LA PRESIÓN FUERZA AL RECTOR DE LA ULL A RECTIFICAR SU ACTUACIÓN EN EL SÁHARA OCCIDENTAL OCUPADO
Investigadores de la propia ULL, juristas y organizaciones de solidaridad denunciaron la asunción de la narrativa marroquí
El rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco J. García Rodríguez, se ha visto obligado a rectificar la política de cooperación académica impulsada tras su reciente viaje al Sáhara Occidental ocupado después de varios días de intensa presión procedente tanto del interior de la propia Universidad como de organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui, juristas (...).
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco J. García Rodríguez, se ha visto obligado a rectificar la política de cooperación académica impulsada tras su reciente viaje al Sáhara Occidental ocupado después de varios días de intensa presión procedente tanto del interior de la propia Universidad como de organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui, juristas especializados en Derecho Internacional y colectivos sindicales canarios.
Las críticas se centraron en la visita institucional a los campus que la Universidad marroquí Ibn Zohr mantiene en El Aaiún y Dajla, ciudades del Sáhara Occidental ocupado, y la nota oficial difundida posteriormente por la ULL, en la que esos centros eran presentados como parte del "sur de Marruecos", una formulación que asumía la narrativa política de Rabat sobre un territorio cuya soberanía no reconoce la comunidad internacional.
La reacción fue inmediata porque Naciones Unidas sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio pendiente de descolonización y ni la ONU, ni la Corte Internacional de Justicia, ni el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconocen la soberanía marroquí sobre ese territorio.
La acumulación de críticas terminó obligando al Rectorado a dar marcha atrás.
El rector, Francisco García ha pedido disculpas públicamente, admitiendo "errores en la planificación y en la comunicación del viaje", modificando el lenguaje empleado por la Universidad y anunciando que la cooperación con la Universidad Ibn Zohr quedará limitada exclusivamente al campus de Agadir, excluyendo los centros universitarios situados en El Aaiún y Dajla.
El primer golpe llegó desde dentro de la propia Universidad
La primera y más significativa respuesta al viaje al Sáhara ocupado y el posterior pronunciamiento de la delegación de la ULL no procedió del exterior, sino del Centro de Estudios Africanos (CEA) de la propia Universidad de La Laguna.
En un duro comunicado, el CEA expresó su "más absoluto rechazo e indignación" por la actuación del Rectorado y recordó que una universidad pública tiene la obligación de actuar conforme al rigor científico, el respeto al Derecho Internacional y la defensa de los derechos humanos.
Los investigadores denunciaron especialmente que la Universidad hubiera presentado El Aaiún y Dajla como ciudades marroquíes, ignorando que Naciones Unidas continúa considerando el Sáhara Occidental un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización.
El Centro de Estudios Africanos recordó además que la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975 descartó la existencia de vínculos de soberanía entre Marruecos y el Sáhara Occidental, y que las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea vuelven a reafirmar que el territorio posee un estatuto jurídico separado y distinto del Reino de Marruecos.
A partir de ese análisis, el CEA exigió la rectificación inmediata de la información publicada por la Universidad, la utilización de una terminología respetuosa con el Derecho Internacional y la paralización de cualquier cooperación académica desarrollada en universidades implantadas en el territorio ocupado sin el consentimiento del pueblo saharaui.
La importancia política de este primer pronunciamiento resultó determinante. No era una crítica formulada por organizaciones ajenas a la Universidad, sino por uno de sus propios centros de investigación, especializado precisamente en los estudios africanos y conocedor de la realidad histórica, política y jurídica del Sáhara Occidental. Aquello otorgó una enorme credibilidad a las denuncias y abrió una crisis interna que el Rectorado ya no podía ignorar.
La contestación se extiende al movimiento solidario
Las críticas no tardaron en salir del ámbito universitario. La Coordinadora Sindical Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui (COSCAPS) dirigió una carta pública al rector Francisco García en la que cuestionó duramente el viaje institucional y pidió explicaciones sobre los objetivos reales de la visita, el coste económico que había supuesto para una universidad pública y el sentido de establecer relaciones académicas en un territorio sometido a ocupación militar.
La organización sindical sostuvo que el problema no era la cooperación universitaria en sí misma, sino el hecho de desarrollarla ignorando el marco jurídico internacional del territorio y facilitando que las autoridades marroquíes utilizaran posteriormente la visita como instrumento de propaganda política.
COSCAPS recordó igualmente la histórica solidaridad existente entre Canarias y el pueblo saharaui y advirtió de que ninguna institución pública financiada con recursos de la ciudadanía debía contribuir a blanquear una ocupación que dura ya casi medio siglo.
Juristas y organizaciones de solidaridad elevan la presión
La contestación continuó creciendo en los días siguientes. A las críticas formuladas por el Centro de Estudios Africanos y por la Coordinadora Sindical Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui (COSCAPS) se sumó la Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental (IAJUWS), que hizo pública una carta dirigida al rector en la que advertía de la gravedad jurídica de lo sucedido.
Los juristas recordaban que el Sáhara Occidental continúa figurando en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas y que Marruecos no ostenta soberanía reconocida sobre ese territorio. En consecuencia, advertían de que las instituciones públicas deben extremar la cautela para no desarrollar actuaciones que puedan interpretarse como un reconocimiento implícito de una situación creada mediante una ocupación militar.
La IAJUWS cuestionó especialmente la presencia institucional de la Universidad de La Laguna en los campus de El Aaiún y Dajla y el lenguaje utilizado posteriormente por el Rectorado, al entender que ambas actuaciones podían ser utilizadas para reforzar la estrategia diplomática marroquí de normalización de la ocupación.
Al mismo tiempo, la Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental desarrolló una intensa campaña pública denunciando las consecuencias políticas de la visita. La organización recordó que la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui constituye una reivindicación histórica del movimiento solidario canario y sostuvo que una universidad pública no puede ignorar el estatuto jurídico internacional del territorio cuando desarrolla relaciones institucionales.
A estos pronunciamientos se añadieron otras asociaciones de amistad y solidaridad con el pueblo saharaui, que reclamaron al Rectorado una rectificación inmediata y la apertura de un diálogo con las organizaciones especializadas antes de emprender nuevas iniciativas de cooperación relacionadas con el Sáhara Occidental.
En apenas unos días, la polémica había dejado de ser un debate interno para convertirse en una crisis pública que cuestionaba la actuación del máximo responsable de la Universidad de La Laguna.
El Rectorado acaba dando marcha atrás
En respuesta esta creciente presión, Francisco J. García Rodríguez, durante una reunión del Consejo de Gobierno de la Universidad, pidió disculpas públicamente y reconoció que se habían producido errores tanto en la planificación del viaje como en la forma en que había sido comunicado.
La rectificación no se limitó a una petición de disculpas. El rector anunció que la cooperación con la Universidad Ibn Zohr quedaría circunscrita exclusivamente al campus de Agadir, descartando expresamente cualquier actuación en los campus de El Aaiún y Dajla, ubicados en el territorio ocupado.
Asimismo, el Rectorado modificó el lenguaje empleado por la Universidad en relación con el viaje, abandonando la referencia al "sur de Marruecos" y reconociendo el carácter específico del Sáhara Occidental conforme al marco jurídico internacional.
Francisco García informó igualmente de que había mantenido reuniones con representantes del Centro de Estudios Africanos y con diversas organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui para escuchar sus planteamientos y anunció además un próximo encuentro con representantes del Frente Polisario, aceptando igualmente la invitación para visitar la Universidad de Tifariti, institución académica saharaui situada en los territorios liberados.
Con esas decisiones, el Rectorado asumía, de hecho, buena parte de las reclamaciones formuladas durante los días anteriores por quienes habían criticado la actuación institucional de la Universidad.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco J. García Rodríguez, se ha visto obligado a rectificar la política de cooperación académica impulsada tras su reciente viaje al Sáhara Occidental ocupado después de varios días de intensa presión procedente tanto del interior de la propia Universidad como de organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui, juristas especializados en Derecho Internacional y colectivos sindicales canarios.
Las críticas se centraron en la visita institucional a los campus que la Universidad marroquí Ibn Zohr mantiene en El Aaiún y Dajla, ciudades del Sáhara Occidental ocupado, y la nota oficial difundida posteriormente por la ULL, en la que esos centros eran presentados como parte del "sur de Marruecos", una formulación que asumía la narrativa política de Rabat sobre un territorio cuya soberanía no reconoce la comunidad internacional.
La reacción fue inmediata porque Naciones Unidas sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio pendiente de descolonización y ni la ONU, ni la Corte Internacional de Justicia, ni el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconocen la soberanía marroquí sobre ese territorio.
La acumulación de críticas terminó obligando al Rectorado a dar marcha atrás.
El rector, Francisco García ha pedido disculpas públicamente, admitiendo "errores en la planificación y en la comunicación del viaje", modificando el lenguaje empleado por la Universidad y anunciando que la cooperación con la Universidad Ibn Zohr quedará limitada exclusivamente al campus de Agadir, excluyendo los centros universitarios situados en El Aaiún y Dajla.
El primer golpe llegó desde dentro de la propia Universidad
La primera y más significativa respuesta al viaje al Sáhara ocupado y el posterior pronunciamiento de la delegación de la ULL no procedió del exterior, sino del Centro de Estudios Africanos (CEA) de la propia Universidad de La Laguna.
En un duro comunicado, el CEA expresó su "más absoluto rechazo e indignación" por la actuación del Rectorado y recordó que una universidad pública tiene la obligación de actuar conforme al rigor científico, el respeto al Derecho Internacional y la defensa de los derechos humanos.
Los investigadores denunciaron especialmente que la Universidad hubiera presentado El Aaiún y Dajla como ciudades marroquíes, ignorando que Naciones Unidas continúa considerando el Sáhara Occidental un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización.
El Centro de Estudios Africanos recordó además que la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975 descartó la existencia de vínculos de soberanía entre Marruecos y el Sáhara Occidental, y que las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea vuelven a reafirmar que el territorio posee un estatuto jurídico separado y distinto del Reino de Marruecos.
A partir de ese análisis, el CEA exigió la rectificación inmediata de la información publicada por la Universidad, la utilización de una terminología respetuosa con el Derecho Internacional y la paralización de cualquier cooperación académica desarrollada en universidades implantadas en el territorio ocupado sin el consentimiento del pueblo saharaui.
La importancia política de este primer pronunciamiento resultó determinante. No era una crítica formulada por organizaciones ajenas a la Universidad, sino por uno de sus propios centros de investigación, especializado precisamente en los estudios africanos y conocedor de la realidad histórica, política y jurídica del Sáhara Occidental. Aquello otorgó una enorme credibilidad a las denuncias y abrió una crisis interna que el Rectorado ya no podía ignorar.
La contestación se extiende al movimiento solidario
Las críticas no tardaron en salir del ámbito universitario. La Coordinadora Sindical Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui (COSCAPS) dirigió una carta pública al rector Francisco García en la que cuestionó duramente el viaje institucional y pidió explicaciones sobre los objetivos reales de la visita, el coste económico que había supuesto para una universidad pública y el sentido de establecer relaciones académicas en un territorio sometido a ocupación militar.
La organización sindical sostuvo que el problema no era la cooperación universitaria en sí misma, sino el hecho de desarrollarla ignorando el marco jurídico internacional del territorio y facilitando que las autoridades marroquíes utilizaran posteriormente la visita como instrumento de propaganda política.
COSCAPS recordó igualmente la histórica solidaridad existente entre Canarias y el pueblo saharaui y advirtió de que ninguna institución pública financiada con recursos de la ciudadanía debía contribuir a blanquear una ocupación que dura ya casi medio siglo.
Juristas y organizaciones de solidaridad elevan la presión
La contestación continuó creciendo en los días siguientes. A las críticas formuladas por el Centro de Estudios Africanos y por la Coordinadora Sindical Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui (COSCAPS) se sumó la Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental (IAJUWS), que hizo pública una carta dirigida al rector en la que advertía de la gravedad jurídica de lo sucedido.
Los juristas recordaban que el Sáhara Occidental continúa figurando en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas y que Marruecos no ostenta soberanía reconocida sobre ese territorio. En consecuencia, advertían de que las instituciones públicas deben extremar la cautela para no desarrollar actuaciones que puedan interpretarse como un reconocimiento implícito de una situación creada mediante una ocupación militar.
La IAJUWS cuestionó especialmente la presencia institucional de la Universidad de La Laguna en los campus de El Aaiún y Dajla y el lenguaje utilizado posteriormente por el Rectorado, al entender que ambas actuaciones podían ser utilizadas para reforzar la estrategia diplomática marroquí de normalización de la ocupación.
Al mismo tiempo, la Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental desarrolló una intensa campaña pública denunciando las consecuencias políticas de la visita. La organización recordó que la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui constituye una reivindicación histórica del movimiento solidario canario y sostuvo que una universidad pública no puede ignorar el estatuto jurídico internacional del territorio cuando desarrolla relaciones institucionales.
A estos pronunciamientos se añadieron otras asociaciones de amistad y solidaridad con el pueblo saharaui, que reclamaron al Rectorado una rectificación inmediata y la apertura de un diálogo con las organizaciones especializadas antes de emprender nuevas iniciativas de cooperación relacionadas con el Sáhara Occidental.
En apenas unos días, la polémica había dejado de ser un debate interno para convertirse en una crisis pública que cuestionaba la actuación del máximo responsable de la Universidad de La Laguna.
El Rectorado acaba dando marcha atrás
En respuesta esta creciente presión, Francisco J. García Rodríguez, durante una reunión del Consejo de Gobierno de la Universidad, pidió disculpas públicamente y reconoció que se habían producido errores tanto en la planificación del viaje como en la forma en que había sido comunicado.
La rectificación no se limitó a una petición de disculpas. El rector anunció que la cooperación con la Universidad Ibn Zohr quedaría circunscrita exclusivamente al campus de Agadir, descartando expresamente cualquier actuación en los campus de El Aaiún y Dajla, ubicados en el territorio ocupado.
Asimismo, el Rectorado modificó el lenguaje empleado por la Universidad en relación con el viaje, abandonando la referencia al "sur de Marruecos" y reconociendo el carácter específico del Sáhara Occidental conforme al marco jurídico internacional.
Francisco García informó igualmente de que había mantenido reuniones con representantes del Centro de Estudios Africanos y con diversas organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui para escuchar sus planteamientos y anunció además un próximo encuentro con representantes del Frente Polisario, aceptando igualmente la invitación para visitar la Universidad de Tifariti, institución académica saharaui situada en los territorios liberados.
Con esas decisiones, el Rectorado asumía, de hecho, buena parte de las reclamaciones formuladas durante los días anteriores por quienes habían criticado la actuación institucional de la Universidad.




























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