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VENEZUELA 2026: LA DIALÉCTICA DE LA SUPERVIVENCIA BAJO EL TERROR DEL IMPERIALISMO

"Es preciso privilegiar la existencia misma del proyecto bolivariano"

Ante las críticas a su lectura estratégica del momento venezolano, José Manuel Rivero responde defendiendo la necesidad de adoptar medidas excepcionales en una coyuntura que considera límite y donde - dice- la preservación del proyecto bolivariano se impone sobre cualquier debate doctrinario.

 

Por JOSÉ MANUEL RIVERO (*) PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG..-

 

    En el rigor del análisis materialista y bajo la lente de una dialéctica que no admite dogmatismos, las discrepancias en el seno del campo revolucionario deben ser entendidas no como fracturas, sino como el motor necesario para precisar el análisis de la realidad concreta. Venezuela no se enfrenta hoy a un debate académico sobre la "pureza" del socialismo; se encuentra ante una descarnada estrategia de supervivencia nacional y de preservación del hilo constitucional frente a una nueva agresión criminal del imperialismo estadounidense en este siglo XXI. La agresión del 3 de enero de 2026 no fue solo un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela; fue una declaración de exterminio que exige una respuesta que privilegie la existencia misma del proyecto bolivariano sobre cualquier abstracción teórica.

 

 

"La agresión del 3 de enero de 2026 fue una declaración de exterminio que exige una respuesta que privilegie la existencia misma del proyecto bolivariano sobre cualquier abstracción teórica"

 

   Quiero insistir en que, cuando aludo al Tratado de Brest-Litovsk en mi artículo: “Brest-Litovks en el Caribe: la audacia leninista frente a la aniquilación”, no estamos ante una "analogía histórica" mecánica con la Rusia de 1918, sino ante una transposición dialéctica necesaria: la extracción de una lógica estratégica que dicta ceder espacio para ganar tiempo cuando la correlación de fuerzas es abrumadoramente desfavorable. La geografía del horror que habitamos es un hecho material irrefutable. El bombardeo estadounidense destruyó infraestructuras vitales en Venezuela —refinerías, subestaciones, viviendas, centros médicos de investigación y centros de mando—, segando la vida de centenares de personas, entre los que están 32 combatientes cubanos, cuyo sacrificio internacionalista está grabado en la memoria de los pueblos que luchan por su soberanìa e independencia. El secuestro del Presidente constitucional Nicolás Maduro y de la Diputada Cilia Flores no es un incidente accesorio; es el descabezamiento de la cadena de mando y un intento de sumir a la República en un limbo jurídico que solo beneficia al invasor.

 

   Esta agresión se manifiesta hoy con la crudeza que Luis Britto García ha descrito magistralmente: Venezuela negocia con una pistola en la nuca. La reciente presencia del Jefe del Comando Sur en territorio venezolano no debe leerse como un gesto de rendición, sino como la escenificación de una extorsión militar en tiempo real. El hecho de que el aparato de propaganda estadounidense borre durante la estancia del Jefe del Comando Sur  a la representación venezolana de la narrativa visual —esa "foto que no existe" con Delcy Rodríguez  como recoge el digital La Tabla Blog— es una táctica de guerra psicológica: el agresor impone su bota sobre el suelo patrio venezolano para exigir recursos y sumisión, pero pretende invisibilizar la soberanía de quien los custodia para no otorgar ni un ápice de legitimidad al Estado venezolano. Es la voluntad de encañonar al Gobierno Bolivariano mientras se le borra del relato oficial, una coacción absoluta que se complementa con las amenazas explícitas proferidas por Donald Trump contra la Presidenta encargada Delcy Rodríguez el 5 de enero: “si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”.

 

 

"El mundo ha cambiado tras el genocidio en Gaza. El imperialismo comprobó que puede decapitar a una dirigencia y exterminar a un pueblo sin rendir cuentas ante ningún tribunal"

 

 

   Debemos ser taxativos: el mundo ha cambiado tras el genocidio en Gaza. Palestina ha servido como un macabro laboratorio donde el imperialismo comprobó que puede decapitar a una dirigencia y exterminar a un pueblo sin rendir cuentas ante ningún tribunal. Ante la insuficiencia fáctica de las alianzas estratégicas con Rusia y China para disuadir el ataque inicial, el Gobierno Bolivariano debe administrar una derrota militar momentánea con una audacia defensiva que priorice el regreso con vida de sus líderes y la continuidad del proyecto.

 

   En este tablero, la desarticulación de la quinta columna golpista y fascista emerge como un logro táctico de primer orden. Al establecer una interlocución directa el núcleo del poder imperial con el Gobierno Bolivariano —utilizando el petróleo como la palanca material que es—, se ha vaciado de contenido y utilidad táctica a la extrema derecha venezolana. Esta maniobra despoja a la vanguardia guarimbera de su función como intermediaria necesaria de la agresión, evidenciando que, ante la crudeza de los intereses materiales del capital, el imperialismo no duda en prescindir de sus peones locales. La extrema derecha fascista ha quedado huérfana de iniciativa, partida y desorientada mientras el Estado gestiona la agresión externa directamente con quien ostenta el mando del asedio.

 

"El Gobierno Bolivariano lleva a la práctica lo que Fidel Castro denominó 'sobrevivir para seguir siendo socialistas'" 

 

 

   La Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, sancionada por unanimidad en la Asamblea Nacional el 19 de febrero, es el bisturí político que amputa el pretexto de la "persecución" utilizado por el fascismo para justificar la invasión. No es una claudicación; es una herramienta para restañar heridas y reencauzar la justicia en un momento donde la paz es la condición de posibilidad para cualquier futuro socialista. Como profesional del derecho, entiendo, hay que estar ahí, que la celeridad en la revisión de casos y la búsqueda de un reencuentro nacional son pasos necesarios para despojar al conflicto del odio inoculado por el invasor. En definitiva, creo honestamente que,  en Venezuela, el Gobierno Bolivariano, lleva a la práctica lo que Fidel Castro denominó "sobrevivir para seguir siendo socialistas". Delcy Rodríguez, la Presidenta Encargada, en el acto de sanción y promulgación de la Ley de Aministía invocó su condición de Chavista.

 

  Nadie con conciencia revolucionaria puede alegrarse de las dolorosas concesiones actuales. Sin embargo, la alternativa de la confrontación suicida solo conduciría a la masacre definitiva y a la desaparición de cualquier esperanza revolucionaria en el continente Latinoamericano. Venezuela hoy no está claudicando; está administrando la supervivencia para que, cuando Maduro y Cilia regresen a casa: “Volverán”, encuentren un país con pulso y no un cementerio nacional. La historia juzgará la audacia de esta estrategia, pero el deber del presente es comprender que la supervivencia no es un adorno retórico, sino una necesidad material para que la Revolución Bolivariana junto y, sobre todo, con la, también, amenazada  Revolución Cubana, sigan siendo el faro emancipador de los pueblos en un mundo que se ve asolado por la barbarie imperialista, sin ningún vestigio de respeto al Derecho Internacional.

 

(*) José Manuel Rivero es abogado y Analista Político.

 

 
 
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