LA NAKBA: EL ORIGEN DEL DESPLAZAMIENTO PALESTINO
El comienzo de la limpieza étnica como plan sionista
La Nakba —“catástrofe” en árabe— es el nombre con el que el pueblo palestino recuerda el proceso de expulsión masiva que acompañó a la creación del Estado de Israel en 1948. Entre 700.000 y 800.000 palestinos fueron expulsados o forzados a huir de sus hogares durante la guerra que siguió al fin del mandato británico (...).
POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
La Nakba —“catástrofe” en árabe— es el nombre con el que
el pueblo palestino recuerda el proceso de expulsión masiva que acompañó a la creación del Estado de Israel en 1948.
Entre 700.000 y 800.000 palestinos fueron expulsados o forzados a huir de sus hogares durante la guerra que siguió al fin del mandato británico en Palestina. Más de 500 pueblos y ciudades palestinas fueron destruidos, vaciados o repoblados posteriormente por el nuevo Estado israelí.
Durante décadas, la versión oficial israelí sostuvo que aquella huida fue consecuencia natural de la guerra o de decisiones tomadas por la propia población palestina. Sin embargo, investigaciones históricas posteriores —incluidas las del historiador israelí Ilan Pappé— cuestionaron profundamente ese relato y documentaron la existencia de una estrategia organizada de expulsión de la población árabe palestina.
LA LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINA
En su obra La limpieza étnica de Palestina, Pappé sostiene que la Nakba no fue un efecto colateral de la guerra de 1948, sino un proyecto político y militar planificado para asegurar una mayoría judía en el nuevo Estado israelí. Según esta interpretación, las expulsiones, masacres y destrucción de aldeas respondieron a una lógica colonial de sustitución demográfica y control territorial.
La masacre de Deir Yassin, ocurrida en abril de 1948 y convertida en símbolo del terror ejercido contra la población palestina, provocó el éxodo de miles de personas ante el miedo a nuevas matanzas. En numerosos casos, las milicias sionistas expulsaron directamente a la población civil y demolieron posteriormente sus viviendas para impedir el retorno.
Las investigaciones de los llamados “nuevos historiadores israelíes” abrieron además un intenso debate sobre los orígenes del Estado de Israel y sobre el carácter colonial del proyecto sionista en Palestina. Pappé, junto a otros autores críticos, sostiene que la creación del Estado israelí implicó un proceso sistemático de desposesión nacional del pueblo palestino.
EL DERECHO AL RETORNO Y LA CONTINUIDAD DE LA NAKBA
La cuestión del derecho al retorno continúa siendo uno de los principales ejes del conflicto palestino-israelí. Millones de refugiados palestinos y sus descendientes siguen viviendo en campos de refugiados o en el exilio, especialmente en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria y Jordania.
Para numerosos historiadores, analistas y organizaciones internacionales, la situación actual de Palestina no puede entenderse sin ese proceso iniciado en 1948. La expansión de asentamientos israelíes en territorios ocupados, el bloqueo sobre Gaza, la fragmentación territorial palestina y las políticas de desplazamiento forzado son interpretadas por muchos sectores como una continuidad histórica de la Nakba.
Las organizaciones palestinas y buena parte del movimiento internacional de solidaridad sostienen precisamente esa idea: que la Nakba no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue desarrollándose bajo nuevas formas de ocupación, apartheid y colonización.
GAZA Y LA MEMORIA DE 1948
En ese contexto, las movilizaciones celebradas este sábado en Canarias y en decenas de ciudades del Estado español buscaron no solo denunciar la ofensiva militar sobre Gaza, sino también recordar las raíces históricas del conflicto y reivindicar los derechos nacionales del pueblo palestino frente a más de siete décadas de desposesión y ocupación.
Para los colectivos convocantes, el actual asedio sobre Gaza representa la expresión más brutal de un proceso histórico iniciado hace 78 años. Por ello, las protestas insistieron en vincular la denuncia del genocidio actual con la memoria de la Nakba y con la exigencia de justicia histórica para el pueblo palestino.
POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
La Nakba —“catástrofe” en árabe— es el nombre con el que
el pueblo palestino recuerda el proceso de expulsión masiva que acompañó a la creación del Estado de Israel en 1948.
Entre 700.000 y 800.000 palestinos fueron expulsados o forzados a huir de sus hogares durante la guerra que siguió al fin del mandato británico en Palestina. Más de 500 pueblos y ciudades palestinas fueron destruidos, vaciados o repoblados posteriormente por el nuevo Estado israelí.
Durante décadas, la versión oficial israelí sostuvo que aquella huida fue consecuencia natural de la guerra o de decisiones tomadas por la propia población palestina. Sin embargo, investigaciones históricas posteriores —incluidas las del historiador israelí Ilan Pappé— cuestionaron profundamente ese relato y documentaron la existencia de una estrategia organizada de expulsión de la población árabe palestina.
LA LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINA
En su obra La limpieza étnica de Palestina, Pappé sostiene que la Nakba no fue un efecto colateral de la guerra de 1948, sino un proyecto político y militar planificado para asegurar una mayoría judía en el nuevo Estado israelí. Según esta interpretación, las expulsiones, masacres y destrucción de aldeas respondieron a una lógica colonial de sustitución demográfica y control territorial.
La masacre de Deir Yassin, ocurrida en abril de 1948 y convertida en símbolo del terror ejercido contra la población palestina, provocó el éxodo de miles de personas ante el miedo a nuevas matanzas. En numerosos casos, las milicias sionistas expulsaron directamente a la población civil y demolieron posteriormente sus viviendas para impedir el retorno.
Las investigaciones de los llamados “nuevos historiadores israelíes” abrieron además un intenso debate sobre los orígenes del Estado de Israel y sobre el carácter colonial del proyecto sionista en Palestina. Pappé, junto a otros autores críticos, sostiene que la creación del Estado israelí implicó un proceso sistemático de desposesión nacional del pueblo palestino.
EL DERECHO AL RETORNO Y LA CONTINUIDAD DE LA NAKBA
La cuestión del derecho al retorno continúa siendo uno de los principales ejes del conflicto palestino-israelí. Millones de refugiados palestinos y sus descendientes siguen viviendo en campos de refugiados o en el exilio, especialmente en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria y Jordania.
Para numerosos historiadores, analistas y organizaciones internacionales, la situación actual de Palestina no puede entenderse sin ese proceso iniciado en 1948. La expansión de asentamientos israelíes en territorios ocupados, el bloqueo sobre Gaza, la fragmentación territorial palestina y las políticas de desplazamiento forzado son interpretadas por muchos sectores como una continuidad histórica de la Nakba.
Las organizaciones palestinas y buena parte del movimiento internacional de solidaridad sostienen precisamente esa idea: que la Nakba no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue desarrollándose bajo nuevas formas de ocupación, apartheid y colonización.
GAZA Y LA MEMORIA DE 1948
En ese contexto, las movilizaciones celebradas este sábado en Canarias y en decenas de ciudades del Estado español buscaron no solo denunciar la ofensiva militar sobre Gaza, sino también recordar las raíces históricas del conflicto y reivindicar los derechos nacionales del pueblo palestino frente a más de siete décadas de desposesión y ocupación.
Para los colectivos convocantes, el actual asedio sobre Gaza representa la expresión más brutal de un proceso histórico iniciado hace 78 años. Por ello, las protestas insistieron en vincular la denuncia del genocidio actual con la memoria de la Nakba y con la exigencia de justicia histórica para el pueblo palestino.



































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