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EL "NEW YORK TIMES" PONE AL DESCUBIERTO LOS PLANES DE TRUMP PARA LA COLONIZACIÓN DE GROENLANDIA

Entre el negocio y el poder: la lucha silenciosa por el Ártico. ¿Quiénes están decidiendo el destino de territorios estratégicos?

Un reportaje del New York Times sobre Groenlandia, que podría tener apariencia de anecdótico ha puesto de manifiesto cómo se están urdiendo las expansiones coloniales en el siglo XXI l: una mezcla constante de intereses económicos, influencia política y competencia global. Lo que se presenta como "movimientos aislados" o incluso “curiosos” acaba dibujando un patrón mucho más profundo, donde empresas, gobiernos y estrategias geopolíticas actúan casi como una sola cosa, moldeando territorios y decisiones sin necesidad de ocultarse demasiado.

   

 

POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

    Un artículo recientísimo artículo publicado por el periódico [Img #90726]norteamericano "New York Times describe una escena que, a primera vista, pudiera parecer extraída de una novela best seller de espionaje: empresarios estadounidenses, estrechamente vinculados con el entorno político de Donald Trump,  han estado viajando asiduamente a Groenlandia, intentando  establecer allí imbricados contactos, elaborando listas de aliados locales y,  de acuerdo con algunas sospechas  de ese mismo periódico neoyorkino, tratando impulsar el lanzamiento de un posible y gran "movimiento independentista".

 

   Sin embargo, lo más llamativo del artículo del rotativo norteamericano, no ha sido precisamente el misterio, sino todo lo contrario: la aparente naturalidad con la que este tipo de prácticas  han venido desarrollándose.

 

   "Lo que parece una operación secreta es, en realidad, una práctica habitual del poder contemporáneo”

 

     Lo que el propio reportaje termina reconociendo, casi sin querer, es que no nos encontramos ante una operación secreta en el sentido clásico, sino ante algo mucho más cotidiano: la fusión entre intereses económicos y estrategias políticas.

 

   Es decir, una forma de actuar que no  ha requerido esconderse porque ese tipo de actividad está formando parte del funcionamiento habitual del poder en el mundo contemporáneo capitalista.

 

EL NEGOCIO COMO HERRAMIENTA DE INFLUENCIA

     Uno de los elementos centrales del artículo es la figura de estos intermediarios que combinan negocios con influencia política. No son diplomáticos oficiales, pero tampoco simples empresarios. Operan en una zona gris, donde lo económico y lo político se entremezclan constantemente.

 

   Esto no es casual. En el mundo actual, la expansión de intereses económicos suele ir acompañada de una expansión de influencia política. No se trata solo de vender productos o invertir capital, sino también de moldear territorios, alianzas y decisiones.

   Groenlandia, con sus recursos naturales y su posición estratégica en el Ártico, se convierte así en un espacio altamente codiciado.

 

   Para entenderlo mejor, pensemos en un ejemplo sencillo: cuando una gran empresa se instala en una región pequeña, no solo genera empleo; también trata influir en las decisiones locales, en las infraestructuras, en la política municipal. A escala global ocurre lo mismo, pero con consecuencias mucho más profundas.

 

GROENLANDIA: MÁS QUE UNA ISLA

    El artículo en cuestión deja entrever que Groenlandia no es importante solo por lo que es hoy, sino por lo que puede llegar a ser. El deshielo del Ártico está abriendo nuevas rutas comerciales y facilitando el acceso a recursos naturales antes inaccesibles.  Esto convierte a la gigantesca isla en una pieza clave en el tablero internacional.

 

    Aquí es, justamente,  donde se revela una lógica más amplia: los territorios no son valorados únicamente por sus poblaciones, sino por su potencial económico y estratégico. En este sentido, Groenlandia aparece como una “mercancía” geopolítica, un espacio que distintos actores buscan influir o controlar.

 

    La verdad es que no se trata de una idea nueva. A lo largo de la historia, territorios enteros han sido tratados como objetos de intercambio o disputa. Lo que cambia hoy es la forma: ya no siempre se recurre a la ocupación militar directa, sino a mecanismos más sutiles, como la inversión, la influencia política o la creación de redes de aliados locales.

 

EL PAPEL DEL ESTADO Y SUS INTERESES

    El reportaje del periódico estadounidense muestra también la reacción de Dinamarca, que ha convocado al diplomático estadounidense que representa a su país allí  tras  conocerse las alarmantes revelaciones. Este gesto refleja, sin duda,  una tensión clara: diferentes Estados compiten por mantener o ampliar su influencia sobre determinados territorios.

 

    Pero lo interesante es cómo es presentada esta competencia. No aparece como una lucha abierta, sino como una serie de movimientos discretos, casi técnicos. Sin embargo, detrás de ellos se parapetan intereses muy concretos.

 

    Desde una perspectiva más amplia, el Estado no actúa de forma neutral. Está profundamente vinculado a las dinámicas económicas de su tiempo. Como señalan diversos estudios, las instituciones políticas suelen funcionar como una “superestructura” que organiza y protege los intereses que se generan en la base económica de las sociedades.

 

    Esto nos ayuda a entender por qué actores cercanos al poder político pueden actuar en paralelo a las instituciones oficiales: ambos responden, en última instancia, a lógicas similares.

 

  UNA LÓGICA GLOBAL: COMPETENCIA Y EXPANSIÓN

     Lo que está ocurriendo en Groenlandia no es un caso aislado. Forma parte de una dinámica global en la que distintas potencias buscan ampliar su influencia en un mundo cada vez más interconectado.

 

    En este contexto, la competencia no se limita a los mercados tradicionales, sino que se extiende a territorios, recursos y rutas estratégicas. Y esta competencia no siempre se presenta como conflicto abierto; muchas veces adopta formas más difusas, como la cooperación económica o la “amistad” política.

 

    Sin embargo, estas formas más suaves no eliminan la tensión de fondo. Al contrario, la hacen más compleja. Las relaciones entre países se convierten en una mezcla de colaboración y rivalidad constante.

 

LO VISIBLE Y LO INVISIBLE DEL PODER

    El artículo del "New York Times" tiene un valor particular porque, sin proponérselo del todo, deja al descubierto una realidad fundamental: muchas de las dinámicas que moldean el mundo actual no son secretas, sino visibles, aunque a menudo pasen desapercibidas.

 

    La presencia de empresarios influyentes en Groenlandia no es una anomalía, sino un síntoma de un sistema en el que lo económico y lo político están profundamente entrelazados. Lo que parece una historia puntual es, en realidad, una ventana a una lógica mucho más amplia.

 

    La cuestión  es que quizás esa sea la clave para entender el mundo contemporáneo: no fijarse solo en los grandes discursos o en los titulares llamativos, sino en esas prácticas cotidianas que, poco a poco, van configurando el mapa del poder global.

 

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