EL FMI ALERTA SOBRE EL «TSUNAMI» DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
¿ Es malo el progreso tecnológico para la humanidad? ¿Por qué puede convertirse en una catástrofe para los trabajadores?
La inteligencia artificial podría permitirnos trabajar menos, disfrutar de más tiempo libre y vivir mejor. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional advierte de que millones de empleos sufrirán profundas transformaciones y muchos podrían desaparecer. ¿Es la tecnología la que amenaza a los trabajadores o el sistema económico que decide cómo utilizarla?
POR M. RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha lanzado una advertencia inquietante:
la inteligencia artificial está avanzando sobre el mercado laboral como un «tsunami de avance lento». Sus consecuencias podrían afectar a centenares de millones de trabajadores, particularmente a los jóvenes que buscan su primer empleo.
La advertencia de Georgieva, -"a buenas horas, mangas verdes! - formulada durante las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, celebradas en Bangkok, viene acompañada de cifras importantes. Según las estimaciones del organismo, alrededor del 40% de los empleos del planeta están expuestos a transformaciones derivadas de la inteligencia artificial. En las economías más desarrolladas, el porcentaje podría alcanzar el 60%.
Conviene aclarar qué significan estos datos. El FMI no está pronosticando que desaparezca el 40% de los empleos mundiales. Está señalando que una proporción considerable de los trabajos actuales puede experimentar modificaciones, que abarcan desde mejoras de productividad hasta reducciones salariales, sustitución de tareas y desaparición de determinados puestos.
Pero hay una pregunta que el informe no resuelve y que resulta fundamental: ¿por qué una tecnología que permite producir más riqueza con menos esfuerzo humano debería convertirse en una amenaza para quienes trabajan?
LOS JÓVENES, ENTRE LOS PRIMEROS PERJUDICADOS
Una de las preocupaciones que parecen turbar la tranquilidad de Georgieva, afecta a quienes acaban de terminar sus estudios.
Tradicionalmente, muchos jóvenes comenzaban su vida profesional realizando tareas relativamente sencillas. Un administrativo clasificaba documentos, un periodista preparaba informaciones básicas y un programador desarrollaba pequeños fragmentos de código. Estas actividades constituían el primer escalón de una trayectoria profesional.
Ahora, numerosos trabajos de iniciación pueden ser realizados, total o parcialmente, mediante sistemas automatizados. Una empresa puede necesitar menos empleados principiantes porque determinadas funciones son ejecutadas por programas informáticos.
El problema consiste en que, si desaparecen estos puestos, también se dificulta la adquisición de experiencia profesional. El FMI advierte, además, de un posible aumento de las desigualdades. Los trabajadores que controlen tecnologías avanzadas podrían mejorar sus ingresos, mientras otros quedarían relegados a empleos peor remunerados.
Es decir, la Inteligencia Artificial puede aumentar extraordinariamente la productividad y, simultáneamente, deteriorar las condiciones laborales de amplios sectores de la población.
EL FMI DESCUBRE "AHORA" UN PROBLEMA QUE EL CAPITALISMO CONOCE DESDE HACE DOS SIGLOS
Hay algo sorprendente en las advertencias del Fondo Monetario Internacional. La contradicción entre progreso tecnológico y destrucción de puestos de trabajo no constituye ninguna novedad.
Durante la Revolución Industrial, las máquinas textiles permitieron fabricar enormes cantidades de tejidos empleando menos trabajo por unidad producida. Sin embargo, su introducción provocó múltiples conflictos sociales de envergadura, desplazamientos de trabajadores y una profunda reorganización de las condiciones laborales.
Karl Marx estudió detenidamente este fenómeno en "El capital". Su análisis señalaba que las máquinas, consideradas en sí mismas, permiten reducir el esfuerzo necesario para producir bienes. Pero cuando su utilización está subordinada a la obtención de beneficios privados, pueden convertirse también en instrumentos para intensificar el trabajo y aumentar el poder de los propietarios sobre los asalariados.
La cuestión, por tanto, no es exclusivamente tecnológica. Lo decisivo es quién posee las máquinas, quién decide cómo utilizarlas y quién se apropia de la riqueza adicional que producen.
Dos siglos después, la inteligencia artificial vuelve a colocar esta contradicción en el centro del debate económico.
¿POR QUÉ TRABAJAR MENOS SE CONSIDERA UNA DESGRACIA?
Imaginemos una empresa con cien empleados que trabajan ocho horas diarias. Gracias a la inteligencia artificial, consigue realizar la misma producción utilizando solamente la mitad del tiempo de trabajo anterior.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, se habría producido un avance extraordinario. La empresa podría mantener a sus cien trabajadores, reducir la jornada a cuatro horas y continuar ofreciendo los mismos productos.
Los trabajadores dispondrían de más tiempo para sus familias, sus amistades, la lectura, la formación, las actividades culturales o simplemente el descanso. La sociedad habría conseguido algo formidable: producir lo necesario dedicando menos tiempo al trabajo obligatorio.
Sin embargo, bajo la lógica empresarial predominante, existe otra posibilidad. El propietario puede decidir despedir a cincuenta trabajadores y mantener a los restantes realizando jornadas de ocho horas. La producción sería la misma, pero los costes salariales podrían disminuir y los beneficios empresariales aumentar.
El resultado sería realmente paradójico: una innovación que permite ahorrar trabajo termina provocando desempleo, inseguridad económica y deterioro de las condiciones de vida.
Naturalmente, este ejemplo simplifica una realidad económica más compleja. La productividad no siempre aumenta de manera uniforme y existen costes, nuevas actividades y necesidades diferentes. Pero permite comprender la contradicción esencial. Lo que técnicamente podría traducirse en tiempo libre puede convertirse, dependiendo de cómo se organice la producción, en una fuente de beneficios para unos pocos.
UNA TECNOLOGÍA CONSTRUIDA MEDIANTE EL TRABAJO DE GENERACIONES ENTERAS
La inteligencia artificial no ha surgido del talento individual de unos cuantos empresarios multimillonarios. Su desarrollo descansa sobre décadas e, incluso, siglos de investigación matemática, científica y ahora informática .
Universidades públicas, centros de investigación, trabajadores especializados, ingenieros, programadores y generaciones enteras de científicos han contribuido a crear los conocimientos que han hecho posible esta tecnología.
También utiliza infraestructuras desarrolladas colectivamente, inversiones públicas y enormes cantidades de información producida por la actividad humana. Sin embargo, buena parte de las herramientas comerciales más poderosas se encuentra controlada por grandes corporaciones tecnológicas.
Empresas como Microsoft, Google, Amazon y otras compañías del sector concentran infraestructuras informáticas, capacidad de inversión y recursos imprescindibles para desarrollar los modelos más avanzados.
Esta concentración plantea una contradicción evidente: el conocimiento acumulado socialmente puede terminar convertido en una fuente de rentas privadas extraordinarias.
El economista Albert Recio Andreu, en su artículo "Los problemas de la IA", publicado en "Mientras Tanto", plantea precisamente la necesidad de discutir el control social de estas tecnologías. Recio advierte de sus riesgos para la autonomía de las personas, la vigilancia, el medio ambiente y la estabilidad financiera. Y propone considerar si una tecnología con consecuencias sociales tan amplias debería tratarse como un bien público sometido a mecanismos democráticos de control.
EL FMI TEME POR LOS BENEFICIOS DE LAS GRANDES EMPRESAS
Existe otra contradicción interesante en los documentos difundidos por el FMI. Su Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial, presentado este 13 de octubre, advierte que las enormes expectativas de beneficios generadas alrededor de la inteligencia artificial podrían desembocar en una corrección de los mercados financieros.
Dicho más sencillamente: los inversores están destinando cantidades gigantescas de dinero a empresas vinculadas con esta tecnología, esperando obtener beneficios futuros que todavía no están garantizados. Si esas expectativas no se cumplieran, podrían producirse pérdidas gigantescas y turbulencias financieras.
El FMI, por tanto, identifica dos tipos diferentes de peligro: las alteraciones del empleo y la posibilidad de una crisis financiera relacionada con las inversiones tecnológicas.
Lo significativo, pero no extraño, del informe del FMI es que sus recomendaciones se concentran fundamentalmente en adaptar la formación de los trabajadores, mejorar la regulación, reforzar la protección social y preservar la estabilidad económica. Son medidas que, ciertamente, podrían resultar necesarias, pero que no resuelven por sí solas, ni de lejos, la cuestión de fondo: ¿a quién deben pertenecer los beneficios que genera el aumento de la productividad?
LA VERDADERA PREGUNTA NO ES CUÁNTOS EMPLEOS DESTRUIRÁ LA IA
Las advertencias del FMI reflejan peligros reales. La automatización puede provocar desempleo, agravar desigualdades y aumentar la inseguridad de millones de familias. Pero presentar estos resultados como consecuencias inevitables del progreso tecnológico significa ignorar que las sociedades pueden organizar de maneras diferentes la propiedad y distribución de la riqueza.
La inteligencia artificial contiene posibilidades extraordinarias para mejorar la medicina, ampliar el conocimiento, facilitar el aprendizaje y reducir numerosos trabajos rutinarios y agotadores.
Que esas posibilidades desemboquen en una sociedad más libre o en otra todavía más desigual dependerá, en buena medida, de quién controle sus aplicaciones y sus resultados económicos.
La gran contradicción de nuestro tiempo consiste en que la humanidad está desarrollando herramientas capaces de liberarla de una parte creciente del trabajo necesario, mientras millones de personas lo que están temiendo es perder precisamente el empleo del que dependen para sobrevivir.
Deberíamos preguntarnos algo bastante más trascendente: si la humanidad dispone de medios para producir más trabajando menos, ¿por qué no convertir esa conquista colectiva en más tiempo libre, más cultura y mejores condiciones de vida para todos?
¿Qué es lo que opina al respecto el lector? Si lo desea, consígnelo en los comentarios.
FUENTES CONSULTADAS
FMI (2026): Global Financial Stability Report. https://www.imf.org/en/publications/gfsr
Kristalina Georgieva (2024): La IA transformará la economía mundial. https://www.imf.org/es/blogs/articles/2024/01/14/ai-will-transform-the-global-economy-lets-make-sure-it-benefits-humanity
Kristalina Georgieva (2026): New Skills and AI Are Reshaping the Future of Work. https://www.imf.org/en/blogs/articles/2026/01/14/new-skills-and-ai-are-reshaping-the-future-of-work
Albert Recio Andreu (2026): Los problemas de la IA. Revista "Mientras tanto". https://portalrecerca.uab.cat/es/publications/los-problemas-de-la-ia/
Karl Marx (1867): El capital, libro I, capítulo sobre maquinaria y gran industria. https://www.marxists.org/archive/marx/works/1867-c1/ch15.htm
Reuters (2026): Información sobre el FMI y los riesgos financieros de la IA. https://www.reuters.com/business/finance/imf-cites-ai-slowdown-spiking-yields-looming-global-market-risks-2026-10-13/
POR M. RELTI PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha lanzado una advertencia inquietante:
la inteligencia artificial está avanzando sobre el mercado laboral como un «tsunami de avance lento». Sus consecuencias podrían afectar a centenares de millones de trabajadores, particularmente a los jóvenes que buscan su primer empleo.
La advertencia de Georgieva, -"a buenas horas, mangas verdes! - formulada durante las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, celebradas en Bangkok, viene acompañada de cifras importantes. Según las estimaciones del organismo, alrededor del 40% de los empleos del planeta están expuestos a transformaciones derivadas de la inteligencia artificial. En las economías más desarrolladas, el porcentaje podría alcanzar el 60%.
Conviene aclarar qué significan estos datos. El FMI no está pronosticando que desaparezca el 40% de los empleos mundiales. Está señalando que una proporción considerable de los trabajos actuales puede experimentar modificaciones, que abarcan desde mejoras de productividad hasta reducciones salariales, sustitución de tareas y desaparición de determinados puestos.
Pero hay una pregunta que el informe no resuelve y que resulta fundamental: ¿por qué una tecnología que permite producir más riqueza con menos esfuerzo humano debería convertirse en una amenaza para quienes trabajan?
LOS JÓVENES, ENTRE LOS PRIMEROS PERJUDICADOS
Una de las preocupaciones que parecen turbar la tranquilidad de Georgieva, afecta a quienes acaban de terminar sus estudios.
Tradicionalmente, muchos jóvenes comenzaban su vida profesional realizando tareas relativamente sencillas. Un administrativo clasificaba documentos, un periodista preparaba informaciones básicas y un programador desarrollaba pequeños fragmentos de código. Estas actividades constituían el primer escalón de una trayectoria profesional.
Ahora, numerosos trabajos de iniciación pueden ser realizados, total o parcialmente, mediante sistemas automatizados. Una empresa puede necesitar menos empleados principiantes porque determinadas funciones son ejecutadas por programas informáticos.
El problema consiste en que, si desaparecen estos puestos, también se dificulta la adquisición de experiencia profesional. El FMI advierte, además, de un posible aumento de las desigualdades. Los trabajadores que controlen tecnologías avanzadas podrían mejorar sus ingresos, mientras otros quedarían relegados a empleos peor remunerados.
Es decir, la Inteligencia Artificial puede aumentar extraordinariamente la productividad y, simultáneamente, deteriorar las condiciones laborales de amplios sectores de la población.
EL FMI DESCUBRE "AHORA" UN PROBLEMA QUE EL CAPITALISMO CONOCE DESDE HACE DOS SIGLOS
Hay algo sorprendente en las advertencias del Fondo Monetario Internacional. La contradicción entre progreso tecnológico y destrucción de puestos de trabajo no constituye ninguna novedad.
Durante la Revolución Industrial, las máquinas textiles permitieron fabricar enormes cantidades de tejidos empleando menos trabajo por unidad producida. Sin embargo, su introducción provocó múltiples conflictos sociales de envergadura, desplazamientos de trabajadores y una profunda reorganización de las condiciones laborales.
Karl Marx estudió detenidamente este fenómeno en "El capital". Su análisis señalaba que las máquinas, consideradas en sí mismas, permiten reducir el esfuerzo necesario para producir bienes. Pero cuando su utilización está subordinada a la obtención de beneficios privados, pueden convertirse también en instrumentos para intensificar el trabajo y aumentar el poder de los propietarios sobre los asalariados.
La cuestión, por tanto, no es exclusivamente tecnológica. Lo decisivo es quién posee las máquinas, quién decide cómo utilizarlas y quién se apropia de la riqueza adicional que producen.
Dos siglos después, la inteligencia artificial vuelve a colocar esta contradicción en el centro del debate económico.
¿POR QUÉ TRABAJAR MENOS SE CONSIDERA UNA DESGRACIA?
Imaginemos una empresa con cien empleados que trabajan ocho horas diarias. Gracias a la inteligencia artificial, consigue realizar la misma producción utilizando solamente la mitad del tiempo de trabajo anterior.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, se habría producido un avance extraordinario. La empresa podría mantener a sus cien trabajadores, reducir la jornada a cuatro horas y continuar ofreciendo los mismos productos.
Los trabajadores dispondrían de más tiempo para sus familias, sus amistades, la lectura, la formación, las actividades culturales o simplemente el descanso. La sociedad habría conseguido algo formidable: producir lo necesario dedicando menos tiempo al trabajo obligatorio.
Sin embargo, bajo la lógica empresarial predominante, existe otra posibilidad. El propietario puede decidir despedir a cincuenta trabajadores y mantener a los restantes realizando jornadas de ocho horas. La producción sería la misma, pero los costes salariales podrían disminuir y los beneficios empresariales aumentar.
El resultado sería realmente paradójico: una innovación que permite ahorrar trabajo termina provocando desempleo, inseguridad económica y deterioro de las condiciones de vida.
Naturalmente, este ejemplo simplifica una realidad económica más compleja. La productividad no siempre aumenta de manera uniforme y existen costes, nuevas actividades y necesidades diferentes. Pero permite comprender la contradicción esencial. Lo que técnicamente podría traducirse en tiempo libre puede convertirse, dependiendo de cómo se organice la producción, en una fuente de beneficios para unos pocos.
UNA TECNOLOGÍA CONSTRUIDA MEDIANTE EL TRABAJO DE GENERACIONES ENTERAS
La inteligencia artificial no ha surgido del talento individual de unos cuantos empresarios multimillonarios. Su desarrollo descansa sobre décadas e, incluso, siglos de investigación matemática, científica y ahora informática .
Universidades públicas, centros de investigación, trabajadores especializados, ingenieros, programadores y generaciones enteras de científicos han contribuido a crear los conocimientos que han hecho posible esta tecnología.
También utiliza infraestructuras desarrolladas colectivamente, inversiones públicas y enormes cantidades de información producida por la actividad humana. Sin embargo, buena parte de las herramientas comerciales más poderosas se encuentra controlada por grandes corporaciones tecnológicas.
Empresas como Microsoft, Google, Amazon y otras compañías del sector concentran infraestructuras informáticas, capacidad de inversión y recursos imprescindibles para desarrollar los modelos más avanzados.
Esta concentración plantea una contradicción evidente: el conocimiento acumulado socialmente puede terminar convertido en una fuente de rentas privadas extraordinarias.
El economista Albert Recio Andreu, en su artículo "Los problemas de la IA", publicado en "Mientras Tanto", plantea precisamente la necesidad de discutir el control social de estas tecnologías. Recio advierte de sus riesgos para la autonomía de las personas, la vigilancia, el medio ambiente y la estabilidad financiera. Y propone considerar si una tecnología con consecuencias sociales tan amplias debería tratarse como un bien público sometido a mecanismos democráticos de control.
EL FMI TEME POR LOS BENEFICIOS DE LAS GRANDES EMPRESAS
Existe otra contradicción interesante en los documentos difundidos por el FMI. Su Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial, presentado este 13 de octubre, advierte que las enormes expectativas de beneficios generadas alrededor de la inteligencia artificial podrían desembocar en una corrección de los mercados financieros.
Dicho más sencillamente: los inversores están destinando cantidades gigantescas de dinero a empresas vinculadas con esta tecnología, esperando obtener beneficios futuros que todavía no están garantizados. Si esas expectativas no se cumplieran, podrían producirse pérdidas gigantescas y turbulencias financieras.
El FMI, por tanto, identifica dos tipos diferentes de peligro: las alteraciones del empleo y la posibilidad de una crisis financiera relacionada con las inversiones tecnológicas.
Lo significativo, pero no extraño, del informe del FMI es que sus recomendaciones se concentran fundamentalmente en adaptar la formación de los trabajadores, mejorar la regulación, reforzar la protección social y preservar la estabilidad económica. Son medidas que, ciertamente, podrían resultar necesarias, pero que no resuelven por sí solas, ni de lejos, la cuestión de fondo: ¿a quién deben pertenecer los beneficios que genera el aumento de la productividad?
LA VERDADERA PREGUNTA NO ES CUÁNTOS EMPLEOS DESTRUIRÁ LA IA
Las advertencias del FMI reflejan peligros reales. La automatización puede provocar desempleo, agravar desigualdades y aumentar la inseguridad de millones de familias. Pero presentar estos resultados como consecuencias inevitables del progreso tecnológico significa ignorar que las sociedades pueden organizar de maneras diferentes la propiedad y distribución de la riqueza.
La inteligencia artificial contiene posibilidades extraordinarias para mejorar la medicina, ampliar el conocimiento, facilitar el aprendizaje y reducir numerosos trabajos rutinarios y agotadores.
Que esas posibilidades desemboquen en una sociedad más libre o en otra todavía más desigual dependerá, en buena medida, de quién controle sus aplicaciones y sus resultados económicos.
La gran contradicción de nuestro tiempo consiste en que la humanidad está desarrollando herramientas capaces de liberarla de una parte creciente del trabajo necesario, mientras millones de personas lo que están temiendo es perder precisamente el empleo del que dependen para sobrevivir.
Deberíamos preguntarnos algo bastante más trascendente: si la humanidad dispone de medios para producir más trabajando menos, ¿por qué no convertir esa conquista colectiva en más tiempo libre, más cultura y mejores condiciones de vida para todos?
¿Qué es lo que opina al respecto el lector? Si lo desea, consígnelo en los comentarios.
FUENTES CONSULTADAS
FMI (2026): Global Financial Stability Report. https://www.imf.org/en/publications/gfsr
Kristalina Georgieva (2024): La IA transformará la economía mundial. https://www.imf.org/es/blogs/articles/2024/01/14/ai-will-transform-the-global-economy-lets-make-sure-it-benefits-humanity
Kristalina Georgieva (2026): New Skills and AI Are Reshaping the Future of Work. https://www.imf.org/en/blogs/articles/2026/01/14/new-skills-and-ai-are-reshaping-the-future-of-work
Albert Recio Andreu (2026): Los problemas de la IA. Revista "Mientras tanto". https://portalrecerca.uab.cat/es/publications/los-problemas-de-la-ia/
Karl Marx (1867): El capital, libro I, capítulo sobre maquinaria y gran industria. https://www.marxists.org/archive/marx/works/1867-c1/ch15.htm
Reuters (2026): Información sobre el FMI y los riesgos financieros de la IA. https://www.reuters.com/business/finance/imf-cites-ai-slowdown-spiking-yields-looming-global-market-risks-2026-10-13/













































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