MARIO SILVA: “DEBEMOS ADMITIRLO, EL IMPERIALISMO CAMPEA HOY POR VENEZUELA” (VÍDEO)
El conductor de La Hojilla, desplazado de VTV y Venezuela News, denuncia que ahora se le señala como “contrarrevolucionario”
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El primer programa de Al filo de la Medianoche realizado por Mario Silva tras su salida de espacios clave del aparato mediático estatal —como Venezolana de Televisión (VTV) y Venezuela News— ha marcado un punto de inflexión en su discurso. Definitivamente, y a tenor de sus propias declaraciones, la salida de los medios públicos del popular conductor de La Hojilla, oficialmente presentada como una mera “reorganización de la parrilla”, parece responder a un deseo de eliminar a las voces que desde el propio chavismo, pudieran cuestionar, aun sin entrar en una confrontación ni una crítica abierta, las medidas del Gobierno de Delcy Rodríguez.
DE CERRAR FILAS CON EL GOBIERNO DE DELCY RODRÍGUEZ A ROMPER EL SILENCIO
Tras la agresión militar de los Estados Unidos del 3 de enero, y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Mario Silva no adoptó ningún tono crítico hacia el nuevo Ejecutivo, pese a las tempranas concesiones de la presidenta "encargada" a la Administración Trump.
En los primeros programas posteriores a estas fechas, tanto en La Hojilla como en Al filo de la Medianoche, Silva mantuvo una posición de cierre de filas con el gobierno, llegando incluso a afear la conducta de que quienes ya ensayaban algunas críticas al Gobierno del país latinoamericano.
Sin embargo, progresivamente comenzó a introducir matices: insistencia en la organización popular, advertencias implícitas y, finalmente, la advertencia de que continuaria emitiendo incluso si era apartado de los medios.
Ese proceso ha culminado con su salida de VTV y Venezuela News y su paso a las redes, donde anunció que seguiría emitiendo sus programas, pero "manteniendo su compromiso con el legado de Hugo Chávez”.
En ese nuevo contexto, Mario Silva ha comenzado a hablar ahora en un tono que ya no parece hacer ningún tipo de concesión, afirmando con rotundidad que:
“debemos admitirlo. El imperialismo campea hoy por nuestro país y por todo el Hemisferio”.
Esta declaración llega en un momento en el que el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha puesto en marcha una auténtica cascada de concesiones económicas y políticas a Estados Unidos, que configuran un escenario de creciente subordinación.
Reformas legales que ponen a disposición de las grandes multinacionales norteamericanas los principales recursos energéticos del país, como el petróleo y minerales especialmente preciados, reorientación de la política exterior y medidas de “normalización” política que han culminado con la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Caracas forman parte de un proceso que, efectivamente, parece dibujar una nueva política de sumisión total a las exigencias del imperialismo norteamericano. Es en ese contexto concreto donde deben leerse las palabras de Mario Silva.
LA INTERVENCIÓN DE SILVA: UNA CRÍTICA DE FONDO A LA DERIVA DEL PROCESO BOLIVARIANO
Silva desarrolla un análisis que, por momentos, supone también una enmienda profunda al rumbo seguido por el proceso bolivariano tras la muerte de Hugo Chávez.
El núcleo de su intervención se sitúa en lo que él ha calificado como “errores estratégicos” del proceso. Según afirma Silva
“la revolución debía haber roto desde el inicio con las estructuras heredadas, y no limitarse a reformas parciales dentro de un marco burgués”.
En sus propias palabras:
“La radicalización de la revolución exigía ir más allá de cambios cosméticos o negociaciones que impuso el nuevo Estado burgués imperante. La revolución exigía desde el principio un cambio de 180 grados, tanto frente a la burguesía que se había logrado neutralizar a medias […] como ante el surgimiento de una nueva burguesía que repetía las viejas rémoras y no estaba dispuesta a permitirlo”.
Se trata de una afirmación de enorme calado. No solo reconoce la persistencia de la vieja burguesía en un país que jamás superó los límites de un capitalismo dependiente de la renta petrolera, sino que también alude, directamente, a creación y consolidación de una nueva élite infiltrada en el seno del propio proceso chavista. De una nueva burguesía alimentada por su conexión con el aparato del estado y los funcionarios del chavismo – en ocasiones calificada como “boliburguesía”- que ya había sido denunciada desde hace años por numerosos críticos desde posiciones de izquierda revolucionaria.
A ello, Silva suma también críticas a la
“burocratización, al clientelismo, a la reproducción de estructuras políticas heredadas y a la falta de transferencia real de poder al pueblo”.
UN RECONOCIMIENTO NECESARIO… PERO TARDÍO
Durante años, en efecto, estas mismas críticas fueron formuladas por sectores de la izquierda venezolana, particularmente por el Partido Comunista de Venezuela (PCV), que denunció una "deriva hacia la conciliación con sectores de la burguesía y una progresiva derechización del proceso" durante los diferentes mandatos de Nicolás Maduro.
En aquel momento, sin embargo, Mario Silva no solo no respaldó esas posiciones, sino que participó en la campaña oficialista de desprestigio contra el PCV tras su ruptura con el PSUV en 2020-2021, tildando a su dirigencia de "contrarrevolucionaria". La operación culminó en 2023, cuando el gobierno organizó un falso Congreso en el mes de mayo para simular divisiones internas, y el TSJ impuso una junta directiva ad hoc leal al PSUV, creando un falso PCV o "PCV Patriótico" con las siglas originales para usarlo en elecciones de 2024, e ilegalizando al PCV liderado por Óscar Figuera.
La contradicción es evidente: lo que hoy denuncia Mario Silva coincide en gran medida con lo que otros, como los propios comunistas venezolanos ya venían señalando desde años atrás. Y su crítica actual, aunque no por ello carece de valor, podría llegar ahora trágicamente tarde.
LE RETIRAN LA PROTECCIÓN A MARIO SILVA
Durante su intervención, en la primera parte de su programa, Silva no solo denunció que ahora, pese a su larga trayectoria de apoyo al proceso revolucionario, está siendo insólitamente tachado como “contrarrevolucionario”.
Mario Silva advirtió, asimismo, que las autoridades le habría retirado la protección. Teniendo en cuenta el papel que durante años ha desempeñado como denunciante de los desmanes de la ultraderecha venezolana, así como su condición de ser una de las figuras más visibles del bolivarianismo mediático, la decisión gubernamental de retirarle esa protección no puede considerarse como un mero gesto administrativo.
Supone, ni más ni menos, que dejarlo expuesto a las vendettas de la violenta de una oposición derechista que a lo largo de las últimas décadas ha dado sobradas muestras de ejercer la brutalidad contra sus adversarios políticos.
VÍDEO:
Por CARLOS SERNA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El primer programa de Al filo de la Medianoche realizado por Mario Silva tras su salida de espacios clave del aparato mediático estatal —como Venezolana de Televisión (VTV) y Venezuela News— ha marcado un punto de inflexión en su discurso. Definitivamente, y a tenor de sus propias declaraciones, la salida de los medios públicos del popular conductor de La Hojilla, oficialmente presentada como una mera “reorganización de la parrilla”, parece responder a un deseo de eliminar a las voces que desde el propio chavismo, pudieran cuestionar, aun sin entrar en una confrontación ni una crítica abierta, las medidas del Gobierno de Delcy Rodríguez.
DE CERRAR FILAS CON EL GOBIERNO DE DELCY RODRÍGUEZ A ROMPER EL SILENCIO
Tras la agresión militar de los Estados Unidos del 3 de enero, y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Mario Silva no adoptó ningún tono crítico hacia el nuevo Ejecutivo, pese a las tempranas concesiones de la presidenta "encargada" a la Administración Trump.
En los primeros programas posteriores a estas fechas, tanto en La Hojilla como en Al filo de la Medianoche, Silva mantuvo una posición de cierre de filas con el gobierno, llegando incluso a afear la conducta de que quienes ya ensayaban algunas críticas al Gobierno del país latinoamericano.
Sin embargo, progresivamente comenzó a introducir matices: insistencia en la organización popular, advertencias implícitas y, finalmente, la advertencia de que continuaria emitiendo incluso si era apartado de los medios.
Ese proceso ha culminado con su salida de VTV y Venezuela News y su paso a las redes, donde anunció que seguiría emitiendo sus programas, pero "manteniendo su compromiso con el legado de Hugo Chávez”.
En ese nuevo contexto, Mario Silva ha comenzado a hablar ahora en un tono que ya no parece hacer ningún tipo de concesión, afirmando con rotundidad que:
“debemos admitirlo. El imperialismo campea hoy por nuestro país y por todo el Hemisferio”.
Esta declaración llega en un momento en el que el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha puesto en marcha una auténtica cascada de concesiones económicas y políticas a Estados Unidos, que configuran un escenario de creciente subordinación.
Reformas legales que ponen a disposición de las grandes multinacionales norteamericanas los principales recursos energéticos del país, como el petróleo y minerales especialmente preciados, reorientación de la política exterior y medidas de “normalización” política que han culminado con la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Caracas forman parte de un proceso que, efectivamente, parece dibujar una nueva política de sumisión total a las exigencias del imperialismo norteamericano. Es en ese contexto concreto donde deben leerse las palabras de Mario Silva.
LA INTERVENCIÓN DE SILVA: UNA CRÍTICA DE FONDO A LA DERIVA DEL PROCESO BOLIVARIANO
Silva desarrolla un análisis que, por momentos, supone también una enmienda profunda al rumbo seguido por el proceso bolivariano tras la muerte de Hugo Chávez.
El núcleo de su intervención se sitúa en lo que él ha calificado como “errores estratégicos” del proceso. Según afirma Silva
“la revolución debía haber roto desde el inicio con las estructuras heredadas, y no limitarse a reformas parciales dentro de un marco burgués”.
En sus propias palabras:
“La radicalización de la revolución exigía ir más allá de cambios cosméticos o negociaciones que impuso el nuevo Estado burgués imperante. La revolución exigía desde el principio un cambio de 180 grados, tanto frente a la burguesía que se había logrado neutralizar a medias […] como ante el surgimiento de una nueva burguesía que repetía las viejas rémoras y no estaba dispuesta a permitirlo”.
Se trata de una afirmación de enorme calado. No solo reconoce la persistencia de la vieja burguesía en un país que jamás superó los límites de un capitalismo dependiente de la renta petrolera, sino que también alude, directamente, a creación y consolidación de una nueva élite infiltrada en el seno del propio proceso chavista. De una nueva burguesía alimentada por su conexión con el aparato del estado y los funcionarios del chavismo – en ocasiones calificada como “boliburguesía”- que ya había sido denunciada desde hace años por numerosos críticos desde posiciones de izquierda revolucionaria.
A ello, Silva suma también críticas a la
“burocratización, al clientelismo, a la reproducción de estructuras políticas heredadas y a la falta de transferencia real de poder al pueblo”.
UN RECONOCIMIENTO NECESARIO… PERO TARDÍO
Durante años, en efecto, estas mismas críticas fueron formuladas por sectores de la izquierda venezolana, particularmente por el Partido Comunista de Venezuela (PCV), que denunció una "deriva hacia la conciliación con sectores de la burguesía y una progresiva derechización del proceso" durante los diferentes mandatos de Nicolás Maduro.
En aquel momento, sin embargo, Mario Silva no solo no respaldó esas posiciones, sino que participó en la campaña oficialista de desprestigio contra el PCV tras su ruptura con el PSUV en 2020-2021, tildando a su dirigencia de "contrarrevolucionaria". La operación culminó en 2023, cuando el gobierno organizó un falso Congreso en el mes de mayo para simular divisiones internas, y el TSJ impuso una junta directiva ad hoc leal al PSUV, creando un falso PCV o "PCV Patriótico" con las siglas originales para usarlo en elecciones de 2024, e ilegalizando al PCV liderado por Óscar Figuera.
La contradicción es evidente: lo que hoy denuncia Mario Silva coincide en gran medida con lo que otros, como los propios comunistas venezolanos ya venían señalando desde años atrás. Y su crítica actual, aunque no por ello carece de valor, podría llegar ahora trágicamente tarde.
LE RETIRAN LA PROTECCIÓN A MARIO SILVA
Durante su intervención, en la primera parte de su programa, Silva no solo denunció que ahora, pese a su larga trayectoria de apoyo al proceso revolucionario, está siendo insólitamente tachado como “contrarrevolucionario”.
Mario Silva advirtió, asimismo, que las autoridades le habría retirado la protección. Teniendo en cuenta el papel que durante años ha desempeñado como denunciante de los desmanes de la ultraderecha venezolana, así como su condición de ser una de las figuras más visibles del bolivarianismo mediático, la decisión gubernamental de retirarle esa protección no puede considerarse como un mero gesto administrativo.
Supone, ni más ni menos, que dejarlo expuesto a las vendettas de la violenta de una oposición derechista que a lo largo de las últimas décadas ha dado sobradas muestras de ejercer la brutalidad contra sus adversarios políticos.
VÍDEO:






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.138