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CUBA ANTE LA ENCRUCIJADA: ¿RESISTIR AL TRUMPISMO SIN RENUNCIAR AL SOCIALISMO?

El periodista y ensayista cubano Enrique Ubieta alerta sobre las consecuencias ideológicas de las reformas económicas actuales

El ensayista cubano Enrique Ubieta sostiene en este articulo que el supuesto diálogo ofrecido por Washington a Cuba encubre una operación para someter a la Isla, y advierte a las autoridades gubernamentales de su país de que algunas sus recientes reformas económicas introducen mecanismos propios de la economía capitalista que podrían debilitar las bases sociales e ideológicas de la Revolución, "La privatización comienza ahora a aproximarse, incluso, a conquistas históricas como la sanidad y la educación.

 

REDACCIÓN CS

 

  Presentamos para los lectores de Canarias Semanal un resumen del artículo del periodista y ensayista  cubano Enrique Ubieta titulado  "Cuba en la encrucijada del nuevo orden trumpista y fascista".No obstante, aquellos lectores que lo deseen leer en su versión original pueden pinchar en este ENLACE

 

 

ALGUNOS PÁRRAFOS DE LA VERSIÓN ÍNTEGRA DEL ARTÍCULO DE UBIETA:

   "La traición del actual gobierno de Venezuela para con su pueblo es una herida abierta en América Latina, especialmente dolorosa para Cuba"

   "El concepto de “conquistas de la Revolución” ha empezado a flexibilizarse y la privatización empieza a cortejar incluso a sectores como la salud y la educación"

   "El proceso hacia la aceptación de mecanismos propios de una economía de mercado viene abriéndose paso, de manera integral, desde la aprobación de los Lineamientos (2011).

   "No es un dato menor el hecho de que la primera versión de la nueva Constitución (2019) prescindiera de la palabra comunismo"


   "La izquierda empezó entonces a defender el funcionamiento de la democracia burguesa (sin mencionar el apellido, como si fuera la única posible), y su propuesta  no sobrepasó sus marcos estrechos"


"El sobredimensionamiento de la capacidad de las redes para hacer política revolucionaria produjo un deterioro en las posibilidades de incidencia ideológica entre los jóvenes"

 

 

RESUMEN DEL ARTÍCULO:

    El Gobierno de Donald Trump -comienza escribiendo en su articulo el periodista y ensayista cubano Enrique Ubieta- jamás ha pretendido entablar un verdadero diálogo con Cuba.

 

   Su propuesta constituye una maniobra política y mediática destinada a debilitar la resistencia popular, erosionar el prestigio internacional de la Revolución y deslegitimar al Gobierno cubano. Para Washington, la única solución aceptable sigue siendo la destrucción del proyecto revolucionario y la completa sumisión de la isla.

 

  La campaña imperialista esta presentando  a Cuba como un Estado fallido, incapaz de sobrevivir sin apoyos exteriores. La crisis económica se atribuye exclusivamente a la ineficacia gubernamental, ocultando los efectos acumulados del bloqueo y las sanciones. Al mismo tiempo, se difunde la idea de que el poder real permanece en manos de la familia Castro y que Miguel Díaz-Canel es únicamente un administrador sin autonomía.

 

   Cuba ha reiterado su disposición al diálogo, pero también ha mantenido un principio histórico: no negociará bajo amenazas. Las conversaciones celebradas con anteriores gobiernos estadounidenses, incluido el de Barack Obama, tuvieron lugar en circunstancias muy diferentes.

 

   El actual binomio formado por Trump y Marco Rubio impulsa una política abiertamente agresiva, orientada no a alcanzar una convivencia entre Estados soberanos, sino a imponer un régimen colonial.

 

 

LAS REFORMAS ECONÓMICAS Y EL HORIZONTE SOCIALISTA

     Las 176 medidas económicas adoptadas recientemente por el Partido y el Gobierno cubanos deben analizarse también por sus consecuencias ideológicas. Algunas de ellas introducen mecanismos propios de la economía capitalista y profundizan una tendencia iniciada con los Lineamientos aprobados en 2011.

 

   "Los BRICS tampoco han logrado construir una respuesta cohesionada. La ausencia de una ideología común limitan a sus miembro para establecer un verdadero orden multipolar"

 

    La aceptación de este camino se produce por la confluencia de tres factores: la desesperación popular provocada por el recrudecimiento del bloqueo, el bombardeo mediático contrarrevolucionario y el hecho de que las reformas procedan del propio liderazgo de la Revolución.

 

    En 2019, la primera versión de la nueva Constitución eliminó la palabra «comunismo», pero la intervención popular consiguió que fuera reincorporada. El episodio demostró que, pese al deterioro del consenso socialista, una parte importante de la sociedad cubana continúa considerando imprescindible ese horizonte. Renunciar a él equivaldría a aceptar que el capitalismo puede corregirse, pero no superarse.

 

     Durante los últimos años, el crecimiento económico fue presentado como el principal trabajo ideológico. Al mismo tiempo, disminuyeron la movilización popular, la pedagogía revolucionaria y la formación marxista. La acción política directa fue sustituida parcialmente por una actividad en las redes sociales cuya capacidad transformadora se sobredimensionó, especialmente entre los jóvenes.

 

   En 2019, la primera versión de la nueva Constitución eliminó la palabra «comunismo», pero la intervención popular consiguió que fuera reincorporada.

 

    La privatización comienza ahora a aproximarse incluso a conquistas históricas como la sanidad y la educación. Se argumenta que muchas prácticas que se legalizan ya existían informalmente. Sin embargo, una Revolución no debe limitarse a administrar las realidades impuestas por las circunstancias, sino construir nuevos consensos y relaciones sociales.

 

   Cuba parece estarse acercando a un modelo basado en la redistribución de la riqueza mediante impuestos y políticas sociales, combinado con la conservación del sistema político socialista. La referencia implícita son China y Vietnam, pero ambos países poseen condiciones económicas, geográficas e históricas muy diferentes. Cuba se encuentra a escasas millas de Estados Unidos, sometida a un bloqueo prolongado y con una emigración utilizada como instrumento político.

 

    El debate sobre estas reformas resulta indispensable. Quienes cuestionan determinadas medidas no deberían ser desacreditados como ultraizquierdistas o seudomarxistas. La legitimidad revolucionaria solo puede sostenerse mediante una discusión real y una participación popular efectiva.

 

 

UN CONTEXTO INTERNACIONAL CADA VEZ MÁS HOSTIL

     Tras la desaparición de la Unión Soviética, buena parte de la izquierda mundial abandonó el objetivo de superar el capitalismo y quedó atrapada en los límites de la democracia burguesa. Los gobiernos progresistas latinoamericanos consiguieron importantes avances sociales, pero muchos terminaron subordinados a la lógica electoral, las guerras económicas y las campañas mediáticas del imperialismo.

 

    "Quienes cuestionan determinadas medidas no deberían ser desacreditados como ultraizquierdistas o seudomarxistas. La legitimidad revolucionaria solo puede sostenerse mediante una discusión real y una participación popular efectiva".

 

   La pandemia mostró el fracaso del capitalismo para proteger a sus poblaciones. Cuba, pese a sus limitaciones, envió brigadas médicas a decenas de países y desarrolló vacunas propias. Sin embargo, la izquierda internacional fue incapaz de aprovechar aquella crisis para ofrecer una alternativa sistémica.

 

    El regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025 marcó un punto de inflexión. Estados Unidos ha abandonado incluso las apariencias del llamado orden internacional basado en reglas y recurre abiertamente a la fuerza, el chantaje y la extorsión. Las guerras en Ucrania y Gaza y la ofensiva contra Irán forman parte de esa contraofensiva imperial.

 

   Los BRICS tampoco han logrado construir una respuesta cohesionada. La ausencia de una ideología común y la defensa de los intereses particulares de sus miembros limitan su capacidad para establecer un verdadero orden multipolar. Cuba ha recibido apoyos de China, Vietnam y Rusia, pero deberá depender fundamentalmente de sus propias fuerzas.

 

     En estas condiciones, la defensa de la soberanía cubana resulta inseparable de la continuidad del socialismo. La nación cubana nació de una lucha anticolonial, antiesclavista y antiimperialista. Renunciar a ese horizonte no supondría una simple modificación económica, sino una ruptura con el fundamento histórico de su independencia.

 

ENLACE A SU  LECTURA ÍNTEGRA

 

 
 
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