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ALARMA POR LA SALUD DEL PRESO SAHARAUI HASSAN DAH TRAS UNA SEMANA EN HUELGA DE HAMBRE

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes denuncia una supuesta negligencia médica deliberada

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes ha comunicado a Canarias-semanal el grave deterioro de Hassan Dah, encarcelado desde 2010 y actualmente en huelga de hambre. Su familia asegura que ha perdido siete kilos y denuncia agresiones durante su reciente traslado penitenciario.

Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

    Mediante un comunicado remitido a la redacción de Canarias-semanal.org, la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes ha denunciado el grave deterioro de la salud de Hassan Dah, uno de los presos saharauis vinculados al campamento de protesta de Gdeim Izik, que permanece encarcelado desde 2010. Dah forma parte de un grupo de nueve presos que inició el pasado 23 de septiembre una huelga de hambre indefinida para denunciar sus condiciones penitenciarias.

 

   El caso se inscribe en el conflicto todavía sin resolver del Sáhara Occidental, territorio que continúa figurando en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas y cuyo proceso de descolonización permanece pendiente. Informes de la ONU han recogido durante los últimos años denuncias sobre detenciones arbitrarias, restricciones a activistas saharauis y deficientes condiciones de reclusión. Naciones Unidas

 

DE GDEIM IZIK A LAS CÁRCELES MARROQUÍES

   Para entender quién es Hassan Dah hay que retroceder hasta 2010. Aquel año miles de saharauis levantaron el campamento de Gdeim Izik, cerca de El Aaiún, inicialmente articulado alrededor de reivindicaciones sociales y económicas y convertido después en uno de los episodios más importantes de la protesta saharaui contemporánea. Su desmantelamiento por las fuerzas marroquíes desembocó en graves enfrentamientos, detenciones y un prolongado proceso judicial.

 

   Dah fue detenido el 5 de diciembre de 2010. En 2013 fue condenado por un tribunal militar a 30 años de prisión y, tras la repetición del proceso ante una jurisdicción civil, su pena quedó establecida en 25 años. Organizaciones solidarias con los presos de Gdeim Izik sostienen que durante su detención sufrió torturas y recuerdan que había desarrollado actividades como defensor de los derechos humanos y periodista saharaui.

 

   La situación de estos presos ha sido objeto durante años de denuncias internacionales. Naciones Unidas ha recogido informes sobre las difíciles condiciones de detención de presos saharauis y sobre presuntos casos de detención arbitraria. El secretario general de la ONU señaló asimismo que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos llevaba nueve años consecutivos sin poder visitar el Sáhara Occidental, pese a sus reiteradas solicitudes. Naciones Unidas

 

  Es en este contexto en el que nueve integrantes del grupo de Gdeim Izik iniciaron el 23 de septiembre de 2026 una huelga de hambre indefinida. La Comisión Saharaui de Derechos Humanos había alertado ya el 27 de septiembre al Comité Internacional de la Cruz Roja sobre su situación y solicitado una intervención urgente.

 

SIETE KILOS PERDIDOS DURANTE LA HUELGA

   Según el comunicado recibido por Canarias-semanal, Hassan Dah fue trasladado el 24 de septiembre a la prisión de Ben Guerir. La Liga afirma, basándose en informaciones proporcionadas por su familia, que el traslado se produjo en condiciones que califica de «humillantes e inhumanas».

 

   La organización sostiene igualmente que Dah fue esposado y sufrió agresiones físicas. La Liga considera que estos hechos vulnerarían la Convención contra la Tortura y las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas Nelson Mandela.

 

   Conviene distinguir aquí entre lo que ha podido documentarse independientemente y las acusaciones contenidas en el comunicado. Canarias-semanal no ha podido verificar de forma independiente las agresiones concretas denunciadas por la familia, por lo que estas deben entenderse como denuncias formuladas por la organización saharaui.

 

   Lo que esta asegura es que la situación de Dah se está agravando rápidamente. Según su familia, el preso habría perdido siete kilogramos de peso desde el comienzo de la huelga y se encontraría en un estado de salud que califica de «extremadamente grave».

 

   La Liga denuncia además una supuesta negligencia médica deliberada y dificultades para obtener información sobre su estado. Responsabiliza a las autoridades marroquíes de la integridad física de Dah y del resto de presos que mantienen la protesta.

 

UNA PETICIÓN DE INTERVENCIÓN INTERNACIONAL

   El comunicado no se limita al caso individual de Hassan Dah. La organización saharaui sostiene que los traslados penitenciarios, el aislamiento, las dificultades de comunicación con las familias y las condiciones de encarcelamiento forman parte de una política de represalias contra los presos saharauis.

 

   La Liga reclama al Comité Internacional de la Cruz Roja una intervención inmediata para visitar a los presos y comprobar directamente sus condiciones de detención. También solicita actuaciones de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, del Relator Especial sobre la tortura, del Relator Especial sobre desapariciones forzadas y del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

 

   La petición adquiere especial relevancia porque el acceso de observadores internacionales al Sáhara Occidental continúa siendo una cuestión controvertida. Naciones Unidas ha documentado obstáculos que han impedido a su oficina de derechos humanos realizar visitas al territorio y ha recibido denuncias de intimidación y hostigamiento contra activistas saharauis partidarios de la autodeterminación. Naciones Unidas

 

   La organización exige finalmente la liberación de Hassan Dah y de los demás presos saharauis, al tiempo que reclama garantías de asistencia médica y el cumplimiento de las normas internacionales de tratamiento penitenciario.

 

   El deterioro denunciado se produce, por tanto, en un conflicto que excede ampliamente los muros de una cárcel. Más de medio siglo después de la retirada española, el Sáhara Occidental continúa pendiente de descolonización y Naciones Unidas sigue reconociendo el derecho de su población a la autodeterminación.

 

   En ese escenario, la situación de los presos de Gdeim Izik vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión inmediata: qué sucede con quienes llevan años encarcelados mientras el conflicto político que determinó sus vidas continúa sin resolverse.

 

 
 
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