TRUMP YA HA PERDIDO LA GUERRA DE IRÁN ANTES DE GANARLA
¿Cómo pasó Estados Unidos de amenazar con ataques a tener que aplazarlos en cuestión de días?
Estados Unidos inició esta guerra con la intención de imponer su poder en una región clave para la energía mundial. Sin embargo, en pocas semanas, los hechos muestran un cambio inesperado: amenazas que no se cumplen, mercados que reaccionan con nerviosismo y un adversario que mantiene su capacidad de respuesta. Este reportaje explica, de forma clara y cronológica, por qué el resultado del conflicto parece haberse decidido antes de su desenlace militar.
POR MANUEL MEDINA PARA CANARIAS SEMANAL.COM.-
Si por “ganar” esta guerra se entiende imponer rápidamente la voluntad de Washington sobre Irán, abrir el estrecho de Ormuz bajo presión militar y restaurar la imagen de control absoluto de Estados Unidos en Oriente Próximo, entonces Trump ya ha fracasado estrepitosamente. No porque Irán haya derrotado militarmente a Estados Unidos, sino porque los objetivos políticos centrales de la ofensiva no se han cumplido y el coste económico y estratégico de seguir escalando ya es demasiado alto.
“La guerra dejó de ser una demostración de fuerza para convertirse en un problema de control”
La guerra empezó el 28 de febrero y, casi un mes después, el dato más importante es que Trump ha tenido que pasar del ultimátum a la pausa.
El 23 de marzo anunció que aplazaba cinco días los ataques contra la infraestructura energética iraní y lo justificó hablando de conversaciones “muy positivas”; Teherán ha negado rotundamente tales contactos, y teniendo en cuenta el rosario de trolas pronunciado en el curso de los últimos meses por Trump, necesariamente hay que creer a los que los portavoces iraníes han manifestado.
DE LA OFENSIVA A LA RECTIFICACIÓN
La cronología es bastante clara. Primero vinieron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la idea de una guerra corta, basada en superioridad aérea, castigo económico y presión política.
Después llegó el ultimátum de Trump: si Irán no reabría Ormuz en 48 horas, Estados Unidos golpearía sus centrales eléctricas.
Irán respondió advirtiendo que un ataque contra su red energética sería contestado contra infraestructuras energéticas, tecnológicas y de agua de Estados Unidos, Israel y otros países de la región. Esa respuesta no fue retórica. La propia información disponible en los documentos adjuntos recoge amenazas contra activos energéticos regionales, ataques con misiles y la voluntad iraní de convertir el conflicto en una crisis general del Golfo.
“Los mercados han reaccionado antes que los Ejércitos”
Ahí aparece el primer dato que explica la derrota política de Trump: el estrecho de Ormuz siguió bloqueado de hecho. La Agencia Internacional de la Energía recuerda que por ese paso circularon en el 2025 unos 20 millones de barriles diarios y alrededor del 25% del petróleo transportado por mar; además, cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado también depende de ese corredor.
Trump amenazó, pero no logró restablecer el tránsito normal. Es decir, no pudo imponer el objetivo práctico que había convertido en prueba de fuerza.
EL GOLPE DE LA ECONOMÍA
La segunda razón por la que puede decirse que Trump ha perdido ya esta guerra está en los mercados. En las guerras contemporáneas, el frente económico decide tanto como el militar. Cuando Trump lanzó el ultimátum, el petróleo se disparó y los mercados entraron en pánico. Cuando reculó y habló de negociación, el Brent cayó con fuerza y las bolsas rebotaron. Reuters y la prensa económica española registraron un movimiento muy brusco: el Brent llegó a situarse por encima de 100 dólares y luego cayó hacia 99; el dólar se debilitó y las bolsas cambiaron de signo en horas.
¿Cómo pasó Estados Unidos de amenazar con ataques a tener que aplazarlos en cuestión de días?
Eso importa porque revela qué estaba defendiendo realmente Trump en ese momento: no una victoria militar decisiva, sino la contención del daño económico. Teherán entendió ese punto débil y lo explotó. La propia cancillería iraní presentó las declaraciones de Trump sobre supuestas conversaciones como un intento de bajar los precios de la energía. El hecho de que la Casa Blanca se viera obligada a modular el lenguaje y a aplazar ataques justo cuando los mercados castigaban la escalada muestra que Washington ya no controla por completo el ritmo del conflicto.
LOS LÍMITES MATERIALES DE ESTADOS UNIDOS
La tercera razón es material. En toda guerra larga aparece el problema de las reservas, la logística y la reposición. No hay pruebas sólidas de que Estados Unidos se haya quedado “sin proyectiles” en un sentido literal, y presentarlo así sería exagerado.
Pero sí hay indicios de tensión en la base industrial y en la cadena de suministros militares. Reuters informó el 23 de marzo de que la campaña aérea sobre Irán, sumada al desgaste previo de otros conflictos, está consumiendo rápidamente reservas de tungsteno, un insumo crítico para municiones avanzadas, y que la dependencia de China agrava el problema. Dicho de forma sencilla: Estados Unidos conserva una enorme capacidad de fuego, pero le resulta cada vez más caro y más difícil sostener guerras largas sin exponer dependencias industriales que antes quedaban ocultas.
Eso encaja con una lectura mas dialéctica del conflicto. Un número de fuentes con enfoques ideologicamente marxistas han insistido en que la ofensiva sobre Irán no nace de una posición de seguridad, sino de una tentativa de compensar el declive relativo de la hegemonía estadounidense mediante la fuerza militar y el control de una región clave para la energía mundial. Esa idea aparece, con matices distintos, tanto en análisis de marxist.com como del World Socialist Web Site.
LOS RUMORES Y LO QUE SÍ ESTÁ CONFIRMADO
Sobre los rumores conviene que separemos los hechos de la especulación. No hay confirmación sólida de que Irán haya bombardeado directamente arsenales nucleares israelíes. Lo que sí está documentado es que misiles iraníes alcanzaron Dimona y Arad, dos ciudades cercanas al principal centro de investigación nuclear israelí, causando heridos y daños materiales.
Associated Press y otras fuentes que hemos consultado coinciden en ese punto. También está ampliamente aceptado que Israel posee un arsenal nuclear, aunque su volumen exacto sigue siendo opaco; la Federación de Científicos Estadounidenses ha subrayado precisamente esa opacidad y la relativa estabilidad del inventario israelí.
Por tanto, el rumor de un ataque “a los alrededores de arsenales con decenas de bombas” no puede darse por probado tal y como está circulando. Pero sí refleja algo real: la guerra ya ha rozado espacios extremadamente sensibles y ha elevado el riesgo estratégico a un nivel que hace mucho más difícil para Washington vender una escalada sin límites.
Trump no ha perdido esta guerra porque Irán haya conquistado territorio ni porque Estados Unidos haya sido expulsado militarmente de la región. Pero la ha perdido ya en un sentido político más preciso: no ha podido consiguir una guerra corta, no abrió Ormuz, no quebró la capacidad de respuesta iraní, no estabilizó los mercados y ha tenido que retroceder del ultimátum a la negociación improvisada.
Cuando una superpotencia amenaza, golpea y aun así no logra ordenar el escenario, la superioridad militar deja de traducirse en autoridad. Esa es la novedad de estas últimas semanas. El conflicto sigue abierto, pero el giro ya se ha producido: Washington puede seguir destruyendo, pero cada paso adicional le cuesta más de lo que le acerca a una victoria clara.
FUENTES CONSULTADAS
La Jornada: Trump pospone ataques contra Irán tras conversaciones ?
La Jornada: Irán advierte represalias ?
La Jornada / Reuters: autorización de operaciones contra Irán ?
Cinco Días: reacción de los mercados y petróleo ?
Reuters (23 marzo 2026): pausa de ataques, mercado energético y consumo de recursos estratégicos
https://www.reuters.com/world/middle-east/iran-threatens-retaliate-against-gulf-energy-water-after-trump-ultimatum-2026-03-23/
Reuters: impacto del conflicto en reservas de tungsteno
https://www.reuters.com/markets/commodities/every-missile-fired-over-iran-is-burning-through-us-tungsten-stocks-2026-03-23/
Associated Press: importancia del estrecho de Ormuz y ataques en zonas cercanas a Dimona
https://apnews.com/article/f1e7ccd313263fd63e695f43a2e68165
Agencia Internacional de la Energía (IEA): datos sobre el flujo energético en Ormuz
https://www.iea.org/about/oil-security-and-emergency-response/strait-of-hormuz
Federación de Científicos Estadounidenses (FAS): estimaciones sobre arsenal nuclear israelí
https://fas.org/initiative/status-world-nuclear-forces/
Análisis marxistas (contexto estructural del conflicto):
https://marxist.com/the-war-on-iran-where-do-communists-stand.ht
POR MANUEL MEDINA PARA CANARIAS SEMANAL.COM.-
Si por “ganar” esta guerra se entiende imponer rápidamente la voluntad de Washington sobre Irán, abrir el estrecho de Ormuz bajo presión militar y restaurar la imagen de control absoluto de Estados Unidos en Oriente Próximo, entonces Trump ya ha fracasado estrepitosamente. No porque Irán haya derrotado militarmente a Estados Unidos, sino porque los objetivos políticos centrales de la ofensiva no se han cumplido y el coste económico y estratégico de seguir escalando ya es demasiado alto.
“La guerra dejó de ser una demostración de fuerza para convertirse en un problema de control”
La guerra empezó el 28 de febrero y, casi un mes después, el dato más importante es que Trump ha tenido que pasar del ultimátum a la pausa.
El 23 de marzo anunció que aplazaba cinco días los ataques contra la infraestructura energética iraní y lo justificó hablando de conversaciones “muy positivas”; Teherán ha negado rotundamente tales contactos, y teniendo en cuenta el rosario de trolas pronunciado en el curso de los últimos meses por Trump, necesariamente hay que creer a los que los portavoces iraníes han manifestado.
DE LA OFENSIVA A LA RECTIFICACIÓN
La cronología es bastante clara. Primero vinieron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la idea de una guerra corta, basada en superioridad aérea, castigo económico y presión política.
Después llegó el ultimátum de Trump: si Irán no reabría Ormuz en 48 horas, Estados Unidos golpearía sus centrales eléctricas.
Irán respondió advirtiendo que un ataque contra su red energética sería contestado contra infraestructuras energéticas, tecnológicas y de agua de Estados Unidos, Israel y otros países de la región. Esa respuesta no fue retórica. La propia información disponible en los documentos adjuntos recoge amenazas contra activos energéticos regionales, ataques con misiles y la voluntad iraní de convertir el conflicto en una crisis general del Golfo.
“Los mercados han reaccionado antes que los Ejércitos”
Ahí aparece el primer dato que explica la derrota política de Trump: el estrecho de Ormuz siguió bloqueado de hecho. La Agencia Internacional de la Energía recuerda que por ese paso circularon en el 2025 unos 20 millones de barriles diarios y alrededor del 25% del petróleo transportado por mar; además, cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado también depende de ese corredor.
Trump amenazó, pero no logró restablecer el tránsito normal. Es decir, no pudo imponer el objetivo práctico que había convertido en prueba de fuerza.
EL GOLPE DE LA ECONOMÍA
La segunda razón por la que puede decirse que Trump ha perdido ya esta guerra está en los mercados. En las guerras contemporáneas, el frente económico decide tanto como el militar. Cuando Trump lanzó el ultimátum, el petróleo se disparó y los mercados entraron en pánico. Cuando reculó y habló de negociación, el Brent cayó con fuerza y las bolsas rebotaron. Reuters y la prensa económica española registraron un movimiento muy brusco: el Brent llegó a situarse por encima de 100 dólares y luego cayó hacia 99; el dólar se debilitó y las bolsas cambiaron de signo en horas.
¿Cómo pasó Estados Unidos de amenazar con ataques a tener que aplazarlos en cuestión de días?
Eso importa porque revela qué estaba defendiendo realmente Trump en ese momento: no una victoria militar decisiva, sino la contención del daño económico. Teherán entendió ese punto débil y lo explotó. La propia cancillería iraní presentó las declaraciones de Trump sobre supuestas conversaciones como un intento de bajar los precios de la energía. El hecho de que la Casa Blanca se viera obligada a modular el lenguaje y a aplazar ataques justo cuando los mercados castigaban la escalada muestra que Washington ya no controla por completo el ritmo del conflicto.
LOS LÍMITES MATERIALES DE ESTADOS UNIDOS
La tercera razón es material. En toda guerra larga aparece el problema de las reservas, la logística y la reposición. No hay pruebas sólidas de que Estados Unidos se haya quedado “sin proyectiles” en un sentido literal, y presentarlo así sería exagerado.
Pero sí hay indicios de tensión en la base industrial y en la cadena de suministros militares. Reuters informó el 23 de marzo de que la campaña aérea sobre Irán, sumada al desgaste previo de otros conflictos, está consumiendo rápidamente reservas de tungsteno, un insumo crítico para municiones avanzadas, y que la dependencia de China agrava el problema. Dicho de forma sencilla: Estados Unidos conserva una enorme capacidad de fuego, pero le resulta cada vez más caro y más difícil sostener guerras largas sin exponer dependencias industriales que antes quedaban ocultas.
Eso encaja con una lectura mas dialéctica del conflicto. Un número de fuentes con enfoques ideologicamente marxistas han insistido en que la ofensiva sobre Irán no nace de una posición de seguridad, sino de una tentativa de compensar el declive relativo de la hegemonía estadounidense mediante la fuerza militar y el control de una región clave para la energía mundial. Esa idea aparece, con matices distintos, tanto en análisis de marxist.com como del World Socialist Web Site.
LOS RUMORES Y LO QUE SÍ ESTÁ CONFIRMADO
Sobre los rumores conviene que separemos los hechos de la especulación. No hay confirmación sólida de que Irán haya bombardeado directamente arsenales nucleares israelíes. Lo que sí está documentado es que misiles iraníes alcanzaron Dimona y Arad, dos ciudades cercanas al principal centro de investigación nuclear israelí, causando heridos y daños materiales.
Associated Press y otras fuentes que hemos consultado coinciden en ese punto. También está ampliamente aceptado que Israel posee un arsenal nuclear, aunque su volumen exacto sigue siendo opaco; la Federación de Científicos Estadounidenses ha subrayado precisamente esa opacidad y la relativa estabilidad del inventario israelí.
Por tanto, el rumor de un ataque “a los alrededores de arsenales con decenas de bombas” no puede darse por probado tal y como está circulando. Pero sí refleja algo real: la guerra ya ha rozado espacios extremadamente sensibles y ha elevado el riesgo estratégico a un nivel que hace mucho más difícil para Washington vender una escalada sin límites.
Trump no ha perdido esta guerra porque Irán haya conquistado territorio ni porque Estados Unidos haya sido expulsado militarmente de la región. Pero la ha perdido ya en un sentido político más preciso: no ha podido consiguir una guerra corta, no abrió Ormuz, no quebró la capacidad de respuesta iraní, no estabilizó los mercados y ha tenido que retroceder del ultimátum a la negociación improvisada.
Cuando una superpotencia amenaza, golpea y aun así no logra ordenar el escenario, la superioridad militar deja de traducirse en autoridad. Esa es la novedad de estas últimas semanas. El conflicto sigue abierto, pero el giro ya se ha producido: Washington puede seguir destruyendo, pero cada paso adicional le cuesta más de lo que le acerca a una victoria clara.
FUENTES CONSULTADAS
La Jornada: Trump pospone ataques contra Irán tras conversaciones ?
La Jornada: Irán advierte represalias ?
La Jornada / Reuters: autorización de operaciones contra Irán ?
Cinco Días: reacción de los mercados y petróleo ?
Reuters (23 marzo 2026): pausa de ataques, mercado energético y consumo de recursos estratégicos
https://www.reuters.com/world/middle-east/iran-threatens-retaliate-against-gulf-energy-water-after-trump-ultimatum-2026-03-23/
Reuters: impacto del conflicto en reservas de tungsteno
https://www.reuters.com/markets/commodities/every-missile-fired-over-iran-is-burning-through-us-tungsten-stocks-2026-03-23/
Associated Press: importancia del estrecho de Ormuz y ataques en zonas cercanas a Dimona
https://apnews.com/article/f1e7ccd313263fd63e695f43a2e68165
Agencia Internacional de la Energía (IEA): datos sobre el flujo energético en Ormuz
https://www.iea.org/about/oil-security-and-emergency-response/strait-of-hormuz
Federación de Científicos Estadounidenses (FAS): estimaciones sobre arsenal nuclear israelí
https://fas.org/initiative/status-world-nuclear-forces/
Análisis marxistas (contexto estructural del conflicto):
https://marxist.com/the-war-on-iran-where-do-communists-stand.ht




























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