THE ECONOMIST: "LOS ESCÁNDALOS HACEN TAMBALEAR AL YA FRÁGIL RÉGIMEN DE MOHAMED VI EN MARRUECOS"
¿Qué está ocurriendo en las entrañas del Majzén y qué papel juega España en la fuga de un agente que conocería algunos de sus secretos mejor guardados?
Una investigación del semanario británico "The Economist" ha puesto el foco sobre las crecientes grietas en el aparato de poder marroquí. Un agente de Inteligencia huido, las denuncias de espionaje, las tensiones con España y los movimientos que se están produciendo en el seno del mismo aparato del Estado ante la futura sucesión de Mohamed VI, dibujan un escenario de luchas internas que va mucho más allá de las próximas elecciones del próximo 23 de septiembre
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
El semanario británico "The Economist" acaba de publicar en su última edición una extensa información sobre Marruecos que trasciende con mucho el próximo proceso electoral.
La revista británica, estrechamente afín a las altas finanzas del Reino Unido, describe en sus páginas a un régimen que está atravesando un hondo malestar social, cuarteado por enconadas las pugnas intestinas en el seno del aparato de poder, cuestionado ahora también por un nuevo escándalo relacionado con sus servicios secretos.
Según el semanario, el centro de la historia aparece un antiguo agente de inteligencia, conocido bajo el seudónimo de “Safir”, que habría huido a Europa llevándose algunos de los secretos más delicados del aparato de seguridad marroquí.
La información, publicada este 15 de septiembre bajo el título “In Morocco, scandal is weakening the king’s shaky rule”, sostiene que las elecciones parlamentarias del 23 de septiembre difícilmente podrán alterar una situación en la que, según la propia revista, los principales centros de decisión se encuentran fuera de las instituciones electivas.
Pero su interés principal está en otro lugar: en las grietas que comienzan a aparecer dentro del propio Majzén y en las consecuencias que estas pueden tener para Marruecos y sus relaciones con España.
UNA IMAGEN INCÓMODA EN EL DÍA DEL TRONO
The Economist comienza su relato con una escena cargada de simbolismo. El pasado 30 de julio, durante la celebración del Día del Trono, la comitiva de Mohamed VI recorría desde Mdiq una carretera prácticamente despejada para trasladar al monarca hasta las ceremonias oficiales. Mientras tanto, miles de marroquíes se desplazaban en dirección contraria, hacia Ceuta, alentados por rumores difundidos en las redes sociales sobre una posible apertura de la frontera.
La revista utiliza la escena como metáfora de una contradicción mucho más profunda. Marruecos exhibe desde hace años sus grandes infraestructuras, su industria automovilística, el puerto de Tánger-Med, el tren de alta velocidad, la atracción de capital extranjero y, más recientemente, el desarrollo de una industria militar vinculada también a su estrecha relación con Israel.
Detrás de ese escaparate, sin embargo, asegura The Economist, persisten enormes desigualdades y graves carencias sociales. La revista contrapone las inversiones realizadas en grandes estadios e infraestructuras vinculadas al Mundial de fútbol de 2030 con la situación de la Enseñanza y la Sanidad públicas. También destaca el elevado desempleo juvenil y la falta de expectativas que empuja a numerosos jóvenes a buscar fuera del país las oportunidades que no encuentran dentro.
UN SISTEMA POLÍTICO EN EL QUE LAS URNAS DECIDEN POCO
En ese contexto se celebrarán las elecciones parlamentarias del próximo 23 de septiembre. Pero la tesis de la publicación británica es que los partidos han perdido gran parte de la capacidad que alguna vez tuvieron para canalizar las aspiraciones de cambio de la población.
La cuestión de fondo es la propia estructura del poder marroquí. Las instituciones parlamentarias conviven con un aparato político, económico y de seguridad articulado en torno a la monarquía y conocido tradicionalmente como el Majzén. De ahí que The Economist observe que quienes adoptan las decisiones fundamentales ni siquiera figuran en las papeletas electorales.
Las elecciones pueden modificar la composición del Parlamento y del Gobierno, pero no necesariamente los núcleos centrales desde los que se toman decisiones estratégicas. Esta circunstancia permite entender por qué el artículo presta mucha más atención a lo que está ocurriendo dentro del aparato estatal que a la campaña electoral propiamente dicha.
“SAFIR”: EL HOMBRE QUE HABRÍA HUIDO CON LOS SECRETOS DEL MAJZÉN
En el centro del reportaje del semanario británico aparece el personaje más inquietante de toda la historia. Según las fuentes citadas por The Economist, un antiguo miembro de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), los servicios de inteligencia interior de Marruecos, habría desertado llevando consigo información extraordinariamente sensible.
El ex agente es identificado con el seudónimo de “Safir”, que significa “diplomático”. Tras abandonar Marruecos habría pasado por Túnez y Francia antes de llegar finalmente a España, donde, siempre según la versión recogida por la revista, habría recibido protección.
No se trata de una figura completamente desconocida. Una investigación internacional publicada meses antes había recogido ya el testimonio de un antiguo miembro de la DGST bajo ese mismo seudónimo. Safir describía un sistema de vigilancia que habría utilizado el programa israelí Pegasus contra periodistas, opositores y personalidades extranjeras. Investigaciones técnicas posteriores han relacionado infraestructuras utilizadas contra objetivos marroquíes con ataques dirigidos también contra periodistas franceses y responsables políticos europeos. Marruecos ha negado reiteradamente haber utilizado Pegasus para realizar espionaje ilegal.
EL MISTERIOSO “BUREAU 21”
El elemento más explosivo de esta historia afecta a una estructura denominada “Bureau 21”. Según los testimonios recogidos por las investigaciones citadas, se trataría de una unidad vinculada al núcleo más sensible del aparato de seguridad.
The Economist sostiene que desde una sala de operaciones relacionada con este dispositivo se habrían pirateado teléfonos móviles y sistemas de videovigilancia para seguir a personalidades marroquíes y europeas. La revista recoge incluso afirmaciones según las cuales entre los objetivos pudo encontrarse el propio Mohamed VI, aunque advierte expresamente de la dificultad de verificar muchas de las alegaciones que circulan alrededor del caso.
Investigaciones anteriores ya atribuían a Fouad Ali el-Himma, consejero del monarca y una de las figuras más influyentes del Majzén, un papel central en la creación de Bureau 21. Según el exagente Safir, las solicitudes relativas a algunos objetivos extranjeros especialmente sensibles llegarían desde los niveles superiores del poder. Forbidden Stories señaló, sin embargo, que no pudo verificar independientemente algunas de esas afirmaciones.
ESPAÑA ENTRA EN LA HISTORIA
La presencia de Safir en territorio español proporciona a la información una dimensión particularmente relevante para España
Según The Economist, responsables marroquíes se habrían sentido traicionados por la protección concedida por España al antiguo agente. Entre las diversas explicaciones que circulan sobre la reciente presión migratoria hacia Ceuta, la revista señala que una de las hipótesis que encuentra mayor eco entre fuentes internas del Majzén es que sectores del aparato de seguridad estarían utilizando la presión sobre la frontera como represalia contra Madrid por albergar al desertor.
Hay que subrayar que se trata de una hipótesis atribuida a fuentes y no de un hecho demostrado. Sin embargo, existe un precedente que inevitablemente planea sobre cualquier interpretación: la crisis de Ceuta de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera en plena confrontación diplomática entre Madrid y Rabat por el Sáhara Occidental.
LA BATALLA POR EL DÍA DESPUÉS
Pero quizá el aspecto políticamente más significativo del artículo sea el que mira hacia el futuro de la monarquía.
The Economist describe tensiones crecientes en los servicios de seguridad y en el entorno de Palacio ante una futura sucesión. La publicación sitúa una de las principales fracturas entre el sector asociado a Fouad Ali el-Himma —amigo de infancia y poderoso consejero del monarca— y el entorno del príncipe heredero Moulay Hassan y de su madre, Lalla Salma.
De acuerdo con la versión recogida por la revista, las relaciones entre ambos círculos arrastrarían importantes tensiones desde la separación de Mohamed VI y Lalla Salma en 2018. El artículo plantea que la eventual llegada al trono de Hassan podría modificar profundamente los equilibrios construidos durante décadas dentro del Majzén.
Más que determinar de antemano el desenlace de esas pugnas internas, lo significativo es su existencia. Si la información de The Economist refleja correctamente la situación, distintos sectores del aparato estatal estarían comenzando a pensar en el escenario sucesorio y en la posición que ocuparán cuando llegue ese momento.
UN ESCÁNDALO QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DE LAS ELECCIONES
Por eso las elecciones aparecen finalmente casi como el telón de fondo de una historia mucho mayor. Lo que describe The Economist no es simplemente una nueva crisis política marroquí, sino la posible aparición de fisuras dentro del entramado que durante décadas ha garantizado la estabilidad del poder monárquico.
Malestar social, ausencia de expectativas para una parte importante de la juventud, emigración, servicios secretos enfrentados, denuncias de espionaje, un antiguo agente protegido en España y movimientos preventivos ante una futura sucesión forman un cuadro cuya trascendencia desborda ampliamente las urnas del 23 de septiembre.
Y existe, además, una cuestión particularmente relevante desde Canarias y desde el Estado español:
Marruecos no es solamente un vecino. Es una pieza central de la política migratoria europea, mantiene abierto el conflicto colonial del Sáhara Occidental y conserva reivindicaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla. Cualquier movimiento profundo en el interior del Majzén posee, por tanto, repercusiones que inevitablemente atraviesan el Estrecho.
La gran incógnita que deja abierta la investigación no es quién ganará las próximas elecciones parlamentarias. Es bastante más profunda: hasta qué punto las revelaciones de Safir son expresión de una intensa y cainita lucha interna que apenas acaba de comenzar y qué otras informaciones pueden salir a la luz si continúan abriéndose grietas en uno de los aparatos de poder tradicionalmente más herméticos del norte de África.
REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL.ORG
El semanario británico "The Economist" acaba de publicar en su última edición una extensa información sobre Marruecos que trasciende con mucho el próximo proceso electoral.
La revista británica, estrechamente afín a las altas finanzas del Reino Unido, describe en sus páginas a un régimen que está atravesando un hondo malestar social, cuarteado por enconadas las pugnas intestinas en el seno del aparato de poder, cuestionado ahora también por un nuevo escándalo relacionado con sus servicios secretos.
Según el semanario, el centro de la historia aparece un antiguo agente de inteligencia, conocido bajo el seudónimo de “Safir”, que habría huido a Europa llevándose algunos de los secretos más delicados del aparato de seguridad marroquí.
La información, publicada este 15 de septiembre bajo el título “In Morocco, scandal is weakening the king’s shaky rule”, sostiene que las elecciones parlamentarias del 23 de septiembre difícilmente podrán alterar una situación en la que, según la propia revista, los principales centros de decisión se encuentran fuera de las instituciones electivas.
Pero su interés principal está en otro lugar: en las grietas que comienzan a aparecer dentro del propio Majzén y en las consecuencias que estas pueden tener para Marruecos y sus relaciones con España.
UNA IMAGEN INCÓMODA EN EL DÍA DEL TRONO
The Economist comienza su relato con una escena cargada de simbolismo. El pasado 30 de julio, durante la celebración del Día del Trono, la comitiva de Mohamed VI recorría desde Mdiq una carretera prácticamente despejada para trasladar al monarca hasta las ceremonias oficiales. Mientras tanto, miles de marroquíes se desplazaban en dirección contraria, hacia Ceuta, alentados por rumores difundidos en las redes sociales sobre una posible apertura de la frontera.
La revista utiliza la escena como metáfora de una contradicción mucho más profunda. Marruecos exhibe desde hace años sus grandes infraestructuras, su industria automovilística, el puerto de Tánger-Med, el tren de alta velocidad, la atracción de capital extranjero y, más recientemente, el desarrollo de una industria militar vinculada también a su estrecha relación con Israel.
Detrás de ese escaparate, sin embargo, asegura The Economist, persisten enormes desigualdades y graves carencias sociales. La revista contrapone las inversiones realizadas en grandes estadios e infraestructuras vinculadas al Mundial de fútbol de 2030 con la situación de la Enseñanza y la Sanidad públicas. También destaca el elevado desempleo juvenil y la falta de expectativas que empuja a numerosos jóvenes a buscar fuera del país las oportunidades que no encuentran dentro.
UN SISTEMA POLÍTICO EN EL QUE LAS URNAS DECIDEN POCO
En ese contexto se celebrarán las elecciones parlamentarias del próximo 23 de septiembre. Pero la tesis de la publicación británica es que los partidos han perdido gran parte de la capacidad que alguna vez tuvieron para canalizar las aspiraciones de cambio de la población.
La cuestión de fondo es la propia estructura del poder marroquí. Las instituciones parlamentarias conviven con un aparato político, económico y de seguridad articulado en torno a la monarquía y conocido tradicionalmente como el Majzén. De ahí que The Economist observe que quienes adoptan las decisiones fundamentales ni siquiera figuran en las papeletas electorales.
Las elecciones pueden modificar la composición del Parlamento y del Gobierno, pero no necesariamente los núcleos centrales desde los que se toman decisiones estratégicas. Esta circunstancia permite entender por qué el artículo presta mucha más atención a lo que está ocurriendo dentro del aparato estatal que a la campaña electoral propiamente dicha.
“SAFIR”: EL HOMBRE QUE HABRÍA HUIDO CON LOS SECRETOS DEL MAJZÉN
En el centro del reportaje del semanario británico aparece el personaje más inquietante de toda la historia. Según las fuentes citadas por The Economist, un antiguo miembro de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), los servicios de inteligencia interior de Marruecos, habría desertado llevando consigo información extraordinariamente sensible.
El ex agente es identificado con el seudónimo de “Safir”, que significa “diplomático”. Tras abandonar Marruecos habría pasado por Túnez y Francia antes de llegar finalmente a España, donde, siempre según la versión recogida por la revista, habría recibido protección.
No se trata de una figura completamente desconocida. Una investigación internacional publicada meses antes había recogido ya el testimonio de un antiguo miembro de la DGST bajo ese mismo seudónimo. Safir describía un sistema de vigilancia que habría utilizado el programa israelí Pegasus contra periodistas, opositores y personalidades extranjeras. Investigaciones técnicas posteriores han relacionado infraestructuras utilizadas contra objetivos marroquíes con ataques dirigidos también contra periodistas franceses y responsables políticos europeos. Marruecos ha negado reiteradamente haber utilizado Pegasus para realizar espionaje ilegal.
EL MISTERIOSO “BUREAU 21”
El elemento más explosivo de esta historia afecta a una estructura denominada “Bureau 21”. Según los testimonios recogidos por las investigaciones citadas, se trataría de una unidad vinculada al núcleo más sensible del aparato de seguridad.
The Economist sostiene que desde una sala de operaciones relacionada con este dispositivo se habrían pirateado teléfonos móviles y sistemas de videovigilancia para seguir a personalidades marroquíes y europeas. La revista recoge incluso afirmaciones según las cuales entre los objetivos pudo encontrarse el propio Mohamed VI, aunque advierte expresamente de la dificultad de verificar muchas de las alegaciones que circulan alrededor del caso.
Investigaciones anteriores ya atribuían a Fouad Ali el-Himma, consejero del monarca y una de las figuras más influyentes del Majzén, un papel central en la creación de Bureau 21. Según el exagente Safir, las solicitudes relativas a algunos objetivos extranjeros especialmente sensibles llegarían desde los niveles superiores del poder. Forbidden Stories señaló, sin embargo, que no pudo verificar independientemente algunas de esas afirmaciones.
ESPAÑA ENTRA EN LA HISTORIA
La presencia de Safir en territorio español proporciona a la información una dimensión particularmente relevante para España
Según The Economist, responsables marroquíes se habrían sentido traicionados por la protección concedida por España al antiguo agente. Entre las diversas explicaciones que circulan sobre la reciente presión migratoria hacia Ceuta, la revista señala que una de las hipótesis que encuentra mayor eco entre fuentes internas del Majzén es que sectores del aparato de seguridad estarían utilizando la presión sobre la frontera como represalia contra Madrid por albergar al desertor.
Hay que subrayar que se trata de una hipótesis atribuida a fuentes y no de un hecho demostrado. Sin embargo, existe un precedente que inevitablemente planea sobre cualquier interpretación: la crisis de Ceuta de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera en plena confrontación diplomática entre Madrid y Rabat por el Sáhara Occidental.
LA BATALLA POR EL DÍA DESPUÉS
Pero quizá el aspecto políticamente más significativo del artículo sea el que mira hacia el futuro de la monarquía.
The Economist describe tensiones crecientes en los servicios de seguridad y en el entorno de Palacio ante una futura sucesión. La publicación sitúa una de las principales fracturas entre el sector asociado a Fouad Ali el-Himma —amigo de infancia y poderoso consejero del monarca— y el entorno del príncipe heredero Moulay Hassan y de su madre, Lalla Salma.
De acuerdo con la versión recogida por la revista, las relaciones entre ambos círculos arrastrarían importantes tensiones desde la separación de Mohamed VI y Lalla Salma en 2018. El artículo plantea que la eventual llegada al trono de Hassan podría modificar profundamente los equilibrios construidos durante décadas dentro del Majzén.
Más que determinar de antemano el desenlace de esas pugnas internas, lo significativo es su existencia. Si la información de The Economist refleja correctamente la situación, distintos sectores del aparato estatal estarían comenzando a pensar en el escenario sucesorio y en la posición que ocuparán cuando llegue ese momento.
UN ESCÁNDALO QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DE LAS ELECCIONES
Por eso las elecciones aparecen finalmente casi como el telón de fondo de una historia mucho mayor. Lo que describe The Economist no es simplemente una nueva crisis política marroquí, sino la posible aparición de fisuras dentro del entramado que durante décadas ha garantizado la estabilidad del poder monárquico.
Malestar social, ausencia de expectativas para una parte importante de la juventud, emigración, servicios secretos enfrentados, denuncias de espionaje, un antiguo agente protegido en España y movimientos preventivos ante una futura sucesión forman un cuadro cuya trascendencia desborda ampliamente las urnas del 23 de septiembre.
Y existe, además, una cuestión particularmente relevante desde Canarias y desde el Estado español:
Marruecos no es solamente un vecino. Es una pieza central de la política migratoria europea, mantiene abierto el conflicto colonial del Sáhara Occidental y conserva reivindicaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla. Cualquier movimiento profundo en el interior del Majzén posee, por tanto, repercusiones que inevitablemente atraviesan el Estrecho.
La gran incógnita que deja abierta la investigación no es quién ganará las próximas elecciones parlamentarias. Es bastante más profunda: hasta qué punto las revelaciones de Safir son expresión de una intensa y cainita lucha interna que apenas acaba de comenzar y qué otras informaciones pueden salir a la luz si continúan abriéndose grietas en uno de los aparatos de poder tradicionalmente más herméticos del norte de África.























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