Martes, 18 de Agosto de 2026

Actualizada

Martes, 18 de Agosto de 2026 a las 10:52:15 horas

| 1430 2
Martes, 18 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

¿BOMBAS ATÓMICAS CONTRA IRÁN? UNA DENUNCIA QUE LLEVA LA "GUERRA DE TRUMP" A SU ESCENARIO MÁS PELIGROSO

¿Cómo ha llegado una guerra iniciada para impedir que Irán consiga armas nucleares al punto de que una antigua dirigente MAGA denuncie que Washington estudia utilizarlas?

Marjorie Taylor Greene, ex congresista republicana y antigua correligionaria de la corriente trumpista, asegura que en reuniones estratégicas de la Administración Trump se ha discutido el posible empleo de "armas nucleares contra Irán". No ha presentado pruebas y la Casa Blanca cuestiona que tenga acceso a esa información. Pero la denuncia llega en el momento más delicado de una guerra que se acerca a los seis meses: las negociaciones han vuelto a encallar, Trump reclama la rendición iraní y amenaza con bombardear incluso a Omán mientras el estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado.

EQUIPO DE REDACCIÓN DE CS

 

    Ochenta y un años después de Hiroshima y Nagasaki, la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a emplear un arma nuclear en una guerra ha irrumpido en el conflicto con Irán. Y la alarma no la ha lanzado la oposición demócrata ni una organización pacifista, sino Marjorie Taylor Greene, una de las figuras que durante años estuvo más estrechamente identificada con el movimiento político de Donald Trump.

 

  La antigua congresista republicana aseguró el pasado domingo 16 de agosto que en reuniones estratégicas de la Administración se está hablando del posible uso de armas nucleares contra Irán.

“No estoy especulando, lo sé”, escribió.

 

   Marjorie Taylor Greene calificó esa posibilidad como una “pura maldad” y recordó que las últimas bombas atómicas utilizadas en una guerra fueron las lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

 

    La acusación es gravísima y, por ahora, no ha sido demostrada. Greene no aportó pruebas públicas y la Casa Blanca respondió intentando desacreditarla: aseguró que ella  está “completamente fuera” de los círculos donde se toman las decisiones. Otros medios que recogieron sus declaraciones tampoco han podido confirmar de manera independiente que exista una orden presidencial o un plan aprobado para utilizar armamento nuclear.

 

   Pero sería un craso error reducir la noticia simplemente a la disputa entre Trump y una antigua aliada. Lo verdaderamente inquietante es el momento en que aparece la denuncia. Estados Unidos lleva casi seis meses en guerra con Irán, el intento de alcanzar una salida negociada acaba de fracasar, Trump exige ahora la rendición de Teherán y amenaza incluso con bombardear Omán, un viejo socio de Washington que intenta negociar una solución para el estrecho de Ormuz.

 

  La cuestión, por tanto, no es únicamente si Greene tiene información correcta. La cuestión es cómo una guerra presentada como una operación para impedir que Irán consiga una bomba nuclear ha llegado al punto en que se discute públicamente si Estados Unidos podría utilizar una.

 

DE LA NEGOCIACIÓN A LA GUERRA

    El camino comenzó con una combinación que Washington ha utilizado muchas veces: negociar mientras se concentra suficiente fuerza militar para que la amenaza resulte creíble.

 

   Durante febrero, Estados Unidos e Irán mantuvieron conversaciones sobre el programa nuclear mientras Trump aumentaba la presión sobre Teherán. Todavía entonces la Casa Blanca insistía en que prefería una solución pactada. Pero el 28 de febrero Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva contra Irán después de que Trump considerara insuficientes los avances diplomáticos.

 

  La guerra debía impedir que Teherán desarrollara un arma nuclear y destruir parte de su capacidad militar. Sin embargo, pronto dejó de parecer una operación limitada. Los ataques alcanzaron instalaciones estratégicas y estructuras de mando, mientras Irán respondía contra objetivos estadounidenses y aliados de Washington.

 

  La apuesta inicial era sencilla: una enorme superioridad militar obligaría rápidamente a Teherán a aceptar las condiciones estadounidenses. Eso no ocurrió.

 

EL PROBLEMA QUE LAS BOMBAS NO RESOLVIERON

    Ahí empezó a cambiar la naturaleza del conflicto. Estados Unidos podía golpear Irán mucho más duramente de lo que Irán podía golpear Estados Unidos, pero esa desigualdad no produjo automáticamente una rendición política. Es una diferencia fundamental. Una potencia puede destruir aeródromos, barcos, depósitos o fábricas y seguir sin conseguir que el adversario firme lo que se le exige.

 

   Vietnam fue un ejemplo gigantesco de esa misma contradicción. Décadas después volvió a aparecer en Afganistán. La capacidad para destruir un país y la capacidad para obligarlo a aceptar un determinado resultado político no son necesariamente lo mismo.

 

    En junio, después de meses de guerra y negociaciones intermitentes, Washington y Teherán alcanzaron un memorando que abrió un plazo de 60 días para intentar resolver las cuestiones fundamentales pendientes, entre ellas el programa nuclear y las sanciones. Los propios analistas advertían entonces de que los asuntos más difíciles simplemente habían sido aplazados.El plazo terminó este 17 de agosto. No hubo acuerdo.

 

DE “LA PAZ ESTÁ CERCA” A “QUE SE RINDAN”

   El fracaso de esos 60 días ha dejado al descubierto el atasco político de Washington. Trump volvió a insistir el lunes en que su objetivo número uno es impedir que Irán posea armas nucleares. Pero ya no habló únicamente del acuerdo que deseaba conseguir. Dijo que Irán debía levantar “la bandera blanca de la rendición”. Al mismo tiempo aseguró que no tenía prisa y rechazó prolongar el marco negociador de junio.
 

    Es una evolución significativa del lenguaje. Negociar supone aceptar que ambas partes tendrán que ceder algo. Exigir una bandera blanca significa otra cosa: presentar el resultado deseado como la capitulación del adversario.

 

    Y cuanto más difícil parece conseguirla, más sube el tono. Trump también ha confirmado contactos directos con la Guardia Revolucionaria iraní. Es decir, Washington dice  mantener canales abiertos mientras públicamente exige la rendición de quienes están al otro lado de esos canales.

 

ORMUZ, EL NUDO QUE PUEDE EXTENDER LA GUERRA

    Una parte fundamental del bloqueo está ahora en el estrecho de Ormuz. No se trata de un escenario secundario. Por este estrecho, situado entre Irán y Omán, circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado transportados mundialmente por mar. Su funcionamiento se ha visto gravemente afectado por la guerra. La Agencia Reuters informó el lunes de que durante el fin de semana el tráfico había caído a niveles mínimos: apenas cinco buques atravesaron el paso el sábado y ninguno el domingo.

 

    Las consecuencias ya se notan lejos del Golfo. El petróleo Brent cerró el 17 de agosto en 90,87 dólares por barril, después de subir más de dos dólares en una jornada. El bloqueo de una ruta situada a miles de kilómetros termina así entrando en el precio del combustible, el transporte y numerosos productos cotidianos.

 

  Irán y Omán llevan semanas intentando pactar nuevas condiciones para la navegación. El 7 de agosto, incluso un funcionario estadounidense aseguró que Washington esperaba un acuerdo próximo entre ambos países. Diez días después, Trump amenazaba con bombardear Omán si “se interpone en el camino”. El cambio es revelador.

 

HASTA OMÁN ENTRA EN LA LISTA DE AMENAZAS

    Omán no es un enemigo tradicional de Estados Unidos. Al contrario: mantiene desde hace décadas relaciones militares y económicas con Washington y ha desempeñado repetidamente un papel de intermediario con Irán. Precisamente por eso resulta tan significativa la amenaza de Trump.

 

    “Si Omán se interpone, los bombardearemos”, dijo el presidente en su entrevista con Fox News, empleando una expresión todavía más cruda en inglés. No era la primera vez. Ya en mayo había hablado de “volar” el país si no se comportaba como Washington esperaba.

 

   El mediador ha empezado a ser tratado como obstáculo. Y ahí la secuencia completa adquiere sentido: negociaciones con Irán, guerra, presión sobre Ormuz, fracaso del plazo de 60 días, exigencia de rendición, amenaza contra Omán. Y ahora aparece la denuncia de la ex congresista Greene.

 

LA PALABRA QUE MARCA EL ÚLTIMO ESCALÓN

      No hay pruebas públicas de que Trump haya decidido utilizar armas nucleares. Es importante precisarlo claramente. Lo que Greene afirma es que esa posibilidad se está discutiendo en reuniones estratégicas. La Casa Blanca lo niega indirectamente desacreditando su acceso a la información.

 

   Pero la relevancia periodística de la noticia reside precisamente ahí. En una guerra que no consigue producir el resultado político esperado, cada etapa ha venido acompañada por un nuevo nivel de presión. Cuando la negociación no funcionó, llegó la guerra. Cuando la guerra no produjo la rendición, aumentaron las amenazas. Cuando Ormuz se convirtió en un problema, la amenaza alcanzó incluso a Omán.

 

    La denuncia sobre las armas nucleares coloca ahora sobre la mesa el límite que ninguna potencia ha vuelto a cruzar en combate desde 1945. Trump llegó a la Casa Blanca prometiendo terminar guerras. Casi seis meses después del ataque contra Irán, la paz sigue sin llegar, el estrecho de Ormuz continúa convertido en un foco de crisis internacional y el presidente exige que Teherán se rinda.

 

   La pregunta más grave ya no es solamente cuánto tiempo puede continuar esta guerra.Es hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para ganarla.

 

FUENTES DE LA NOTICIA

-Marjorie Taylor Greene claims Trump “discussing” nuclear option in Iran, PDF aportado, especialmente  

-Donald Trump threatens to bomb Oman if it ‘gets in the way’ of ending Iran war, PDF aportado, especialmente 

-Trump amenaza ahora con bombardear Omán si “se interpone” en su camino, PDF aportado, especialmente 

-Reuters, 17 de agosto de 2026: información sobre el fracaso del marco negociador, la exigencia de rendición, la amenaza contra Omán y la crisis de Ormuz.

-Reuters, junio-agosto de 2026: análisis del acuerdo de 60 días, negociaciones entre Irán y Omán y disputa por el estrecho de Ormuz.

-Associated Press, 17 de agosto de 2026: negociación entre Irán y Omán y escalada de las amenazas estadounidenses.

 
 
 
Comentarios (2) Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.62

  • Juanjo

    Juanjo | Martes, 18 de Agosto de 2026 a las 10:55:27 horas

    Este tío es demasiado peligroso. Él o quien sea que le manda, jugando con fuego nos va a lleva a todos al desastre el criminal

    Accede para responder

  • Maribel Santana

    Maribel Santana | Martes, 18 de Agosto de 2026 a las 10:54:00 horas

    El chiflado y los que le siguen que tambien forma parte de los democratas, porque les interesa y el imperialismo no es solo Trump, en su agonia de la caida del imperio estan ciegos. Resulta que se cargaron a Biden porque se dormia y hablaba algun disparate que otro y éste colgado?? no lo pueden imposibilitar para gobernar? porque tienen todos los boletos pata meterle la camisa de fuerza, así que por atras los hay mas malebolos que les esta apoyando las intenciones y no son precisamente los MAGA.

    Accede para responder

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.