MARIO SILVA DENUNCIADO ANTE LA FISCALÍA POR SUS CRÍTICAS AL "GOBIERNO ENCARGADO" DE VENEZUELA (VÍDEO)
El comunicado hace un llamamiento a la solidaridad internacional frente a una posible escalada represiva contra los discrepantes
Tras ser denunciado ante la Fiscalía venezolana, Mario Silva realiza un llamamiento a la solidaridad internacional y a las organizaciones de derechos humanos. El histórico comunicador chavista advierte de que podría ser detenido y alerta sobre una posible escalada represiva contra las voces críticas surgidas desde el propio chavismo contra la entrega de la soberanía y los recursos del país a los Estados Unidos.
Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El comunicador popular chavista Mario Silva ha sido denunciado ante la Fiscalía General de Venezuela después de haber intensificado sus críticas contra el Gobierno encargado encabezado por Delcy Rodríguez y contra los acuerdos alcanzados con la Administración de Donald Trump.
La acción, presentada por Carlos Enrique Herrera Mendoza, director del portal Primicias24, atribuye a Silva la presunta comisión de los delitos de
"difamación agravada, injuria, ultraje al Gobierno interino de la República Bolivariana de Venezuela e instigación a la desobediencia".
Desde su canal de Youtube, Silva respondió a esta acción judicial, asegurando que se trata de un intento de amedrentarlo y silenciar sus acusaciones sobre la entrega de la soberanía y de los recursos estratégicos venezolanos a Estados Unidos.
Carlos Enrique Herrera Mendoza, responsable de la iniciativa, es un antiguo diputado al Congreso Nacional. Fue también concejal de Caracas durante dos períodos y secretario del Movimiento al Socialismo (MAS).
Silva sostiene, asimismo, que Primicias24 y el propio Herrera Mendoza mantienen desde hace tiempo relaciones con sectores gubernamentales.
“Detrás de esta denuncia del señor Carlos Herrera no hay más que un plan para callar la disidencia”, afirma el comunicador.
A su juicio, lo que se pretende es “callar a todos aquellos” que discrepen de la línea del "Gobierno encargado".
"PERSECUCIÓN Y AMEDRENTAMIENTO"
Mario Silva ha anunciado que comparecerá ante la Fiscalía si es citado y asegura que no pretende oponer resistencia ante una eventual actuación judicial.
Al mismo tiempo, sin embargo, ha formulado una grave acusación pública: considera que se encuentra ante un procedimiento destinado a intimidarlo por las opiniones políticas que viene expresando.
Los delitos incluidos en la denuncia resultan particularmente significativos en este contexto.
“Difamación agravada, injuria, ultraje al Gobierno e instigación a la desobediencia" son figuras vinculadas, de distintas maneras y con diferente alcance jurídico, a manifestaciones y expresiones públicas.
La discusión sobre este tipo de delitos posee una larga historia en América Latina. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha objetado reiteradamente las denominadas "leyes de desacato". Se trata de normas que proporcionan una protección penal especial a funcionarios o instituciones estatales frente a determinadas expresiones consideradas ofensivas. Este tipo de disposiciones, por tanto, atentarían directamente contra la libertad de expresión y la libertad de prensa. El caso se sitúa, en este sentido, en el terreno de los denominados “delitos de opinión” y del margen existente para criticar públicamente las decisiones del poder.
Para Silva, esa es precisamente la cuestión central.
“Yo solamente estoy acudiendo —y creo que eso es lo que ellos consideran delito—, simple y llanamente, al ejercicio de la libertad de decir, de hablar y de emitir expresión”, manifestó el comunicador a través de su canal de YouTube.
SILVA YA HABÍA ADVERTIDO SOBRE UNA POSIBLE ESCALADA REPRESIVA
La actuación ante la Fiscalía adquiere una dimensión todavía mayor porque no constituye un episodio aislado de las alertas que el propio Mario Silva venía realizando.
El comunicador había advertido que la posibilidad de una escalada represiva contra la disidencia chavista estaba “a la vuelta de la esquina”.
Días atrás, Silva había criticado con dureza los acuerdos petroleros establecidos entre las administraciones de Delcy Rodríguez y Donald Trump. Asimismo, reclamó que se explicaran públicamente las condiciones pactadas y el destino de los recursos procedentes de la explotación petrolera.
Silva señalaba entonces que el creciente descontento podía acabar enfrentándose a la “represión”, la “censura”, las “descalificaciones” y diferentes mecanismos de presión contra quienes mantuvieran posiciones discrepantes.
Ahora, el periodista estima que la acción presentada contra él constituye una señal de aquello que venía anunciando.
“Hay la posibilidad de represión, de censura y de arrinconamiento de cualquier persona que quiera emitir opinión”, ha advertido.
En opinión del comunicador, la ofensiva no está dirigida exclusivamente contra su persona. Formaría parte de un clima creciente de intimidación hacia las voces que, desde posiciones chavistas, critican las actuales relaciones de vasallaje de Venezuela ante Estados Unidos.
LA DISTINTAS FIGURAS DEL CHAVISMO QUE YA DENUNCIAN LA ENTREGA A LOS EE.UU.
Mario Silva no es, en efecto, la única personalidad históricamente vinculada al proceso bolivariano que está expresando críticas de fondo a la entrega del país al imperialismo estadounidense por parte del Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
Otra de las voces más significativas y reputadas que se han alzado en este mismo sentido es la del escritor, jurista e intelectual Luis Britto García, quien durante décadas ha constituido una referencia intelectual de la izquierda venezolana y del propio proceso bolivariano.
Britto García ha denunciado las condiciones de los acuerdos petroleros y planteado la necesidad de "organizarse y resistir" frente a lo que ha calificado abiertamente como la instauración de una “dictadura” en Venezuela.
En septiembre llegó a definir el nuevo contrato que entrega a los Estados Unidos alrededor de una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela como “el peor acuerdo petrolero del mundo”.
Para Britto, la cuestión fundamental que vuelve a plantearse en Venezuela es la defensa de la soberanía nacional frente a la subordinación a intereses externos.
También Elías Jaua, antiguo vicepresidente, canciller y ministro durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ha realizado declaraciones extraordinariamente críticas sobre la situación surgida después del 3 de enero.
Jaua ha sostenido públicamente que Venezuela perdió su “condición de nación independiente”. Asimismo, ha destacado como cuestiones fundamentales la capacidad nacional para administrar sus recursos y la posibilidad de decidir autónomamente su política económica e internacional. Igualmente, ha defendido la necesidad de recuperar el control sobre los ingresos venezolanos y reconstruir un acuerdo nacional que permita restablecer plenamente la soberanía.
UN LLAMAMIENTO A LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CONTRA LA "ESCALADA REPRESIVA"
Consciente de la dimensión política del procedimiento abierto contra él, Mario Silva ha realizado un llamamiento que va más allá de las fronteras venezolanas.
“Le hago un llamado a todos los compañeros, camaradas de derechos humanos en el mundo, a que estén muy atentos a lo que va a pasar, porque a mí me pueden meter preso mañana”, afirmó.
La evolución del procedimiento presentado contra este comunicador popular permitirá conocer hasta dónde llega realmente la acusación formulada contra él y cuáles serán sus consecuencias judiciales. Sin embargo, políticamente el caso ya ha adquirido un significado que trasciende la figura de Mario Silva.
La pregunta no es únicamente qué sucederá con Silva, sino qué ocurrirá con todos aquellos venezolanos que, desde posiciones populares, chavistas, socialistas o antiimperialistas, decidan denunciar públicamente la entrega de la soberanía y las riquezas de su país.
Y también qué harán, llegado ese momento, quienes desde fuera de Venezuela siguen proclamando su solidaridad con el pueblo de ese país latinoamericano.
¿Harán efectiva esta solidaridad denunciando la represión gubernamental? ¿Se posicionarán del lado de quienes, en las peores condiciones, se atrevan a resistir a la conversión de su país en una neocolonia de los Estados Unidos? ¿O, por el contrario, optarán por apoyar al Gobierno “encargado” por Donald Trump, , o poe manterse en silencio, convirtiéndose así en cómplices de sus políticas proimperialistas y de la represión estatal?
Lo que está en juego en la resolución de esta disyuntiva trasciende también, con mucho, la crítica situación que vive Venezuela. La respuesta —o el silencio— ante situaciones como esta dirá mucho más sobre el estado real de la izquierda que cualquiera de nuestros discursos.
VÍDEO:
Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El comunicador popular chavista Mario Silva ha sido denunciado ante la Fiscalía General de Venezuela después de haber intensificado sus críticas contra el Gobierno encargado encabezado por Delcy Rodríguez y contra los acuerdos alcanzados con la Administración de Donald Trump.
La acción, presentada por Carlos Enrique Herrera Mendoza, director del portal Primicias24, atribuye a Silva la presunta comisión de los delitos de
"difamación agravada, injuria, ultraje al Gobierno interino de la República Bolivariana de Venezuela e instigación a la desobediencia".
Desde su canal de Youtube, Silva respondió a esta acción judicial, asegurando que se trata de un intento de amedrentarlo y silenciar sus acusaciones sobre la entrega de la soberanía y de los recursos estratégicos venezolanos a Estados Unidos.
Carlos Enrique Herrera Mendoza, responsable de la iniciativa, es un antiguo diputado al Congreso Nacional. Fue también concejal de Caracas durante dos períodos y secretario del Movimiento al Socialismo (MAS).
Silva sostiene, asimismo, que Primicias24 y el propio Herrera Mendoza mantienen desde hace tiempo relaciones con sectores gubernamentales.
“Detrás de esta denuncia del señor Carlos Herrera no hay más que un plan para callar la disidencia”, afirma el comunicador.
A su juicio, lo que se pretende es “callar a todos aquellos” que discrepen de la línea del "Gobierno encargado".
"PERSECUCIÓN Y AMEDRENTAMIENTO"
Mario Silva ha anunciado que comparecerá ante la Fiscalía si es citado y asegura que no pretende oponer resistencia ante una eventual actuación judicial.
Al mismo tiempo, sin embargo, ha formulado una grave acusación pública: considera que se encuentra ante un procedimiento destinado a intimidarlo por las opiniones políticas que viene expresando.
Los delitos incluidos en la denuncia resultan particularmente significativos en este contexto.
“Difamación agravada, injuria, ultraje al Gobierno e instigación a la desobediencia" son figuras vinculadas, de distintas maneras y con diferente alcance jurídico, a manifestaciones y expresiones públicas.
La discusión sobre este tipo de delitos posee una larga historia en América Latina. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha objetado reiteradamente las denominadas "leyes de desacato". Se trata de normas que proporcionan una protección penal especial a funcionarios o instituciones estatales frente a determinadas expresiones consideradas ofensivas. Este tipo de disposiciones, por tanto, atentarían directamente contra la libertad de expresión y la libertad de prensa. El caso se sitúa, en este sentido, en el terreno de los denominados “delitos de opinión” y del margen existente para criticar públicamente las decisiones del poder.
Para Silva, esa es precisamente la cuestión central.
“Yo solamente estoy acudiendo —y creo que eso es lo que ellos consideran delito—, simple y llanamente, al ejercicio de la libertad de decir, de hablar y de emitir expresión”, manifestó el comunicador a través de su canal de YouTube.
SILVA YA HABÍA ADVERTIDO SOBRE UNA POSIBLE ESCALADA REPRESIVA
La actuación ante la Fiscalía adquiere una dimensión todavía mayor porque no constituye un episodio aislado de las alertas que el propio Mario Silva venía realizando.
El comunicador había advertido que la posibilidad de una escalada represiva contra la disidencia chavista estaba “a la vuelta de la esquina”.
Días atrás, Silva había criticado con dureza los acuerdos petroleros establecidos entre las administraciones de Delcy Rodríguez y Donald Trump. Asimismo, reclamó que se explicaran públicamente las condiciones pactadas y el destino de los recursos procedentes de la explotación petrolera.
Silva señalaba entonces que el creciente descontento podía acabar enfrentándose a la “represión”, la “censura”, las “descalificaciones” y diferentes mecanismos de presión contra quienes mantuvieran posiciones discrepantes.
Ahora, el periodista estima que la acción presentada contra él constituye una señal de aquello que venía anunciando.
“Hay la posibilidad de represión, de censura y de arrinconamiento de cualquier persona que quiera emitir opinión”, ha advertido.
En opinión del comunicador, la ofensiva no está dirigida exclusivamente contra su persona. Formaría parte de un clima creciente de intimidación hacia las voces que, desde posiciones chavistas, critican las actuales relaciones de vasallaje de Venezuela ante Estados Unidos.
LA DISTINTAS FIGURAS DEL CHAVISMO QUE YA DENUNCIAN LA ENTREGA A LOS EE.UU.
Mario Silva no es, en efecto, la única personalidad históricamente vinculada al proceso bolivariano que está expresando críticas de fondo a la entrega del país al imperialismo estadounidense por parte del Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
Otra de las voces más significativas y reputadas que se han alzado en este mismo sentido es la del escritor, jurista e intelectual Luis Britto García, quien durante décadas ha constituido una referencia intelectual de la izquierda venezolana y del propio proceso bolivariano.
Britto García ha denunciado las condiciones de los acuerdos petroleros y planteado la necesidad de "organizarse y resistir" frente a lo que ha calificado abiertamente como la instauración de una “dictadura” en Venezuela.
En septiembre llegó a definir el nuevo contrato que entrega a los Estados Unidos alrededor de una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela como “el peor acuerdo petrolero del mundo”.
Para Britto, la cuestión fundamental que vuelve a plantearse en Venezuela es la defensa de la soberanía nacional frente a la subordinación a intereses externos.
También Elías Jaua, antiguo vicepresidente, canciller y ministro durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ha realizado declaraciones extraordinariamente críticas sobre la situación surgida después del 3 de enero.
Jaua ha sostenido públicamente que Venezuela perdió su “condición de nación independiente”. Asimismo, ha destacado como cuestiones fundamentales la capacidad nacional para administrar sus recursos y la posibilidad de decidir autónomamente su política económica e internacional. Igualmente, ha defendido la necesidad de recuperar el control sobre los ingresos venezolanos y reconstruir un acuerdo nacional que permita restablecer plenamente la soberanía.
UN LLAMAMIENTO A LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CONTRA LA "ESCALADA REPRESIVA"
Consciente de la dimensión política del procedimiento abierto contra él, Mario Silva ha realizado un llamamiento que va más allá de las fronteras venezolanas.
“Le hago un llamado a todos los compañeros, camaradas de derechos humanos en el mundo, a que estén muy atentos a lo que va a pasar, porque a mí me pueden meter preso mañana”, afirmó.
La evolución del procedimiento presentado contra este comunicador popular permitirá conocer hasta dónde llega realmente la acusación formulada contra él y cuáles serán sus consecuencias judiciales. Sin embargo, políticamente el caso ya ha adquirido un significado que trasciende la figura de Mario Silva.
La pregunta no es únicamente qué sucederá con Silva, sino qué ocurrirá con todos aquellos venezolanos que, desde posiciones populares, chavistas, socialistas o antiimperialistas, decidan denunciar públicamente la entrega de la soberanía y las riquezas de su país.
Y también qué harán, llegado ese momento, quienes desde fuera de Venezuela siguen proclamando su solidaridad con el pueblo de ese país latinoamericano.
¿Harán efectiva esta solidaridad denunciando la represión gubernamental? ¿Se posicionarán del lado de quienes, en las peores condiciones, se atrevan a resistir a la conversión de su país en una neocolonia de los Estados Unidos? ¿O, por el contrario, optarán por apoyar al Gobierno “encargado” por Donald Trump, , o poe manterse en silencio, convirtiéndose así en cómplices de sus políticas proimperialistas y de la represión estatal?
Lo que está en juego en la resolución de esta disyuntiva trasciende también, con mucho, la crítica situación que vive Venezuela. La respuesta —o el silencio— ante situaciones como esta dirá mucho más sobre el estado real de la izquierda que cualquiera de nuestros discursos.
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