FISAHARA LLAMA AL BOICOT DE LA ODISEA POR SU RODAJE EN EL SÁHARA OCCIDENTAL OCUPADO
Consideran que el rodaje contribuye a normalizar la ocupación marroquí
El Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara) ha pedido el boicot a La Odisea, de Christopher Nolan, al denunciar que parte de la película fue rodada en el Sáhara Occidental ocupado con autorización de Marruecos y sin el consentimiento del pueblo saharaui.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El estreno de La Odisea, la nueva superproducción del director británico Christopher Nolan, ha quedado envuelto en una fuerte polémica internacional después de que el Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara) haya pedido públicamente el boicot a la película. La organización considera que parte del filme fue rodada en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos con la autorización de las autoridades marroquíes, ignorando al pueblo saharaui, al que el Derecho Internacional reconoce como titular del derecho de autodeterminación sobre ese territorio.
La campaña coincide con la presentación oficial de la película en Londres y con su próximo estreno mundial. Para FiSahara, el problema no reside únicamente en la elección de un escenario de gran belleza paisajística, sino en el hecho de que ese lugar forma parte de un territorio cuya soberanía continúa sin resolverse y que permanece bajo ocupación marroquí desde hace casi cinco décadas.
El festival sostiene que el rodaje contribuye a proyectar una imagen de normalidad sobre una realidad marcada, según denuncia, por la represión política y las violaciones de derechos humanos. La ciudad de Dajla, donde se encuentra la conocida Gran Duna Blanca utilizada durante la producción, es presentada por Marruecos como un destino turístico y cinematográfico, mientras organizaciones saharauis denuncian que allí continúan produciéndose detenciones arbitrarias, restricciones de libertades, confiscación de tierras y otras formas de persecución contra la población autóctona.
Desde FiSahara se critica que una producción de la dimensión internacional de La Odisea termine sirviendo, aunque sea de manera indirecta, para reforzar la estrategia marroquí de normalizar la ocupación del territorio. La organización sostiene que permitir rodajes internacionales bajo permisos expedidos por la potencia ocupante supone ignorar la situación jurídica del Sáhara Occidental y dejar sin voz a sus legítimos habitantes.
La directora ejecutiva de FiSahara, María Carrión, afirma que el estreno de la película no puede desligarse del contexto político en el que fueron grabadas algunas de sus escenas. En su opinión, cualquier creador con la proyección internacional de Christopher Nolan tiene la responsabilidad de conocer las circunstancias de los lugares donde desarrolla su trabajo y de valorar las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener para poblaciones que viven bajo ocupación.
La organización recuerda además que durante el último año intentó abrir un diálogo con el director, con la productora Syncopy y con Universal Pictures para solicitar explicaciones sobre el rodaje y pedir que las imágenes filmadas en el territorio ocupado no fueran incorporadas al montaje definitivo. Sin embargo, denuncia que ninguna de las partes respondió a esas peticiones, manteniendo un prolongado silencio que ha incrementado el malestar entre las asociaciones solidarias con el pueblo saharaui.
La controversia volvió a cobrar fuerza tras la publicación del último tráiler de la película. Según FiSahara, las primeras imágenes parecen mostrar la playa situada junto a la Gran Duna Blanca de Dajla, lo que reforzaría la presencia de escenas rodadas en el territorio ocupado.
El llamamiento al boicot cuenta con el respaldo de numerosas personalidades del mundo de la cultura comprometidas con la causa saharaui. Entre ellas figura el actor Javier Bardem, quien ha instado públicamente a Christopher Nolan a informarse sobre la historia del conflicto y sobre las denuncias realizadas por organizaciones internacionales respecto a la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Bardem, que desde hace años mantiene una activa implicación en la defensa del pueblo saharaui, considera que cualquier producción desarrollada en ese territorio debería tener en cuenta la realidad política y social que allí se vive.
También se ha pronunciado el cineasta saharaui Brahim Chagaf, cuya familia abandonó Dajla en 1975 durante la invasión marroquí. Chagaf lamenta que, mientras grandes producciones internacionales pueden filmar en su ciudad natal, muchos saharauis continúen sin poder regresar libremente a su tierra ni desarrollar allí sus propios proyectos culturales.
FiSahara recuerda que ya durante el rodaje impulsó una campaña internacional que reunió miles de adhesiones y fue respaldada por figuras como Pedro Almodóvar, Greta Thunberg, Rodrigo Sorogoyen y Paul Laverty, entre otros representantes del mundo de la cultura y el activismo. A pesar de esa movilización y de la repercusión alcanzada en numerosos medios internacionales, la organización asegura que ni el director ni las compañías implicadas modificaron su posición.
Más allá del caso concreto de La Odisea, el festival considera que el episodio pone de relieve un problema más amplio: la utilización del patrimonio natural y cultural del Sáhara Occidental como instrumento para reforzar la imagen internacional de la ocupación marroquí. En este sentido, reclama a la comunidad artística, a la industria cinematográfica y a los medios de comunicación una mayor sensibilidad hacia un conflicto que continúa pendiente de resolución y cuyo impacto sigue condicionando la vida de miles de saharauis, muchos de ellos refugiados desde hace décadas o residentes en territorios ocupados donde denuncian graves limitaciones de sus derechos fundamentales.
Con este llamamiento, FiSahara pretende trasladar el debate más allá del ámbito cinematográfico y convertir el estreno de La Odisea en una oportunidad para recordar que el conflicto del Sáhara Occidental continúa abierto y que el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente sobre su futuro sigue siendo una de las principales reivindicaciones de la comunidad saharaui y de las organizaciones que respaldan su causa.
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El estreno de La Odisea, la nueva superproducción del director británico Christopher Nolan, ha quedado envuelto en una fuerte polémica internacional después de que el Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara) haya pedido públicamente el boicot a la película. La organización considera que parte del filme fue rodada en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos con la autorización de las autoridades marroquíes, ignorando al pueblo saharaui, al que el Derecho Internacional reconoce como titular del derecho de autodeterminación sobre ese territorio.
La campaña coincide con la presentación oficial de la película en Londres y con su próximo estreno mundial. Para FiSahara, el problema no reside únicamente en la elección de un escenario de gran belleza paisajística, sino en el hecho de que ese lugar forma parte de un territorio cuya soberanía continúa sin resolverse y que permanece bajo ocupación marroquí desde hace casi cinco décadas.
El festival sostiene que el rodaje contribuye a proyectar una imagen de normalidad sobre una realidad marcada, según denuncia, por la represión política y las violaciones de derechos humanos. La ciudad de Dajla, donde se encuentra la conocida Gran Duna Blanca utilizada durante la producción, es presentada por Marruecos como un destino turístico y cinematográfico, mientras organizaciones saharauis denuncian que allí continúan produciéndose detenciones arbitrarias, restricciones de libertades, confiscación de tierras y otras formas de persecución contra la población autóctona.
Desde FiSahara se critica que una producción de la dimensión internacional de La Odisea termine sirviendo, aunque sea de manera indirecta, para reforzar la estrategia marroquí de normalizar la ocupación del territorio. La organización sostiene que permitir rodajes internacionales bajo permisos expedidos por la potencia ocupante supone ignorar la situación jurídica del Sáhara Occidental y dejar sin voz a sus legítimos habitantes.
La directora ejecutiva de FiSahara, María Carrión, afirma que el estreno de la película no puede desligarse del contexto político en el que fueron grabadas algunas de sus escenas. En su opinión, cualquier creador con la proyección internacional de Christopher Nolan tiene la responsabilidad de conocer las circunstancias de los lugares donde desarrolla su trabajo y de valorar las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener para poblaciones que viven bajo ocupación.
La organización recuerda además que durante el último año intentó abrir un diálogo con el director, con la productora Syncopy y con Universal Pictures para solicitar explicaciones sobre el rodaje y pedir que las imágenes filmadas en el territorio ocupado no fueran incorporadas al montaje definitivo. Sin embargo, denuncia que ninguna de las partes respondió a esas peticiones, manteniendo un prolongado silencio que ha incrementado el malestar entre las asociaciones solidarias con el pueblo saharaui.
La controversia volvió a cobrar fuerza tras la publicación del último tráiler de la película. Según FiSahara, las primeras imágenes parecen mostrar la playa situada junto a la Gran Duna Blanca de Dajla, lo que reforzaría la presencia de escenas rodadas en el territorio ocupado.
El llamamiento al boicot cuenta con el respaldo de numerosas personalidades del mundo de la cultura comprometidas con la causa saharaui. Entre ellas figura el actor Javier Bardem, quien ha instado públicamente a Christopher Nolan a informarse sobre la historia del conflicto y sobre las denuncias realizadas por organizaciones internacionales respecto a la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Bardem, que desde hace años mantiene una activa implicación en la defensa del pueblo saharaui, considera que cualquier producción desarrollada en ese territorio debería tener en cuenta la realidad política y social que allí se vive.
También se ha pronunciado el cineasta saharaui Brahim Chagaf, cuya familia abandonó Dajla en 1975 durante la invasión marroquí. Chagaf lamenta que, mientras grandes producciones internacionales pueden filmar en su ciudad natal, muchos saharauis continúen sin poder regresar libremente a su tierra ni desarrollar allí sus propios proyectos culturales.
FiSahara recuerda que ya durante el rodaje impulsó una campaña internacional que reunió miles de adhesiones y fue respaldada por figuras como Pedro Almodóvar, Greta Thunberg, Rodrigo Sorogoyen y Paul Laverty, entre otros representantes del mundo de la cultura y el activismo. A pesar de esa movilización y de la repercusión alcanzada en numerosos medios internacionales, la organización asegura que ni el director ni las compañías implicadas modificaron su posición.
Más allá del caso concreto de La Odisea, el festival considera que el episodio pone de relieve un problema más amplio: la utilización del patrimonio natural y cultural del Sáhara Occidental como instrumento para reforzar la imagen internacional de la ocupación marroquí. En este sentido, reclama a la comunidad artística, a la industria cinematográfica y a los medios de comunicación una mayor sensibilidad hacia un conflicto que continúa pendiente de resolución y cuyo impacto sigue condicionando la vida de miles de saharauis, muchos de ellos refugiados desde hace décadas o residentes en territorios ocupados donde denuncian graves limitaciones de sus derechos fundamentales.
Con este llamamiento, FiSahara pretende trasladar el debate más allá del ámbito cinematográfico y convertir el estreno de La Odisea en una oportunidad para recordar que el conflicto del Sáhara Occidental continúa abierto y que el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente sobre su futuro sigue siendo una de las principales reivindicaciones de la comunidad saharaui y de las organizaciones que respaldan su causa.





























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