PACIENTES CANARIOS DE DIABETES EXIGEN CAMBIOS EN EL SISTEMA SANITARIO
Denuncian trabas burocráticas y reclaman acceso a material en farmacias
Los pacientes con diabetes en Canarias denuncian que el actual sistema sanitario les impone trabas innecesarias para acceder a su propio tratamiento. La obligación de desplazarse a hospitales para recoger material básico complica su vida diaria y agrava las desigualdades. Ahora, reclaman un cambio sencillo: poder obtener estos suministros en farmacias.
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La Federación de Asociaciones de Diabetes de Canarias ha alzado la voz contra lo que denuncia como una carga innecesaria para las personas que padecen esta enfermedad en el archipiélago. A través de un comunicado y una campaña pública, la organización denuncia que el actual sistema de dispensación de material diabetológico del Servicio Canario de Salud dificulta la vida cotidiana de miles de pacientes, obligándoles a adaptarse a horarios rígidos y a desplazamientos evitables.
El problema, según FAdiCAN, radica en que suministros esenciales como los materiales para bombas de insulina o sensores de glucosa deben recogerse en hospitales o centros de salud. Esta dinámica, lejos de facilitar la gestión de una enfermedad crónica, introduce nuevas barreras en el día a día de quienes ya conviven con una patología exigente las 24 horas.
“Vivir con diabetes ya es un reto constante. No es justo que, además, tengamos que cuadrar horarios imposibles o realizar largos desplazamientos para acceder a nuestro propio tratamiento”, señalan desde la federación.
La denuncia pone el foco en una realidad especialmente dura para quienes trabajan, estudian o residen en islas no capitalinas, donde el acceso a estos centros sanitarios implica mayores costes y pérdida de tiempo.
Una realidad agravada en Canarias
La situación adquiere una dimensión aún más preocupante si se tiene en cuenta la alta incidencia de la diabetes en Canarias. Diversos estudios epidemiológicos sitúan al archipiélago como una de las regiones con mayor prevalencia de diabetes de todo el Estado español, especialmente de tipo 2. Factores como el envejecimiento poblacional, los hábitos alimentarios y las desigualdades socioeconómicas han contribuido a que esta enfermedad tenga un impacto especialmente elevado en la población canaria.
Según datos de sociedades médicas y organismos de salud pública, el porcentaje de personas con diabetes en Canarias supera claramente la media estatal, lo que convierte esta patología en un problema estructural de salud pública en las islas. Esta realidad implica no solo un mayor número de pacientes, sino también una mayor presión sobre el sistema sanitario y sobre las propias personas afectadas.
En este contexto, cualquier obstáculo adicional —como los actuales sistemas de recogida de material— agrava las desigualdades y dificulta el autocuidado, un elemento clave en el control de la enfermedad.
Una propuesta “sencilla y razonable”
Frente a esta situación, FAdiCAN plantea una solución clara: que todo el material diabetológico se dispense a través de las farmacias comunitarias mediante receta electrónica. Este modelo, ya utilizado para otros productos como las tiras reactivas, permitiría acercar los suministros a los pacientes, eliminando desplazamientos innecesarios y facilitando la conciliación de la vida laboral y personal.
Las farmacias, presentes en prácticamente todos los barrios y municipios, ofrecen horarios más amplios y una accesibilidad mucho mayor que los centros hospitalarios. Para la federación, este cambio no solo es lógico, sino también coherente con la estrategia de atención centrada en la persona que promueve el propio sistema sanitario.
Además, la organización reclama que cualquier modificación del modelo se realice contando con la participación activa de los colectivos de pacientes, subrayando la importancia de incorporar su experiencia en el diseño de políticas sanitarias.
Una cuestión de dignidad y equidad
Más allá de lo logístico, la reivindicación apunta a una cuestión de fondo: el derecho de las personas con enfermedades crónicas a gestionar su vida con autonomía y dignidad. La obligación de adaptarse a horarios rígidos o realizar desplazamientos frecuentes no solo supone una carga práctica, sino también emocional y social.
“Basta de trabas. Nuestra salud no entiende de horarios”, resume el mensaje de la campaña impulsada por FAdiCAN, que ha comenzado a recoger apoyos ciudadanos para presionar a las autoridades sanitarias.
En una comunidad donde la diabetes afecta a una proporción significativa de la población, la demanda de cambios en el sistema de dispensación no es un asunto menor. Se trata, en última instancia, de adaptar el sistema sanitario a las necesidades reales de quienes dependen de él cada día.
- ¡Firma y comparte! para que el SCS escuche a los enfermos de diabetes : https://c.org/VrpGxW4VDP
Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
La Federación de Asociaciones de Diabetes de Canarias ha alzado la voz contra lo que denuncia como una carga innecesaria para las personas que padecen esta enfermedad en el archipiélago. A través de un comunicado y una campaña pública, la organización denuncia que el actual sistema de dispensación de material diabetológico del Servicio Canario de Salud dificulta la vida cotidiana de miles de pacientes, obligándoles a adaptarse a horarios rígidos y a desplazamientos evitables.
El problema, según FAdiCAN, radica en que suministros esenciales como los materiales para bombas de insulina o sensores de glucosa deben recogerse en hospitales o centros de salud. Esta dinámica, lejos de facilitar la gestión de una enfermedad crónica, introduce nuevas barreras en el día a día de quienes ya conviven con una patología exigente las 24 horas.
“Vivir con diabetes ya es un reto constante. No es justo que, además, tengamos que cuadrar horarios imposibles o realizar largos desplazamientos para acceder a nuestro propio tratamiento”, señalan desde la federación.
La denuncia pone el foco en una realidad especialmente dura para quienes trabajan, estudian o residen en islas no capitalinas, donde el acceso a estos centros sanitarios implica mayores costes y pérdida de tiempo.
Una realidad agravada en Canarias
La situación adquiere una dimensión aún más preocupante si se tiene en cuenta la alta incidencia de la diabetes en Canarias. Diversos estudios epidemiológicos sitúan al archipiélago como una de las regiones con mayor prevalencia de diabetes de todo el Estado español, especialmente de tipo 2. Factores como el envejecimiento poblacional, los hábitos alimentarios y las desigualdades socioeconómicas han contribuido a que esta enfermedad tenga un impacto especialmente elevado en la población canaria.
Según datos de sociedades médicas y organismos de salud pública, el porcentaje de personas con diabetes en Canarias supera claramente la media estatal, lo que convierte esta patología en un problema estructural de salud pública en las islas. Esta realidad implica no solo un mayor número de pacientes, sino también una mayor presión sobre el sistema sanitario y sobre las propias personas afectadas.
En este contexto, cualquier obstáculo adicional —como los actuales sistemas de recogida de material— agrava las desigualdades y dificulta el autocuidado, un elemento clave en el control de la enfermedad.
Una propuesta “sencilla y razonable”
Frente a esta situación, FAdiCAN plantea una solución clara: que todo el material diabetológico se dispense a través de las farmacias comunitarias mediante receta electrónica. Este modelo, ya utilizado para otros productos como las tiras reactivas, permitiría acercar los suministros a los pacientes, eliminando desplazamientos innecesarios y facilitando la conciliación de la vida laboral y personal.
Las farmacias, presentes en prácticamente todos los barrios y municipios, ofrecen horarios más amplios y una accesibilidad mucho mayor que los centros hospitalarios. Para la federación, este cambio no solo es lógico, sino también coherente con la estrategia de atención centrada en la persona que promueve el propio sistema sanitario.
Además, la organización reclama que cualquier modificación del modelo se realice contando con la participación activa de los colectivos de pacientes, subrayando la importancia de incorporar su experiencia en el diseño de políticas sanitarias.
Una cuestión de dignidad y equidad
Más allá de lo logístico, la reivindicación apunta a una cuestión de fondo: el derecho de las personas con enfermedades crónicas a gestionar su vida con autonomía y dignidad. La obligación de adaptarse a horarios rígidos o realizar desplazamientos frecuentes no solo supone una carga práctica, sino también emocional y social.
“Basta de trabas. Nuestra salud no entiende de horarios”, resume el mensaje de la campaña impulsada por FAdiCAN, que ha comenzado a recoger apoyos ciudadanos para presionar a las autoridades sanitarias.
En una comunidad donde la diabetes afecta a una proporción significativa de la población, la demanda de cambios en el sistema de dispensación no es un asunto menor. Se trata, en última instancia, de adaptar el sistema sanitario a las necesidades reales de quienes dependen de él cada día.
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