBLEMA NO EMPIEZA NI TERMINA EN INVIERNO
Cabe la necesidad de cuestionar, por otro lado, la organización de la sanidad pública como si el incremento estacional de las enfermedades respiratorias constituyera cada año una sorpresa. Es razonable preparar dispositivos de contingencia, pero también debería serlo presupuestar con antelación las necesidades previsibles, fortalecer los centros de salud y ampliar los recursos sociosanitarios. De otro modo, la respuesta siempre será insuficiente, llegará cuando las dificultades ya se hayan acumulado y se traducirá en la pérdida de vidas humanas que de otro modo podrían salvarse.
Las listas de espera tienen, además, una consecuencia social evidente. Quienes cuentan con recursos pueden acudir a consultas y operaciones privadas para evitar determinadas demoras; quienes viven exclusivamente de su salario o de una pensión deben esperar a que el sistema público pueda atenderlos. Así, un problema aparentemente organizativo termina convirtiéndose también en una desigualdad material en el acceso a la atención sanitaria.
Canarias necesita que los planes anunciados se traduzcan en contrataciones, camas realmente disponibles y mejoras comprobables en la atención. La cuestión decisiva no es únicamente cómo resistir el próximo aumento de ingresos, sino por qué el sistema llega a cada temporada con tantas necesidades sin resolver. Prepararse para el invierno es imprescindible; garantizar una sanidad pública capaz de atender dignamente durante todo el año debería ser la verdadera prioridad.
Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El Servicio Canario de la Salud (SCS) ha comenzado a preparar los principales hospitales de Tenerife y Gran Canaria para el aumento de pacientes que suele acompañar a la temporada de infecciones respiratorias. La previsión de más consultas e ingresos ha llevado a la Administración a revisar los planes de contingencia de los cuatro grandes centros universitarios, con posibles refuerzos de personal, ampliación de espacios de observación y mayor atención domiciliaria.
La iniciativa, anunciada el 20 de octubre, puede contribuir a prevenir situaciones de saturación. Sin embargo, llega cuando el sistema sanitario acumula 158.358 pacientes pendientes de una consulta especializada y otros 34.385 a la espera de una intervención quirúrgica. Esas cifras, correspondientes al pasado junio, no describen la ocupación actual de los hospitales, pero permiten entender las dificultades estructurales con las que afrontarán los próximos meses.
PLANES DE EMERGENCIA, PERO SIN CIFRAS DE REFUERZOS
La reunión estuvo encabezada por el director del SCS, Adasat Goya, y contó con los responsables de los hospitales Universitario de Canarias y Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, y Doctor Negrín e Insular-Materno Infantil, en Gran Canaria. Participaron también los gerentes de Atención Primaria, cuya capacidad para atender y seguir a los pacientes resulta decisiva para evitar ingresos hospitalarios innecesarios.
Según informó el Gobierno autonómico, los planes contemplan aumentar la hospitalización a domicilio, incorporar profesionales de guardia en Urgencias y Medicina Interna y abrir salas de observación o tránsito cuando la demanda lo requiera. Se prevé, asimismo, mejorar la coordinación entre servicios y la información ofrecida a pacientes y familiares. Son medidas conocidas, especialmente útiles cuando crece la llegada de personas con gripe y otras infecciones respiratorias.
Pero existe una diferencia entre revisar un plan y disponer de los recursos necesarios para aplicarlo. Sanidad no ha precisado cuántos trabajadores adicionales contratará, cuántas camas podrán habilitarse ni qué presupuesto respaldará esas actuaciones. Por tanto, todavía no es posible valorar si los dispositivos anunciados bastarán para responder a una presión asistencial que se repite, con distinta intensidad, cada año.
La vacunación de los colectivos vulnerables puede disminuir las complicaciones graves y reducir parte de los ingresos. No obstante, ni las campañas preventivas ni la reorganización de las urgencias sustituyen el seguimiento de enfermos crónicos, una Atención Primaria accesible o unas plantillas capaces de asumir la actividad ordinaria sin recurrir continuamente a medidas excepcionales.
En este contexto, conviene evitar otro atajo habitual: responsabilizar a los pacientes de la saturación de Urgencias. Cuando alguien no obtiene una cita a tiempo en su centro de salud o no encuentra una respuesta adecuada a su problema, el hospital puede convertirse en la única alternativa que percibe. Reforzar la Atención Primaria significa garantizar profesionales suficientes, seguimiento de las enfermedades crónicas y acceso oportuno a pruebas y especialistas, para que acudir a Urgencias sea una decisión motivada por la gravedad clínica y no por las demoras del sistema.
LAS LISTAS DE ESPERA CRECEN ANTES DE LA TEMPORADA RESPIRATORIA
Los datos publicados por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) el 13 de octubre muestran la dimensión del problema. En junio de 2026, 158.358 personas esperaban una consulta especializada, un 4,9% más que un año antes. En términos absolutos, son 7.383 pacientes adicionales. Oftalmología, con 29.779 personas, y Dermatología, con 28.014, eran las especialidades que acumulaban más pacientes pendientes.
La evolución tampoco ha sido uniforme entre las islas. Gran Canaria registró 4.496 pacientes más en espera; en Fuerteventura, el incremento porcentual alcanzó el 115,4%. Tenerife, por el contrario, redujo su lista en 2.289 personas. Estas diferencias muestran que las dificultades generales del sistema conviven con problemas de gestión y dotación de recursos que no afectan por igual a todos los territorios.
La lista quirúrgica reunía a 34.385 pacientes, un 7,9% más que en junio de 2025. Traumatología concentraba 8.481 y Oftalmología, 7.013. Aunque el 82,4% de quienes aguardaban una operación llevaba menos de seis meses esperando, el aumento interanual evidencia que la actividad programada no consigue absorber toda la demanda. Si durante los próximos meses crecen los ingresos por enfermedades respiratorias, esa presión añadida podría dificultar todavía más las consultas y las operaciones.
EL ATASCO DE CAMAS REVELA LA CRISIS SOCIOSANITARIA
Uno de los problemas más graves ni siquiera comienza en Urgencias. Muchos pacientes mayores o dependientes reciben el alta médica, pero no pueden abandonar el hospital porque carecen de una plaza residencial o de los cuidados necesarios en su domicilio. Como consecuencia, camas destinadas a enfermos que necesitan tratamiento agudo permanecen ocupadas durante semanas o meses, mientras otros pacientes esperan para ingresar.
En abril, el gerente del Hospital Doctor Negrín, Miguel Ángel Ponce, situó entre 500 y 600 las camas hospitalarias canarias ocupadas por personas en esa situación. Son estimaciones de aquel momento, no una medición correspondiente a octubre, pero ilustran un problema que trasciende la temporada de gripe. El propio responsable hospitalario advirtió de que esta ocupación impide realizar ingresos y puede obligar a suspender intervenciones.
La insuficiencia de plazas sociosanitarias y de servicios públicos de apoyo acaba trasladando a los hospitales, a sus plantillas y a las familias un problema que requiere una respuesta social y sanitaria conjunta. Por eso, ampliar la hospitalización a domicilio puede ser útil cuando existen condiciones médicas y familiares adecuadas, pero resultaría contraproducente convertirla en una forma de descargar responsabilidades sobre los hogares. Este recurso exige personal sanitario, equipamiento, seguimiento y garantías suficientes para que los cuidados no dependan de la capacidad económica de cada familia.
UNA SANIDAD TENSIONADA Y CONFLICTOS LABORALES ABIERTOS
El aumento de pacientes implica más trabajo para médicos, enfermeras, técnicos auxiliares, celadores y personal administrativo. Si no se incorporan efectivos suficientes, los refuerzos terminan traduciéndose en turnos más exigentes, guardias y sobrecarga de quienes ya trabajan en los centros. No se trata únicamente de condiciones laborales: la continuidad y la experiencia de los equipos también influyen en la seguridad y en la calidad de la atención.
El Sindicato de Enfermería SATSE denunció en junio la insuficiencia de plantillas y la falta de cobertura de ausencias en el Hospital Universitario de Canarias. A ello se suma el actual conflicto de los médicos por sus condiciones de trabajo y la convocatoria de paros parciales de Asamblea7Islas y el Sindicato Independiente Canario de Sanidad para el 26 y 27 de octubre, dirigidos a reclamar mejoras salariales para trabajadores de distintas categorías.
EL PROBLEMA NO EMPIEZA NI TERMINA EN INVIERNO
Cabe la necesidad de cuestionar, por otro lado, la organización de la sanidad pública como si el incremento estacional de las enfermedades respiratorias constituyera cada año una sorpresa. Es razonable preparar dispositivos de contingencia, pero también debería serlo presupuestar con antelación las necesidades previsibles, fortalecer los centros de salud y ampliar los recursos sociosanitarios. De otro modo, la respuesta siempre será insuficiente, llegará cuando las dificultades ya se hayan acumulado y se traducirá en la pérdida de vidas humanas que de otro modo podrían salvarse.
Las listas de espera tienen, además, una consecuencia social evidente. Quienes cuentan con recursos pueden acudir a consultas y operaciones privadas para evitar determinadas demoras; quienes viven exclusivamente de su salario o de una pensión deben esperar a que el sistema público pueda atenderlos. Así, un problema aparentemente organizativo termina convirtiéndose también en una desigualdad material en el acceso a la atención sanitaria.
Canarias necesita que los planes anunciados se traduzcan en contrataciones, camas realmente disponibles y mejoras comprobables en la atención. La cuestión decisiva no es únicamente cómo resistir el próximo aumento de ingresos, sino por qué el sistema llega a cada temporada con tantas necesidades sin resolver. Prepararse para el invierno es imprescindible; garantizar una sanidad pública capaz de atender dignamente durante todo el año debería ser la verdadera prioridad.












































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