LA TRANSFORMACIÓN RADICAL DE PADRINO LÓPEZ: DEL “VIETNAM VENEZOLANO" A LA "PAX AMERICANA" DE TRUMP
Del discurso de resistencia a la doctrina de la rendición
Tras el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela el pasado 3 de enero, la cúpula del poder ha optado por no responder. La justificación de esa decisión ha abierto una profunda grieta dentro del propio chavismo.
En el centro del debate se sitúa ahora el giro radical de Padrino López, recientemente destituido como ministro de Defensa y jefe de las fuerzas armadas.
Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En días pasados, el ex ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, publicaba una carta en sus redes sociales en la que justificaba la falta de respuesta militar tras el ataque imperialista estadounidense del 3 de enero de 2026, con una genérica defensa de la “paz”.
En ese texto, Padrino defiende que su prioridad fue “evitar una guerra”, preservar la vida y mantener la estabilidad, planteando que una defensa del país lo habría “precipitado al tenebroso pantano de un enfrentamiento fratricida”.
“Evitar una guerra -insiste en su mensaje el militar - fue mi gran objetivo y ello lo celebro, porque, tal como lo dijo el general romano Escipión El Africano, ante la demanda de mayor beligerancia: “en mí, mi madre trajo al mundo a un general, no a un guerrero”.
En su texto, Padrino invoca también al líder independentista Antonio José de Sucre para conectar la inacción del Ejército que él comandaba ante el ataque de Estados Unidos con el supuesto propósito de alcanzar una “Patria donde la estéril polarización política quede atrás”.
El mensaje, emitido poco tiempo después de su destitución por parte de Delcy Rodríguez, viene también a apuntalar esta nueva narrativa política de la “presidenta encargada”, tras el restablecimiento pleno de las relaciones económicas, políticas y diplomáticas con la Administración Trump.
No puede extrañar, pues, que el ex jefe del Ejército venezolano haya tenido una casi inmediata respuesta, en las redes, por parte de los chavistas que disienten de esta deriva del gobierno de Delcy Rodríguez. Los sectores del chavismo crítico, incluidos colectivos populares, milicianos y analistas, coinciden en señalar que el discurso de Padrino López constituye una justificación a posteriori de la inacción militar y, en la práctica, una renuncia a la doctrina de defensa impulsada durante años por el propio chavismo.
Para estos sectores, la apelación actual a la “paz” no es más que una “lavada de cara” que encubre una política de entrega, en abierta contradicción con la estrategia previa de “guerra de todo el pueblo” que el propio Padrino defendía hasta días antes del ataque.
LA CONTRADICCIÓN DE PADRINO LÓPEZ
Y es que, en efecto, la “paz” que ahora dice defender Padrino López, incluso a costa de entregar la soberanía de Venezuela y convertir el país en un nuevo protectorado de Washington, se encuentra en las antípodas de lo que él mismo defendía hasta el pasado 3 de enero.
Durante años, y especialmente en 2025, Padrino fue uno de los principales promotores de la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”. Hablaba de resistencia prolongada, de convertir a Venezuela en un “Vietnam” y de millones de milicianos que estaban preparados para defender el país.
No eran meras frases aisladas sino una línea política reiterada por todos los dirigentes chavistas. Padrino López, Diosdado Cabello, y el propio Nicolás Maduro insistían, de forma enfática, en que Venezuela estaba lista para resistir cualquier agresión.
Ahora, por el contrario, Vladimir Padrino ha pasado a alertar contra el “aventurismo” y la “barbarie”, en lo que algunos han interpretado, precisamente, como un intento de deslegitimar y desmovilizar a las milicias populares. El mismo dirigente que prometía resistencia total justifica ahora la inacción como una virtud.
En pocas palabras, se podría decir que Padrino ha pasado de defender la “guerra de todo el pueblo” del general vietnamita Giap a aplaudir la “Pax Americana” de Donald Trump: un mundo pacificado bajo la bota y los fusiles del Tío Sam.
Las palabras de Padrino no coinciden solamente con la línea impuesta por Delcy Rodríguez con el aval explícito de los Estados Unidos. El propio Nicolás Maduro, desde su cautiverio en New York, realizaba hace unos días un nuevo llamamiento a “la reconciliación, el perdón y el reencuentro” en Venezuela.
CON LA “PAX AMERICANA” DE PADRINO NO HABRÍA HABIDO NINGÚN PROCESO DE LIBERACIÓN
Más allá de sus posibles motivaciones, lo cierto es que si el discurso de Padrino López y los dirigentes aún activos del “postchavismo” se hubiera aplicado históricamente no se podría haber dado ningún proceso de emancipación.
Porque no se trata de que los pueblos “amen la guerra”, de la que son siempre las principales víctimas. Se trata de que esa supuesta “paz” defendida por Padrino para justificar la rendición incondicional de los dirigentes venezolanos deja a estos pueblos totalmente inermes ante la violencia estructural de los opresores.
Asumiendo como supuesto “bien irrenunciable” esta presunta paz no habría habido independencia en América Latina. Los pueblos coloniales tendrían que haber aceptado el dominio español para evitar guerras, muerte y destrucción.
Por supuesto no habría existido la Revolución Cubana. Cuba habría tenido que aceptar la subordinación a Estados Unidos en nombre de la estabilidad y la paz.
Vietnam se habría rendido ante la intervención estadounidense para evitar una guerra devastadora e incluso antes debería haberse dejado someter por el imperialismo francés.
En general, ningún pueblo habría podido conquistar ni defender su soberanía, porque todos los procesos de liberación implican enfrentarse a un poder superior que no duda en usar la fuerza para aplastar sus deseos de libertad.
La carta de Padrino López, y la política de la cúpula chavista tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero no es, en definitiva, más que la justificación política de la decisión de no resistir. Porque si se acepta que la prioridad absoluta es evitar el conflicto incluso cuando se produce una agresión, entonces la conclusión es inevitable: la única opción que queda es la rendición incondicional.
Quienes desde una solidaridad mal entendida han "comprado" la coartada de la “paz”, quizá acostumbrados a confundir la propaganda de las elites dirigentes con el interés de los pueblos, parecen haber olvidado también este principio tan elemental.
El mensaje publicado por Vladimir Padrino López en su cuenta de Facebook
Valdría la pena preguntarse: ¿Qué habría sido del país, si nos hubiéramos precipitado al tenebroso pantano de una guerra fratricida entre hermanos? Cuán fragmentado estaría el sistema democrático si se hubiese impuesto la perversa vorágine de los golpes y contragolpes; tan auspiciados por sectores extremistas, con la inevitable consecuencia de la anarquía, el caos, la desolación y la anomia. La FANB fue convidada incontables veces al aventurismo y la barbarie por estas facciones. El Estado, se defendió con determinación y la FANB se colocó en primera línea, cuál muro de contención, tarea que le hizo víctima de ofensas, odio e infamias.
Esos males, en este proceso de reconciliación que impulsa la República, deben quedar imposibilitados para siempre. Y con ese espíritu, reconozco que en mis años al frente del Ministerio de la Defensa, hubo decisiones difíciles de tomar con las inevitables consecuencias, por lo cual también fui objeto de condenas o desdén por algunos sectores de la vida política nacional, incluyendo imputaciones extraterritoriales. Sin embargo, debo decir que tales decisiones siempre se inclinaron por la paz y la vida de los venezolanos y venezolanas, incluyendo la de nuestros soldados y soldadas, portadores de la virtud armada.
Como confeso soldado de la paz, hoy invoco este sublime concepto de Antonio José de Sucre, a seguir ejerciéndolo, a seguir bregando cada día para lograr más temprano que tarde, la Patria que soñamos: una Patria donde la estéril polarización política quede atrás, una Patria cuya estabilidad del sistema político genere la confianza tan necesaria para la prosperidad económica; y una Patria, que, con dignidad, sin bajar la cerviz, no vuelva a vivir jamás los horrores de una guerra. Evitar una guerra, fue mi gran objetivo y ello lo celebro, porque, tal como lo dijo el general romano Escipión El Africano, ante la demanda de mayor beligerancia: “en mí, mi madre trajo al mundo a un general, no a un guerrero”.
Dios salve a esta Patria de una guerra y nos lleve al puerto eterno de la paz, el cual, como lo dijo El Libertador, “será mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en el mundo”.
En el centro del debate se sitúa ahora el giro radical de Padrino López, recientemente destituido como ministro de Defensa y jefe de las fuerzas armadas.
Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En días pasados, el ex ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, publicaba una carta en sus redes sociales en la que justificaba la falta de respuesta militar tras el ataque imperialista estadounidense del 3 de enero de 2026, con una genérica defensa de la “paz”.
En ese texto, Padrino defiende que su prioridad fue “evitar una guerra”, preservar la vida y mantener la estabilidad, planteando que una defensa del país lo habría “precipitado al tenebroso pantano de un enfrentamiento fratricida”.
“Evitar una guerra -insiste en su mensaje el militar - fue mi gran objetivo y ello lo celebro, porque, tal como lo dijo el general romano Escipión El Africano, ante la demanda de mayor beligerancia: “en mí, mi madre trajo al mundo a un general, no a un guerrero”.
En su texto, Padrino invoca también al líder independentista Antonio José de Sucre para conectar la inacción del Ejército que él comandaba ante el ataque de Estados Unidos con el supuesto propósito de alcanzar una “Patria donde la estéril polarización política quede atrás”.
El mensaje, emitido poco tiempo después de su destitución por parte de Delcy Rodríguez, viene también a apuntalar esta nueva narrativa política de la “presidenta encargada”, tras el restablecimiento pleno de las relaciones económicas, políticas y diplomáticas con la Administración Trump.
No puede extrañar, pues, que el ex jefe del Ejército venezolano haya tenido una casi inmediata respuesta, en las redes, por parte de los chavistas que disienten de esta deriva del gobierno de Delcy Rodríguez. Los sectores del chavismo crítico, incluidos colectivos populares, milicianos y analistas, coinciden en señalar que el discurso de Padrino López constituye una justificación a posteriori de la inacción militar y, en la práctica, una renuncia a la doctrina de defensa impulsada durante años por el propio chavismo.
Para estos sectores, la apelación actual a la “paz” no es más que una “lavada de cara” que encubre una política de entrega, en abierta contradicción con la estrategia previa de “guerra de todo el pueblo” que el propio Padrino defendía hasta días antes del ataque.
LA CONTRADICCIÓN DE PADRINO LÓPEZ
Y es que, en efecto, la “paz” que ahora dice defender Padrino López, incluso a costa de entregar la soberanía de Venezuela y convertir el país en un nuevo protectorado de Washington, se encuentra en las antípodas de lo que él mismo defendía hasta el pasado 3 de enero.
Durante años, y especialmente en 2025, Padrino fue uno de los principales promotores de la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”. Hablaba de resistencia prolongada, de convertir a Venezuela en un “Vietnam” y de millones de milicianos que estaban preparados para defender el país.
No eran meras frases aisladas sino una línea política reiterada por todos los dirigentes chavistas. Padrino López, Diosdado Cabello, y el propio Nicolás Maduro insistían, de forma enfática, en que Venezuela estaba lista para resistir cualquier agresión.
Ahora, por el contrario, Vladimir Padrino ha pasado a alertar contra el “aventurismo” y la “barbarie”, en lo que algunos han interpretado, precisamente, como un intento de deslegitimar y desmovilizar a las milicias populares. El mismo dirigente que prometía resistencia total justifica ahora la inacción como una virtud.
En pocas palabras, se podría decir que Padrino ha pasado de defender la “guerra de todo el pueblo” del general vietnamita Giap a aplaudir la “Pax Americana” de Donald Trump: un mundo pacificado bajo la bota y los fusiles del Tío Sam.
Las palabras de Padrino no coinciden solamente con la línea impuesta por Delcy Rodríguez con el aval explícito de los Estados Unidos. El propio Nicolás Maduro, desde su cautiverio en New York, realizaba hace unos días un nuevo llamamiento a “la reconciliación, el perdón y el reencuentro” en Venezuela.
CON LA “PAX AMERICANA” DE PADRINO NO HABRÍA HABIDO NINGÚN PROCESO DE LIBERACIÓN
Más allá de sus posibles motivaciones, lo cierto es que si el discurso de Padrino López y los dirigentes aún activos del “postchavismo” se hubiera aplicado históricamente no se podría haber dado ningún proceso de emancipación.
Porque no se trata de que los pueblos “amen la guerra”, de la que son siempre las principales víctimas. Se trata de que esa supuesta “paz” defendida por Padrino para justificar la rendición incondicional de los dirigentes venezolanos deja a estos pueblos totalmente inermes ante la violencia estructural de los opresores.
Asumiendo como supuesto “bien irrenunciable” esta presunta paz no habría habido independencia en América Latina. Los pueblos coloniales tendrían que haber aceptado el dominio español para evitar guerras, muerte y destrucción.
Por supuesto no habría existido la Revolución Cubana. Cuba habría tenido que aceptar la subordinación a Estados Unidos en nombre de la estabilidad y la paz.
Vietnam se habría rendido ante la intervención estadounidense para evitar una guerra devastadora e incluso antes debería haberse dejado someter por el imperialismo francés.
En general, ningún pueblo habría podido conquistar ni defender su soberanía, porque todos los procesos de liberación implican enfrentarse a un poder superior que no duda en usar la fuerza para aplastar sus deseos de libertad.
La carta de Padrino López, y la política de la cúpula chavista tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero no es, en definitiva, más que la justificación política de la decisión de no resistir. Porque si se acepta que la prioridad absoluta es evitar el conflicto incluso cuando se produce una agresión, entonces la conclusión es inevitable: la única opción que queda es la rendición incondicional.
Quienes desde una solidaridad mal entendida han "comprado" la coartada de la “paz”, quizá acostumbrados a confundir la propaganda de las elites dirigentes con el interés de los pueblos, parecen haber olvidado también este principio tan elemental.
El mensaje publicado por Vladimir Padrino López en su cuenta de Facebook
Valdría la pena preguntarse: ¿Qué habría sido del país, si nos hubiéramos precipitado al tenebroso pantano de una guerra fratricida entre hermanos? Cuán fragmentado estaría el sistema democrático si se hubiese impuesto la perversa vorágine de los golpes y contragolpes; tan auspiciados por sectores extremistas, con la inevitable consecuencia de la anarquía, el caos, la desolación y la anomia. La FANB fue convidada incontables veces al aventurismo y la barbarie por estas facciones. El Estado, se defendió con determinación y la FANB se colocó en primera línea, cuál muro de contención, tarea que le hizo víctima de ofensas, odio e infamias.
Esos males, en este proceso de reconciliación que impulsa la República, deben quedar imposibilitados para siempre. Y con ese espíritu, reconozco que en mis años al frente del Ministerio de la Defensa, hubo decisiones difíciles de tomar con las inevitables consecuencias, por lo cual también fui objeto de condenas o desdén por algunos sectores de la vida política nacional, incluyendo imputaciones extraterritoriales. Sin embargo, debo decir que tales decisiones siempre se inclinaron por la paz y la vida de los venezolanos y venezolanas, incluyendo la de nuestros soldados y soldadas, portadores de la virtud armada.
Como confeso soldado de la paz, hoy invoco este sublime concepto de Antonio José de Sucre, a seguir ejerciéndolo, a seguir bregando cada día para lograr más temprano que tarde, la Patria que soñamos: una Patria donde la estéril polarización política quede atrás, una Patria cuya estabilidad del sistema político genere la confianza tan necesaria para la prosperidad económica; y una Patria, que, con dignidad, sin bajar la cerviz, no vuelva a vivir jamás los horrores de una guerra. Evitar una guerra, fue mi gran objetivo y ello lo celebro, porque, tal como lo dijo el general romano Escipión El Africano, ante la demanda de mayor beligerancia: “en mí, mi madre trajo al mundo a un general, no a un guerrero”.
Dios salve a esta Patria de una guerra y nos lleve al puerto eterno de la paz, el cual, como lo dijo El Libertador, “será mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en el mundo”.


























Maribel Santana | Martes, 31 de Marzo de 2026 a las 09:24:08 horas
Maria Delcy Machado!!
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