MARCELO COLUSSI DEFIENDE LA VIGENCIA DEL MARXISMO Y EL PSICOANÁLISIS
"El psicoanálisis cuestiona la idea de que el individuo es plenamente dueño de su voluntad y de sus actos"
En un artículo enviado a la redacción de Canarias-semanal, titulado “Marxismo y psicoanálisis: una visión crítica del sujeto alienado”, el psicoanalista y escritor argentino Marcelo Colussi propone una reflexión amplia sobre estas dos corrientes de pensamiento. Colussi sostiene que ambas tradiciones han sido declaradas superadas en numerosas ocasiones, pero considera revelador, precisamente, que constantemente se insista en enterrarlas.
En un artículo enviado a la redacción de Canarias-semanal, titulado “Marxismo y psicoanálisis: una visión crítica del sujeto alienado”, el psicoanalista y escritor argentino Marcelo Colussi propone una reflexión amplia sobre estas dos corrientes de pensamiento. Por la amplia extensión de este trabajo, ofrecemos a nuestros lectores un resumen de sus ideas fundamentales además de adjuntar al final de esta líneas un enlace al texto íntegro del autor.
En su trabajo, Colussi sostiene que ambas tradiciones han sido declaradas superadas en numerosas ocasiones, pero considera revelador que constantemente se insista en enterrarlas. Según afirma, eso ocurre porque siguen señalando problemas estructurales que el discurso dominante prefiere ocultar. En el caso del marxismo, la explotación económica y la desigualdad social. En el caso del psicoanálisis, la falsa idea de que el individuo es plenamente dueño de su voluntad y de sus actos.
Para Colussi, los dos enfoques atacan uno de los pilares ideológicos de nuestro tiempo: la creencia de que todo depende del esfuerzo personal. El autor recuerda que el capitalismo presenta al millonario como ejemplo de mérito individual y al sujeto feliz como resultado de una actitud positiva. Frente a ello, Marx mostraría que la conciencia está condicionada por la realidad social, mientras Freud habría demostrado que el sujeto está atravesado por deseos inconscientes que no controla.
DOS TEORÍAS DISTINTAS CON UNA CRÍTICA COMÚN
Marcelo Colussi aclara que marxismo y psicoanálisis no tienen el mismo objeto de estudio. El marxismo se ocupa de las clases sociales, del capital, del Estado y de la lucha histórica entre explotadores y explotados. El psicoanálisis trabaja con el inconsciente, los síntomas, la angustia, la represión y la historia subjetiva de cada individuo.
Sin embargo, el autor sostiene que ambos coinciden en algo esencial: denuncian formas de alienación. Uno lo hace en el plano social y económico; el otro en el terreno íntimo de la subjetividad. Por eso considera que continúan siendo herramientas útiles para quien aspire no solo a comprender la realidad, sino también a transformarla.
Colussi recuerda, además, que las dos corrientes fueron profundamente polémicas desde su aparición. El marxismo por cuestionar la propiedad privada y anunciar la posibilidad de una sociedad sin clases. El psicoanálisis por romper con la idea de una mente transparente y racional, introduciendo el papel decisivo del inconsciente.
¿FRACASÓ EL FREUDOMARXISMO?
Una parte central del artículo está dedicada al llamado freudomarxismo, corriente que intentó unir ambas teorías durante el siglo XX. Colussi menciona a figuras vinculadas a la Escuela de Frankfurt y a autores como Wilhelm Reich, Erich Fromm o Herbert Marcuse, quienes buscaron una síntesis entre crítica social marxista y teoría psicoanalítica.
No obstante, Colussi opina que ese intento no logró consolidarse. Según defiende, "no puede reducirse la lucha de clases a conflictos psicológicos individuales, ni puede entenderse una neurosis como simple efecto mecánico de la estructura económica". Para el autor, ambos planos se relacionan, pero no son intercambiables.
De acuerdo con lo expresado por Colussi, pensar que una revolución política resolverá automáticamente el sufrimiento psíquico sería tan erróneo como creer que una terapia individual puede acabar con la explotación capitalista. Cada problemática exige herramientas específicas.
CAPITALISMO, PODER Y MALESTAR HUMANO
Marcelo Colussi sostiene que si bien el marxismo continúa siendo el paradigma teórico que mejor es capaz de explicar un sistema como el capitalismo, basado en la acumulación privada, la desigualdad y la subordinación de la vida humana al beneficio económico, el psicoanálisis permitiría comprender otro aspecto igualmente importante: la relación del sujeto con el poder.
Colussi señala que dominar a otros puede ofrecer una ilusión de superioridad y plenitud. Esa fascinación -según su análisis- no aparece solo en las élites económicas, sino también en estructuras burocráticas, jerarquías políticas, relaciones patriarcales o dinámicas cotidianas de mando.
A su juicio, este elemento ayuda a entender por qué incluso procesos revolucionarios pudieron reproducir autoritarismos, verticalismo o nuevas castas dirigentes. No bastaría con cambiar la propiedad de los medios de producción si no se examinan también determinadas formas subjetivas de dominación.
LO QUE MARX PUEDE APORTAR A FREUD Y LO QUE FREUD PUEDE APORTAR A MARX
Colussi considera que el psicoanálisis no debería presentarse como una práctica neutral ajena a las condiciones sociales. El sufrimiento individual -afirma- también está atravesado por pobreza, precariedad, violencia institucional y desigualdad. Por eso entiende que la crítica marxista puede ayudar a situar históricamente muchos malestares.
Al mismo tiempo, sostiene que el marxismo puede enriquecerse si incorpora las enseñanzas freudianas sobre el deseo, la agresividad, la identificación y la búsqueda de poder. Según Colussi, una política transformadora que ignore la complejidad del sujeto corre el riesgo de caer en voluntarismos ingenuos o en dogmatismos.
El autor insiste en que no se trata de mezclar mecánicamente dos teorías distintas, sino de permitir que dialoguen críticamente sin perder su especificidad.
La conclusión de Marcelo Colussi es que tanto el marxismo como el psicoanálisis siguen siendo necesarios en el siglo XXI. El primero, para comprender y combatir la explotación social. El segundo, para pensar el malestar humano más allá de recetas de autoayuda, medicalización o promesas vacías de felicidad inmediata.
Según afirma el autor, no habrá emancipación real si se ignoran las condiciones materiales en que viven las mayorías, pero tampoco si se desconoce la complejidad psíquica de los sujetos que protagonizan cualquier cambio histórico.
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En un artículo enviado a la redacción de Canarias-semanal, titulado “Marxismo y psicoanálisis: una visión crítica del sujeto alienado”, el psicoanalista y escritor argentino Marcelo Colussi propone una reflexión amplia sobre estas dos corrientes de pensamiento. Por la amplia extensión de este trabajo, ofrecemos a nuestros lectores un resumen de sus ideas fundamentales además de adjuntar al final de esta líneas un enlace al texto íntegro del autor.
En su trabajo, Colussi sostiene que ambas tradiciones han sido declaradas superadas en numerosas ocasiones, pero considera revelador que constantemente se insista en enterrarlas. Según afirma, eso ocurre porque siguen señalando problemas estructurales que el discurso dominante prefiere ocultar. En el caso del marxismo, la explotación económica y la desigualdad social. En el caso del psicoanálisis, la falsa idea de que el individuo es plenamente dueño de su voluntad y de sus actos.
Para Colussi, los dos enfoques atacan uno de los pilares ideológicos de nuestro tiempo: la creencia de que todo depende del esfuerzo personal. El autor recuerda que el capitalismo presenta al millonario como ejemplo de mérito individual y al sujeto feliz como resultado de una actitud positiva. Frente a ello, Marx mostraría que la conciencia está condicionada por la realidad social, mientras Freud habría demostrado que el sujeto está atravesado por deseos inconscientes que no controla.
DOS TEORÍAS DISTINTAS CON UNA CRÍTICA COMÚN
Marcelo Colussi aclara que marxismo y psicoanálisis no tienen el mismo objeto de estudio. El marxismo se ocupa de las clases sociales, del capital, del Estado y de la lucha histórica entre explotadores y explotados. El psicoanálisis trabaja con el inconsciente, los síntomas, la angustia, la represión y la historia subjetiva de cada individuo.
Sin embargo, el autor sostiene que ambos coinciden en algo esencial: denuncian formas de alienación. Uno lo hace en el plano social y económico; el otro en el terreno íntimo de la subjetividad. Por eso considera que continúan siendo herramientas útiles para quien aspire no solo a comprender la realidad, sino también a transformarla.
Colussi recuerda, además, que las dos corrientes fueron profundamente polémicas desde su aparición. El marxismo por cuestionar la propiedad privada y anunciar la posibilidad de una sociedad sin clases. El psicoanálisis por romper con la idea de una mente transparente y racional, introduciendo el papel decisivo del inconsciente.
¿FRACASÓ EL FREUDOMARXISMO?
Una parte central del artículo está dedicada al llamado freudomarxismo, corriente que intentó unir ambas teorías durante el siglo XX. Colussi menciona a figuras vinculadas a la Escuela de Frankfurt y a autores como Wilhelm Reich, Erich Fromm o Herbert Marcuse, quienes buscaron una síntesis entre crítica social marxista y teoría psicoanalítica.
No obstante, Colussi opina que ese intento no logró consolidarse. Según defiende, "no puede reducirse la lucha de clases a conflictos psicológicos individuales, ni puede entenderse una neurosis como simple efecto mecánico de la estructura económica". Para el autor, ambos planos se relacionan, pero no son intercambiables.
De acuerdo con lo expresado por Colussi, pensar que una revolución política resolverá automáticamente el sufrimiento psíquico sería tan erróneo como creer que una terapia individual puede acabar con la explotación capitalista. Cada problemática exige herramientas específicas.
CAPITALISMO, PODER Y MALESTAR HUMANO
Marcelo Colussi sostiene que si bien el marxismo continúa siendo el paradigma teórico que mejor es capaz de explicar un sistema como el capitalismo, basado en la acumulación privada, la desigualdad y la subordinación de la vida humana al beneficio económico, el psicoanálisis permitiría comprender otro aspecto igualmente importante: la relación del sujeto con el poder.
Colussi señala que dominar a otros puede ofrecer una ilusión de superioridad y plenitud. Esa fascinación -según su análisis- no aparece solo en las élites económicas, sino también en estructuras burocráticas, jerarquías políticas, relaciones patriarcales o dinámicas cotidianas de mando.
A su juicio, este elemento ayuda a entender por qué incluso procesos revolucionarios pudieron reproducir autoritarismos, verticalismo o nuevas castas dirigentes. No bastaría con cambiar la propiedad de los medios de producción si no se examinan también determinadas formas subjetivas de dominación.
LO QUE MARX PUEDE APORTAR A FREUD Y LO QUE FREUD PUEDE APORTAR A MARX
Colussi considera que el psicoanálisis no debería presentarse como una práctica neutral ajena a las condiciones sociales. El sufrimiento individual -afirma- también está atravesado por pobreza, precariedad, violencia institucional y desigualdad. Por eso entiende que la crítica marxista puede ayudar a situar históricamente muchos malestares.
Al mismo tiempo, sostiene que el marxismo puede enriquecerse si incorpora las enseñanzas freudianas sobre el deseo, la agresividad, la identificación y la búsqueda de poder. Según Colussi, una política transformadora que ignore la complejidad del sujeto corre el riesgo de caer en voluntarismos ingenuos o en dogmatismos.
El autor insiste en que no se trata de mezclar mecánicamente dos teorías distintas, sino de permitir que dialoguen críticamente sin perder su especificidad.
La conclusión de Marcelo Colussi es que tanto el marxismo como el psicoanálisis siguen siendo necesarios en el siglo XXI. El primero, para comprender y combatir la explotación social. El segundo, para pensar el malestar humano más allá de recetas de autoayuda, medicalización o promesas vacías de felicidad inmediata.
Según afirma el autor, no habrá emancipación real si se ignoran las condiciones materiales en que viven las mayorías, pero tampoco si se desconoce la complejidad psíquica de los sujetos que protagonizan cualquier cambio histórico.
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