“ABSENTISMO” LABORAL EN CANARIAS: LA PALABRA QUE OCULTA UN CONFLICTO DE CLASE
Detrás de las cifras aparecen intereses empresariales, listas de espera y precarias condiciones laborales
El debate sobre el absentismo vuelve a Canarias cargado de cifras, intereses y acusaciones. Detrás de cada baja hay una pregunta incómoda: por qué enferma el trabajador y quién paga realmente las consecuencias.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El llamado absentismo laboral ha vuelto al centro del debate en Canarias. La nueva dirección de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), reunida este lunes con el presidente regional Fernando Clavijo, sostiene que el fenómeno creció un 19% en 2025 y que las Islas se encuentran casi dos puntos por encima de la media estatal. El presidente canario reconoce que existe un problema, pero ha rechazado identificar automáticamente las bajas con fraude o responsabilizar a trabajadores y médicos. También ha señalado una cuestión elemental: parte de las incapacidades se prolongan porque el sistema sanitario tarda en ofrecer consultas, pruebas o rehabilitación.
Randstad Research situó la tasa de absentismo de Canarias en el cuarto trimestre de 2025 en el 9,1% de las horas pactadas, frente al 7,1% estatal. La incapacidad temporal representaba en las Islas un 7,9%, por encima del 5,5% español. Pero estos porcentajes no explican sus causas. Bajo la palabra “absentismo” pueden mezclarse bajas médicas, permisos, ausencias justificadas y otras situaciones distintas. Convertir esa cifra agregada en sospecha sobre quien no acude a trabajar significa dar un salto interesado que los datos no avalan.
LA OTRA CONTABILIDAD QUE RARA VEZ APARECE
El discurso sobre el absentismo suele comenzar cuando el trabajador ya está enfermo. Mucho menos frecuente es preguntarse qué ocurrió antes. Ritmos intensos, plantillas escasas, jornadas difíciles de conciliar, cargas físicas, estrés o una prevención deficiente también forman parte de la "economía de la enfermedad".
Canarias ofrece datos que obligan a introducir esa dimensión. Según el INE, el salario medio anual de las Islas fue de 25.120 euros en 2024, el segundo más bajo entre las comunidades autónomas. Y aunque el número total de accidentes laborales descendió en 2025, el ISTAC registró 184 accidentes graves o muy graves, un 19,48% más que en 2024, y 29 mortales, frente a 21 el año anterior.
Estos datos no demuestran una relación automática entre bajos salarios, siniestralidad y todas las bajas médicas, pero sí muestran que analizar únicamente los días no trabajados deja fuera una parte fundamental: las condiciones en las que se trabaja y se enferma.
INTERSINDICAL CANARIA ELEVA EL TONO
En este contexto, la Federación de Salud de Intersindical Canaria ha lanzado una dura denuncia contra la campaña empresarial. El sindicato acusa a la patronal de presentar las incapacidades laborales como "un problema de conducta de trabajadores y profesionales sanitarios" y sostiene que el debate desplaza la atención desde los salarios, la sobrecarga, la prevención y la siniestralidad hacia el simple control de las bajas.
Intersindical responde, particularmente, a las declaraciones del presidente de CEOE Tenerife, Pedro Alfonso, quien afirmó que la organización empresarial tenía detectados centros de salud con mayor tendencia a emitir bajas o a conceder altas más tarde. Intersindical considera que ese planteamiento coloca bajo sospecha el criterio de los médicos y reclama al Servicio Canario de Salud que aclare qué información sobre incapacidades laborales comparte con organizaciones empresariales. También pide a CC.OO. y UGT que abandonen la denominada Mesa por el Absentismo.
El Consejo Canario de Colegios de Médicos ya había reclamado respeto a la independencia profesional y recordado que una incapacidad temporal es una decisión médica individualizada. Las diferencias estadísticas entre centros -apuntan desde este organismo- no permiten concluir por sí mismas que exista una práctica clínica inadecuada.
EL PROBLEMA NO EMPIEZA EN EL PARTE DE BAJA
Hay, por tanto, dos formas de plantear el debate sobre el absentismo laboral. Una comienza contando las horas que la empresa deja de recibir y busca cómo reducirlas sin atender a las causas que puedan estar relacioandas con las condiciones de trabajo. La otra sigue el recorrido completo de la enfermedad: cómo se trabaja, por qué se enferma, cuánto tarda la sanidad pública en diagnosticar y tratar, qué papel tiene la prevención y en qué condiciones puede producirse una reincorporación segura.
Esto no supone negar que pueda existir fraude. Si hay irregularidades, deben acreditarse e investigarse. Significa evitar que la excepción se convierta en explicación general, e interesada, de un fenómeno complejo. El interrogante principal es por qué Canarias presenta tasas elevadas de incapacidad y qué parte corresponde a condiciones laborales, estructura productiva, envejecimiento, salud mental, accidentes o retrasos sanitarios. Sin esa desagregación, la palabra "absentismo" funciona como una gran cajón de sastre donde cabe todo y donde resulta demasiado fácil que el enfermo termine convertido en culpable.
Visto desde la relación entre trabajo y capital, la disputa no es únicamente estadística: también trata de quién soporta los costes de la enfermedad y quién decide sobre los tiempos de recuperación. Reducir las bajas mediante prevención, atención sanitaria rápida y mejores condiciones laborales no tiene el mismo significado social que reducirlas presionando a la reincorporación de los trabajadores aunque no estén recuperados de sus dolencias.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El llamado absentismo laboral ha vuelto al centro del debate en Canarias. La nueva dirección de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), reunida este lunes con el presidente regional Fernando Clavijo, sostiene que el fenómeno creció un 19% en 2025 y que las Islas se encuentran casi dos puntos por encima de la media estatal. El presidente canario reconoce que existe un problema, pero ha rechazado identificar automáticamente las bajas con fraude o responsabilizar a trabajadores y médicos. También ha señalado una cuestión elemental: parte de las incapacidades se prolongan porque el sistema sanitario tarda en ofrecer consultas, pruebas o rehabilitación.
Randstad Research situó la tasa de absentismo de Canarias en el cuarto trimestre de 2025 en el 9,1% de las horas pactadas, frente al 7,1% estatal. La incapacidad temporal representaba en las Islas un 7,9%, por encima del 5,5% español. Pero estos porcentajes no explican sus causas. Bajo la palabra “absentismo” pueden mezclarse bajas médicas, permisos, ausencias justificadas y otras situaciones distintas. Convertir esa cifra agregada en sospecha sobre quien no acude a trabajar significa dar un salto interesado que los datos no avalan.
LA OTRA CONTABILIDAD QUE RARA VEZ APARECE
El discurso sobre el absentismo suele comenzar cuando el trabajador ya está enfermo. Mucho menos frecuente es preguntarse qué ocurrió antes. Ritmos intensos, plantillas escasas, jornadas difíciles de conciliar, cargas físicas, estrés o una prevención deficiente también forman parte de la "economía de la enfermedad".
Canarias ofrece datos que obligan a introducir esa dimensión. Según el INE, el salario medio anual de las Islas fue de 25.120 euros en 2024, el segundo más bajo entre las comunidades autónomas. Y aunque el número total de accidentes laborales descendió en 2025, el ISTAC registró 184 accidentes graves o muy graves, un 19,48% más que en 2024, y 29 mortales, frente a 21 el año anterior.
Estos datos no demuestran una relación automática entre bajos salarios, siniestralidad y todas las bajas médicas, pero sí muestran que analizar únicamente los días no trabajados deja fuera una parte fundamental: las condiciones en las que se trabaja y se enferma.
INTERSINDICAL CANARIA ELEVA EL TONO
En este contexto, la Federación de Salud de Intersindical Canaria ha lanzado una dura denuncia contra la campaña empresarial. El sindicato acusa a la patronal de presentar las incapacidades laborales como "un problema de conducta de trabajadores y profesionales sanitarios" y sostiene que el debate desplaza la atención desde los salarios, la sobrecarga, la prevención y la siniestralidad hacia el simple control de las bajas.
Intersindical responde, particularmente, a las declaraciones del presidente de CEOE Tenerife, Pedro Alfonso, quien afirmó que la organización empresarial tenía detectados centros de salud con mayor tendencia a emitir bajas o a conceder altas más tarde. Intersindical considera que ese planteamiento coloca bajo sospecha el criterio de los médicos y reclama al Servicio Canario de Salud que aclare qué información sobre incapacidades laborales comparte con organizaciones empresariales. También pide a CC.OO. y UGT que abandonen la denominada Mesa por el Absentismo.
El Consejo Canario de Colegios de Médicos ya había reclamado respeto a la independencia profesional y recordado que una incapacidad temporal es una decisión médica individualizada. Las diferencias estadísticas entre centros -apuntan desde este organismo- no permiten concluir por sí mismas que exista una práctica clínica inadecuada.
EL PROBLEMA NO EMPIEZA EN EL PARTE DE BAJA
Hay, por tanto, dos formas de plantear el debate sobre el absentismo laboral. Una comienza contando las horas que la empresa deja de recibir y busca cómo reducirlas sin atender a las causas que puedan estar relacioandas con las condiciones de trabajo. La otra sigue el recorrido completo de la enfermedad: cómo se trabaja, por qué se enferma, cuánto tarda la sanidad pública en diagnosticar y tratar, qué papel tiene la prevención y en qué condiciones puede producirse una reincorporación segura.
Esto no supone negar que pueda existir fraude. Si hay irregularidades, deben acreditarse e investigarse. Significa evitar que la excepción se convierta en explicación general, e interesada, de un fenómeno complejo. El interrogante principal es por qué Canarias presenta tasas elevadas de incapacidad y qué parte corresponde a condiciones laborales, estructura productiva, envejecimiento, salud mental, accidentes o retrasos sanitarios. Sin esa desagregación, la palabra "absentismo" funciona como una gran cajón de sastre donde cabe todo y donde resulta demasiado fácil que el enfermo termine convertido en culpable.
Visto desde la relación entre trabajo y capital, la disputa no es únicamente estadística: también trata de quién soporta los costes de la enfermedad y quién decide sobre los tiempos de recuperación. Reducir las bajas mediante prevención, atención sanitaria rápida y mejores condiciones laborales no tiene el mismo significado social que reducirlas presionando a la reincorporación de los trabajadores aunque no estén recuperados de sus dolencias.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.80