"EL GOBIERNO CANARIO ESTÁ DESMANTELANDO LA ATENCIÓN GERIÁTRICA EN LANZAROTE"
La Plataforma Hospital Insular de Lanzarote denuncia:
La Plataforma Hospital Insular de la isla canaria de Lanzarote acusa al Gobierno de Canarias de estar "desmantelando la atención geriátrica" tras confirmar el traslado del servicio y renunciar, según denuncia el colectivo, a mantener el actual hospital geriátrico que reclama la ciudadanía.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Mediante un comunicado remitido a la redacción de Canarias-semanal, la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote ha respondido a las recientes declaraciones del portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, en las que el Ejecutivo autonómico reafirmó su decisión de trasladar el servicio de Geriatría de esta isla canaria al denominado "Hospitalito" o edificio de enfermedades emergentes, situado junto al Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, el principal centro hospitalario público de Lanzarote.
Las declaraciones del Gobierno llegan pocos días después de la multitudinaria manifestación celebrada en esta isla, en la que alrededor de 7.000 personas salieron a las calles para reclamar la continuidad del actual modelo asistencial del Hospital Insular. Pese a esa movilización ciudadana, el Ejecutivo autonómico mantiene que el servicio de Geriatría será trasladado al nuevo edificio y que las actuales instalaciones del Hospital Insular serán reformadas para albergar otros usos sanitarios y sociosanitarios, aunque hasta el momento no ha presentado un proyecto definitivo, un presupuesto concreto ni un calendario para ejecutar esa reforma.
La Plataforma Hospital Insular de Lanzarote considera que esta decisión no responde a la principal demanda expresada por la ciudadanía durante las protestas y sostiene que, lejos de reforzar la atención a las personas mayores, supondrá el desmantelamiento progresivo del único hospital geriátrico con el que cuenta la isla.
El colectivo ciudadano explica que el principal problema no reside únicamente en el cambio de ubicación, sino en las limitaciones del espacio al que se pretende trasladar el servicio. Según expone la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote, no se pondrá a disposición de Geriatría un edificio completo que permita mantener el funcionamiento actual del hospital, sino únicamente una planta y parte de la planta baja del nuevo inmueble.
A juicio de la plataforma, esta reducción de espacio implicará la desaparición de numerosos servicios que actualmente forman parte del modelo asistencial del Hospital Insular. Entre ellos cita las zonas de almacenamiento, el comedor, los salones destinados al desarrollo de actividades sociales y de ocio para los pacientes, así como diversos despachos utilizados para la atención individualizada por psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales especializados. El colectivo añade que también desaparecerían consultas médicas específicas que hoy forman parte de la actividad cotidiana del centro.
Otro de los aspectos que más preocupa a la Plataforma Hospital Insular es el cambio en el modelo de gestión. Según denuncia, el servicio dejaría de funcionar como un hospital con organización y presupuesto propios para depender administrativamente de otras estructuras del Servicio Canario de la Salud. En opinión del colectivo, esta situación podría favorecer conflictos de intereses con otros servicios hospitalarios, facilitar que camas destinadas a pacientes geriátricos sean ocupadas por enfermos de otras especialidades y provocar la dispersión de profesionales altamente cualificados en atención a las personas mayores.
Como ejemplo de ese proceso, la plataforma recuerda que el puesto de dirección médica específico del Hospital Insular ya ha desaparecido del organigrama de la gerencia sanitaria de Lanzarote.
La organización ciudadana insiste además en que el Gobierno de Canarias sigue sin ofrecer garantías sobre el futuro del actual edificio del Hospital Insular. Aunque el Ejecutivo asegura que será reformado para otros usos sanitarios y sociosanitarios, la Plataforma Hospital Insular subraya que no existe un proyecto definido que permita conocer cuál será su destino definitivo, cuánto costará la actuación ni cuándo comenzarán las obras.
Para el colectivo, esta incertidumbre resulta especialmente preocupante en una isla como Lanzarote, donde el progresivo envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas hacen necesario, a su juicio, reforzar los recursos especializados en Geriatría y no reducirlos. Por ello, advierte de que, si el proyecto sigue adelante en los términos anunciados, la isla pasará de disponer de dos hospitales a contar, en la práctica, con uno solo para atender las necesidades hospitalarias de sus ciudadanos.
La Plataforma Hospital Insular alerta, asimismo, de que algunas consecuencias ya empiezan a hacerse visibles. Según afirman, de forma cautelar se reducirá el número de profesionales en formación y de médicos residentes procedentes de otras comunidades autónomas españolas que realizan rotaciones en el servicio de Geriatría, lo que disminuirá la capacidad docente de esta unidad asistencial.
El colectivo muestra también su preocupación por el futuro de la cocina del Hospital Insular. Recuerda que la alimentación constituye una parte esencial del tratamiento de muchos pacientes geriátricos de larga estancia y teme que el desmantelamiento de estas instalaciones pueda repercutir negativamente en la calidad de la asistencia.
Finalmente, la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote lamenta que tampoco se haya contado con sus profesionales para diseñar el futuro de la residencia pública anexa al hospital, donde residen personas con un elevado grado de dependencia y que actualmente disponen de atención médica permanente gracias a la proximidad del servicio de Geriatría.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Mediante un comunicado remitido a la redacción de Canarias-semanal, la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote ha respondido a las recientes declaraciones del portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, en las que el Ejecutivo autonómico reafirmó su decisión de trasladar el servicio de Geriatría de esta isla canaria al denominado "Hospitalito" o edificio de enfermedades emergentes, situado junto al Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, el principal centro hospitalario público de Lanzarote.
Las declaraciones del Gobierno llegan pocos días después de la multitudinaria manifestación celebrada en esta isla, en la que alrededor de 7.000 personas salieron a las calles para reclamar la continuidad del actual modelo asistencial del Hospital Insular. Pese a esa movilización ciudadana, el Ejecutivo autonómico mantiene que el servicio de Geriatría será trasladado al nuevo edificio y que las actuales instalaciones del Hospital Insular serán reformadas para albergar otros usos sanitarios y sociosanitarios, aunque hasta el momento no ha presentado un proyecto definitivo, un presupuesto concreto ni un calendario para ejecutar esa reforma.
La Plataforma Hospital Insular de Lanzarote considera que esta decisión no responde a la principal demanda expresada por la ciudadanía durante las protestas y sostiene que, lejos de reforzar la atención a las personas mayores, supondrá el desmantelamiento progresivo del único hospital geriátrico con el que cuenta la isla.
El colectivo ciudadano explica que el principal problema no reside únicamente en el cambio de ubicación, sino en las limitaciones del espacio al que se pretende trasladar el servicio. Según expone la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote, no se pondrá a disposición de Geriatría un edificio completo que permita mantener el funcionamiento actual del hospital, sino únicamente una planta y parte de la planta baja del nuevo inmueble.
A juicio de la plataforma, esta reducción de espacio implicará la desaparición de numerosos servicios que actualmente forman parte del modelo asistencial del Hospital Insular. Entre ellos cita las zonas de almacenamiento, el comedor, los salones destinados al desarrollo de actividades sociales y de ocio para los pacientes, así como diversos despachos utilizados para la atención individualizada por psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales especializados. El colectivo añade que también desaparecerían consultas médicas específicas que hoy forman parte de la actividad cotidiana del centro.
Otro de los aspectos que más preocupa a la Plataforma Hospital Insular es el cambio en el modelo de gestión. Según denuncia, el servicio dejaría de funcionar como un hospital con organización y presupuesto propios para depender administrativamente de otras estructuras del Servicio Canario de la Salud. En opinión del colectivo, esta situación podría favorecer conflictos de intereses con otros servicios hospitalarios, facilitar que camas destinadas a pacientes geriátricos sean ocupadas por enfermos de otras especialidades y provocar la dispersión de profesionales altamente cualificados en atención a las personas mayores.
Como ejemplo de ese proceso, la plataforma recuerda que el puesto de dirección médica específico del Hospital Insular ya ha desaparecido del organigrama de la gerencia sanitaria de Lanzarote.
La organización ciudadana insiste además en que el Gobierno de Canarias sigue sin ofrecer garantías sobre el futuro del actual edificio del Hospital Insular. Aunque el Ejecutivo asegura que será reformado para otros usos sanitarios y sociosanitarios, la Plataforma Hospital Insular subraya que no existe un proyecto definido que permita conocer cuál será su destino definitivo, cuánto costará la actuación ni cuándo comenzarán las obras.
Para el colectivo, esta incertidumbre resulta especialmente preocupante en una isla como Lanzarote, donde el progresivo envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas hacen necesario, a su juicio, reforzar los recursos especializados en Geriatría y no reducirlos. Por ello, advierte de que, si el proyecto sigue adelante en los términos anunciados, la isla pasará de disponer de dos hospitales a contar, en la práctica, con uno solo para atender las necesidades hospitalarias de sus ciudadanos.
La Plataforma Hospital Insular alerta, asimismo, de que algunas consecuencias ya empiezan a hacerse visibles. Según afirman, de forma cautelar se reducirá el número de profesionales en formación y de médicos residentes procedentes de otras comunidades autónomas españolas que realizan rotaciones en el servicio de Geriatría, lo que disminuirá la capacidad docente de esta unidad asistencial.
El colectivo muestra también su preocupación por el futuro de la cocina del Hospital Insular. Recuerda que la alimentación constituye una parte esencial del tratamiento de muchos pacientes geriátricos de larga estancia y teme que el desmantelamiento de estas instalaciones pueda repercutir negativamente en la calidad de la asistencia.
Finalmente, la Plataforma Hospital Insular de Lanzarote lamenta que tampoco se haya contado con sus profesionales para diseñar el futuro de la residencia pública anexa al hospital, donde residen personas con un elevado grado de dependencia y que actualmente disponen de atención médica permanente gracias a la proximidad del servicio de Geriatría.
































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