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MILES DE PERSONAS SALEN A LA CALLE EN CANARIAS POR LA VIVIENDA, LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y LOS DERECHOS SOCIALES

Las movilizaciones se celebraron en cinco islas y reunieron a colectivos sociales, sindicales y ciudadanos

Miles de personas participaron este sábado en movilizaciones convocadas en cinco islas de Canarias para reclamar mejoras en vivienda, servicios públicos, derechos laborales y protección del territorio. La protesta reunió a numerosos colectivos bajo el lema “Porque nos cuesta la vida. En defensa de la democracia real”.

Por A. RAMÍREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   Mediante un comunicado remitido a la redacción de Canarias-semanal, los impulsores de la movilización “Porque nos cuesta la vida. En defensa de la democracia real” han valorado el resultado de las protestas celebradas este sábado 26 de septiembre en cinco islas del Archipiélago. Según la organización, más de 21.000 personas participaron en una jornada convocada para reclamar vivienda, servicios públicos, derechos laborales, protección del territorio, igualdad y una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones que afectan a sus condiciones de vida.

 

   Según los organizadores, la participación alcanzó las 20.000 personas en Gran Canaria, 600 en Tenerife, 500 en Fuerteventura, 250 en La Palma y 200 en Lanzarote. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, las crónicas de medios presentes en la manifestación situaron la asistencia en más de 10.000 personas a lo largo del recorrido entre el Auditorio Alfredo Kraus y el parque Santa Catalina. 

 

   En Fuerteventura, los convocantes cifraron la asistencia en unas 500 personas. En el resto de las islas no se han localizado estimaciones independientes que permitan contrastar con mayor precisión las cifras facilitadas por la organización.

 

 

UNA CONVOCATORIA QUE QUISO REUNIR LUCHAS DIVERSAS

   La movilización había sido presentada días antes como una iniciativa ciudadana, plural y abierta. Antes de celebrarse, sus promotores aseguraban contar con más de 10.000 firmas y con el respaldo de más de 60 organizaciones sociales, sindicales y culturales. Las protestas tuvieron lugar en Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Puerto del Rosario, Los Llanos de Aridane y Arrecife. 

 

  El eje común fue la defensa de “lo común”. Durante las marchas se realizaron reivindicaciones relacionadas con la vivienda, la sanidad y la educación públicas, las condiciones laborales, el medio ambiente, los derechos de las personas migrantes, la lucha contra el racismo y la xenofobia y por los derechos LGTBIQ+.

 

  En Gran Canaria, la crisis de la vivienda tuvo una presencia especialmente visible, con llaves agitadas como símbolo contra la especulación y numerosas referencias a Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada esta semana en Madrid. 

 

   El malestar expresado en las calles se desarrolla sobre una realidad social difícil de separar de esas demandas. Los últimos datos del Instituto Canario de Estadística sitúan en el 31,2% la población de Canarias en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025, frente al 25,7% del conjunto del Estado español. Además, la mitad de la población de las islas declaraba no poder afrontar un gasto imprevisto. 

 

  La vivienda ofrece otro indicador significativo. Su valor tasado medio alcanzó en Canarias los 2.279 euros por metro cuadrado durante el segundo trimestre de 2026, un 14,2% más que un año antes. Otro documento oficial publicado este mes sitúa el alquiler medio a finales de 2025 en 1.176 euros mensuales y calcula que, para una persona joven asalariada, esa renta equivaldría al 98,7% de su salario. 

 

“LA DEMOCRACIA NO PUEDE LIMITARSE A VOTAR”

   Durante la presentación previa a la movilización, su portavoz Toni Alí Santana sostuvo que “la democracia no puede reducirse a votar cada cuatro años” y defendió una ciudadanía organizada con capacidad para intervenir en aquello que condiciona directamente su vida. 

 

   En Las Palmas de Gran Canaria, uno de los momentos más significativos llegó al término de la marcha, en el parque Santa Catalina. Se guardó un minuto de silencio por personas que se quitaron la vida después de sufrir desahucios, por mayores fallecidos en situaciones de desatención, por mujeres asesinadas por violencia machista y por quienes perdieron la vida en las rutas migratorias. El silencio terminó con el grito colectivo “No son muertes, son asesinatos”, con el que los participantes quisieron señalar responsabilidades sociales y políticas detrás de situaciones que consideran evitables.

 

  La movilización grancanaria fue, con diferencia, la de mayor dimensión. En La Palma, la protesta celebrada en la plaza de España de Los Llanos de Aridane reclamó, entre otras cuestiones, más vivienda pública y un reparto más equilibrado de la riqueza generada en la isla. 

 

   Más allá de la inevitable batalla por las cifras, la jornada dejó una imagen difícil de reducir a una sola reivindicación: colectivos diferentes ocupando simultáneamente las calles de cinco islas para relacionar problemas que habitualmente se presentan por separado. Esa fue también la idea central del comunicado: vivienda, salarios, servicios públicos, cuidados, territorio y derechos sociales forman parte de una misma discusión sobre las condiciones de vida de la población canaria y sobre quién decide las prioridades colectivas.

 
 
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