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UNA INVESTIGACIÓN DESTAPA LOS ERRORES Y NEGOCIOS CON LA COVID EN GRAN BRETAÑA

¿Cómo pudieron dos de los países europeos que presumían de disponer de los aparatos sanitarios mas desarrollados llegar tan mal preparados a la crisis del Covid

La investigación oficial sobre la gestión británica de la COVID-19 ofrece un relato detallado de cómo la falta de preparación, las decisiones tardías y el despilfarro de recursos agravaron una de las mayores crisis sanitarias de la historia reciente. Comprender esos errores resulta fundamental para afrontar futuras pandemias con mayores garantías.

 

POR JORDI RUIZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

     Cuando estalló la pandemia de la COVID-19, muchos ciudadanos de los países con los sistemas científicos y sanitarios más avanzados del mundo, pensaron que serían capaces de responder con rapidez y eficacia [Img #93199]a la marcha arrolladora de la pandemia.

   

   El Reino Unido fue uno de esos casos. Sin embargo, las conclusiones de la investigación pública oficial realizada tras la pandemia dibujan un panorama muy distinto. Los informes publicados muestran que el país llegó a la crisis con una preparación insuficiente, tomó decisiones con retraso y desperdició miles de millones de libras en compras de emergencia que, en muchos casos, nunca llegaron a ser útiles.

 

UNA PANDEMIA NO SOLO PONE A PRUEBA A LOS MÉDICOS

     Cuando aparece una enfermedad nueva, no basta con tener buenos hospitales o excelentes profesionales sanitarios. También es imprescindible que exista una organización eficaz. Algo similar sucede con un Cuerpo de bomberos: de poco sirve disponer de los mejores camiones si nadie sabe dónde están las llaves del garaje o quién debe dar la orden de salida.

 

     Según la investigación oficial británica, ese fue precisamente uno de los principales problemas. Durante años existieron planes para afrontar emergencias sanitarias, pero muchos de ellos nunca se probaron en situaciones reales ni se adaptaron a una pandemia con las características de la COVID-19. Cuando el virus comenzó a extenderse rápidamente, las autoridades descubrieron que buena parte de la planificación era insuficiente y que numerosos procedimientos solo existían sobre el papel.

 

EL COSTE DE REACCIONAR DEMASIADO TARDE

      Uno de los aspectos más duros del informe y la investigación oficial que estamos comentando, es la conclusión de que muchas decisiones llegaron demasiado tarde. Las investigaciones sostienen que medidas como el aislamiento de los casos, las restricciones a la movilidad y el distanciamiento social podrían haberse aplicado antes. Según los modelos analizados durante la investigación, esa demora pudo contribuir a que se produjeran miles de fallecimientos, muchos de los cuales podrían haberse evitado. En algunos cálculos citados por la Comisión citada, se estima que hasta 23.000 muertes podrían haberse evitado con una actuación más temprana.

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      En una epidemia el tiempo tiene un valor enorme. Si un virus duplica el número de contagios cada pocos días, retrasar una decisión una sola semana puede significar que los hospitales reciban decenas de miles de pacientes adicionales. Esa fue una de las principales enseñanzas que dejó la pandemia en numerosos países.

 

CUANDO FALTAN LOS RECURSOS MÁS BÁSICOS

     La investigación también revela que el Reino Unido llegó al inicio de la pandemia con graves deficiencias en sus reservas de equipos de protección individual. Parte del material almacenado había caducado y los mecanismos para distribuirlo rápidamente nunca se habían puesto realmente a prueba.

 

    Las consecuencias fueron muy visibles. Médicos, enfermeras y cuidadores denunciaron que, en algunos momentos, tuvieron que improvisar utilizando bolsas de basura, gorros de ducha o materiales comprados por internet para protegerse mientras atendían a los pacientes.

 

    Aquella situación obligó al Gobierno a iniciar una carrera desesperada para comprar mascarillas, respiradores, guantes y otros equipos en un mercado internacional donde todos los países competían al mismo tiempo.

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MILES DE MILLONES DESPERDICIADOS

     Comprar con urgencia suele ser mucho más caro que hacerlo con planificación. Eso fue exactamente lo que ocurrió, no solo en Reino Unido, sino en España. Por cierto, en nuestro país, no solo acarreó un auténtico tsunami de muertos, sino que permitió un auténtico trampolín de negocios corruptos, de los que ha esta altura no sabemos todavía casi nada . 

   La Comisión de investigación británica ha calculado c  que, de los cerca de 14.900 millones de libras gastados en equipos de protección individual, aproximadamente 10.000 millones terminaron desperdiciándose. En conjunto, el Reino Unido destinó más de 42.000 millones de libras a equipos de protección, respiradores y material de pruebas durante los primeros años de la pandemia.

 

    El informe describe un mercado internacional completamente descontrolado, donde intermediarios y especuladores elevaban continuamente los precios mientras los gobiernos competían por conseguir cualquier suministro disponible.

 

UNA DIRECCIÓN POLÍTICA MUY CUESTIONADA

     Las críticas de la investigación no se limitan a los problemas materiales. También señalan importantes fallos en la forma de tomar decisiones.  La Comisión describe el funcionamiento del Gobierno dirigido entonces por el inefable  Boris Johnson con un entorno marcado por una cultura "tóxica y caótica", donde las decisiones fundamentales podían quedar condicionadas por conflictos internos y por la influencia de un reducido círculo de colaboradores. La investigación también cuestiona el llamado procedimiento "VIP", mediante el cual determinados proveedores recomendados por responsables políticos recibían un tratamiento preferente durante la adjudicación de contratos de emergencia. (¿les recuerda a algo similar en España)  Según la Comisión de Investigación, este sistema perjudicó la transparencia y dañó la confianza de la ciudadanía.

 

UNA LECCIÓN PARA EL FUTURO

    Las conclusiones de esta investigación no solo analizan errores del pasado. También representan una advertencia para cualquier país que deba afrontar futuras emergencias sanitarias.  Prepararse con antelación, mantener reservas actualizadas, ensayar los planes de emergencia, diversificar los proveedores de material sanitario y garantizar que las decisiones políticas se adopten con rapidez y transparencia son algunas de las enseñanzas que deja la experiencia británica. (¿Y la española?)

 

      La pandemia demostró que un sistema sanitario no se mide únicamente por la calidad de sus hospitales o por el prestigio de sus científicos.  Depende fundamentalmente  de la capacidad de anticiparse a los problemas, coordinar a las instituciones y actuar con rapidez cuando cada día de retraso puede traducirse en miles y miles de vidas.

 

FUENTES
- Investigación oficial sobre la respuesta del Reino Unido a la COVID-19: "Miles de vidas perdidas debido a la fallida respuesta del Reino Unido a la Covid-19 – investigación".

- Investigación oficial sobre las compras y el gasto durante la pandemia: "Miles de millones de dólares de los contribuyentes británicos despilfarrados durante la Covid – investigación".

 
 
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