RAFAEL POCH: "LA GUERRA PODRÍA EXTENDERSE AL CONTINENTE EUROPEO"
“La guerra ya no es un asunto lejano”: el aviso más inquietante de Rafael Poch sobre el futuro de Europa
Europa vuelve a escuchar palabras que parecían enterradas en los libros de historia: rearme, escalada militar y amenaza continental. El periodista y analista internacional Rafael Poch lanza una advertencia inquietante sobre la guerra de Ucrania y el riesgo de que el conflicto termine extendiéndose más allá de sus fronteras. Su diagnóstico apunta directamente a Alemania, al deterioro político europeo y a una tensión internacional que recuerda a los momentos más oscuros del siglo XX.
Por HANSI QUEDNAU PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Europa vuelve a escuchar palabras que parecían enterradas
bajo los escombros del siglo XX: rearme, escalada militar, despliegues estratégicos y amenaza continental.
Mientras la guerra de Ucrania continúa consumiendo vidas y recursos, algunos analistas empiezan a advertir de algo todavía más inquietante: el conflicto podría dejar de ser una guerra localizada para extenderse directamente al corazón europeo. Uno de quienes más claramente ha lanzado esa advertencia es Rafael Poch, veterano corresponsal internacional y uno de los periodistas españoles que mejor conoce la realidad rusa y las tensiones geopolíticas mundiales.
Poch no habla desde la improvisación. Durante décadas trabajó como corresponsal en Moscú, Pekín y Berlín para el periódico catalán La Vanguardia, siguiendo algunos de los grandes terremotos políticos de las últimas décadas: la implosion de la Unión Soviética, el veloz ascenso económico chino y las profundas transformaciones de Europa tras la Guerra Fría.
Además, ha publicado diversos libros centrados en geopolítica y relaciones internacionales, como "La gran transición", "La quinta Alemania" o "Entender la Rusia de Putin". Precisamente por eso, cuando advierte que Europa atraviesa uno de los momentos más peligrosos desde 1945, sus palabras adquieren un peso especial.
En un reciente artículo, Poch sostiene que las advertencias lanzadas por Moscú durante los últimos meses están siendo completamente ignoradas por Europa. Según explica, la tensión no está disminuyendo, sino todo lo contrario: se está agravando hasta niveles extremadamente peligrosos. El periodista cree que la guerra podría extenderse directamente al continente europeo y que Alemania sería uno de los países más afectados por esa escalada.
Lo más inquietante de su análisis no es únicamente la posibilidad de una ampliación militar del conflicto, sino la normalidad con la que Europa parece estar entrando en una dinámica de confrontación permanente. Poch señala que, durante la Guerra Fría, existía al menos una conciencia clara del peligro nuclear y de la necesidad de mantener canales diplomáticos abiertos. Hoy, en cambio, percibe una mezcla explosiva de propaganda, militarización y ausencia de negociación real.
Esa transformación ya no se observa solamente en los discursos políticos o en las portadas de los medios. También empieza a verse físicamente sobre el terreno. La coalición gubernamental entre PSOE y Sumar, que encabeza Pedro Sánchez, plenamente alineada con la estrategia militar de la OTAN, ha puesto en marcha el mayor despliegue terrestre de las Fuerzas Armadas españolas de los últimos años.
El operativo, denominado «Strong Lineage 26», movilizará a unos 1.600 militares y más de 300 vehículos hacia Eslovaquia y Hungría, en una demostración de fuerza organizada bajo el mando de la alianza atlántica.
El objetivo oficial del ejercicio consiste en exhibir capacidad de respuesta ante un hipotético escenario de confrontación con Rusia y reforzar la coordinación militar entre los países aliados. Pero detrás del lenguaje diplomático y técnico aparece un mensaje político mucho más profundo: demostrar hasta qué punto España está dispuesta a implicarse en la estrategia militar occidental en Europa del Este.
La operación arrancó en el puerto de Almería, desde donde partieron convoyes militares pertenecientes a la Brigada Rey Alfonso XIII de La Legión, con base en Viator. La imagen de blindados embarcando rumbo al este europeo simboliza perfectamente la nueva atmósfera política que se está instalando en el continente. El mando operativo recaerá además en el general de brigada José Agustín Carreras Postigo, procedente precisamente de La Legión, una de las unidades históricamente más vinculadas a operaciones de choque dentro del Ejército español.
Para analistas como Rafael Poch, este tipo de movimientos no hacen más que reflejar hasta qué punto Europa está entrando en una lógica de preparación bélica que hace apenas unos años habría parecido impensable. La guerra empieza a convertirse en parte del paisaje cotidiano. Los gobiernos hablan abiertamente de aumentar el gasto militar, se multiplican los ejercicios conjuntos de la OTAN y los medios de comunicación normalizan un lenguaje cada vez más agresivo hacia Rusia.
Poch también pone el foco sobre Alemania. Según explica, Berlín está abandonando progresivamente la prudencia militar que caracterizó buena parte de su política exterior tras la Segunda Guerra Mundial. El aumento del gasto en defensa, el envío de armamento pesado a Ucrania y la creciente hostilidad mediática hacia Moscú forman parte, según él, de un cambio histórico de enorme profundidad. La portada de la revista alemana "Der Spiegel", donde Putin aparecía asociado a una supuesta “Operación Germania”, refleja precisamente ese clima de miedo y confrontación creciente.
Pero el análisis de Poch no se limita al terreno militar. También advierte del enorme desgaste económico y político que la guerra está provocando en Europa. Mientras Estados Unidos mantiene una posición relativamente protegida por la distancia geográfica, las economías europeas soportan directamente el impacto energético, industrial y financiero del conflicto. La inflación, la crisis energética y el deterioro industrial alemán forman parte de ese precio creciente.
Quizá la idea más perturbadora que atraviesa todo el texto de Poch sea precisamente esa sensación de avance silencioso hacia algo mucho más grande. Las guerras no aparecen de golpe. Se van construyendo lentamente, entre discursos patrióticos, propaganda mediática, despliegues militares y sociedades que poco a poco se acostumbran a convivir con la idea del conflicto.
Y eso es exactamente lo que, según Rafael Poch, podría estar ocurriendo hoy en Europa.
FUENTE CONSULTADA
— Rafael Poch de Feliu, “Este año la guerra podría extenderse en Europa”.
Por HANSI QUEDNAU PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Europa vuelve a escuchar palabras que parecían enterradas
bajo los escombros del siglo XX: rearme, escalada militar, despliegues estratégicos y amenaza continental.
Mientras la guerra de Ucrania continúa consumiendo vidas y recursos, algunos analistas empiezan a advertir de algo todavía más inquietante: el conflicto podría dejar de ser una guerra localizada para extenderse directamente al corazón europeo. Uno de quienes más claramente ha lanzado esa advertencia es Rafael Poch, veterano corresponsal internacional y uno de los periodistas españoles que mejor conoce la realidad rusa y las tensiones geopolíticas mundiales.
Poch no habla desde la improvisación. Durante décadas trabajó como corresponsal en Moscú, Pekín y Berlín para el periódico catalán La Vanguardia, siguiendo algunos de los grandes terremotos políticos de las últimas décadas: la implosion de la Unión Soviética, el veloz ascenso económico chino y las profundas transformaciones de Europa tras la Guerra Fría.
Además, ha publicado diversos libros centrados en geopolítica y relaciones internacionales, como "La gran transición", "La quinta Alemania" o "Entender la Rusia de Putin". Precisamente por eso, cuando advierte que Europa atraviesa uno de los momentos más peligrosos desde 1945, sus palabras adquieren un peso especial.
En un reciente artículo, Poch sostiene que las advertencias lanzadas por Moscú durante los últimos meses están siendo completamente ignoradas por Europa. Según explica, la tensión no está disminuyendo, sino todo lo contrario: se está agravando hasta niveles extremadamente peligrosos. El periodista cree que la guerra podría extenderse directamente al continente europeo y que Alemania sería uno de los países más afectados por esa escalada.
Lo más inquietante de su análisis no es únicamente la posibilidad de una ampliación militar del conflicto, sino la normalidad con la que Europa parece estar entrando en una dinámica de confrontación permanente. Poch señala que, durante la Guerra Fría, existía al menos una conciencia clara del peligro nuclear y de la necesidad de mantener canales diplomáticos abiertos. Hoy, en cambio, percibe una mezcla explosiva de propaganda, militarización y ausencia de negociación real.
Esa transformación ya no se observa solamente en los discursos políticos o en las portadas de los medios. También empieza a verse físicamente sobre el terreno. La coalición gubernamental entre PSOE y Sumar, que encabeza Pedro Sánchez, plenamente alineada con la estrategia militar de la OTAN, ha puesto en marcha el mayor despliegue terrestre de las Fuerzas Armadas españolas de los últimos años.
El operativo, denominado «Strong Lineage 26», movilizará a unos 1.600 militares y más de 300 vehículos hacia Eslovaquia y Hungría, en una demostración de fuerza organizada bajo el mando de la alianza atlántica.
El objetivo oficial del ejercicio consiste en exhibir capacidad de respuesta ante un hipotético escenario de confrontación con Rusia y reforzar la coordinación militar entre los países aliados. Pero detrás del lenguaje diplomático y técnico aparece un mensaje político mucho más profundo: demostrar hasta qué punto España está dispuesta a implicarse en la estrategia militar occidental en Europa del Este.
La operación arrancó en el puerto de Almería, desde donde partieron convoyes militares pertenecientes a la Brigada Rey Alfonso XIII de La Legión, con base en Viator. La imagen de blindados embarcando rumbo al este europeo simboliza perfectamente la nueva atmósfera política que se está instalando en el continente. El mando operativo recaerá además en el general de brigada José Agustín Carreras Postigo, procedente precisamente de La Legión, una de las unidades históricamente más vinculadas a operaciones de choque dentro del Ejército español.
Para analistas como Rafael Poch, este tipo de movimientos no hacen más que reflejar hasta qué punto Europa está entrando en una lógica de preparación bélica que hace apenas unos años habría parecido impensable. La guerra empieza a convertirse en parte del paisaje cotidiano. Los gobiernos hablan abiertamente de aumentar el gasto militar, se multiplican los ejercicios conjuntos de la OTAN y los medios de comunicación normalizan un lenguaje cada vez más agresivo hacia Rusia.
Poch también pone el foco sobre Alemania. Según explica, Berlín está abandonando progresivamente la prudencia militar que caracterizó buena parte de su política exterior tras la Segunda Guerra Mundial. El aumento del gasto en defensa, el envío de armamento pesado a Ucrania y la creciente hostilidad mediática hacia Moscú forman parte, según él, de un cambio histórico de enorme profundidad. La portada de la revista alemana "Der Spiegel", donde Putin aparecía asociado a una supuesta “Operación Germania”, refleja precisamente ese clima de miedo y confrontación creciente.
Pero el análisis de Poch no se limita al terreno militar. También advierte del enorme desgaste económico y político que la guerra está provocando en Europa. Mientras Estados Unidos mantiene una posición relativamente protegida por la distancia geográfica, las economías europeas soportan directamente el impacto energético, industrial y financiero del conflicto. La inflación, la crisis energética y el deterioro industrial alemán forman parte de ese precio creciente.
Quizá la idea más perturbadora que atraviesa todo el texto de Poch sea precisamente esa sensación de avance silencioso hacia algo mucho más grande. Las guerras no aparecen de golpe. Se van construyendo lentamente, entre discursos patrióticos, propaganda mediática, despliegues militares y sociedades que poco a poco se acostumbran a convivir con la idea del conflicto.
Y eso es exactamente lo que, según Rafael Poch, podría estar ocurriendo hoy en Europa.
FUENTE CONSULTADA
— Rafael Poch de Feliu, “Este año la guerra podría extenderse en Europa”.



































Octavio | Miércoles, 20 de Mayo de 2026 a las 11:32:05 horas
Estos gobernantes claro que nos van a llevar a la guerra, al desastre más absoluto.
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