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Jueves, 06 de Noviembre de 2025 Tiempo de lectura:

LIDIA FALCÓN: YA NO NOS QUEDA PARÍS

A propósito del premio concedido por la Asamblea Nacional francesa al rey emérito Juan Carlos I

Juan Carlos I, el rey emérito de España,  recibió -recuerda Lidia Falcón - el Premio Especial del Jurado del Libro Político (Premio Especial de la Journée du Livre Politique) en la Asamblea Nacional francesa en abril de 2026.

Por LIDIA FALCÓN PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

[Img #91351]    Juan Carlos I, el rey emérito de España,  recibió el Premio Especial del Jurado del Libro Político (Premio Especial de la Journée du Livre Politique) en la Asamblea Nacional francesa en abril de 2026. Este reconocimiento le fue otorgado por su libro de memorias titulado «Reconciliación», escrito en colaboración con la autora Laurence Debray.

 

   Siempre se dijo que Dios los cría y ellos se juntan, pero hasta este mes de abril de 2026 no sabíamos que la Asamblea Francesa tenía tal empatía con el emérito. Francia es la patria de la Revolución que acabó con las monarquías europeas en 1789  a golpes de guillotina, y donde, desde entonces, con un breve periodo de interrupción, logrado por la guerra organizada por esas monarquías contra la república francesa, nunca más -hasta ahora- ha vuelto a sentarse en el trono otro rey. 

 

    Los españoles que estuvimos cuarenta años en la clandestinidad luchando contra la dictadura franquista, teníamos la retaguardia en el país vecino, y era una frase tópica y repetida, que nos consolaba, la que Humphrey Bogart repite en una de sus películas de culto, en el personaje que vino a luchar a España en las brigadas internacionales durante la Guerra Civil, “siempre nos quedará París”. Con esa convicción los militantes del Partido Comunista de España pasábamos la frontera de Le Perthús con un pasaporte falsificado o conseguíamos un permiso de 24 horas de unos policías aburridos, para ir a refugiarnos a nuestro amado París, cuando el peligro de una detención en España estaba próximo.

 

    Nunca pudimos suponer que cincuenta años después de acabada la dictadura Francia homenajeara al rey que instalaron en el Palacio Real la conspiración de la CIA, la OTAN, el Departamento de Estado de EEUU y los fascistas españoles reconvertidos en demócratas, esta Europa unida para mantener el dominio de los grandes capitales de las oligarquías y, tristemente, el PCE reconvertido en monárquico sin aviso previo.

 

    Las informaciones que ya se han hecho públicas, medio siglo después, nos cuentan los negocios y comisiones que el rey demócrata ha realizado durante todo su reinado, vendiéndole armas a Arabia Saudí, colaborando en las tramas de corrupción de sus socios que llenaron sus cuentas corrientes en Suiza, a la vez que regalaba millones a sus numerosas y variadas amantes, y hasta conocemos algunos de los episodios que protagonizó en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que han sido relatados con bastante detalle por historiadores y biógrafos.

 

    No desvelo nada nuevo, el conocimiento de estos hechos, que por fin se publicaron, causó un poco de escándalo -nunca suficiente- en los medios de comunicación de la época, obligó al rey nuevo, hijo del emérito, a retirarle a su padre las pagas que le entregaba el Estado, y llevó al exilio en Abu Dhabi al protagonista de las hazañas. 

 

    Es imposible que el jurado y la Asamblea Francesa ignoraran el curriculum de Juan Carlos I. No sé cuáles han sido los motivos que han impulsado al jurado y a la institución más prestigiosa de Francia a premiar un libro escrito por otra persona, que finge ser las memorias del emérito, y donde se embellece -como corresponde- las aventuras y peripecias de uno de los Borbones más corruptos que han reinado en la desgraciada España.

 

    No sé qué objetivo tiene esta operación, gemela de la que llevó al trono al personaje, medio siglo después de su coronación. ¿Cuánto le han pagado a la Asamblea francesa y al jurado del premio para conseguir semejante operación que únicamente les aporta vergüenza? O algún día nos enteraremos de los beneficios que le reporta a la República francesa convertir al Borbón, no sólo en un personaje estimable digno de premios y homenajes, sino además en un escritor reputado.

 

   En estos tiempos trágicos y desconcertantes, cuando los crímenes de Israel y EEUU ensangrentan medio planeta sin que se vea cercano el fin del genocidio palestino, la devastación del Líbano, la destrucción de Irán, y la crisis económica en que la conducta psicópata de Trump y Netanyahu está hundiendo el mundo, lo único que no hubiera predecido es que Francia, tan prudente y poco expresiva en esta horrible situación, se entretuviera en leer las memorias de Juan Carlos I, reuniera a la Asamblea y le dedicara un premio y un homenaje al personaje que por su conducta debía estar protegido por el silencio y el olvido de sus hazañas.

 

  Es evidente que a los resistentes españoles, que aún pretendemos recuperar la democracia que implantó la II República, y que tan sangrientamente nos arrebataron, que  intentamos movilizar en su reclamación a un pueblo que fue vanguardia del antifascismo europeo, hoy pasivo y resignado, nos ha sobrecogido el premio y el homenaje de la República francesa al representante de lo más corrupto de la monarquía borbónica española.

 

   Es evidente que ya no nos queda París. 

      

Madrid, 21 abril 2026.  

 
 
 
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