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Miércoles, 08 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

¡¡ ARDE EL GOLFO!! : NUEVO ATAQUE CONTRA IRÁN Y TIEMBLAN LOS MERCADOS MUNDIALES

Trump provoca que el mundo vuelva a contener la respiración

Pocos días después del alto el fuego, Estados Unidos contraviniendo los acuerdos suscritos con Iran, decidió escoltar varios petroleros que atravesaban el estrecho de Ormuz. Washington presentó la medida como una operación destinada a garantizar "la libertad de navegación". Según las diferentes versiones recogidas, fue precisamente durante una de esas escoltas cuando comenzaron los incidentes que desembocarían en la nueva ofensiva militar contra Irán.

 

POR JORDI RUÍZ PARA  CANARIAS SEMANAL.ORG

 

   Durante apenas unos días pareció que Oriente Próximo había [Img #93016]conseguido escapar, aunque solo fuera temporalmente, de una guerra abierta. El alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán había reducido los ataques directos y alimentado la esperanza de que la diplomacia sustituyera, al menos provisionalmente, a los bombardeos.

 

   Sin embargo, aquella calma era mucho más frágil de lo que aparentaba. El acuerdo había detenido los enfrentamientos inmediatos, pero no eliminaba la enorme desconfianza acumulada   ni resolvía el problema que desde hace décadas constituye uno de los mayores focos de tensión mundial: el control del estrecho de Ormuz.

 

    Ese corredor marítimo, de apenas unas decenas de kilómetros de anchura, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por él circula aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido diariamente en el planeta y una parte muy importante del gas natural licuado que abastece a Europa y Asia. Cualquier incidente en ese paso marítimo repercute inmediatamente sobre el conjunto de economía internacional.

 

LOS DRONES QUE HICIERON SALTAR TODO POR LOS AIRES

    La tensión estalló cuando varios de los buques cisterna protegidos por la Marina estadounidense fueron sobrevolados y posteriormente atacados por drones mientras atravesaban el estrecho de Ormuz. Washington responsabilizó inmediatamente a Irán de la operación. Teherán rechazó las acusaciones, recordándole a Trump el contenido de los acuerdos suscritos y denunció que Estados Unidos estaba utilizando esos incidentes como pretexto para reanudar los bombardeos.

 

   Fuera cual fuese el origen exacto de los ataques, la reacción estadounidense fue inmediata. Apenas transcurrieron unas horas antes de que el Mando Central de Estados Unidos, el CENTCOM, activara una operación aérea de gran envergadura contra territorio iraní.

 

MÁS DE OCHENTA OBJETIVOS BAJO LAS BOMBAS

    La respuesta militar fue una de las mayores operaciones estadounidenses contra Irán desde el comienzo de la crisis. Según reconoció el propio Pentágono, fueron bombardeados más de ochenta objetivos militares distribuidos por distintas regiones del país. Entre ellos figuraban centros de mando, sistemas de radar, instalaciones de defensa aérea, baterías de misiles antibuque, depósitos logísticos e infraestructuras utilizadas por la Guardia Revolucionaria para controlar la navegación en torno al estrecho de Ormuz.

 

    Washington defendió la ofensiva asegurando que pretendía impedir nuevos ataques contra el tráfico marítimo internacional y reducir la capacidad iraní para amenazar una de las principales rutas comerciales del mundo. Desde Teherán, por el contrario, los bombardeos fueron calificados como una agresión injustificada que demostraba que Estados Unidos nunca había tenido intención de consolidar el alto el fuego.

 

 

EL ATAQUE A LA "JOYA PETROLERA" IRANÍ

      Cuando todavía continuaban llegando imágenes de los bombardeos apareció un dato que multiplicó la preocupación internacional. Durante la cumbre de la OTAN, Donald Trump reveló que la aviación estadounidense había atacado parcialmente la isla iraní de Jarg, el principal centro de exportación petrolera del país.

 

    Sus declaraciones sorprendieron incluso a numerosos analistas. Trump explicó que había ordenado expresamente no destruir los oleoductos ni las principales instalaciones petroleras porque, según afirmó literalmente, Estados Unidos podría llegar a tomar el control de la isla en el futuro. Aquellas palabras abrían un escenario completamente distinto. Ya no se trataba únicamente de neutralizar instalaciones militares; por primera vez se insinuaba la posibilidad de controlar directamente una infraestructura esencial para la economía iraní.

 

   La importancia de Jarg resulta difícil de exagerar. La inmensa mayoría de las exportaciones de petróleo iraní salen desde esa terminal. Un daño importante sobre sus instalaciones afectaría inmediatamente a la capacidad exportadora del país y alteraría de forma gravísima el equilibrio energético internacional.

[Img #93015]

 

LA RESPUESTA DE IRÁN

    La reacción iraní tampoco se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores declaró que la República Islámica no respondería "al lenguaje despectivo de Trump con vulgaridad, sino con la acción". Era una forma de anunciar que la respuesta sería militar y no únicamente diplomática.

 

     Pocas horas después comenzaron nuevos lanzamientos de misiles y drones contra instalaciones estadounidenses desplegadas en distintos países del Golfo. Paralelamente, las autoridades iraníes informaron del derribo de un dron estadounidense y aseguraron que continuarían respondiendo mientras prosiguieran los ataques sobre su territorio.  La región volvía así a situarse al borde de una guerra de alcance mucho mayor.

 

 

TRUMP DECLARA MUERTA LA TREGUA

      Lejos de intentar rebajar la tensión, Donald Trump aprovechó su presencia en la cumbre de la OTAN para anunciar que, desde su punto de vista, el acuerdo de alto el fuego había dejado de existir. "Para mí, el acuerdo se ha terminado", declaró ante los periodistas. Además, calificó de "basura" a los dirigentes iraníes y advirtió de que Estados Unidos estaba preparado para lanzar nuevos bombardeos si Teherán persistía en sus ataques.

 

    Aquellas palabras certificaban oficialmente el fracaso de la tregua. Lo que había comenzado como un incidente durante la escolta de petroleros terminaba desembocando en una nueva fase del conflicto.

 

 

LOS MERCADOS REACCIONAN ANTES QUE LOS GOBIERNOS

      Mientras los dirigentes políticos intercambiaban amenazas, los mercados reaccionaban con una velocidad mucho mayor. Bastaron unas horas para que el precio internacional del petróleo comenzara a dispararse ante el temor de que el conflicto pudiera extenderse por todo el Golfo Pérsico.

 

    Los operadores financieros saben que cualquier alteración en el estrecho de Ormuz tiene consecuencias inmediatas. Cerca del veinte por ciento del petróleo mundial y una parte fundamental del gas natural licuado atraviesan diariamente ese corredor marítimo. Si los ataques obligaran a reducir el tráfico o encarecieran de forma permanente los seguros de navegación, el coste de la energía aumentaría de forma casi automática.

 

   Las bolsas europeas cerraron con pérdidas, numerosas aerolíneas comenzaron a revisar sus previsiones de costes y las compañías navieras incrementaron las primas de riesgo exigidas para atravesar la zona.

 

 

LAS CONSECUENCIAS PARA LA ECONOMÍA MUNDIAL

    Los primeros efectos económicos ya son visibles. El encarecimiento del petróleo amenaza con trasladarse rápidamente al precio de los combustibles, del transporte de mercancías, de la electricidad y de numerosos productos industriales. La inflación, que muchos países apenas comenzaban a controlar, podría volver a acelerarse si la tensión se prolonga durante semanas.

 

    Europa aparece entre las regiones más vulnerables por su dependencia energética exterior, aunque Asia también sigue con enorme preocupación la evolución del conflicto debido a la importancia del crudo procedente del Golfo para economías como China, India, Japón o Corea del Sur.

 

    Los bancos centrales observan igualmente la situación con inquietud. Una nueva subida prolongada de la energía dificultaría las rebajas de los tipos de interés previstas para estimular el crecimiento económico.

 

 

UNA CRISIS QUE PUEDE IR MUCHO MÁS ALLÁ DEL GOLFO

     El nuevo enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán demuestra que el alto el fuego nunca resolvió las causas profundas del conflicto. La decisión estadounidense de escoltar petroleros por el estrecho de Ormuz —una medida adoptada después de la tregua y no contemplada en ella—, los ataques con drones, la inmediata respuesta militar contra más de ochenta objetivos iraníes, el bombardeo parcial de la estratégica isla de Jarg y las posteriores represalias de Teherán han devuelto al mundo a uno de los escenarios geopolíticos más peligrosos de los últimos años.

 

    Mientras las bombas siguen cayendo sobre Oriente Próximo, los mercados ya han emitido su propio veredicto. Cada explosión en el Golfo Pérsico aumenta el riesgo de una nueva crisis energética global y recuerda que, en un mundo profundamente interconectado, una guerra localizada puede acabar repercutiendo en el precio del combustible, de los alimentos y del coste de la vida de millones de personas situadas a miles de kilómetros del frente.

 

FUENTES CONSULTADAS

RT DE: Nuevos ataques estadounidenses contra Irán: Wadephul vuelve a comprender.
El País: Trump da por rota la tregua con Irán: “Para mí, el acuerdo se ha terminado”.
RT: Trump: EE.UU. atacó la "joya petrolera" de Irán y podría tomar el control de la isla.
RT: Irán: "No responderemos al lenguaje despectivo de Trump con vulgaridad, sino con acción".

 
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